La selección es parte decisiva de la actividad editora, la reunión en un mismo libro de relatos, pequeñas piezas teatrales o ensayos que guardan relaciones indirectas entre sí son afortunadas porque potencian el valor de lo impreso. Los libros del mirasol editó en argentina tres relatos cortos de Henry James: La lección del maestro, La muerte del león y La próxima vez, la conjunción es extraordinaria porque son, las tres, historias que reflexionan sobre la labor del novelista y la naturaleza de su obra, muy cercanas –lo sabemos por sus diarios- a la manera de elaboración minuciosa del escritor americano. Todas profundizan en la soledad del escritor.
Son tres acercamientos diferentes, trabajando desde un engaño astuto y moroso, en el cuento que abre el volumen; la lástima y la empatía, en el segundo de ellos; o la importancia de la crítica y la percepción subjetiva de la propia obra, en la pequeña novela que cierra la colección.
Como en todas las obras de Henry James la información está condensada y ordenada; destaca la penetración psicológica en cuanto a la consciencia de los personajes sobre sí mismos, esto es una de las más destacadas aportaciones de Henry James a la literatura, al margen de su habilidad como constructor de ficciones y su elegancia como articulador de una literatura basada en los aspectos técnicos de la novela y el cuento. Los diálogos se usan compensadamente para definir a los actores, y se convierten en duelos verbales, haciendo de cada conversación un tour de force que hace avanzar la trama.
Hay en La muerte del león una crítica a lo periodístico, a lo mediático diríamos hoy; y en los tres relatos una referencia continuada al vampirismo de la vida social, esa sociedad que el escritor frecuentó –y también sus escritores de ficción frecuentan-; ese contacto indispensable con el gran mundo cuyas maneras y costumbres debe reflejar en sus libros y que hacen antipática la literatura jamesiana a muchos lectores. Vemos también, sobre todo en La próxima vez, emerger un humor ácido, escéptico y despiadado que desconocíamos en James.
En lo técnico, en la mirada sobre el oficio, en el placer que provoca en el lector una trabazón literaria tan minuciosa, reconocemos indudablemente –recibimos- La lección del maestro.
Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Cualquiera, aficionados a James y la novela psicológica.
Tipo de lectura: Un poco ardua en el desarrollo de los pensamientos.
Argumento: Escaso.
Personajes: Perfectamente diseccionados.
¿Dónde puede leerse?: En un gran interior antiguo, un gran café sofocado de terciopelos en cualquier capital europea.
¿Dónde encontrarlo?: La edición de Los libros del mirasol en librerías de lance, agrupadas en www.iberlibro.com y www.uniliber.com
Viajamos hacia atrás en el tiempo.
Los nueve artículos editados ahora bajo el título de Londres fueron enviados desde esa ciudad por Henry James a diferentes publicaciones periódicas de Norteamérica, con las que colaboró en las últimas décadas de mil ochocientos.
Son crónicas literarias, en un tono que a un lector habituado a los artículos periodísticos de hoy, pueden resultar espesas, a causa del lenguaje y de la disgresión. Giran alrededor de los tópicos y las curiosidades sobre las que suponemos a los americanos ávidos de información; topoi que han creado una idea de la tenebrosa y moderna Babilonia y de la idiosincrasia británica: la niebla, el humo y el hollín; las casas de campo y la temporada social, el pintoresquismo de los cockneys, el esplendor de los parques y el sport, Oliver Twist.
James se muestra a través de las líneas como un gran observador y un gran solitario, con una visión muy subjetiva de la realidad social y usando de una exageración admirativa por esa ciudad en la que se acogió en adopción y en la que falleció en 1916.
Algunos artículos son inconexos y desarticulados; otros, como el dedicado a la regata Oxford-Cambridge, se centran en el apunte del natural y en los de más allá se revela su autor como un improvisado crítico de arte, caprichoso y parcial.
Brillan sorprendentes conexiones que retuercen los epítetos: espaldas intensamente gremiales, descripciones reducidas a la mendicidad, suburbios ingeniosamente vulgares; ahí es en dónde destaca el genio y la mordacidad del autor de LosPapeles de Aspern y Retrato de una Dama. James nos da noticia –por lectores interpuestos- de la gran exposición londinense de Gustave Doré y de la erección del Albert Memorial. No deja de interesarnos.
