jun 13 2011

El cementerio de Praga

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El cementerio de Praga es una novela entretenida, que no es una de las cosas mejores que pueden escribirse sobre una novela producida por un intelectual.
Suponemos que Umberto Eco quisiera reproducir el éxito de su primera novela, El nombre de la rosa; éxito en mezclar lo intelectual y lo divulgativo, en la creación de una trama hipnótica y poderosa, en la afortunada utilización de dos niveles superpuestos de lectura.
Los lectores continuamos deseando que un éxito semejante se repita.
El listón –también es cierto- está situado muy alto.
Eco es un excelente narrador, conoce todos los trucos de la denominada novela postmoderna que él ha estudiado y contribuido a crear: la alternancia lúdica de narradores, los guiños hacia las élites intelectuales, la construcción de una ficción sobre la realidad, la interferencia (y la trascendencia) de lo mediático, las referencias metaliterarias; y utiliza todos estos resortes con eficacia, de manera impecable pero no consigue –aquí- terminar de rendirnos a su discurso.
Es una novela que se hace larga porque hay muchas cosas: la masonería, el caso Dreyfus, los protocolos de los sabios de Sion, carbonarios, paladistas, la marcha de Garibaldi, los procesos psicoanalíticos. Demasiadas cosas. Y con semejante exceso de continente y de contenido éste lector se termina cansando y desinteresado por el hilo de la narración.
No esconde en ningún momento el escritor su pretensión de renovar el folletín, por lo que la cantidad está justificada, y la actualización del género es correcta, aunque no sabemos si es también oportuna.
Interesante el marco histórico, del que –no obstante- parece escaparse en algunos momentos la voz narrativa. Como el escritor es astuto, todo está suficientemente justificado. Adecuados el lenguaje y el tono. Impecable la documentación de la época y su manufactura, sin duda el mayor valor y el mayor acierto de la novela, que abusa –empero- del lector en la sustitución de la causalidad por la casualidad en los encuentros y desencuentros entre sus criaturas de ficción.
Divertido el ajuste de cuentas con el presente y el pasado, y curiosas las reflexiones finales que nos debería producir.
Pierden fuerza las ilustraciones por el formato del libro y se quedan en anécdota, lo que nos lleva a pensar que lo verdaderamente postmoderno hubiera sido presentar la novela a los lectores por entregas, fiel a su forma, lo que sin duda hubiera producido interesantes interacciones, alimentándose de su trama y cargándose de sentido.
Eso sí que hubiera sido un experimento interesante, digno de su autor.
Es lúcido el trabajo del Umberto Eco sobre la impostura, la suplantación, el recurso de la escritura como regresión y reconstrucción de la personalidad; brillante la utilización de las palabras en su variedad olvidada.
Meritorio -en todo caso- el trabajo, intenso y cuidadoso.

Calificación: Entretenida.
Tipo de lector: Aficionados a la novela larga y al folletín, en los estilos de Dumas y de Sue.
Tipo de lectura: Requiere que el lector aporte la curiosidad.
Argumento: Denso de sucesos.
Personajes: Vestidos de ficción.
¿Dónde puede leerse?: Puede ser una buena opción para la playa (si son las del Sena en el verano de París, mejor).
¿Dónde encontrarlo?: ¿Dónde no encontrarlo?


ene 23 2011

El cementerio de Praga

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novela escrita desde dos tiempos por el ensayista y novelista italiano Umberto Eco. Situada con sabia eficiencia entre el best-seller y la literatura de personajes, narra a través de los diarios de un italiano afincado en Francia, la existencia de unos informes conspirativos cuyo único sentido está en el oportunismo, la apropiación indebida de capitales y hasta el homicidio. De primeras, nos enteramos de que Simonini es un tipo que pudiera parecer apocado, nada dado a delirios erótico-festivos, lector entusiasta de Eugene Sue y Alejandro Dumas y bon vivant de la cocina francesa. Al vivir encerrado en una habitación luminosa siempre entre legajos e informes, asistimos a su odio hacia judíos, jesuitas, alemanes e ingleses, debido a que su vida solitaria lo mantiene aislado de todo mundo; sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues este hombre resulta ser no sólo un hipócrita que instrumentaliza sus odios para no renunciar a sus placeres, sino alguien que devuelve con saña todas y cada una de las bofetadas que le da una vida marcada sobre todo y desde un principio por los recuerdos que un abuelo que trató de acabar con el bonapartismo, le infringieron en su personalidad de individuo avant-le siecle.
Intrigas y numerosos personajes todos ellos extraídos de la Historia menos el principal, llevan a Eco a utilizar un segundo narrador aclaratorio de los diarios y las cartas entre conspiradores; esta especie de voz en off sin otro narratario que el lector, resulta ser muy particular y aclaratoria y podría ser la del escritor, sin ser la del autor, lo que convierte lo escrito en algo no sólo relevante a nivel artístico o literario, sino desde el punto de vista de la existencia de un testigo libresco que lo cuenta.
Por otra parte, las comunicaciones entre Simonini con abades y representantes de lobbies ya mentados, pudiera parecer que van destinados a diferentes personajes.
Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Desde el que quiera disfrutar con un buen best-seller histórico hasta el que se interrogue por elementos importantes dentro de la literatura.
Tipo de lectura: Amena y literaria, se construye y deconstruye por capas sin ser fragmentaria.
Argumento: Simonini empieza su periplo en el conflicto entre mazzinianos y republicanos y termina siendo parte del nazismo en virtud de una peripecia argumental sugerida desde el título.
Personajes: Todos implicados en la trama, ninguno del todo inocente.
¿Dónde leerlo? Cerca de una abadía medieval, para comprender que el autor de El nombre de la rosa evoluciona en la Historia.