jun 5 2012

Tratado sobre la tolerancia

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Abunda y ahonda este pequeño texto en el caso del asesinato de un padre de familia que fue condenado sin que nadie lo supiera por sus ideas religiosas cercanas al luteranismo alemán; con una estructura que incluye la literatura epistolar como mecanismo de casi ficción que hace a las víctimas (su familia) posibles creyentes de que la muerte fue por suicidio, se incluye más adelante el texto jurídico correspondiente a los motivos expuestos por defensa y acusación, para finalmente hacer u alegato trufado de citas bíblicas a favor de la tolerancia. Estamos en el XVI-XVII y la Iglesia ya está desfasada.
Leer este tratado hoy en día probablemente le hace a uno más intolerante, si cabe. No busque el lector más que el esclarecimiento de un caso sangrante y para el que no sólo no hay solución, si no que muchos se reirán de este Calas por ojos del filósofo, pues la intención de denuncia primigenia termina siendo un acto de nadar y guardar la ropa, de tal forma que este problema sólo se solucionaría mediante la hipocresía.
Declararse, por ejemplo hoy, budista podría tener los mismos peligros, sobre todo si el interfecto hace un mínimo intercambio de bienes y servicios en aras de sobrevivir. El individuo moderno (y el antiguo) ha de ser proactivo y lo que indigna desde fuera, enorgullece desde dentro.
Todo ello viene a redundar en el hecho de que el autor con su discurso y selección de citas probablemente esté siendo cuánto menos irónico en sus planteamientos y siente las bases según las cuales, el catolicismo se convierte en otro más de los muchos bienes y servicios a consumir.

Calificación: Lúcida y, por tanto, contradictoria.
Tipo de lector: Acostumbrado a manejar ideas.
Tipo de lectura: Flemática.
Argumento: El señor Calas y la  libertad religiosa.
Personajes: Ante todo, individuos.
¿Dónde leerlo?: No tan lejos de unos grandes almacenes.


sep 21 2011

Cartas familiares y Billetes de París

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Se ha quedado antiguo el título bajo el que se publicaron un puñado de artículos del escritor portugués José María Eça de Queiroz en una edición sin fecha de la Biblioteca Nueva -que se debió imprimir en los inicios del siglo XX-, pero los textos se leen hoy con la misma brillantez con la que se concibieron, y se convierten, para el lector contemporáneo, en crónicas que le llegan, no solo desde lugares lejanos, sino también desde momentos remotos.
Los Billetes de París se escribieron en esa ciudad como corresponsalía para una publicación periódica de Río de Janeiro y uno se da cuenta de lo que ha perdido el periodismo en un siglo, al pasar del refinamiento a la vulgaridad.
Eça de Queiroz es un escritor culto y vivaz, interesado por la época que habita; hombre político en el mejor sentido de la expresión, analista, crítico con la realidad que le rodea y atento a los gobernantes que se hacían respetar envueltos en su prestigio; cronista social. Incursiona en la sátira con mordacidad, como en su suelto sobre la legendaria Sarah Bernhardt.
Los artículos refieren la visita a Francia del zar, evocan la personalidad del duque de París, o profundizan en las tensiones en el Extremo Oriente, ironizando sobre las veleidades del clima, estudiando las aspiraciones de las repúblicas independientes de América, glosando personajes históricos, como el de Juana de Arco.
Pero destaca la preocupación por China -globalización, emigración, dumping salarial- que está en varios textos: en Las catástrofes y las leyes de la emoción, anticipa Queiroz la sonoridad y el tema de su novela El mandarín, y en Chinos y japoneses, encontramos el estudio de su envoltura formal.
Unos curiosos artículos con perfume modernista.

Calificación: Delicioso.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Brillante.
¿Dónde puede leerse?: En un viaje en tren.
¿Dónde encontrarlo?: La edición es rara, quizás en libreros de viejo o www.iberlibro.com


