jul 23 2013

Marcovaldo

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada paso. No sueña, grandilocuentemente, con ser rico, y llevar una vida de lujo con su familia (puede que Marcovaldo haya interiorizado la pobreza hasta para soñar), sino con procesos oníricos sencillos, cotidianos, que, sin embargo, parecen estar escondidos a los ojos de todos los demás. Marcovaldo sueña con la naturaleza. De forma a veces romántica, como cuando sueña dormir bajo los árboles, y despertar oyendo trinos; a veces práctica, como cuando encuentra setas, y sólo piensa en llenar con ellas la cazuela, ante lo exiguo de sus posibilidades; a Marcovaldo le basta un copo de nieve o confundir un rótulo luminoso con un bosque para lanzarse, imaginaria y realmente, a una búsqueda: la de la vida en la naturaleza, tal como la imagina. Bucólica y llena de oportunidades. Los diez primeros relatos que componen el libro le van haciendo, sin perder por ello (ahí radica la magia del personaje, y su poesía) un ápice de voluntad de encontrarla, encontrarse con una naturaleza muy distinta de la imaginada.Encuentra Marcovaldo, en vez de brazos arbóreos tendidos, sol, trinos, y comida por doquier, una naturaleza apenas existente, totalmente distinta a esa naturaleza amable y protectora, una naturaleza adulterada, hostil, que hace que prefiera, a fin de cuentas, la vuelta al hogar, por pobre, cerrado y desprovisto de poesía que éste sea. Se manifiesta este contraste sobre todo en el relato número 10 (Un viaje con las vacas), cuando es su hijo mayor, Michelino, quien va en pos de la vida agreste y soñada, lejos de la ciudad. A partir de ese relato, el libro cambia. En el siguiente, El conejo venenoso, cuando casi estábamos a punto de preferir la vida en la ciudad, la vida civilizada, Italo Calvino nos presenta un relato distinto, en el que le da la voz, y los ojos, a la naturaleza. Los diez últimos relatos, sin perder la poesía, sin que Marcovaldo ceje en su empeño (precioso, especialmente, en La lluvia y las hojas), muestran, en unos relatos mucho más punzantes y ácidos, ya no la naturaleza a la que quiere el protagonista escapar, sino la sociedad de la que quiere hacerlo. Esa sociedad deshumanizada, desnaturalizada, sobre todo, en la que los sentimientos hacia el prójimo no parecen existir. En la que Marcovaldo vive, y sueña, aunque, entre todos, parezcamos empeñados en hacer que sus sueños no prosperen, una y otra vez. Marcovaldo resiste la vida entre ensueños. Quizá sea su única forma de defensa. Y de supervivencia.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Poética y ácida.
Tipo de lector: Con ojos de ver.
Personajes: Protagonista, descrito desde el interior. El resto, esbozados.
¿Dónde puede leerse?: Bajo un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 7 2011

Las ciudades invisibles

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Pequeños relatos poéticos de envergadura. El escritor cubano, Italo Calvino, afincado en Italia, aprovecha unos apuntes de cuaderno para trazar una fina línea en torno a los pensamientos que comunica Marco Polo a un emperador oriental; cómo son las ciudades de hoy y ayer, cómo serán las de mañana. En torno a la memoria, el nombre, el cielo o los ojos, hay en estas historias, que podrían ser microcuentos o poemas largos, todo un diapasón por acumulación que va de lo homogéneo a lo heterogéneo, de lo vivaz a lo mortecino, del ingenio a la pausa, para finalmente desvanecerse. Su intento es tan perspicaz, que cuenta con la desmemoria del que no subraya, sin tildarlo de inconsciente.
Tiene que ver este libro, se ha dicho, con Las mil y una noches; además, Venecia cobra importancia como ciudad de mercaderes, pero también Siena, de una manera subyacente deja verse desde una Plaza del Campo donde no sólo se celebran justas medievales, sino que se le da una importancia sublime a ese bien común que es el agua, verdadero motivo de orgullo en torno a la eterna rivalidad con florentinos. Siena tiene esta importancia como la tiene la ruta de peregrinación franciscana, que parte de Canterbury, atraviesa Francia e Italia, y llega hasta Tierra Santa.
De ancestros, pues, va la cosa. De cómo recorren puertos y mares, gobernadores y civiles, de cómo los primeros tratan de mimetizarse en los segundos, y viceversa, de cómo la idea existe antes que el hombre que sueña.

