dic 19 2010

Die Nibelungen

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El poema épico del Cantar de los Nibelungos fue el pretexto, en este libro de pequeño formato, para crear una de las obras maestras del modernismo austriaco, conocido también como movimiento de la Secesión Vienesa.
Fue impreso en 1909 por Gerlach & Wiedling, con una segunda edición en Viena y Leipzig en 1924, y formó parte de una colección de cuentos adaptados para los jóvenes.
Es exquisito. Por su diseño y su grafismo pero –sobre todo- por las extraordinarias láminas que lo iluminan. Litografías en negro, azul, rojo y oro de la mano de Carl Otto Czeschka. Czeschka, que practicó un lenguaje formal muy cercano al de Gustav Klimt, fue maestro, entre otros, de Oscar Kokoschka. Las ilustraciones de Die Nibelungen son consideradas una de sus obras maestras. Son simbolistas, enigmáticas, hermosas, crean un ambiente que atraviesa el tiempo y el espacio, una civilización inquietante que preludia la modernidad; y proyectan el espíritu del ciclo germánico con imágenes de gran fuerza visual. Ocho magistrales viñetas a doble página, creadas originariamente para una obra de teatro, y que servirían después de fuente de inspiración a Fritz Lang, para su película Die Nibelungen (1922/24).
Franz Kleim, historiador y dramaturgo de la escuela de Hebbel, adaptó la historia de Sigfrido con gran economía, pero conservando la fuerza de la acción y el carácter sobrenatural de esta epopeya, que Hume comparó con la Ilíada de Homero. Una historia de venganzas y de pasiones.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Exquisitos.
Tipo de lectura: Las ediciones originales son en un sencillo alemán adaptado para los jóvenes. Existen ediciones en español.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos o traicioneros.
¿Dónde puede leerse?: Tumbado en la chaise-longue.
¿Dónde encontrarlo?: Las ediciones originales excepcionalmente en librerías anticuarias o subastas internacionales.


dic 11 2010

El nacimiento de la filosofía

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo del catedrático italiano de Filosofía, Giorgio Colli, que reflexiona con solvencia, pero sin profundidad, sobre el origen de la filosofía que considera que está en la dialéctica y discursos de Platón, desmontándolos hasta tal punto que considera al poeta Homero como referencia ineludible tanto del autor del mito de la caverna como de Aristóteles. Es curioso darse cuenta cómo la figura del poeta, que llevó una vida contradictoria y en la que sus versos apenas se explicaron en la época como un enigma a resolver desde una vida políticamente incorrecta, resuenen tanto sobre sus sesudos ojos y oídos, que ambos filósofos tuvieran que replantearse una y otra vez su trabajo en este sentido.
Imprescindible si se quiere conocer no sólo cómo este acontecimiento transformó tantas mentalidades, sino cómo esta idea traspasa la trascendencia de los hechos y llega a influir paroxísticamente en Friedrich Nietzsche, el autor parte de la idea de que el conocimiento y no sólo la imaginación parten de la locura y que sólo a partir de ésta es posible alcanzar la sabiduría, una locura que no debe dejar de hacernos pensar y entrar en el laberíntico mundo de la filosofía y, por tanto, de la literatura.
Consigue Colli estudiar estas dos disciplinas de manera trabada e interependiente, siendo más enriquecedora su visión a través del dios de la adivinación y el análisis subyacente contenido en el pathos de lo oculto; en este sentido, transpira la genialidad de los griegos por la que, en ellos, nada de lo humano les es indiferente.
Ya Parménides, que mezcló misticismo y leyenda y encontró en ello parte de su perdición como pensador, se obligó a sí mismo a huir hacia adelante en un reto que no obvió esta realidad.

Calificación: Reveladora y, a la vez, superficial.
Tipo de lector: Con una visión amplia del mundo, aficionados a la literatura y a la filosofía.
Tipo de lectura: Llena de referencias al mundo helénico. Accesible y poco pretenciosa para lo que suelen ser las obras de pensamiento.
Argumento: Sobre la relación entre Filosofía y Literatura, disciplinas demasiado amigables por pegadas.
Personajes: Se puede leer como búsqueda y como reconciliación con los clásicos: Platón, Aristóteles, Homero,…
¿Dónde leerlo? Lejos de cualquier Universidad, relativizándolo todo.


sep 2 2010

La Iliada

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A través de los siglos nos llega el eco de un nombre. Troya. Una ciudad de verdad y de leyenda. Un campo de batalla donde los hombres se enfrentaron para demostrar el valor, el coraje y los códigos de honor, que acababan de sacar a la raza de la oscuridad de la caverna y que agrandaron el mundo por la magia de la literatura. Troya.

Las hazañas y los prodigios que tuvieron lugar bajo sus murallas, resonaron en boca de los rapsodas por todo el Mediterráneo, causando asombro y admiración; porque en las noches, en torno de la hoguera, pudo escucharse, enlazado con los versos, el rumor de la batalla. Troya. Donde el espíritu romano quiso nacer. Su ilusión iluminó las cortes del Renacimiento.

