sep 2 2012

Primer amor y otros pesares

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Harold Brodkey es un escritor excelente. Este libro de relatos es una muestra de ello. Suman nueve narraciones espléndidas que recuerdan a J. D. Salinger por su estructura, por lo que dice escondiendo la esencia del mensaje, por una forma de escribir aparentemente sencilla aunque difícil de entender en su justa medida (colosal y más que profunda).
Los textos hablan de una generación de jóvenes americanos. De la que vivió durante los años cuarenta y cincuenta. De la que pareció ser incapaz de comprender un entorno hostil que les moldeaba y frente al que poco podían o querían hacer. Están repletos de personajes que desde su superficialidad dejan entrever al lector unas consciencias complejas que luchan contra sí mismas. Son personajes bien estructurados; personajes que desarrollan una coherencia difícil de conseguir. Desde la primera línea de cada relato las almas de Brodkey se manejan con naturalidad, con una solvencia que arrastra al lector sin remedio. Muchos de ellos son narradores aunque es el narrador no identificado el que más juego da a la literatura de este autor. En ambos casos, es necesario que el lector se involucre sin dejarse atrás su propio criterio para que lo importante de lo narrado salga a la luz.
El relato que da nombre al libro, Primer amor y otros pesares, es especialmente perturbador. Tal vez es el texto que mejor resume la escritura del autor. Aunque el más brillante es La pelea; relato en el que la amistad es el tema tratado con maestría.
Un libro muy recomendable de un autor al que casi nadie conoce.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Perturbadora; toda una experiencia.
Tipo de lector: El que quiera involucrarse.
Argumento: La generación que no pudo entender el mundo y, sin embargo, sobrevivió.
Personajes: Espléndidos.
¿Dónde puede leerse?: Mejor en un lugar que invite a reflexionar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual. Tendrás que encargarlo. Lo editó Anagrama en la colección Panorama de Narrativas. Es el número 149.


may 5 2012

El señor de las moscas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primera novela de William Golding, que sólo con el paso del tiempo adquirió renombre, dadas las múltiples interpretaciones que la fábula trajeron y llevaron. Distópica también, más hace algunos años que ahora, se cuentan las desventuras de casi una treintena de personajes, la mayoría niños, en una isla deshabitada. Sin grandes peripecias literarias, pero con solvencia en la utilización de metáforas, entre los personajes destacan Ralph, Jack y Piggy, así como el adulto en torno al que pivotan los más bajos instintos, no en balde se leyó también en clave educativa, haciendo ver lo que pasaría si no cuidábamos debidamente de nuestros mayores.
Con más puntos en común con el J. D. Salinger de su famosa novela El guardián entre el centeno que con Conrad, el autor realiza un sugestivo juego de resonancias y campo semántico en torno a una caracola con la que se empieza escuchando el mullido ruido del mar, llegando a través de ella a la violencia. Descubrimos así que las miradas de los niños no están tan desprovistas de falta de candidez y crueldad; ver cómo de sus acciones como personajes se va de lo salvaje a lo monstruoso es todo un paso.
Los niños tiene la edad de ser moldeados por la naturaleza, la caza y la supervivencia; a la vez que cierto compañerismo entre ellos, el lector es partícipe de la muerte de cerdos, jabalíes y del abandono a su suerte del jefe de otros visitantes.
La lectura más cómoda hoy quizás sea la de libro de aventuras, pero ¿cuál no lo es?, en cualquier caso uno no tiene por más que creer en la fuerza de las imágenes y dejarse llevar por un placer que también entronca con Jack London.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aventurero.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la rigidez y la relajación de costumbres en un entorno inhóspito.
Personajes: Locos y cuerdos.
¿Dónde leerlo?: En mitad de la selva.