Una guía necesaria para reconstruir parte de un laberinto roto que Borges vio en El Aleph.
Era Londres.
Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Jamesiano.
Tipo de lectura: Subjetiva y pintoresca.
¿Dónde puede leerse?: En el vuelo de ida o de regreso.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Madrid, en La Buena Vida, Café del Libro: http://labuenavidaweb.wordpress.com/
Henry James era una cotilla. Hago este comentario desde el respeto y la profunda admiración por un escritor genial, consultando concienzudamente la definición en los diccionarios. Lo explico: sabemos, sobre todo por sus cuadernos, que el escritor tuvo una intensa vida mundana, siempre atento a los cuentos y a los chismes de los personajes de la alta sociedad, que le fascinaron, y que fueron el germen de muchos -de casi todos- sus relatos. Washington Square parece tener su origen en una historia real, que le refirió la actriz y escritora Frances Anne Kremble, cuyos detalles pergeñó en una entrada en su diario, el 21 de febrero de 1879.
Lo extraordinario es que James decida emplear esa faceta de su personalidad en la construcción de la voz narrativa, y que lo haga con una solvencia notable. Es un narrador-cotilla, que actúa como un espía para el lector; que parece ir contándonos hechos que ha atisbado a escondidas y oído referir a segundas personas; hechos que luego juzga, altera y comunica, influenciando al lector, a quien se dirige cuando le conviene. En paralelo, traslada la omnisciencia a uno de los protagonistas, Austin Sloper, que asegura conocer todo lo que ocurre en las mentes y en las vidas de sus compañeros de reparto, en un tiempo absoluto. Ésta propuesta narrativa funciona, respecto al lector, produciendo un efecto extravagante, cargado de ironía; y al mismo tiempo desenfoca la narración dándole una vuelta de tuerca, en un ejercicio literario soberbio.
Ese narrador es también entomólogo, descriptor prolijo, minucioso en el detalle hasta la magnificación, que transcribe conversaciones, plagadas de fintas como un duelo, cruzadas por la mente cínica, imparcial y analítica del doctor Sloper.
El pequeño grupo de Washington Square, es una sociedad en la que toda posición y relación están reglamentadas estrictamente; una situación en la que los roles del hombre y de la mujer, las jerarquías, son inmutables. En la que la furia de una tormenta atraviesa los salones por dentro de los personajes, respetando la decoración, como en un cuadro de Magritte, si se quiere ver la imagen; produciendo una devastación interior en todos ellos, singularmente en la desprevenida Catherine. Una devastación de amor que progresa a través de estados de ánimo analizados minuciosamente, y donde los actores detienen toda emoción y la transfieren a la palabra. James, que pasó la vida intentando condensar sus textos al máximo, parece haber buscado aquí todo lo contrario, una prolongación oportunista; puede que por tratarse de un folletín que se publicó por entregas. Como es un creador de oficio se lo puede permitir y salir airoso.
Nadie puede atreverse a decir que le sobra nada, pero sí que podría haber contado lo mismo, con menos palabras. Pero con menos intensidad. Washington Square es una novela clave por su composición formal.
Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Ligeramente profundo o ligeramente superficial.
Tipo de lectura: Elegante y minuciosa.
Argumento: Sucinto, convenientemente extendido hasta variar la perspectiva.
Personajes: Exquisitos y dibujados con detalle.
¿Dónde puede leerse?: Quizás ese ambiente se entienda mejor hoy en Londres, Saint James´s Square, en un banco de la plaza.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita.
Hablamos de Literatura. Los Amigos de mis Amigos es uno de los más celebrados cuentos de Henry James. En él, el autor usó de la reducción, la condensación del texto, la cristalización mediante la brevedad de una idea brillante. Algo sobre lo que trabajó siempre, apremiado por las revistas periódicas en las que publicaba y que no siempre consiguió, porque no pudo o no quiso. Es también un cuento fantástico. Es también una historia de amor. James entendía la aparición de lo fantástico como algo que debía acompañar a un hilo conductor real y posible, con el que se enredara y al que se opusiese, para crear una historia insólita; porque considera que así, adquiere lo sobrenatural su carácter. El resultado, como aquí, es un juego de confusión que nos fascina, entre lo real y lo soñado, lo extraordinario y lo anecdótico; todo se conjura para provocar un serio terror.