Troya. Donde los dioses se enfrentaron por ayudar a los contendientes, y desnudaron sus espíritus débiles y mezquinos, maquinados por la imaginación de los humanos. Donde los hombres pasaron a ser héroes y se acercaron a los dioses que los habían creado. Troya.

Puede ser que nueve siglos antes del Imperio de Augusto, un bardo ciego recompusiera las distintas versiones del poema, dándoles unidad literaria, y aunque no fuera así, la historia no quiere ya renunciar al nombre ilustre de Homero. Viene en cualquier caso la leyenda, con seguridad, de una larga tradición oral. Los más grandes bibliotecarios del mundo antiguo: Zenódoto de Éfeso, en Alejandría, Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia, la estudiaron y anotaron, creando la estructura que hoy conocemos, aunque el núcleo original se redactó en Atenas en tiempos de Pisístrato, trescientos años después de Homero.

La ciudad fue conocida en el ámbito griego como Ilión, de ahí el nombre de la epopeya.

La Iliada nos habla de la cólera de Aquiles. Del poder y del arrojo de un hombre, del desencadenamiento de su fuerza sobrenatural al enfrentarse con el hecho de que su amigo, ha muerto en el campo de batalla. De la venganza. Todo lo demás es el resonar de las acciones heroicas que allí tuvieron lugar, en una ciudadela fortificada, asediada por los aqueos, que los troyanos defendieron con valentía y con  honor.

Canta el poeta a la Muerte, la Moira, cuando deja de ser implacable, porque los hombres tienen la grandeza de elegirla antes que destinos menos triunfantes, pero anónimos, como Aquiles, que elige la gloria antes que una existencia larga y oscura. Canta a la guerra, cuando esta se realizaba en pié de igualdad, y sobre todo glosa la muerte de los jóvenes que entenebrece el futuro con su tragedia. Sobre algunos de los personajes planea siempre el hado funesto.

La Iliada de Homero no tiene principio ni final, se refiere sesgadamente a los actos que llevaron a los dos pueblos a la guerra y se detiene antes de que una ciudad fuera borrada de la faz de la Tierra y por ello recordada para siempre. Troya. Cuando se inicia, hace ya nueve años que los aqueos acampan bajo las murallas de la ciudad y los augurios de Calcante anuncian su próxima caída.

Algunas de las partes del relato, son enumeraciones incansables y obsesivas, cómo el catálogo de las naves o la vista desde la muralla; la descripción del escudo de Aquiles es la descripción de un mundo y de cada una de sus cosas, la écfrasis más antigua de la Historia de la Literatura. Desenvuelve Homero, para nosotros, acontecimientos de un dramatismo inigualable, como el lamento fúnebre por Patroclo o los presagios estremecedores de Andrómaca. La escena en la que el anciano Príamo, rey de Troya, acude a suplicar ante Aquiles el cadáver de su hijo Héctor, representa por su humanismo, por su emotividad y su profundidad psicológica, una de las cúspides de la literatura de todos los tiempos y todas las civilizaciones. Uno de los grandes momentos de la humanidad.

El canto de La Iliada tiene más de dieciséis mil versos, trabados entre sí con fórmulas y repertorios que facilitaron su memorización antes de la invención de la escritura.

Obsesionado con este canto infinito y desafiando a los profesores que dudaban de su existencia, un visionario llamado Heinrich Schliemann descubrió en 1870 bajo la colina de Hissarlik las ruinas de Troya y mostró ante el mundo a su esposa, Sophia Engastromenos, aderezada con el tesoro de Príamo.

La Iliada es un universo en sí misma, pretexta La Odisea y La Eneida, Las Troyanas e Ifigenia en Áulide. Los más grandes poetas griegos fabularon sobre la seducción de Helena que desde hace treinta siglos llora su belleza tras los muros de piedra. En Troya.

Calificación: Imprescindible. Es la madre de la literatura occidental.

Tipo de lector: Todos.

Tipo de lectura: Muy desigual. Hay que enfrentarse al texto con voluntad e intentar acomodarse a su técnica. Algunos pasajes son muy arduos, otros sencillos y emotivos. Los nombres y sobrenombres de los participantes y las alusiones a los dioses pueden ser enredosas. Todo ello no puede asustar al lector que tiene libertad, sobre todo en una obra tan abierta como esta, para saltar, retomar, releer o buscar adaptaciones alternativas.

Argumento: Aparentemente son una serie de capítulos sin gran unicidad en la que se cuentan hechos aislados y unidos solamente por el hecho de Troya sitiada y las decisiones de Aquiles de participar en el desenlace.

Personajes: Únicos, eternos y universales, alguno de ellos como Casandra, por su intensidad y el dramatismo de su composición, salen del texto y continúan su vida autónoma a través del tiempo hasta nuestros días.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte pero es texto muy recomendable para leer a la sombra de cualquier ciudad en ruinas. Especialmente la Micenas de Agamenón.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería. Si no lo tienen no vuelvas. No era una librería.