sep 4 2011

Sauce ciego, mujer dormida

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Se presentan 24 relatos al perfecto estilo Murakami; considerados algunos por él mismo como el germen de una voz que posiblemente se desarrollará en novela; hablamos de ambientes y personajes que se definen por una particularidad psicológica o física que les hace ser engullidos, para finalmente resurgir de sus cenizas por asimilación. El jazz, la cocina o el paisaje son fundamentales, de tal forma que sumergirse en su esencia, aporta la paz de las pesadillas que al despertar dejan cierta cefalea, sintiendo que ha dormido más o menos de la cuenta, a veces prosaicamente, otras desde la poesía. Al leer a Murakami no sabemos bien si estamos ante una tradición anglosajona u oriental, así como se diluyen las fronteras entre lo literario y lo comercial, muchas veces para darse la mano afablemente. Lo que está claro es que resulta todo tan fantástico como fácil de identificar, tan irreal en ocasiones como intenso otras e identificable y fácil de concebir las más de las veces.
El primer cuento que da título al libro es una parábola imposible que puede ser de mil formas diferentes. La chica del cumpleaños es un Alí-Babá de único deseo. También se juega a la metapoesía de profundidad prosaica, ensalzando más la lectura que la escritura propia.
Por otro lado, El espejo es un cuento de adolescencia, en cuya última frase se juega a mitigar la necesidad de apariencia e identificación, a través de un chico que tiene miedo a confrontarse y aún así crece, se instala la realidad de una inexistencia perturbadora de cuarta pared.
Muy diferente a Salinger, Un día perfecto para los canguros, narra con belleza la escena contemplativa y familiar de un hijo que se sale de la bolsa de su madre. Ojalá para tantos fuese tan natural, fluida y sencilla la vida.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lectura: Reposada, fruitiva.
Tipo de lector: Dispuesto a cubrirse y descubrirse ante sí mismo.
Argumento: Vitalistas encuentros en el más allá, que está más acá.
Personajes: Cuervos que aconsejan, monos que te roban el nombre, hombres-espaguetti,…
¿Dónde leerlo?: En un lugar interior.


oct 2 2010

La tormenta de nieve

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Todo aquel que quiere llegar a ser escritor o todo aquel que quiere llegar a a ser un buen lector no tiene más remedio que acercarse a los grandes autores. Es una pena que alguien piense que la literatura actual es producto de la excelencia de un grupo de escritores contemporáneos que todo lo inventan y que todo lo saben. Esos escritores beben de los clásicos. Todos sin excepción. Leyendo a Chejóv sabemos que Salinger le leyó. Leyendo a Salinger entendemos mejor a Carver. Y leyendo a Homero comprendemos que en su Odisea ya estaba todo dicho. Lo original de la literatura siempre es dudoso. No por cambiar el punto de vista un autor trata un asunto distinto. La cosa se resuelve desde la técnica diferente, pero el tema es el mismo. Siempre se trata de los mismos asuntos. Que nadie se haga ilusiones.
Lev Tolstói fue un maestro, un grande de la literatura. Novelas colosales, como Guerra y Paz, se mezclan en su producción con relatos fascinantes o un buen número de cartas que completan el pensamiento de este autor. Es verdad que hoy, mucho de lo que escribió Tolstói no lo querría editar el más intrépido de los editores. Sin embargo, todos quieren publicar su obra. Porque es de Tolstói.
La tormenta de nieve es un relato que esconde, tras una aparente sencillez, buena parte de la evolución de una persona. En este caso el narrador es el propio autor, pero puede servir para cualquier ser humano. Cuenta un viaje durante la noche a través de las tierras del Don, tierras cosacas. La tormenta es durísima y hace que los cocheros se desorienten. Se mezcla la realidad con los sueños, la vida con la muerte, el arrojo con el miedo, la luz con la oscuridad. El viaje es, en realidad, el retorno que debe hacer el narrador hasta encontrar su propio yo.
Lo interesante del relato no es lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Las variaciones de los registros son magistrales. No se puede contar un sueño como si estuviéramos narrando el bautizo de un sobrino. Cada momento narrativo, para que adquiera la intensidad necesaria, requiere una solución técnica. Y esto lo hace Tolstói con gran acierto. Y lo mejor: las modificaciones de esos registros se realizan con suavidad, sin obligar a cambios que provoquen en el lector el más mínimo malestar.
El relato lo que quiere tratar es el asunto del recuerdo y de cómo influye en nuestro presente, cómo modifica nuestra percepción de las cosas si lo tenemos presente o no, de cómo nos aborda en momentos extremos para afianzar nuestras posiciones ante la vida.
Son setenta y cinco páginas fascinantes. Muy recomendables.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera, absolutamente cualquiera.
Tipo de lectura: Amable y aparentemente sencilla aunque el grado de exigencia no es menor.
Engancha desde la primera línea. Y no sobra ni una de ellas, claro.
Argumento: Cómo el miedo y la cercanía de la muerte nos acerca a lo que somos por lo que fuimos.
Personajes: Esbozados con dos palabras y resueltos. Es decir, trazados por la mano de un maestro.
¿Dónde puede leerse? No se me ocurre un solo lugar que no sea ideal.


