nov 14 2012

Las tentaciones de San Antonio

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Vida de Antonio según Atanasio de Alejandría, el relato de las tentaciones que el demonio le propuso, es uno de los grandes temas de la iconografía; Salvador Dalí, El Bosco, Cézanne, Piero della Francesca, o los Brueghel, son algunos de los artistas que se inspiraron en ese episodio mítico y místico, atraídos por la personalidad del santo y las circunstancias de su vida.
La presencia de lo demoníaco, las metamorfosis del Maligno, las soledades del desierto, la vida eremítica, son sin duda los temas que encandilaron a los pintores.
Gustave Flaubert prefiere el tufo herético de los primeros años de la cristiandad para crear el ambiente de un libro curioso que, con una estructura teatral, prosa poética y cuerpo simbólico, se acerca a lo que conocemos como auto sacramental, una pieza teatral alegórica que se representaba –se tiene que leer- con fines didácticos y moralizantes.
Una obra curiosa por el fondo y por la forma, construida con una serie de visiones, decadentes y lujosas, que tientan a san Antonio en la Tebaida de su sufrimiento espiritual, que provocan  una lucha entre la voluntad y la voluptuosidad, en una orgía gnóstica y orientalista que revela la confusión que asienta al cristianismo.
Distintos personajes legendarios, desde dioses paganos hasta monstruos y heresiarcas, tientan la santidad de Antonio con la riqueza, la lujuria, la fama o el conocimiento y así es como vemos desfilar por las páginas a Nabucodonosor y a la reina de Saba, a Simón el Mago o Apolonio de Tiana.
Es una obra rara, barroca en su concepción, imposible de leer sin un glosario léxico -que casi todas las ediciones incorporan- o una erudición enciclopédica, escasa en este siglo; y cuyo valor máximo es –desde mi lego punto de vista- la creación de una atmósfera onírica que nos acerca a los primeros tiempos de la cristiandad, época de iluminados y de místicos en cuyos oídos resonaban -cercanos pero separados ya por siglos- fragmentos interesados de escrituras, diferentes comprensiones de la lucha entre el bien y el mal, y numerosos sistemas filosóficos corrompidos por el fanatismo.
Un mundo singularmente atrayente.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Un poco intenso.
Tipo de lectura: Extraña.
Argumento: Delirante.
Personajes: Enigmáticos.
¿Dónde puede leerse?: En el Monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


dic 18 2011

Buen amigo (Bel – Ami)

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Guy de Maupassant, escritor francés, vivió en la segunda mitad del siglo XIX.
Se le puede considerar realista en lo literario, siguiendo la estela de Gustave Flaubert que fue maestro y amigo suyo.
Y realismo es aquí la objetividad aparente, la introducción de cada personaje en la novela con el detalle de una fotografía nítida, es incrustarlo en un interior o en un paisaje descritos minuciosamente, una sola vez quizás, pero con una fuerza tan poderosa que el lector lo recrea después, por su mera mención, a lo largo del relato; es también retratar lo que Balzac quiso dejar definido como comedia humana, las ambiciones, comportamientos y pecados de una sociedad reconocible; Maupassant tuvo perspicacia para detectar los detalles de la personalidad de la época y vestir con ellos a sus seres de ficción.
Bel-Ami es la historia de un ascenso social y de un descenso moral, con ella el escritor llegó todo lo lejos que podía en el camino del escándalo, recogió las inquietudes morales que flotaban en el inicio de la Tercera República Francesa, se mostró antirreligioso y anti burgués.
Bel-Ami es una historia de pequeñas decepciones, hoy nos puede parecer tibia con sus frases ambiguas, decentes y complicadas, bajo cuyas palabras hay sentidos ocultos y que expresan todo lo que uno quiere decir con sus reticencias bien calculadas –palabras con las que intenta dar Georges Duroy, su Bel-Ami, para expresarse-; ayer sentenció a una clase social, delatando su hipocresía.
El retrato de ese Bel-Ami, poderoso por su belleza, despiadado con las mujeres, cínico y vividor se ha convertido en un arquetipo de la literatura.
María Teresa Gallego Urrutia, ha usado de su oficio para traducir el apodo del protagonista que da nombre a la novela -Buen amigo- en vez de mantenerlo en el francés original, rompiendo una larga tradición, descontando que el lector debería tener interiorizados los matices de ese sobrenombre legendario; en algunos momentos esto no funciona. Sustituirlo también en la portada ha sido osado y discutible, por eso sospecho que el editor le ha enmendado la plana incluyéndolo entre paréntesis.
En 1945, Isabel O. de Palencia lo tituló, en una edición mejicana El buen mozo. No iba descaminada.
Se dice que Toulouse-Lautrec retrató a nuestro Bel-Ami bajo los rasgos de Monsieur Louis Pascal, y sabemos que se avecina una versión cinematográfica de la novela, protagonizada por el vampírico Robert Pattison, que seduce a Kristin Scott Thomas, Uma Thurman, y Christina Ricci; la ha dirigido Declan Donneland y parece que el actor se desnuda en el filme, no es el único que lo hace en Bel Ami.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Interesante.
Personajes: Apasionados y ambiciosos.
¿Dónde puede leerse?: En París.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


