nov 18 2013

Diario de un hombre de cincuenta años

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El boceto de una novela, un cuento. Una narración que adquiere su significado al final mediante una voltereta.
A pesar de no tener cincuenta sino treinta y cinco años cuando la escribió, es Henry James en estado puro: Florencia, la alta sociedad; un hombre, una mujer y un confidente. Los recuerdos, lo que se hizo, no se hizo o se debiera haber hecho. Las convenciones y las preocupaciones de personas sin preocupación ninguna.
Uno de esos estudios jamesianos sobre la naturaleza humana.
Impecablemente planteada, trabajada con eficiencia y evocadora. Demasiado corta quizás.

Calificación: Buena
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Ligera.
Argumento: Una idea.
Personajes: Tenues.
¿Dónde puede leerse?: En Florencia, en el Gran Hotel.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


jun 18 2013

Deudas y dolores

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Encontrar buenos personajes, en según qué libros, se nos antoja tarea árdua, pero no por ello menos atractiva. En Deudas y dolores del escritor norteamericano Philip Roth (no carente de enjundia, valioso e irónico), se disecciona, a través de la muerte de un militar que estuvo en la Guerra de Corea, los furibundos y lúcidos restos de un naufragio. Porque el valor como falta de cobardía está siempre más que cuestionado. Porque estamos ante un gran libro, sin duda, donde lo neurótico en una ciudad como Chicago muestra su cara más implacable y no por ello menos divertida. Da la sensación de que estamos ante diálogos de besugos o borrachos, pero ¿quiénes, dicen, se mueven como pez en el agua en según qué terrenos pantanosos?; se utiliza un narrador que desdobla su categorización en tres personajes y así la novela invita a no fiarnos de ese Gabe Wallacki que quiere convertir en solemne el matrimonio de Libby con Paul Herz, así como el conocimiento de Martha Reganhart y sus múltiples hijos. Porque Gabe quisiera ser sólo espectador y no puede ni recibir el perdón o la gracia, quizás por eso vive taladrado por el encuentro de unos personajes que diseccionan a Henry James y su Retrato de una dama, arguyendo demasiados años de estudio como para no querer saber si en el autor que inauguró la modernidad hay fraude o autenticidad; y así aparece de las primeras, la trama en que supuestos estudiantes de doctorado reconvertidos en novelistas a su pesar, se hacen con una visión siempre incompleta por rugosa del asunto.
En Paul ama a Libby, el autor empieza a avasallar de otro modo a los personajes y lectores en torno al resultado positivo o negativo de un test de embarazo. Paul no está preparado para la concepción, al contrario que Libby que, gracias a la sensibilidad envolvente de éste, no quiere saber que sabe estar embarazada.
Pero no sólo esto es la novela, las reflexiones metaliterarias que describen el oficio de vivir según Wallach así lo atestiguan.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Algo resbaladizo.
Tipo de lectura: Literariamente fecunda.
Argumento: Cargado de connotaciones.
Personajes: Inciertos, a estudiar.
¿Dónde leerlo?: Lejos de cualquier realidad incendiaria; tomando notas.