sep 24 2010

Aquí empieza nuestra historia

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El que escribe puede afirmar, sin temor a equivocarse, que leer a Tobias Wolff marco un antes y un después en su relación con la lectura. Perder la inocencia al leer es doloroso. Por ejemplo, uno tiene la sensación de haber leído miles de páginas para nada, de haber leído mal. Perder la inocencia al leer, de la mano de los relatos y novelas de Wolff, es algo brutal y, casi, inexplicable.
Este autor norteamericano es uno de los máximos exponentes del llamado realismo sucio. Deudor de Chéjov, de J. D. Salinger y de Raymond Carver; presenta su mundo desde lo pequeño, desde lo cotidiano, desde esos lugares que nadie quiere creer que le son propios. Lo hace sin grandes alardes técnicos, pero con una contundencia que deja al lector frente a un monstruo que llamamos vida.
Aquí empieza nuestra historia es un libro de relatos que recoge treinta y uno de los mejores que ha firmado Wolff. Entre ellos se encuentran El Otro Miller, Di que sí (escritos hace ya tiempo) y los más recientes, como, por ejemplo, El perro de ella.
El nivel técnico que alcanza este autor es más que notable. Destaca el uso de los silencios, tanto de sus personajes como de la voz narrativa (siempre acertada y construida con solvencia). Y este recurso, junto a la mirada fija en elementos casi imperceptibles para otro autor, aporta a la narración un nivel de expresividad potentísimo.
Un excelente libro de relatos.

Calificación: Ejemplo para autores de todo tipo. Imprescindible.
Tipo de Lectura: Apasionante aunque exigente.
Tipo de lector: Todo aquel que este dispuesto a parar cada poco para entender qué es lo que le cuentan. Todo aquel que quiera aprender a leer o escribir
No sobra ni una sola página. Enganchan todos sus relatos de principio a fin.
Personajes: Magistrales siempre.
¿Dónde puede leerse?: No se me ocurre un solo lugar en el que no sea una delicia hacerlo.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería. Si no lo tienen en la suya es mejor que busque una alternativa para siempre.


sep 22 2010

En Grand Central Station me senté y lloré

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primer título de la serie “Largo recorrido” de la editorial Periférica. Esta novela en forma de soliloquio firmada por la canadiense Elizabeth Smart, de quién desde la contraportada se prometen nuevos descubrimientos, supone un agradable acierto para quienes todavía creemos en el singular poder de la poesía, de lo sensitivo en el arte de narrar con palabras. Con imágenes no sólo deudoras de su acerbo, sino de una rica intertextualidad, esta corta narración de Smart, cuenta desde el prisma de la desolación, el abandono y el placer, la historia de un romance por el que obtiene un hijo, pero no a la persona amada; es curioso cómo el amor de ella (se dice que la narración es semiautobiográfica y se refiere al romance de la autora con el poeta George Barker, a quién por cierto intertextualiza con profusión) está concebido para existir incluso antes de conocerlo, cuando en un corro de amigas se adivina lo ingénuo y posiblemente hipócrita de lo que queda por vivir.
Dividida en diez capítulos o partes, tiene el libro la peculiaridad de llegar a conclusiones parecidas en los mismos, utilzando siempre imágenes diferentes entre las que se encuentra el centeno, que ignoramos si forma parte de su realidad más íntima o viene ligada excelsamente a J.D. Salinger. Con influencia de la más joven poetisa Anne Sexton, uno tiene la sensación de que las narraciones de Smart son tan peculiarmente intensas que necesitan de una experiencia arrebatadora para poder existir y en este caso es el encuentro de un placer que pide repetidamente a Dios le vuelva a llevar a él como sea, cosa que no le concederá y la tendrá condenada y sin dinero a permanecer en una estación de tren, donde su aspecto ya a nadie altera; recuerda con nostalgia los comentarios de sus amigas y el gesto de la camarera, que le regalaba un bocadillo con tal que luciera una sonrisa.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Dispuesto a disfrutar de la buena literatura.
Tipo de lectura: Apasionada, arrebatadora.
Argumento: Un personaje redondo buscándose a sí misma en las entrañas del mundo.
Personajes: Identificables con el vagabundo que todos llevamos dentro.
¿Dónde puede leerse? Lejos de un lugar de encuentro.


jul 3 2010

Nueve cuentos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La figura de J.D.Salinger está rodeada por un aura de misterio creado por su escasa producción literaria y sobre todo por el hecho de haberse apartado de la vida social y literaria tras el éxito de su novela El Guardián entre el Centeno.

Ésta colección de relatos está considerada casi unánimemente como el engranaje de una obra maestra. Los cuentos son difusamente oscuros y parece que su autor entendió que para descifrar los mundos que en ellos propone, los lectores debemos hacer un ejercicio de voluntad iniciático. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que sean difíciles de leer.