ene 27 2011

París

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Gran parte de la información que encontramos interesante en una guía de viaje, resulta inútil en las que utilizamos para las ciudades. Porque la búsqueda de un hotel, de un restaurante, o de un bar de copas, se recaba cada vez más en las revistas de tendencia o en las redes sociales, con criterios más cercanos y menos generalistas.
En una ciudad como París se agradece el artificio de la guía visual, la recreación sugerente de los espacios urbanos que hace los recorridos accesibles. París, de El Pais-Aguilar añade el mapa completo de la ciudad, con callejero, del que no podemos prescindir en cuanto nos familiarizamos con su fragmentación; recorridos para los barrios y las afueras, recuadros con información histórica y curiosidades, pero sobre todo, la sensación de que está todo, de que es la llave de cuanto la capital ofrece de interesante.
No estaríamos hablando de una buena opción si no incluyera el mapa de la red de metro y RER, la dirección e informaciones de museos y monumentos,  índice alfabético e información jerarquizada según la importancia de las visitas, de la que nos podemos fiar.
Cómo poco hay perfecto, el libro pesa, aunque es bastante manejable y los índices tiene fallos y carencias que espero, más que supongo, subsanados en posteriores ediciones, porque manejo una antigua.
El diseño es eficaz, las imágenes numerosas incluyen secciones tridimensionales de edificios y monumentos, y es divertida para ojear en ratos perdidos en los aviones o el suburbano.
Viajo desde hace muchos años a París (y a Londres) con estas guías y nunca he echado de menos otra cosa, las cebo con recortes de periódicos y anotaciones, lo aguantan todo, resisten el tiempo; por eso, las puedo recomendar.

Calificación: Óptima.
Tipo de lector: Cualquier tipo de viajero.
Tipo de lectura: Entretenida.
¿Dónde puede leerse?: En el metro o en el avión.
¿Dónde encontrarlo?: Librerías especializadas en viajes, www.orixa.com, www.deviaje.es


oct 22 2010

A la deriva

Artículo escrito por: Augusto Prieto

À vau l´eau implica en el francés original agua abajo, es algo que fracasa o que deriva. Una vida, en este caso.
Es imposible acercarse –salvo feliz casualidad- a la obra de Joris-Karl Huysmans, sin el recuerdo de su novela À Rebours, (traducida habitualmente al español como A Contrapelo o tambiénA Contra Natura) porque es descomunal en relación al resto de su legado literario. Esta deriva la precede; ya lleva el germen de la otra, aunque son muy diferentes.
Desde las primeras frases nos damos cuenta de que Huysmans es un escritor hábil con el lenguaje y minucioso con la utilización de las palabras y la acuñación de pequeñas metáforas brillantes. Es una obra extremadamente mordaz y divertida.
El escritor francés, novela la existencia de un Jean Folantin, envuelto en unas circunstancias que se definirían bien como quijotescas; pegados a su persona, conocemos su vida de infeliz funcionario sin perspectivas, atrapada en un París oscuro y satirizado. Percibimos un inquietante paralelismo entre aquel fin de siglo -haussmanniano, iluminado por la luz de gas- con este inicio, en el que lo leemos -forsteriano y digitalizado- que nos indica que terminaremos añorando su amabilidad. Porque la predicción es uno de los poderes de la literatura.
Dentro de esa ciudad que desaparece tragada por la modernidad, el protagonista vive la crisis de la madurez, y Huysmans transforma de manera magistral el desengaño, en un destellante fracaso.
Usa y abusa de la exageración y la terribilitá, convirtiendo lo cutre, que es lo líquido que cohesiona la novela, en seña de identidad. Por debajo siempre queda la desilusión y el desencanto de la pobreza y de la desesperanza.
El horror del mundo nuevo que adviene inevitable, prologa al Des Esseintes de À Rebours, que viene a ser el hermano rico del pobre Folantin. Todo se construye hábilmente en paralelo al paso de las estaciones.
A la deriva, es una novela corta y brillante; recrea una atmósfera que penetra por todos los sentidos.
Por la reconciliación con la Soledad que propone, es muy adecuada para leer en nuestras sociedades de hoy, y un acierto de los editores el rescatarla del olvido. Los lectores que no hayan podido soportar el exceso decadentista de À Rebours, que son muchos, tendrán una visión radicalmente distinta de su autor. Con seguridad.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Muy divertida.
Argumento: Una inquietante bajada a los infiernos.
Personajes: Muy bien dibujados.
¿Dónde puede leerse?: En un viejo café de París, a poder ser cerca de alguna tiparraca (morena, con el pelo liso y corte a lo paje, las patillas minuciosamente disparadas sobre las mejillas) que te asfixie con el humo de su Gitanes , al otro lado del exiguo velador.
¿Dónde encontrarlo?: En www.librosmachado.com.