Calificación: Excelentes.
Tipo de lector: Amantes del libro como objeto compilador de sensaciones y no tanto líneas argumentales.
Tipo de lectura: Tranquila, sosegada. En poco espacio se dice mucho.
Argumento: Lo urbano como en natural decadencia.
Personajes: Sirven a su entorno a la perfección.
¿Dónde leerlo?: Recorriendo la Toscana.


abr 25 2011

Las ciudades invisibles

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las ciudades invisibles son difíciles de clasificar y –aún así- Italo Calvino lo hace. Uniéndolas a la memoria y al deseo, a los signos, a los muertos y al cielo. Erige ciudades sutiles y continuas, desvela escondidas ciudades.
El género del libro es difícil de definir en cuanto participa de la novela, el cuento y el microrrelato, todo envuelto en lo fantástico.
El referente obvio está el El millione de Polo, pero también trasluce a Platón -Timeo y Critias- y a los historiadores bizantinos como Cosmas Indicopleustes.
Con todo ese material, Calvino elabora un pensamiento sobre las ciudades en el que lo urbanístico es símbolo de lo subterráneo –en las de hoy y en las del pasado-, sobre el paso del tiempo y su implacabilidad.
El texto es un cofre de tesoros construido con espejos y con dualidades, cofre paralelo y simétrico cuya cerradura es un símbolo, un emblema, una clave.
Italo Calvino es bárbaro. No hay escritor que no quisiera ser Italo Calvino ni lector que no sueñe con sus historias fabulosas, envueltas en imágenes especulares. Utiliza un lenguaje elegante y preciso sin deslizarse hacia lo refinado, colorista; e invita al lector a participar en su juego literario.
Título engañoso, en fin, porque no hay ciudades más evidentes, donde los deseos y los miedos de visitantes y moradores estén más cumplidos, no las hay mejor descritas aunque permanezcan invisibles.

Calificación: Estupendo.
Tipo de lector: Cualquiera con ganas de reflexionar un poco sobre su ciudad.
Tipo de lectura: Amena y divertida.
Argumento: Es una serie de descripciones de ciudades fabulosas.
Personajes: Marco Polo y el Gran Kan conversan en torno a las descripciones.
¿Dónde puede leerse?: Es ideal para el metro, o los trayectos cortos por la brevedad de los capítulos.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 26 2011

Seis propuestas para el próximo milenio

Artículo escrito por: Carmen Neke

Este es un libro póstumo en el sentido más estricto de la palabra. Se trata de la publicación de los borradores de una serie de seis conferencias que Italo Calvino iba a dar en una universidad americana, proyecto que se vio truncado por la repentina muerte del autor en 1985. Es por tanto una obra inconclusa, y ni siquiera fue planeada para ser leída sino para ser oída (o aún mejor, escuchada). Todos esto, además de los más de 25 años que nos separan de su fecha de composición, hacen de este libro una lecturaun tanto extraña.
A pesar de todo merece la pena el esfuerzo de leer estas páginas. Italo Calvino es un Intelectual con mayúsculas, un autor y teórico de la literatura cuyas ideas están basadas en su vasta cultura e infinitas lecturas de las que cita con fluidez en cuatro idiomas,solamente el alemán parece resistírsele. Su visión literaria es lúcida e ilustrativa, además de saber explicar muy bien lo que piensa y fundamentarlo con ejemplos de literaturas de origen y épocas muy variados. En el preámbulo a las seis monografías leemos:

La señal de que el milenio está por concluir tal vez sea la frecuencia con que nos interrogamos sobre la suerte de la literatura y del libro en la era tecnológica llamada postindustrial. No voy a aventurarme en previsiones de este tipo. Mi fe en el futuro de la literatura consiste en saber que hay cosas que solo la literatura, con sus medios específicos, puede dar.

Tras lo cual Calvino pasa a exponer varios de estos medios específicos con los que cuenta la literatura como recurso expresivo y comunicativo insustituible. Y los expone con tanto fundamento que desde este nuevo milenio literario no podemos más que darle la razón.

Calificación: Muy interesante, con altibajos.
Tipo de lector: Escritores que quieran aprender a escribir (mejor), estudiosos de la literatura o lectores de a pie interesados en conocer los entresijos de la creación literaria.
Tipo de lectura: Atractiva pero densa por momentos.
Sospecho que le faltan páginas.
¿Dónde puede leerse?: En un café literario, con música clásica de fondo, esperando a alguien con quien comentar después lo leído.


may 4 2010

Tarots

Artículo escrito por: Augusto Prieto


En el colmo del refinamiento, el exquisito editor parmesano Franco María Ricci, reconstruyó para nosotros la baraja que Bonifacio Bembo minió para los Visconti, señores de Milán y vicarios del Imperio, que está repartida entre la Morgan Library de Nueva York y la Accademia Carrara de Bérgamo. Las cartas son bellísimas, muestra única de la pintura en miniatura en la transición de la Edad Media al Renacimiento. Las acompaña un estudio de Sergio Samek Ludovici sobre el análisis iconográfico y la autoría de esta baraja así como una breve historia de los orígenes y la historia del juego del Tarot.