ago 13 2011

El Nilo. Cartas de Egipto

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este volumen recoge las cartas que Gustave Flaubert escribió a su madre, a Emmanuel Vasse y a Louis Bouilhet, durante el viaje que le llevó junto a su camarada, el fotógrafo Maxime Du Camp, por el río Nilo (desde Alejandría hasta el alto Egipto y Nubia).
La importancia del libro no es el relato del viaje en sí (algunos creen o defienden que es así) sino la percepción que el lector tiene de esa actitud de la burguesía del siglo XIX frente a otros pueblos y otras costumbres que eran tomaban como rarezas de bárbaros, esa desidia con la que se contemplaba el mundo desde la comodidad y un lujo decadente. Por ejemplo,una de las cartas relata una fiesta en la que unos caballos avanzan por un lugar en el que se han tendido un buen número de hombres egipcios. Los caballos sortean a muchos, pero mata a otros. El relato de Flaubert está más arrimado a la crónica de un hecho sorprendente y brutal, de la anécdota, que de la costumbre de un pueblo que practica ese tipo de encuentros por algo ancestral que no parece preocupar al autor. Parece mirar (Flaubert) aquello como el que observa la jaula de un zoológico. Más adelante, poco a poco, mientras el viaje avanza, comprobamos esa dejadez del que se embarca en una aventura que deja de interesarle cuando le genera la más mínima molestia. Occidente frente a los pueblos colonizados. Riqueza y lujo frente a la pobreza más extrema. Formas de vivir separadas por siglos de progreso (no sabemos donde está la parte buena y donde la mala).
Literariamente. el libro no tiene mucha importancia. Los diarios (a pesar de apoyarse en el género epistolar), aunque los firmase un grande la literatura, no la tuvieron casi nunca. Son más emotivos y personales, más informativos, que otra cosa.
Adorna el volumen una serie de fotografías que realizó durante los nueve meses de viaje Du Camp. Y, francamente, no son nada del otro mundo.
Hasta ahora, estas cartas eran inéditas en idioma castellano. La publicación de Gadir parece más un esfuerzo por dar lustre a su colección incluyendo a Flaubert entre sus autores que un trabajo de selección de textos importantes y merecedores de un esfuerzo como este.

Calificación: Precindible.
Tipo de lectura: Sencilla.
Tipo de lector: Amantes, muy amantes de Flaubert. Interesados en los libros de viajes.
¿Dónde puede leerse?: Frente a la pirámide de Kefrén.
¿Dónde puede comprarse?: En cualquier librería. Está editado hace muy poco tiempo.