El cuento fue coleccionado por Borges para su Biblioteca de Babel, editada en España por Jacobo Siruela en los años ochenta, y hoy motivo de disputa entre bibliófilos y fetichistas.
Le acompañan tres cuentos más. La Vida Privada es proustiano avant la lettre y denso, con un lenguaje y una situación provocadamente formales y preciosistas, de manera que cuando se revela lo sobrenatural, hemos caído ya en la trampa y continuamos leyendo cautivos de un hechizo. De un engaño.
Aparece el juego de dobles (también), porque la duplicidad es un asunto inseparable del mundo Jamesiano, en La Humillación de los Northmore, solo este cuento no es fantástico pero si malvado, sarcástico y revelador de lo hipócrita del brillo de lo intelectual en las sociedades (que comenzaban a ser) mediáticas. Es la historia de una venganza callada y perversa. Owen Wingrave es, en otro cuento, un joven cuyo valor se pone a prueba en las circunstancias más extremas. Un retrato firme y atractivo con el que simpatizamos. El relato finaliza de una manera contundente que desesperó a Mark Twain por su recurso a lo sobrenatural. Sobre su trama construyó Benjamin Britten una ópera.
Los cuentos son cuatro facetas de un prisma que transforma la visión del mundo en algo solemne y misterioso. Son fruto de un trabajo implacable con el lenguaje.
Este texto solo quiere ser un agrupamiento de notas que acalle la voz de quien escribe. No se puede hacer otra cosa cundo prologa Borges.
Calificación: Extraordinarios.
Tipo de lector: Amantes de James y de la literatura fantástica.
Tipo de lectura: Algo compleja en La Vida Privada. En los otros, no.
Argumento: Concluyen, inesperadamente, en lo fantástico.
Personajes: Apresados en su honor y en las convenciones sociales.
¿Dónde puede leerse?: En el bar del Ritz, en Picadilly (o en El Prado).
¿Dónde encontrarlo?: La edición de Siruela es buscadísima. Puede intentarse en www.iberlibro.com; el prólogo de Borges está recogido también en recopilaciones.
Henry James es uno de los autores más destacados de la historia de la literatura. Nació en Nueva York en 1843. Murió en 1916 y contribuyó con su escritura a los cambios que transformaron las sociedades y el mundo, de ahí lo importante de su obra.
Son conocidas sus novelas, particularmente Otra Vuelta de Tuerca (1898) y La Copa Dorada (1904), sus obras teatrales vivieron caminos azarosos y desiguales.
Durante casi toda su vida anotó minuciosamente en cuadernos impresiones, pensamientos y esbozos relacionados con su quehacer literario. Algunos de ellos aparecen en esta edición acompañados de una breve presentación y de una prolija cronología biográfica. Resultarán extraordinariamente interesantes para los aficionados a su literatura, que podrán conocer la manera de trabajar de un escritor prolífico y minucioso, siempre en la búsqueda de los matices exactos de sus personajes.
Porque lo que hace más sorprendente estas anotaciones, esqueletos en realidad de casi todos los cuentos y novelas que publicó en esos años, es su capacidad de análisis, para capturar la pequeña historia o la anécdota que le eran relatadas en sociedad, para construir sobre ellas un edificio sostenido en el profundo estudio del comportamiento humano. Nos descubre el manejo técnico del relato, que adquiere un valor insólito porque una gran parte de estas anotaciones se materializaron en narraciones publicadas. Así podemos ver el proceso al completo: germen, concepción y desarrollo, algo difícil de hallar en las anotaciones de otros autores.
El escritor, que moriría ciudadano británico, investigó la complejidad de las sociedades inglesa y americana, sus conexiones y desencuentros; se especializó en retratar lo que acontecía a sus individuos cuando residían en el extranjero, Francia o Italia. Porque Henry James retrató a la alta sociedad como Sargent lo hizo con el pincel: brillante, mundana, siguiendo la maestría de los clásicos pero envolviendo a sus actores en un aura inquietante y misteriosa.
Seres contenidos por rígidas normas sociales que desencadenan dramas, en los que la promesa dada, el compromiso matrimonial o el amor inconveniente son los hilos conductores. Lo honorable.