abr 10 2013

Me hallará la muerte

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La posguerra civil española ha dado mucho juego a los novelistas españoles. Y sigue siendo así. Esa herida mal cicatrizada que sigue dando problemas y que se arrastra sin remedio es caldo de cultivo para fabulaciones de todo tipo y una excusa para explicar temas actuales aunque se disfracen de cartilla de racionamiento o estraperlo. Un mundo fascinante en el que se mezclaron materiales que un escritor difícilmente puede rechazar.
Juan Manuel de Prada es un escritor al que le gusta utilizar tonos altos. Busca y rebusca en el diccionario hasta encontrar palabras que resultan a muchos extrañas e, incluso, arcaicas. A veces resulta exagerado en ese uso exquisito del lenguaje. Y, a veces, comete errores de bulto al hacerlo. Me hallará la muerte es una buena novela, bien estructurada, bien desarrollada y rematada por la única vía que era posible (esto la hace algo previsible). Pero acumula algunos defectos que podrían haberse evitado.
El narrador que utiliza de Prada se acerca mucho al que se conoce como narrador complejo. Henry James lo usó con frecuencia en su obra con magníficos resultados. Es este un narrador que se pega muchísimo a la acción y que tiñe su lenguaje del propio del personaje. Pero el autor confunde las cosas en algún tramo de la obra. Porque su narrador se construye desde un lenguaje concreto y propio y no caben inserciones que le corresponden al personaje en el que se centra el narrador (el narrador va alternando y va de un personaje a otro; es como si se acercase a ellos para que viéramos todo desde un punto de vista cercano a cada cual). Una cosa es teñir y otra, bien distinta, hablar del mismo modo. Pero, además, las injerencias del autor no son pocas. Trata de ser prudente y astuto al hablar de asuntos religiosos o del aborto, pero el discurso utilizado y puesto en boca de narrador o personaje, queda algo artificial.
Por otra parte, Juan Manuel de Prada organiza una trama alrededor y deudora en exceso de aspectos algo inverosímiles. Por ejemplo, el parecido entre personajes que se anuncia. De hecho, al final de la novela, un personaje le dice a otro que ese parecido es increíble y que no se explica algunas cosas que han sucedido. Por otra parte, el cúmulo de casualidades a lo largo de la trama resulta un mecanismo algo endeble para soportar tanto como el autor carga sobre él.
Tal vez la longitud de la obra sea algo exagerada. Tal vez el autor se toma demasiadas molestias en descripciones que no aportan gran cosa (el correlato objetivo no aparece casi nunca) o en introducir asuntos con gran despliegue de medios cuando lo que aparece es poco o nada.
No obstante, Me hallará la muerte es un buen trabajo. Se deja leer y procura en el lector cierta avidez por saber lo que ocurrirá. De Prada matiza muy bien los escenarios y crea un clima en cada uno de ellos más que notable. El Madrid de la posguerra; el frente soviético; las calamidades que se pasaban en ambos lugares; Madrid trece años después. Y los personajes terminan teniendo la profundidad suficiente como para que el lector pueda empatizar con ellos. Además, deja que evolucionen con credibilidad.
Es posible que, a pesar de esos problemas que apuntaba, sea una de los mejores trabajos que tengamos ocasión de leer durante el año.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: No es una novela para principiantes aunque puede gustar a muchos.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Nada bueno llega de algo malo.
Personajes: Creíbles y muy bien dibujados.
¿Dónde puede leerse? En el parque del Retiro madrileño.
¿Dónde puede comprarse? En tu librería habitual.


oct 12 2012

Lo que Maisie sabía

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Perteneciente a la última etapa de James, quizás la más compleja y sabia a la vez que prolífica, la edición de El cuenco de plata de esta maravillosa obra es impagable; de ella han hablado grandes como Ezra Pound y Jorge Luis Borges, y es que la densidad en las elucubraciones de un narrador que parece que se ha colado por casualidad y que inconsecuentemente sabe más de lo que Maisie imagina, ha dado y dará para volcar sobre el papel ríos de tinta.
Norteamericano y buen conocedor de lo que se hacía en Gran Bretaña, ese país por el que jamás diremos con la boca llena que Europa es vieja, Henry James juega con las expectativas del lector y lo convierte en un sesgo más de su narración; ¿a quién va dirigida esta novela? A todos y a ninguno; a los que observan demasiado y actúan otro poco; es decir, a los que viven sabiendo que dones y prejuicios quizás sean la misma cosa. En tiempos donde el pensamiento y la cultura a la vez se masifican en cantidad y menguan en calidad, recibir este libro es toda una bendición, a mitad de camino entre la inquietante verosimilitud de Otra vuelta de tuerca y la necesidad de vehicular lo sentimental como en Washington Square.
Es esta también novela de campiña y flema y a la hora de tratarla desde el género de terror, vemos cómo una niña que empieza pivotando entre padrastros egoístas e institutrices desalmadas que son un castillo de naipes psicológicos a salvar. Eso empieza siendo Maisie, para convertirse en algo más que un elemento dramático, una niña de carne y hueso.

Calificación: Prodigiosa.
Tipo de lector: Dispuesto a todo.
Tipo de lectura: Rica, exhuberante.
Argumento: De cómo la lluvia fina vital que a todos nos cala aparece en la mente de una niña.
Personajes: De gran interés.
¿Dónde leerla?: Despaciosamente en casa.