jun 3 2011

Madame Bovary

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De las tres novelas del XIX que tratan sobre el tema del adulterio en la mujer, quizás sea ésta la más moderna, no sólo porque está escrita en Francia, donde la burguesía cuaja de forma más progresista en las mentalidades inconformistas tras la Revolución Industrial. Esto se debe al perfeccionismo enfermizo de un autor descontento y pesimista, lucidísimo. Se ha escrito mucho sobre Emma Bovary y son muchos los autores que excusándose o plagiando la omnisciencia del XIX, a veces con fines bastardos, han convertido esta novela en un adalid o bandera.
A la hora de analizar el personaje de Emma (c’est moi, que diría su autor) nos encontramos con el germen del Quijote, una mujer desgraciada que lee novelas románticas y vidas de santos, que bebe vinagre a palo seco con el único objetivo de sufrir, una adolescente inmadura que se odia a sí misma por ser como es, al estar atrapada en su propia individualidad, inscrita en un entorno claustrofóbicamente provinciano que no la define, pero sí determina.
No reconocer los valores que tiene sería nefasto intelectualmente, sin embargo, ¿qué ofrece de nuevo al lector de hoy? Probablemente la respuesta esté en quién sea capaz de percibir cómo hay más de 160 cambios de narrador, que no de punto de vista y, a la vez, cómo su lectura identifica el relato con una labor titánica, especial, desbordante y a veces antipática, más que en Anna Karenina o La Regenta.
Se suele olvidar a la hora de entender el sentido del humor de Gustave Flaubert el libro El loro de Flaubert de Julian Barnes,  que ofrece sustanciosas claves y merece la pena.

Calificación: Esplendida, hasta la extenuación.
Tipo de lector: Dispuesto a disfrutar de un personaje que se eleva.
Tipo de lectura: Sencilla, entretenida.
Argumento: Emma y sus vaivenes.
Personajes: Además, Charles y Sancho Panza tienen amplias similitudes.
¿Dónde leerlo? En un lugar de la Mancha…


sep 21 2010

Las reglas del arte

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo academicista y, en ocasiones, demasiado analítico de lo que supone la literatura como arte, siendo comparado con la pintura y otras expresiones artísticas. Con un punto de vista parecido al de otros teóricos ingleses (Barnes, ya reseñado), el autor, toma como referencia La educación sentimental de Flaubert, obra de la que hace un pormenorizado y conciso receso que le sirve (como buen sociólogo) para llevarnos de la mano hacia un análisis socio-económico de la época, que abarca desde la Revolución Francesa al Segundo Imperio Napoleónico, época en que aparece una clase social emparentada con la bohemia, clase popular que se caracteriza por un lado por la aplicación de cierto romanticismo negro a la hora de vivir, y por otro, por toda una disposición de ánimo en virtud de la cual la literatura alcanza nuevas dimensiones.
Hay que decir que para el autor (Pierre Bourdieu) de este voluminoso y algo aburrido libro, Flaubert es como para un español Cervantes, por lo que sus análisis (en los que reconoce huir del academicismo, pero sustentándose sino en él, sí en cierto intelectualismo), resultan sesgados y documentados con notas a pié de página; todo ello supone adentrarse en una sapiencia bella e inútil sobre el mundo de la edición, la lectura profesional o la escritura creativa, que nos lleva a desentrañar un panorama donde los escritores mueren de hambre a no ser que se dediquen al periodismo o al teatro, afirmación que parece tan gratuita como devastada por el conocimiento de estas dos formas de ganarse la vida escribiendo.
Se termina contraponiendo a la visión de Flaubert, la de un Faulkner (también pasa de puntillas por Zola), como escritor, que al igual que su patriótico adalid literario, transforma nuestra experiencia íntima de lectura y escritura.
Calificación: Plomizo, pero lúcido.
Tipo de lector: Siquiera familiarizado con ciertos clásicos de las letras.
Tipo de lectura: Analítica, pero poco rigurosa. Intelectual.
Argumento: Sobre el qué y cómo escribir bien sin que se note. Como siempre, no hay fórmulas magistrales.
Personajes: Bourdieu, contemporizando.
¿Dónde puede leerse? Lejos de una clase de escritura creativa o en los brazos de un alumno que se porte mal, arrodillado, antes que el profesor le dé un golpe con una regla metálica en la espalda.


