may 3 2011

Los pícaros y los canallas van al cielo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De nuevo, otro libro de la poderosa autora canadiense Elizabeth Smart con el que deleitarnos. Escrito casi veinte años después de En Grand Central Station me senté y lloré, la protagonista de su historia monologa y poetiza sobre lo irremediable de tener hijos y vivir soltera en Inglaterra, asumida ya la pérdida de toda compañía masculina que se precie; de día trabaja en una monótona oficina y de noche en un cabaret, de tal forma que esta doble vida, en vez de complacerla, la lleva a abismos de culpabilidad y locura de los que se sabe dueña. Tampoco cabe en su persona rencor contra su ex marido poeta, por lo que a pesar de las rarezas literarias de las que sigue bebiendo, también encontramos referencias literarias a pudibundos dandis, salmos bíblicos y hasta el Cantar de los Cantares, de donde agrupa una tonada lírica nada convencional.
Encontramos a la vez, más dispersión en lo que está propiamente narrado y es en los huecos entre reflexión o frase donde esta vez está la poesía. La protagonista hace inventario de una vida que considera malograda, por más que muchas la envidian en tanto elogia a los que no se mostraron y renunciaron a su parcela de éxito para patalear, disconformes, y no precisamente en el cielo, criticando con saña la idiosincrasia católica, a favor de una humanidad en la que para existir o ser, no sea necesario manifestarse.
Una crítica al ego como algo que perturba la necesidad de alimentarse de uno mismo y donde las viejas y bellas imágenes de ella suplicando un bocadillo, se pierden en un equipaje que jamás existió.

Calificación: Hermosa.
Tipo de lectura: Poética, además el libro aporta referencias explicativas a lo que considera citas, gran trabajo de editor.
Tipo de lector: Preferiblemente público femenino aunque no es indispensable.
Argumento: Aventuras y desventuras de una linda loca.
Personajes: Muy humanos.
¿Dónde leerlo?: En una estación de tren cualquiera.


sep 22 2010

En Grand Central Station me senté y lloré

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primer título de la serie “Largo recorrido” de la editorial Periférica. Esta novela en forma de soliloquio firmada por la canadiense Elizabeth Smart, de quién desde la contraportada se prometen nuevos descubrimientos, supone un agradable acierto para quienes todavía creemos en el singular poder de la poesía, de lo sensitivo en el arte de narrar con palabras. Con imágenes no sólo deudoras de su acerbo, sino de una rica intertextualidad, esta corta narración de Smart, cuenta desde el prisma de la desolación, el abandono y el placer, la historia de un romance por el que obtiene un hijo, pero no a la persona amada; es curioso cómo el amor de ella (se dice que la narración es semiautobiográfica y se refiere al romance de la autora con el poeta George Barker, a quién por cierto intertextualiza con profusión) está concebido para existir incluso antes de conocerlo, cuando en un corro de amigas se adivina lo ingénuo y posiblemente hipócrita de lo que queda por vivir.
Dividida en diez capítulos o partes, tiene el libro la peculiaridad de llegar a conclusiones parecidas en los mismos, utilzando siempre imágenes diferentes entre las que se encuentra el centeno, que ignoramos si forma parte de su realidad más íntima o viene ligada excelsamente a J.D. Salinger. Con influencia de la más joven poetisa Anne Sexton, uno tiene la sensación de que las narraciones de Smart son tan peculiarmente intensas que necesitan de una experiencia arrebatadora para poder existir y en este caso es el encuentro de un placer que pide repetidamente a Dios le vuelva a llevar a él como sea, cosa que no le concederá y la tendrá condenada y sin dinero a permanecer en una estación de tren, donde su aspecto ya a nadie altera; recuerda con nostalgia los comentarios de sus amigas y el gesto de la camarera, que le regalaba un bocadillo con tal que luciera una sonrisa.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Dispuesto a disfrutar de la buena literatura.
Tipo de lectura: Apasionada, arrebatadora.
Argumento: Un personaje redondo buscándose a sí misma en las entrañas del mundo.
Personajes: Identificables con el vagabundo que todos llevamos dentro.
¿Dónde puede leerse? Lejos de un lugar de encuentro.