jun 17 2012

Lo que Maisie sabía

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Me temo que ningún lector llegará a averiguar exactamente Lo que Maisie sabía, y creo que esa ha sido la intención del autor.
Maisie es una niña, no sabemos su edad.
Un narrador, al que no conocemos pero que se parece mucho a Henry James, nos cuenta desde el punto de vista de esa niña los inquietantes sucesos que tienen lugar en su entorno tras el divorcio de sus padres.
Pasa por ser una de las obras fundacionales de novela psicológica, de la utilización de un narrador apoyado –el punto de vista- y del uso de la ambigüedad.
Estamos en 1897, fecha de su publicación.
Así que Henry James introduce al lector en un laberinto por el que debe ir avanzando, haciendo deducciones, retrocediendo en sus errores para emprender un nuevo camino. Una y otra vez. Un virtuosismo que desespera al lector y le convierte en una cotilla entrometida que intenta saber lo que está sucediendo, a quien hay que creer, y cuál es el significado exacto de las conversaciones que mantienen unos personajes con otros.
Lo más fácil sería decir que el escritor intenta reproducir la confusión interior de Maisie ante su maduración como persona y sus relaciones con los adultos que la rodean –y de estos entre sí- pero no podemos estar seguros de ésta afirmación, y en algunos momentos tenemos la sensación de que algo perturbador, que no se dice, merodea por la mente infantil, y que en cierta medida es la propia Maisie la que provoca ciertas situaciones.
Porque Maisie tampoco es tonta.
Destaca la actualidad del argumento: el daño psicológico recibido con frecuencia por los niños, utilizados como arma arrojadiza, y también la astucia del narrador que consigue que en ningún momento de la novela podamos ponernos de parte de ninguno de los personajes, porque de la misma manera que en la vida real, ninguno se reserva la razón absoluta.
Reconozco que me fascina Henry James pero, Lo que Maisie sabía –o no- me ha desbordado, quizás sea necesario que lo lea otra vez.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Aficionado a los enigmas.
Tipo de lectura: Compleja y desesperante.
Argumento: Enredoso.
Personajes: Encubiertos por el narrador.
¿Dónde puede leerse?: En Regent´s Park.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en www.machadolibros.com


nov 20 2011

La lección del maestro

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La selección es parte decisiva de la actividad editora, la reunión en un mismo libro de relatos, pequeñas piezas teatrales o ensayos que guardan relaciones indirectas entre sí son afortunadas porque potencian el valor de lo impreso.
Los libros del mirasol editó en argentina tres relatos cortos de Henry James: La lección del maestro, La muerte del león y La próxima vez, la conjunción es extraordinaria porque son, las tres, historias que reflexionan sobre la labor del novelista y la naturaleza de su obra, muy cercanas –lo sabemos por sus diarios- a la manera de elaboración minuciosa del escritor americano. Todas profundizan en la soledad del escritor.
Son tres acercamientos diferentes, trabajando desde un engaño astuto y moroso, en el cuento que abre el volumen; la lástima y la empatía, en el segundo de ellos; o la importancia de la crítica y la percepción subjetiva de la propia obra, en la pequeña novela que cierra la colección.
Como en todas las obras de Henry James la información está condensada y ordenada; destaca la penetración psicológica en cuanto a la consciencia de los personajes sobre sí mismos, esto es una de las más destacadas aportaciones de Henry James a la literatura, al margen de su habilidad como constructor de ficciones y su elegancia como articulador de una literatura basada en los aspectos técnicos de la novela y el cuento. Los diálogos se usan compensadamente para definir a los actores, y se convierten en duelos verbales, haciendo de cada conversación un tour de force que hace avanzar la trama.
Hay en La muerte del león una crítica a lo periodístico, a lo mediático diríamos hoy; y en los tres relatos una referencia continuada al vampirismo de la vida social, esa sociedad que el escritor frecuentó  –y también sus escritores de ficción frecuentan-; ese contacto indispensable con el gran mundo cuyas maneras y costumbres debe reflejar en sus libros y que hacen antipática la literatura jamesiana a muchos lectores. Vemos también, sobre todo en La próxima vez, emerger un humor ácido, escéptico y despiadado que desconocíamos en James.
En lo técnico, en la mirada sobre el oficio, en el placer que provoca en el lector una trabazón literaria tan minuciosa, reconocemos indudablemente –recibimos- La lección del maestro.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Cualquiera, aficionados a James y la novela psicológica.
Tipo de lectura: Un poco ardua en el desarrollo de los pensamientos.
Argumento: Escaso.
Personajes: Perfectamente diseccionados.
¿Dónde puede leerse?: En un gran interior antiguo, un gran café sofocado de terciopelos en cualquier capital europea.
¿Dónde encontrarlo?: La edición de Los libros del mirasol en librerías de lance, agrupadas en www.iberlibro.com y www.uniliber.com