jul 17 2010

El loro de Flaubert

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo novelado del genial autor inglés Julian Barnes. Supone un concienzudo deambular por la vida y obra de Gustave Flaubert en el que se reflexiona, entre otros temas, sobre lo poliédrico que supone ser escritor con la misma energía y entusiasmo que lo supuso en el siglo XIX para él; en primer lugar y utilizando tres voces distintas (la del autor, la de Louie Collet y la de la biógrafa del novelista francés) se nos insiste en la idea de huir como escritores en la búsqueda de un estilo, pues cada tema tiene el suyo propio; esto oído hoy, puede parecer una contranorma, pero ya, de hecho, el autor establece normas de dudosa procedencia y extenuante pilarización de la escritura literaria como para que entendamos lo que supone de trabajo este incierto camino que es la literatura y su distancia respecto a Flaubert, al que no sólo diferencia con los narradores de hoy, la voluntad de abarcar desde la omnisciencia un mundo, sino el saber, a toro pasado, cómo los dioses o las musas jamás existieron y que sólo desde un ímprobo esfuerzo como el que el finado hizo, se encuentra hoy la voz necesaria desde la que apuntalar una visión de ese mundo.
La perspectiva desde la que se intenta reconstruir a Flaubert es a través de su loro, animal que se diferencia del resto en que se luce desde la vanidad de las palabras, ¿alguien da más?, el resto actuamos orgullosamente con tal de que no nos quiten nuestra pequeña parcela de existencia, pero la vanidad no siempre se da en nosotros, o quizás sí, pero disfrazada.
De lectura agradable e inteligente, Barnes opta desde un principio por mostrarnos a un Flaubert desde tres prismas: el novelista triunfador, el enfermo y apurado hombre y el llamado por Sartre, idiota de la familia, por su supuesta afición a la vida disipada en las reuniones sociales.
Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Afanoso respecto a la figura de la que se habla; también aficionado, en general, a la escritura y dispuesto a dejarse asesorar sabiendo que las únicas recetas posibles sólo llegan a lugares comunes.
Tipo de lectura: Plácida, agradable. Engancha.
Argumento: ¿Qué es ser escritor hoy? Barnes trata de responder a esta difícil pregunta desde un prisma perspectivista.
Personajes: Muy interesantes, en tanto en cuanto tratan de mutarse en voces.
¿Dónde puede leerse? En un aeropuerto, haciendo escala desde Londres a París.


may 27 2010

Madame Bovary

Artículo escrito por: Augusto Prieto

¿Podemos evitar los lugares comunes? ¿Obviar que Gustave Flaubert es uno de los grandes, precursor de la literatura moderna, paradigma de la escritura trabajada, maestro de escritores? ¿Nos podremos resistir a consultar extensas bibliografías y ensayos ilustres?

Intentémoslo.

Para el irónico Francisco Umbral, en una cita que ahora no consigo encontrar, Flauvert era destacado como inventor de la provincia. No carece de razón. Por primera vez en la literatura, los personajes se escapan de la centralidad y los encontramos en la provincia que es el refugio de una burguesía que ha de cambiar las reglas del juego.

En los márgenes de la capital, de la literatura, de la historia, el escritor crea un personaje alucinado, como Don Quijote, por el mundo de la fantasía con el que inmediatamente el lector se identifica.

Porque Emma Bovary quiere, como todos queremos, vivir en un sueño y eso la llevará a la ruina. Porqué trasciende ella misma la ficción y se convierte en una persona de carne y hueso. Como nosotros.

Y ahí quizás radica la importancia de esta novela.

En unos momentos decisivos en la vida de la heroína que el autor nos hurta y sobre los que construye el relato.

Desde las primeras líneas tomamos posiciones y nos vemos obligados a cambiar sobre la marcha nuestra opinión sobre los actos de los protagonistas a quienes terminamos amando y odiando sucesivamente por su inconsciencia, por su debilidad, por su depravación, por su ternura.

Termina con una tormenta desgarradora y querríamos que no hubiera terminado así, porque cuando nos detenemos en las últimas líneas, nosotros formamos parte ya de esa historia y sabiéndolo Flaubert, deseamos que hubiera tomado en cuenta nuestras opiniones.

La novela supuso un escándalo que llevó a su autor ante los tribunales que exigieron saber quién era esa señora, a lo que el escritor pudo contestar con una frase por la que se ha hecho célebre y que quizás no dijo nunca. Es igual. Madame Bovary, c´est moi”.

Hoy la hubiera juzgado el público en los programas de la televisión con audiencias masivas. Apasionadamente.

Calificación: Obra maestra universal

Tipo de lector: Cualquiera

Tipo de lectura: Descansada pero intensa

Argumento: Una vida común convertida en mito universal

Personajes: Sería absurdo que nos atreviéramos a calificar a Emma Bovary sin repetir a los grandes estudiosos

¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería del mundo


Maria CallasLa Mamma Morta (Andrea Chenier)