dic 10 2010

Londres

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Viajamos hacia atrás en el tiempo.
Los nueve artículos editados ahora bajo el título de Londres fueron enviados desde esa ciudad por Henry James a diferentes publicaciones periódicas de Norteamérica, con las que colaboró en las últimas décadas de mil ochocientos.
Son crónicas literarias, en un tono que a un lector habituado a los artículos periodísticos de hoy, pueden resultar espesas, a causa del lenguaje y de la disgresión. Giran alrededor de los tópicos y las curiosidades sobre las que suponemos a los americanos ávidos de información; topoi que han creado una idea de la tenebrosa y moderna Babilonia y de la idiosincrasia británica: la niebla, el humo y el hollín; las casas de campo y la temporada social, el pintoresquismo de los cockneys, el esplendor de los parques y el sport, Oliver Twist.
James se muestra a través de las líneas como un gran observador y un gran solitario, con una visión muy subjetiva de la realidad social y usando de una exageración admirativa por esa ciudad en la que se acogió en adopción y en la que falleció en 1916.
Algunos artículos son inconexos y desarticulados; otros, como el dedicado a la regata Oxford-Cambridge, se centran en el apunte del natural y en los de más allá se revela su autor como un improvisado crítico de arte, caprichoso y parcial.
Brillan sorprendentes conexiones que retuercen los epítetos: espaldas intensamente gremiales, descripciones reducidas a la mendicidad, suburbios ingeniosamente vulgares; ahí es en dónde  destaca el genio y la mordacidad del autor de Los Papeles de Aspern y Retrato de una Dama.
James nos da noticia –por lectores interpuestos- de la gran exposición londinense de Gustave Doré y de la erección del Albert Memorial. No deja de interesarnos.
Una guía necesaria para reconstruir parte de un laberinto roto que Borges vio en El Aleph.
Era Londres.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Jamesiano.
Tipo de lectura: Subjetiva y pintoresca.
¿Dónde puede leerse?: En el vuelo de ida o de regreso.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Madrid, en La Buena Vida, Café del Libro: http://labuenavidaweb.wordpress.com/


ago 4 2010

Don Quichotte

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Nada diremos ahora de las aventuras de don Quijote, gloria de las letras españolas. Todos sabemos que gestan la novela y el mundo moderno y que dan forma, para lo bueno y para lo malo a la personificación de un carácter de los españoles que se ha paseado por el mundo.

En 1863 se publica una de las ediciones que haría fijar la iconografía del mito en Europa, divulgándola y recogiendo la cierta leyenda de un país de geografía dramática y paisajes mágicos. Un mundo de fantasías románticas.

Mucho podrían hablar los estudiosos sobre la corrección de la versión francesa adaptada al gusto de la época, pero los dibujos de Gustave Doré, grabados en madera por Pisán que ilustran la edición son, aunque no todos, una obra maestra del dibujo y la composición.

Se acumulan hasta el número de 370, muchos son descuidados y prescindibles, peaje a la extensa producción del artista en esos años, pero el resto, algo menos de la mitad, son sublimes.

Se han repetido hasta la saciedad y algunos son imagen indisociable de las aventuras quijotescas. La creación de atmósferas, el dramatismo de los volúmenes y lo acertado de la composición se equilibran en unas imágenes de gran fuerza. Son excepcionales la batalla contra los molinos de viento, Rocinante amedrentado por el salto de agua, caballero y escudero atravesando las montañas o emprendiendo el camino de Cartagena y los del cautiverio y la aventura de Zoraida, claramente orientalistas

Todos ellos influyen con fuerza sobre las representaciones teatrales, cinematográficas y artísticas del Quijote durante el resto del siglo XIX y en todo el XX.

Doré fue el gran maestro de la noche y de los claroscuros, brilló en los claros de luna. Los paisajes magníficos que empequeñecen a la raza humana son su alegoría constante.

La obra se editó en dos tomos con una elegante encuadernación en cartoné rojo que imita el cordobán, debió de publicarse en entregas periódicas como era habitual.

No es difícil de conseguir la edición aunque no siempre tiene un precio razonable ni una conservación adecuada, se hizo una segunda en 1869. Las innumerables ediciones posteriores que reproducen los grabados con distintas técnicas, son mucho más bastas y desmerecen el trabajo del grabadista.

Imprimió Librarie de L.Hachette et Cie., en París, Boulevard Saint Germain, 77.  Nunca se publicó en castellano.

Calificación: Excepcional.

Tipo de lector: Quijotescos y amantes del grabado

Tipo de lectura: La traducción es un poco del gusto francés de la época

¿Dónde puede leerse?: En una buena mesa

¿Dónde encontrarlo?: Intentarlo en www.iberlibro.com