ene 24 2012

Hamlet-Romeo y Julieta

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Se colacionan estas dos obras de teatro diferentes porque juntas las editó EDAF en una utilísima edición encuadernada en plástico azul, inmune al tiempo, que tiene algunas evocadoras ilustraciones de Teodoro Delgado y cuyas traducciones son -ni más ni menos- que de Leandro Fernández de Moratín y de Marcelino Menéndez y Pelayo.
La primera como es sabido se basa en una fantasmagoría y en su corporeidad: Hamlet, príncipe de Dinamarca, versus Hamlet padre, monarca asesinado. Es una obra muy profunda, anticipadamente psicoanalítica, que estudia los recovecos de la mente humana y la locura como exilio interior, hermosamente escrita, difícilmente comparable con ninguna otra porque pocas veces la dramaturgia se ha revelado como la maquinaria perfecta, perenne y de múltiples lecturas que aún hoy sigue asombrando a lectores y espectadores.
La caracterización de los personajes mediante una modulación infinita de los diálogos y la reflexión sobre aquello que transforma a algunos seres en humanos, convierten esta obra admirable en un prisma de numerosas facetas en cuyas aristas brillan la traición y la venganza. Una obra total que se contiene a sí misma, teatro en el teatro, un estudio sobre la simulación que oscila entre el cinismo y la comicidad, con un telón de odio cubriendo la cuarta pared.
Y después de la oscuridad de ese mundo interior, envuelto en una atmósfera nórdica y tenebrosa, Romeo y Julieta viven eternamente su drama bajo el sol de los cielos meridionales, donde las pasiones emergen inesperadas, salen a la luz y se desbordan.
La composición escénica exige en esta pieza -de las palabras y las acciones- exageración, y a ello se aplican todos los personajes con las consecuencias conocidas.
Romeo y Julieta narran de una forma ideal y devastadora el relato del sentimiento más irracional que posee a las personas, representa –también- un canto a la juventud.
La multiplicación de los prodigios dramáticos (La tempestad, El mercader de Venecia, Macbeth, Otelo…), convirtió a William Shakespeare en inmortal.

Calificación: Imprescindibles
Tipo de lector: Cualquiera, en especial los aficionados al teatro
Tipo de lectura: Interesante y reveladora
Argumento: Hamlet es acumulativo y apasionante mientras que Romeo y Julieta es más lineal
Personajes: Inmortales
¿Dónde puede leerse?: Ante el castillo de Elsinor y en la Arena de Verona, respectivamente
¿Dónde encontrarlo?: Esta edición habrá de buscarse en librerías de lance y no será difícil de encontrar.


may 16 2011

La vida del rey Enrique V

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Se caracteriza William Shakespeare por la variedad de registros que utiliza en su lenguaje teatral -elegante e incisivo- y en éste texto, alejado de la intensidad psicológica y dramática de Hamlet o de Macbeth, destaca la arquitectura de ese lenguaje.
El desarrollo es una maquinación política como las que vemos hoy en los periódicos, aunque en ellos –claro- no las leemos así. Está el patriotismo y las argumentaciones para convencer al público, la amenaza como hecho retórico y el arte de amenazar. Están el honor y la guerra cuando ambos conceptos aún cabían juntos en una mente humana.
El dramaturgo inglés transforma el coro de los griegos en un intermediario entre diferentes realidades, la del público y la de los actores, en espera del advenimiento de la cuarta pared. Son por tanto telones de retórica, y la escenografía una arquitectura efímera formada de metáforas.
Como siempre en el Bardo de Avon hay humor, momentos de gran solemnidad, atmósfera histórica y algunos diálogos van creciendo paulatinamente en intensidad, preparando al lector/espectador para el trance de ingenio.
La batalla de Agincourt en torno a la que se crea la función dio una inesperada victoria a los ingleses sobre un número superior de tropas francesas, hizo variar la distribución de poderes en la Guerra de los Cien Años y abrió las puertas a la soberanía de los reyes de Inglaterra sobre importantes territorios en el continente.
Henry V, o The Cronicle History of Henry the fifth, fue escrita en 1599. Es famoso el llamado discurso del día de san Crispín, con el que Enrique anima a los suyos a la batalla, que ha inspirado destacadas arengas en el cine, como las de Braveheart, de Mel Gibson (1995) o Independence Day de Roland Emmerich (1996).

Calificación: Glorioso.
Tipo de lector: Shakesperianos y aficionados al texto teatral.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Guerrero.
Personajes: Traidores o heroicos.
¿Dónde puede leerse?: En la campiña inglesa (sí, inglesa)
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.