Por si fuera poco Ricci encargó una serie de relatos a Italo Calvino, que bajo el título El Castillo de los Destinos Cruzados se encadenan a la manera de Bocaccio en torno a una partida de cartas. Participan de lo mágico, de lo fantástico, y juegan con el azar y con lo simbólico en una multilateralidad a la que Calvino invita al lector que a partir de cada jugada teje las historias y los enigmas.

Una serie de cuentos de ambiente medieval en los que los hilos de la narración dependen de la disposición de las cartas y como esta, son infinitos y multiformes.

Como todos los libros de la colección Los Signos del Hombre: encuadernación en seda negra con estampaciones en oro, estuche de biblioteca y papel exclusivamente hecho a mano en Fabriano para una edición numerada e impresa con tipografía Bodoni.

Calificación: Extraordinario.

Tipo de lector: Exquisitos

Tipo de lectura: Simbólica y compleja en el cuento de Italo Calvino.

Argumento: Críptico

¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca propia o ajena.

¿Dónde encontrarlo?: La edición está agotada. Se puede intentar en www.iberlibro.com


Michael BubleYou`ll Never Find Another Love Like Mine


abr 16 2010

Si una noche de invierno un viajero

Artículo escrito por: Carmen Neke

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino es un viaje apasionante por el mundo de la creación literaria, entendida ésta de una manera bien amplia: no solamente creación por parte del autor, sino también por parte del lector de la obra. Y la intencionalidad de esa lectura va a tener una gran influencia sobre el resultado final del libro, el libro solamente está terminado cuando un lector lo ha leído, y la manera como lo lea va a decidir qué tipo de libro va a ser en definitiva. Es un libro bastante denso, lo que no quiere decir que sea aburrido, ni mucho menos: cuando estás metido en su lectura, las páginas avanzan por si solas. Pero es denso de temática y de estilo, es como un cuadro cubista pero en libro. El autor no solamente presenta cada una de las narraciones sino también el andamiaje de la narración, y después los comentarios y deseos de los lectores son los que van a determinar el estilo del siguiente fragmento que van a leer.

Este libro va mucho más lejos que ser unos simples ejercicios de estilo. Calvino está definiendo aquí lo que es un lector, lo que es un escritor, la relación que tiene que existir entre ellos, y sobre todo lo que no debe ser un autor. Presenta una imagen de un cierto tipo de autor, insidioso, engañoso, que juega con el lector y con la realidad literaria, y que en una palabra no es honesto con ese lector a quien en definitiva van dirigidos los libros y que es la razón de ser del escritor: sin lector no hay novela, el autor le debe honestidad creativa a sus futuros lectores. Un punto de vista muy interesante y que da mucho que pensar, en vista del panorama literario (o narrativo) actual.
Hay una parrafada del personaje de la Lectora que es muy significativo al respecto. Se niega a visitar la editorial que ha publicado el libro defectuoso, y aduce como motivo:

Hay una línea fronteriza: a un lado están los que hacen los libros, al otro los que los leen. Yo quiero seguir siendo una de las que los leen, por eso tengo cuidado de mantenerme siempre al lado de acá de esa línea. Si no, el placeer desinteresado de leer se acaba, o se transforma en otra cosa, que es lo que yo no quiero. Es una línea fronteriza aproximada, que tiende a borrarse: el mundo de los que tienen que ver profesionalmente con los libros está cada vez más poblado y tiende a identificarse con el mundo de los lectores. Cierto que también los lectores se vuelven más numerosos, pero se diría que los que usan los libros para producir otros libros crecen más que aquellos a quienes les gusta leer libros, sin más.

Calvino también arremete en esta obra contra la narrativa moderna, contra esos autores que solamente tienen en cuenta al lector que desmenuza la obra literaria buscando símbolos y significados ocultos, y olvida el placer de leer una historia para saber qué va a pasar. Estos lectores son los que hacen que haya autores que, a su vez, se olviden de que una novela tiene que contar, en primer lugar, una historia. El Lector protagonista dice en este sentido, al final del libro:

Señores, sepan ante todo que a mí en los libros me gusta leer sólo lo que está escrito; y relacionar los detalles con todo el conjunto; y considerar ciertas lecturas como definitivas; y me gusta separar bien un libro de otro, cada uno por lo que tiene de distinto y de nuevo; y sobre todo me gustan los libros que se leen desde el principio hasta el fin. Pero hace cierto tiempo que todo me sale torcido; me parece que ahora en el mundo existen sólo historias que quedan en suspenso y se pierden por el camino.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Lectores interesados en reflexionar sobre la naturaleza de la obra literaria y de la lectura en sí.
Tipo de lectura: Densa, pausada, para meditar.
Engancha pero requiere un esfuerzo por parte del lector.
No le sobra ni una página.
Argumento: Un Lector, una Lectora y sus lecturas.
Personajes: Arquetípicos y simbólicos de la tesis que se quiere demostrar.
¿Dónde puede leerse?: En nuestra biblioteca particular.


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