La composición de los personajes es magistral, como lo es también la creación de los ambientes. Casi todos los relatos están impregnados, de una u otra forma, de amargura por la visión de los hechos de la Guerra Mundial que el escritor vivió en primera persona y que le marcaron para siempre, es el caso de Un Día Perfecto para el Pez Plátano o de Para Esmé con Amor y Sordidez. En otros -El Tío Wiggily en Connecticut- retrata la crueldad del fracaso y el dolor profundo que causan las decepciones de la vida y Linda boquita y verdes mis ojos nos invita a participar en un diálogo donde un acontecimiento cotidiano convierte la traición y el remordimiento en lúcida pesadilla. En todos ellos, los finales traspasan lo previsible y se abandonan a un aire de desconcierto que prolonga la intención del cuento más allá del agotamiento de su lectura, a la manera de Chejov.

Salinger nos habla del engaño y de la mentira, de la compleja comunicación entre los seres humanos por debajo de lo trivial y del mundo de los niños, que es a un tiempo inocente y perverso (¿o quizás la perversión está en la mirada contaminada del adulto?) Investiga en lo que ocurre cuando los pequeños alcanzan el conocimiento de que van a crecer y profundiza en sus traumas.

Analiza lo que sucede cuando los adultos nos sentimos niños desprotegidos.

Son historias que leídas una y otra vez, crecen, revelando ricos mundos emocionales. De la primera lectura queda una prosa precisa y sin adornos que sitúa al lector en un balcón privilegiado sobre el comportamiento humano. Donde la cordura y la demencia se acercan y se confunden.

Son imprescindibles para cualquier aficionado a la literatura.

Salinger plasmó la conciencia de una sociedad acomodaticia y enferma. Artificialmente aislada del infierno de violencia que se cebaba sobre el mundo.

El último cuento, El periodo azul de Daimier-Smith, glosa la impostura ingeniosa y divertida de la adolescencia.

Geniales Nueve Cuentos.

Calificación: Extraordinario.

Tipo de lector: Aficionados a la buena literatura.

Tipo de lectura: Aparentemente sencilla, encierran claves sutilmente ocultas.

Argumento: Imposible de abandonar.

Personajes: Vivos, esclavos de sus egoísmos y emociones.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte.

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual. Ayudaremos a mantener un negocio que nos permite soñar.


abr 12 2010

El Guardián entre el Centeno

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Una mala lectura puede convertir una gran novela en una cosa normalucha y sin más interés del que puede tener una historieta contada por la abuela. Suele ocurrir que las grandes novelas aguantan todo tipo de lectura. Por eso son grandes. Pero también suele pasar que no gustan a los lectores mediocres. Por eso son grandes.

El Guardián entre el Centeno de J. D. Salinger no gusta a todo el mundo. Se venden millones de ejemplares al año (ahora que el autor ha muerto mucho más), pero eso no grantiza que sea una novela que guste. Seguramente de los que la compran no la leen ni la mitad, y de la otra mitad muy pocos entienden lo que realmente quiso decir el autor. Con Salinger pasa lo mismo que con Carver. Ambos hablan de cosas que, aparentemente, son intrascendentes, tan cotidianas que no parecen cosa de novela, de un mundo excesivamente real y muy alejado de hadas madrinas, sueños cumplidos y personajes maravillosos.  Ponen una máscara a la ficción que es el propio mundo para poder entenderlo. Normalmente se hace al contrario. Es la diferencia entre literatura de la buena y lo que se vende en grandes superficies.

El Guardián entre el Centeno habla de los límites, de cómo nos los quitamos de encima para poner otros, de cómo nos los mueven sin avisar, de lo perdidos que nos encontramos cuando eso pasa. Y habla, también, de la relación del ser humano con el último de los límites, con la muerte.

Son muchos los que han querido ver un mensaje en la obra de Salinger cercano a “todo lo que crece se corrompe”. Esa es una lectura facilona. La que encontramos en la superficie. Y, da la casualidad, que este autor escribía mucho más profundo. Abajo del todo.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera que decida descubrir la literatura.
Tipo de lectura: Muy facilona si se lee por encima. Exigente si se intenta descubrir más allá de lo escrito.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Fácil de seguir. Muy bien resuelto.
Personajes: Maravillosos. Por supuesto, sobresale Holden. Uno de los mejores personajes de la historia de la literatura.
¿Dónde puede leerse?: Aquí, allí, más allá…


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