Casi todas las obras escritas a partir de la edad de treinta y cinco años, y por tanto de su intención definitiva de habitar Europa, están formuladas en estos cuadernos que son también una reflexión sobre la literatura y la época que le tocó vivir.
Una lección magistral sobre el esquema en el cuento y la novela, el punto de vista, los temas. Consciente de su importancia capital, James decidió que estos cuadernos continuaran existiendo, en vez de destruirlos como hizo con otros materiales manuscritos, para morir; se conservan en Harvard, en la biblioteca de su universidad. Esta edición excluye algunos por pertinencias que se explican en la presentación y que son coherentes con la continuidad de las anotaciones, aunque existe una edición completa que se publicó en 1970. Henry James fue reconocido por la universidad de Oxford como fecundissimus et facundissimus scriptor.
Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en James y en la creación literaria.
Tipo de lectura: Amena.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier lugar es bueno.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.
Siempre me ha parecido una tontería la discusión sobre si se puede hablar o no de una literatura gay. ¡Claro que se puede hablar!
Son las obras literarias en las que los homosexuales de todo el mundo se han reconocido y las que han utilizado para manifestarse. Son la piedra angular de los movimientos reivindicativos que arrancan en los años cincuenta. Algunas son obras en las que son gays los personajes y otras son los autores los que desvelan, voluntaria o inconscientemente su tendencia sexual o su voluntad de tocar ese tema. Ese corpus literario es la piel de la visibilidad.
(Hablamos, claro está, de la tradición masculina, la femenina, la lésbica, está desgraciadamente más oculta en la historia y doblemente estigmatizada. Una vez más, y el que escribe lo lamenta, no se habla de ella aquí)
Gregory Woods es Profesor titular de Estudios gays y lesbianos de la Trent University de Nottingham, en Inglaterra, que, sospechamos, está situada a años luz de las universidades españolas.
Hace un repaso pormenorizado y exhaustivo de lo gay en la historia de la literatura y no se queda solo en Proust o en Leavitt; en Maurice o en Las Amistades Particulares. No. Woods se arremanga y escarba a fondo en Virgilio y en Dante y en Conrad y en James y en Woolf y en Fleming (Ian) y así hasta completar un imprescindible índice de nombres que llena cinco de las cuatrocientas veintiocho páginas del volumen. Investiga sobre las lagunas de lo gay en la poesía del África postcolonial y en lo escrito sobre el holocausto. Revuelve en las literaturas periféricas.
Es minucioso y riguroso. Este ensayo debería ser de lectura obligatoria para gays y lesbianas y también para profesores de literatura. Para los que no son ninguna de las tres cosas, es una obra interesantísima de consulta e información. Está estructurado por temas que se suceden en secuencia temporal.
Puede ser una guía de lectura fabulosa. El que escribe esta breve reseña siente una gran admiración por el autor a causa de este ensayo.
Calificación: Interesantísimo.
Tipo de lector: Aficionados a la literatura. Gays.
Tipo de lectura: Amena aunque prolija y minuciosa.
¿Dónde puede leerse?: En una biblioteca bien surtida.
Este volumen editado por Alba, reúne veinticinco relatos escritos por mujeres o, en algunos casos, por hombres a los que inspiraron las mujeres de finales del siglo XIX y principios del XX. Henry James, Virginia Woolf, Constance Fenimore Woolson o Kate Chopin son algunas de las firmas que encontrará el lector en un exquisito trabajo de recopilación a cargo de Marta Salís.
Autoras que iniciaron un camino difícil para acabar con una sumisión absurda y estúpida, muchas de ellas ancladas a matrimonios que, finalmente, no les permitió escribir salvo a escondidas o con seudónimos. Un libro interesantísimo, bien editado, comprometido con una literatura de la buena. El lector encontrará desde relatos que ya son un clásico (Historia de una hora de Chopin es un ejemplo) hasta relatos muy poco conocidos hasta hoy.
Algo caro. Todo hay que decirlo.
Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Cualquiera. La literatura para hombres o mujeres, sencillamente, no existe.
Tipo de lectura: Deliciosa.
Engancha desde el principio.
No le sobran páginas.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno.
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