may 30 2013

Jezabel

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Con una estructura muy atractiva, la novela se abre con el juicio a una mujer que no habla, pero tampoco niega su crimen. Todo lo que se diga lo dirán otros. El lector percibirá zonas oscuras, piezas que no encajan, así que oscilará entre los hechos evidentes y el silencio.
Tras ese preámbulo eficaz se expone la vida de Gladys Eysenach al juicio del lector, parece que la autora ya la ha condenado con el título, como la ha condenado también el tribunal de la ficción. Porque no podía ser de otra forma.
Irène Némirovsky no va a dejar al lector ningún asidero para absolver a la señora Eysenach, née Burnera. Ese es uno de los puntos débiles de la novela, indica falta de profundidad psicológica en la creación del monstruo y eso le resta verdad y hace que percibamos a la protagonista como un personaje previsible, sin aristas, ni siquiera antipática.
Pero la novela funciona y consigue mantener la atención hasta la última línea, porque la escritora, de origen ruso y lengua francesa, escribe con ganas, con equilibrio entre el diálogo y la narración, primando el desarrollo del relato sobre todo lo demás, escribe de una manera elegante pero cercana, y sitúa la historia en un medio atractivo, lujoso y cosmopolita.
Los temas en Jezabel son la caducidad de la belleza, el poder de la atracción, el uso de las armas de la coquetería y la frivolidad, y la obsesión por la juventud eterna.
Hay también una lucha generacional, una rebelión de los jóvenes contra los viejos y su egoísmo burgués, acomodado.
Son temas a los que Némirovsky se enfrenta con realismo.
Nos aterra pensar en la posibilidad de que la autora se haya inspirado para su protagonista en personas de su entorno familiar, en su propia madre. Que pueda haber algo autobiográfico en ese horror.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Desgraciado.
Personajes: Vanos.
¿Dónde puede leerse?: En París, en un banco al borde del Sena.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


oct 14 2011

Los perros y los lobos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Irène Némirovsky encubre, bajo la apariencia de una historia de amor y sacrificio, la eterna maldición de los judíos.
El retrato, pero también la crítica y la reivindicación de Shylock.
Irène Némirovsky lo vio todo, y todo quiso contarlo para que nunca se olvidase: los pogromos, la emigración, el hechizo siniestro de la pobreza que marca de por vida a quien lo sufre en la niñez. Hay una valentía inmensa en retratar a esa raza maldita en el momento crucial de la Historia; de hacerlo al margen de todo el ruido de fondo que la silenciaría con el terror dos años después de publicado este libro.
En 1942. En Auschwitz.
Dio muestras con ello de ser un espíritu inmortal e independiente.
Una escritora imparcial y sensible. Grande.
Supo captar porque era el suyo, el apasionado alma ruso, pero también (también eran suyas) la dureza del corazón de los burgueses de Francia; la desesperación de los miserables y la avidez de los opulentos; la amargura del exilio interior y del exterior, que lleva a todo ser humano –ayer, hoy, mañana- a sentirse extranjero, perdido y solo.
Vio las raíces del miedo y de la religión, las ataduras de la raza.
Es cierto que en algunos momentos roza el cliché y el melodrama, pero la escritura de Iréne Nèmirovsky es tan diáfana, tan honrada, tal alejada de toda pretensión, que el conjunto supera todo escollo.
Los perros y los lobos, tiene descripciones hábiles; habla de la infancia como marca indeleble que modela la personalidad, como pecado original; de la tenacidad con la que muchas mujeres -sobre todo- son capaces de perseguir los sueños que se resisten; de la obra de arte como llave.
El inicio es dickensiano, simbólico como las pinturas de los templos medievales; el final esperanzador.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Diáfana.
Argumento: Apasionado.
Personajes: Firmes en su carácter.
¿Dónde puede leerse?: En París, en un exilio.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual.