dic 10 2010

Londres

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Viajamos hacia atrás en el tiempo.
Los nueve artículos editados ahora bajo el título de Londres fueron enviados desde esa ciudad por Henry James a diferentes publicaciones periódicas de Norteamérica, con las que colaboró en las últimas décadas de mil ochocientos.
Son crónicas literarias, en un tono que a un lector habituado a los artículos periodísticos de hoy, pueden resultar espesas, a causa del lenguaje y de la disgresión. Giran alrededor de los tópicos y las curiosidades sobre las que suponemos a los americanos ávidos de información; topoi que han creado una idea de la tenebrosa y moderna Babilonia y de la idiosincrasia británica: la niebla, el humo y el hollín; las casas de campo y la temporada social, el pintoresquismo de los cockneys, el esplendor de los parques y el sport, Oliver Twist.
James se muestra a través de las líneas como un gran observador y un gran solitario, con una visión muy subjetiva de la realidad social y usando de una exageración admirativa por esa ciudad en la que se acogió en adopción y en la que falleció en 1916.
Algunos artículos son inconexos y desarticulados; otros, como el dedicado a la regata Oxford-Cambridge, se centran en el apunte del natural y en los de más allá se revela su autor como un improvisado crítico de arte, caprichoso y parcial.
Brillan sorprendentes conexiones que retuercen los epítetos: espaldas intensamente gremiales, descripciones reducidas a la mendicidad, suburbios ingeniosamente vulgares; ahí es en dónde  destaca el genio y la mordacidad del autor de Los Papeles de Aspern y Retrato de una Dama.
James nos da noticia –por lectores interpuestos- de la gran exposición londinense de Gustave Doré y de la erección del Albert Memorial. No deja de interesarnos.
Una guía necesaria para reconstruir parte de un laberinto roto que Borges vio en El Aleph.
Era Londres.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Jamesiano.
Tipo de lectura: Subjetiva y pintoresca.
¿Dónde puede leerse?: En el vuelo de ida o de regreso.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Madrid, en La Buena Vida, Café del Libro: http://labuenavidaweb.wordpress.com/


oct 28 2010

Washington Square

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Henry James era una cotilla. Hago este comentario desde el respeto y la profunda admiración por un escritor genial, consultando concienzudamente la definición en los diccionarios. Lo explico: sabemos, sobre todo por sus cuadernos, que el escritor tuvo una intensa vida mundana, siempre atento a los cuentos y a los chismes de los personajes de la alta sociedad, que le fascinaron, y que fueron el germen de muchos -de casi todos- sus relatos. Washington Square parece tener su origen en una historia real, que le refirió la actriz y escritora Frances Anne Kremble, cuyos detalles pergeñó en una entrada en su diario, el 21 de febrero de 1879.
Lo extraordinario es que James decida emplear esa faceta de su personalidad en la construcción de la voz narrativa, y que lo haga con una solvencia notable. Es un narrador-cotilla, que actúa como un espía para el lector; que parece ir contándonos hechos que ha atisbado a escondidas y oído referir a segundas personas; hechos que luego juzga, altera y comunica, influenciando al lector, a quien se dirige cuando le conviene. En paralelo, traslada la omnisciencia a uno de los protagonistas, Austin Sloper, que asegura conocer todo lo que ocurre en las mentes y en las vidas de sus compañeros de reparto, en un tiempo absoluto. Ésta propuesta narrativa funciona, respecto al lector, produciendo un efecto extravagante, cargado de ironía; y al mismo tiempo desenfoca la narración dándole una vuelta de tuerca, en un ejercicio literario soberbio.
Ese narrador es también entomólogo, descriptor prolijo, minucioso en el detalle hasta la magnificación, que transcribe conversaciones, plagadas de fintas como un duelo, cruzadas por la mente cínica, imparcial y analítica del doctor Sloper.
El pequeño grupo de Washington Square, es una sociedad en la que toda posición y relación están reglamentadas estrictamente; una situación en la que los roles del hombre y de la mujer, las jerarquías, son inmutables. En la que la furia de una tormenta atraviesa los salones por dentro de los personajes, respetando la decoración, como en un cuadro de Magritte, si se quiere ver la imagen; produciendo una devastación interior en todos ellos, singularmente en la desprevenida Catherine. Una devastación de amor que progresa a través de estados de ánimo analizados minuciosamente, y donde los actores detienen toda emoción y la transfieren a la palabra.
James, que pasó la vida intentando condensar sus textos al máximo, parece haber buscado aquí todo lo contrario, una prolongación oportunista; puede que por tratarse de un folletín que se publicó por entregas. Como es un creador de oficio se lo puede permitir y salir airoso.
Nadie puede atreverse a decir que le sobra nada, pero sí que podría haber contado lo mismo, con menos palabras. Pero con menos intensidad.
Washington Square es una novela clave por su composición formal.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Ligeramente profundo o ligeramente superficial.
Tipo de lectura: Elegante y minuciosa.
Argumento: Sucinto, convenientemente extendido hasta variar la perspectiva.
Personajes: Exquisitos y dibujados con detalle.
¿Dónde puede leerse?: Quizás ese ambiente se entienda mejor hoy en Londres, Saint James´s Square, en un banco de la plaza.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita.