oct 1 2011

Tragedias

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las de Esquilo son las piezas teatrales –siete- más antiguas que nos ha dejado el tiempo (perdidas en los avatares de la historia millares de obras, entre ellas la mayor parte de las de este dramaturgo) considerado ya desde los tiempos antiguos, uno de los tres poetas trágicos canónicos. Los otros son Sófocles y Eurípides.
Dos mil quinientos años de representaciones separan la presentación de Los persas en el arcontado de Menón, 409 años antes del nacimiento de Augusto, del día de hoy.
Las versiones modernas transforman las intenciones originales, aparcan las estructuras formales, y pierden los ritmos del idioma y el mecanismo teatral, pero nunca la fuerza que las mantiene vivas.
Atosa, reina de Los persas inicia –pues- la historia del teatro envuelta en inquietantes presagios, en Susa, corazón del Imperio, junto a la tumba de su esposo Darío. El cumplimiento de los augurios desolará la más grande de las naciones del mundo al conocerse el desastre de su ejército en Salamina. ¡Ya no habrá ancianos!
Los persas es el canto de libertad de los griegos, pero también un homenaje al enemigo honorable, conjurado por la derrota.
Los siete contra Tebas formó sin duda parte de una tetralogía Edipodea. Una ciudad sitiada convoca a un pueblo detrás de su gobernante y enfrenta a dos hermanos en un duelo que concluirá sus vidas. En ella aparece por primera vez la nave del estado como concepto y unos dioses mudables que abandonan las ciudades conquistadas. La labilidad de las mujeres se convierte en quinta columna en una obra marcadamente misógina.
Como cada tetralogía, esta concluía con una pieza satírica, Esfinge, que desapareció, devorada por su enigma.
Se desarrolla en Las suplicantes el conflicto entre la voluntad y el deber, incompleto por el extravío en el tiempo de su contraparte, Egipcios, sobre la que se intuye una réplica grandiosa. El tema es el sagrado derecho de asilo y la protección del extranjero en la tierra griega.
Agamenón y Coéforos forman parte de la Orestía, obra oscura, culta y referencial, basada en la presencia de los signos, que lleva la tragedia a la máxima tensión, un lugar de suspense que ya no será rebasado nunca más. Hay en él densidad dramática, solapamiento de venganzas cargadas de razón. Se inicia la acción cuando el fuego anuncia en Argos la caída de Troya. Orestes y su hermana Electra declamarán el lamento funerario, vengadores de su padre, Agamenón.
La acción concluye en Las Euménides, que fabula la institución de los tribunales de justicia. Las Euménides representan la caída de un régimen tribal y primario, provocada por las maquinaciones de la razón. Como Los persas es profundamente ética y racional, mientras que el Prometeo encadenado es una obra emocional, que remueve las fuerzas telúricas y oceánidas; es el lamento de un padre, el primer redentor de la humanidad, su esperanza es la debilidad de un dios injusto del que prevé la caída.
Las ediciones de los clásicos suelen ser, por su formato y su diseño, tan atroces como los crímenes que encierran. La de Alianza es un buen ejemplo de ello.

Calificación: Espectaculares.
Tipo de lector: Todos.
Tipo de lectura: No tan difícil como se sospecha, descontadas referencias mitológicas y anotaciones.
Argumento: Frenético e intenso.
Personajes: Por sus hechos los conoceréis.
¿Dónde puede leerse?: En Grecia, arruinada por un gobierno conservador.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en cualquiera de tus libreros habituales, de nuevo o de segunda mano.


may 12 2011

Tala

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Peculiar, experimental, hastiada, Tala de Thomas Bernhardt es una de las novelas alemanas más importantes del siglo XX. En la biografía literaria de Bernhardt está sobre todo, El malogrado, cuento con el que experimentó en la prosodia, con las variaciones Goldberg provenientes de Bach, y de la que Tala no es musicalmente tan despareja. Por eso, en un texto así caben las repeticiones, las frases altisonantes que parecen querer decir lo mismo, pero que en la elección de una palabra distinta o un signo de puntuación, varían el sentido y dan matices a una narración. Algo hecho en el viejo continente, pero de donde beberían también novelistas americanos como Kerouak, siquiera inconscientemente y de un modo más moderno.
Narrada en consciente monólogo interior, cuenta lo que pasa por la cabeza de alguien que quiere ajustar cuentas con su neblinoso pasado como dramaturgo del Burg de Viena. Sentado en su sillón de orejas, el personaje recuerda a partir del suicidio de una amiga llamada Joana, cómo la trascendencia de sus propios actos se volatiliza por momentos, encontrando un sinsentido más vital que filosófico. El personaje hace desde aquí una crítica a la burguesía como estamento decadente que florece sin apenas verse crecer. Irrumpe un profundo pesimismo en su visión de la realidad, que le lleva a analizar el suicidio de su amiga más como una patología social o beckettiana, que individual. Esto es muy nórdico.
Por otro lado, decir que antes de Bernhardt, escritores como Hans Lebert, diseñaron propuestas parecidas con resultados comerciales peores, lo que nos da que pensar no sólo sobre el eterno dilema de originalidad, sino también de oportunidad.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Que entienda la literatura como un arte, pero no demasiado.
Tipo de lectura: Intensa y a la vez en duermevela.
Argumento: El pasado y su rumiar en torno a lo por venir.
Personajes: Inconformistas.
¿Dónde leerlo? Lejos del norte.