feb 12 2011

Nieve en Otoño

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Un cuento más que una novela.
La ficción está construida sobre fragmentos de realidad procesados por la mente del escritor; en muchos casos, se intuyen en su biografía.
En la literatura de la escritora francesa Irène Némirovsky, los fragmentos son Rusia y el exilio, el desarraigo, la podredumbre del régimen zarista, pero también las injusticias que lo enterraron, la destrucción de una forma de vida y el retrato de un mundo que se desvanece, los cálidos y esperanzadores brazos del asilo, el viento frío de la guerra; son Francia.
Lo aterrador es cuando el autor es capaz, por intuición o por designio, de reflejar retazos del futuro. Lo espantoso es cuando ese futuro es funesto.
Irène Némirovsky vivió la mitad de un siglo XX que sepultó la civilización bajo las ruinas de las ciudades devastadas. Fue infortunada protagonista de todos sus capítulos. Sus obras, aún las más sencillas como es esta, deberían ser el faro que ilumina la conciencia de Europa.
Los temas que se tratan con sutileza y empatía, son: la fuerza de los recuerdos, la añoranza de los fantasmas del pasado, y el mapa emocional de los lugares idílicos para una felicidad perdida. La nostalgia de la Nieve en Otoño representa el agotamiento de los esquemas sociales que despertaron el siglo.
Es un relato escrito con sencillez y honestidad, rico en emociones.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sencilla.
Personajes: Vivos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería lo deberían tener.


sep 25 2010

El caso Kurílov

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Kurílov es un temido ministro del Zar, símbolo de la opresión del poder sobre un pueblo humillado. Bajo la sombra de ese poder se fragua la revolución.
Irène Némirovsky utiliza a esta figura de ficción, para revolver en la oscura zona humana de los que ejercen el terror desde el estado, en sus motivaciones y pretextos, su inocencia o su podredumbre, porque a ella la cultura y el éxodo, le permitieron juzgar a la clase social de la que procedía.
Equilibra la balanza analizando, también, el sueño confuso de los revolucionarios, su largo camino hacia el asesinato y la crueldad.
La autora se sitúa en medio, en el lugar que corresponde a la justicia velada, que intuye a todos los hombres como seres limitados y miserables. Se vale de personajes creados desde lo físico, sobreexpuestos en una primera descripción y tenaces. Utiliza con sabiduría un realismo algo mecánico, sin adornos, para dejar después paso a una emoción tenue y palpitante, cercana a la empatía.
Es un discurso sobre la justificación de los que detentan el poder, y de los que no encuentran otra forma para desalojarles de allí que el crimen; investiga sobre la inevitable doble dirección del terror y su inutilidad. Escribe con solo quince años de distancia del marco histórico que tuvo que conocer por proximidad y en el que descarta la moralidad y las ideologías. La novela es un retrato austero de un momento crucial, saturado de helor, en una ciudad, San Petersburgo, acosada por crepúsculos interminables.
Irène, que murió víctima de los terrores de Auschwitch, deja aquí un testamento que quiere inventariar la inutilidad del acto terrorista y la comprensión que debemos a cualquier otro. Es un legado hermoso y escalofriante.
León M. es el narrador, nos cuenta, desde las puertas de la muerte, la historia; la suya, que está marcada por un destino inefable y la de Kurílov a quien conoció y quiso comprender; en esa época, León M. recibió el encargo inevitable de matarle.

Calificación: Muy Buena.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Lineal y sorprendente.
Personajes: Profundamente humanos en sus miserias, muy alejados de los héroes que querrían ser.
¿Dónde puede leerse?: Frente a las verjas del Palacio de Invierno, en San Petersburgo.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías lo tienen ahora porque está recién publicado y Némirovsky es muy leída después de su Suite Francesa.


abr 24 2010

El Baile

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Conocí la obra de Irene Nemirovsky hace muchos años. Un librero que me solía reservar todos los libros que le gustaban (y que, luego, me gustaban a mí) me entregó un pequeño volumen de El Baile. Noventa y tres páginas. Asombroso por su brutalidad al enfocar el mundo, lleno de una expresividad aplastante, cuenta cómo una muchacha destroza la reputación de su familia que ha llegado donde está a base de negocios rodeados de suerte. Una madre cegada por querer ser lo que no es, un padre que no se entera de nada, una institutriz atontada y una sociedad cerrada que a la mínima muestra de debilidad te sepulta para siempre, son los ingredientes de una novela magnífica.

Nada de adornos al escribir. El desprecio de unos y otros no puede maquillarse con escrituras mentirosas. Nada de discursos enrevesados cuando lo que se enfrenta es un problema social tan viejo como la propia sociedad. Una maravillosa novela.

Calificación: Excelente.

Tipo de lector: Cualquiera. Los jóvenes tienen una oportunidad de conocer el poder de la soberbia.

Tipo de lectura: Fácil y muy amable.

Argumento: Lineal, muy bien planteado y mejor resuelto.

Personajes: Magníficos. Casi se les puede tocar

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte.


james bluntyou re beautiful