jun 3 2011

Madame Bovary

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De las tres novelas del XIX que tratan sobre el tema del adulterio en la mujer, quizás sea ésta la más moderna, no sólo porque está escrita en Francia, donde la burguesía cuaja de forma más progresista en las mentalidades inconformistas tras la Revolución Industrial. Esto se debe al perfeccionismo enfermizo de un autor descontento y pesimista, lucidísimo. Se ha escrito mucho sobre Emma Bovary y son muchos los autores que excusándose o plagiando la omnisciencia del XIX, a veces con fines bastardos, han convertido esta novela en un adalid o bandera.
A la hora de analizar el personaje de Emma (c’est moi, que diría su autor) nos encontramos con el germen del Quijote, una mujer desgraciada que lee novelas románticas y vidas de santos, que bebe vinagre a palo seco con el único objetivo de sufrir, una adolescente inmadura que se odia a sí misma por ser como es, al estar atrapada en su propia individualidad, inscrita en un entorno claustrofóbicamente provinciano que no la define, pero sí determina.
No reconocer los valores que tiene sería nefasto intelectualmente, sin embargo, ¿qué ofrece de nuevo al lector de hoy? Probablemente la respuesta esté en quién sea capaz de percibir cómo hay más de 160 cambios de narrador, que no de punto de vista y, a la vez, cómo su lectura identifica el relato con una labor titánica, especial, desbordante y a veces antipática, más que en Anna Karenina o La Regenta.
Se suele olvidar a la hora de entender el sentido del humor de Gustave Flaubert el libro El loro de Flaubert de Julian Barnes,  que ofrece sustanciosas claves y merece la pena.

Calificación: Esplendida, hasta la extenuación.
Tipo de lector: Dispuesto a disfrutar de un personaje que se eleva.
Tipo de lectura: Sencilla, entretenida.
Argumento: Emma y sus vaivenes.
Personajes: Además, Charles y Sancho Panza tienen amplias similitudes.
¿Dónde leerlo? En un lugar de la Mancha…


jul 17 2010

El loro de Flaubert

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo novelado del genial autor inglés Julian Barnes. Supone un concienzudo deambular por la vida y obra de Gustave Flaubert en el que se reflexiona, entre otros temas, sobre lo poliédrico que supone ser escritor con la misma energía y entusiasmo que lo supuso en el siglo XIX para él; en primer lugar y utilizando tres voces distintas (la del autor, la de Louie Collet y la de la biógrafa del novelista francés) se nos insiste en la idea de huir como escritores en la búsqueda de un estilo, pues cada tema tiene el suyo propio; esto oído hoy, puede parecer una contranorma, pero ya, de hecho, el autor establece normas de dudosa procedencia y extenuante pilarización de la escritura literaria como para que entendamos lo que supone de trabajo este incierto camino que es la literatura y su distancia respecto a Flaubert, al que no sólo diferencia con los narradores de hoy, la voluntad de abarcar desde la omnisciencia un mundo, sino el saber, a toro pasado, cómo los dioses o las musas jamás existieron y que sólo desde un ímprobo esfuerzo como el que el finado hizo, se encuentra hoy la voz necesaria desde la que apuntalar una visión de ese mundo.
La perspectiva desde la que se intenta reconstruir a Flaubert es a través de su loro, animal que se diferencia del resto en que se luce desde la vanidad de las palabras, ¿alguien da más?, el resto actuamos orgullosamente con tal de que no nos quiten nuestra pequeña parcela de existencia, pero la vanidad no siempre se da en nosotros, o quizás sí, pero disfrazada.
De lectura agradable e inteligente, Barnes opta desde un principio por mostrarnos a un Flaubert desde tres prismas: el novelista triunfador, el enfermo y apurado hombre y el llamado por Sartre, idiota de la familia, por su supuesta afición a la vida disipada en las reuniones sociales.
Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Afanoso respecto a la figura de la que se habla; también aficionado, en general, a la escritura y dispuesto a dejarse asesorar sabiendo que las únicas recetas posibles sólo llegan a lugares comunes.
Tipo de lectura: Plácida, agradable. Engancha.
Argumento: ¿Qué es ser escritor hoy? Barnes trata de responder a esta difícil pregunta desde un prisma perspectivista.
Personajes: Muy interesantes, en tanto en cuanto tratan de mutarse en voces.
¿Dónde puede leerse? En un aeropuerto, haciendo escala desde Londres a París.