oct 8 2013

Los nombres

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Una vaga trama de asesinos obsesionados con el lenguaje da pié al escritor norteamericano Don DeLillo para hacer un retrato del mundo al inicio de la década de los ochenta del siglo XX. Un retrato que nos da las claves para entender todos los acontecimientos que sucedieron después.
Se destaca así como escritor de la contemporaneidad. Construyendo la historia como algo multiforme, multicultural, caleidoscópico. Con una manera impresionista y visual de trabajar los diferentes momentos de la novela. Mediante la conversión de lo lejano en próximo, de lo exótico en cotidiano. Por una aparición súbita –no por menos latente- de una agresividad que domina todas las relaciones.
Choque de civilizaciones. Alguien después le puso nombre.
Es un mundo convulso y hostil para los estadounidenses que, no obstante, tejen sus turbios manejos alrededor del planeta. Élites expatriadas en movimiento perpetuo.
Y de aquellos polvos vienen estos lodos.
Es una novela muy compleja. Funciona mejor en la formulación de una crítica o la producción de una reflexión del lector sobre el mundo moderno –las sociedades interconectadas- que en la composición de unas tramas entrelazadas y muy sutiles que a veces se escapan de la atención del lector, sumergido como está en un océano de lenguaje, de signos contradictorios, y de rupturas inesperadas de los parámetros de espacio-tiempo.
El complicado triángulo formado por un matrimonio roto pero reunido por un hijo, un niño bastante especial, aporta el conflicto íntimo en una novela en la que todas las partes parecen relacionarse de alguna manera. No nos queda claro de cual.
Muy interesante en cualquier caso.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Con ganas de intensidad.
Tipo de lectura: Espesa.
Argumento: Evanescente.
Personajes: Peculiares.
¿Dónde puede leerse?: De viaje por el mundo, de avión en avión.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


abr 19 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El personaje protagonista de esta novela está convencido, y con ello arrastra a su prójimo, de que sin dinero no hay tiempo; construido desde una imagen que lo mismo podría pertenecer, desde la imagen de un bróker tecnificado de Wall Street, a la banda de ganadores o perdedores del sistema, Eric Packer vive una osada jornada diaria donde llegar con vida es su máxima aspiración, convertido a su vez en un eslabón menoscabado de una cadena productiva y, a la vez, en una unidad infinitesimal de información de todo un engranaje. La supervivencia, vista desde lo pequeño (casi invisible), nos hace ver la decadencia de unos tiempos, como premisa deconstruida y deshumanizada.
El día durante el que transcurre la trama está lleno de movimiento y confort vacío y es que instalarse en la comodidad de antiguas guerras ganadas, supone perder el presente, por eso Kafka está tan presente. Eso y un pesimismo atroz. Sin duda, intuimos que Eric va a bajar de su escalón profesional antes de que lo haga, desde el principio le vemos imbuido en una corriente que le hace a la vez creador de instintos y naúfrago, actor y actante.
La novela está dedicada a Paul Auster, lo que no sabemos es si DeLillo en Cosmópolis utiliza esta dedicatoria en clave amistosa o irónica, ya que Packer no es sólo un guapo deprimido, sino alguien resignado a trabajar o hacer dinero (sólo por existir) y que lo hace bajo amenazas nada fantasmales, tan reales como la inexistencia de un espacio o tiempo diáfanos, que tal vez pudiera rellenarse, si es que lo hace, con su ego.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Más exigente que el de Auster.
Tipo de lectura: Frenética, desasosegante a pesar de su brevedad.
Argumento: Un día en la vida de un perdedor, su sucesor le espera con un revolver.
Personajes: También está Berno Levin, que es el antagonista perfecto.
¿Dónde leerlo?: Lejos de cualquier vorágine.


mar 29 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Cosmópolis, del escritor americano Don DeLillo, es un texto premonitorio, una sátira sobre el capitalismo y la virtualidad, construida bajo la forma de una odisea urbana.
El marco es Nueva York, la gran manzana de los mercados financieros; la nueva Babilonia donde cualquier cosa puede suceder, en cualquier momento, por descabellado que parezca. Odiseo es el joven multimillonario Eric Packer, y su nave una inmensa limusina blanca con la que debe atravesar la ciudad.
Por medio de ese personaje, DeLillo nos hace reflexionar sobre la interacción entre tecnología y capitalismo, en una sociedad donde no existe la duda. Ya nadie duda. Donde la pobreza excluye y la riqueza aísla, como bien dejo dicho la Justine de Durrell.
Al convertir la capacidad de hacer dinero -o de perderlo- en Arte, el especulador financiero deviene artista, en su plena significación de agitador social, performador, individuo que se enfrenta a la sociedad para removerla, poseído por la pura subjetividad y por lo arbitrario. Y por eso nos resulta simpático en la insustancialidad de su poder.
Es el capitalismo devorador y suicida, la sociedad de lo cibernético, la abstracción de los mercados. Un mundo digital plagado de imágenes, encuentros y desencuentros. Una novela creada sobre una visualidad icónica y moderna.
Divertida. Más actual hoy que nunca.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena y divertida.
Argumento: Sorprendente.
Personajes: Grotescamente reales.
¿Dónde puede leerse?: En una limusina blanca, atravesando Nueva York.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 19 2011

Punto omega

Artículo escrito por: Carmen Neke

La combinación de una interesante reseña y una experiencia anterior muy positiva con este autor fue lo que me llevó a la lectura de Punto omega de Don DeLillo. Yo ya partía del supuesto de que en este libro en realidad no pasa nada, y también es cierto que me gustan los libros de ideas sin acción siempre que no sean demasiado extensos y estén muy bien escritos, requisitos ambos que se cumplen aquí de sobra.
Los críticos estadounidenses suelen poner de manifiesto la economía de medios y carácter semiabstracto de las últimas novelas de DeLillo en contraposición con el lenguaje exuberante de sus obras anteriores, aunque el propio autor afirma que no es una decisión estilística deliberada sino que es la forma y el estilo que le piden los libros que escribe en la actualidad. En esta novela DeLillo hace una reflexión sobre el tiempo y la percepción que tenemos de él, de cómo una ralentización (como la que se ilustra al principio y al final de la novela con el montaje artístico del MoMa sobre la película Psicosis) va a darnos una visión muy diferente y posiblemente más acertada y penetrante de la realidad, cuanto menos nos dará un nuevo ángulo de visión. Y la ilustración literaria de esta idea me ha resultado muy conseguida, Punto omega es un libro muy diferente que casi me atrevería a calificar como literatura en estado puro. Por eso mismo creo que buscar otros mensajes o simbologías detrás de sus páginas es bastante innecesario.

Calificación: Algo completamente diferente.
Tipo de lector: Que ame la literatura por encima de las tramas y argumentos.
Tipo de lectura: Una novela corta que se lee como un poema.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página, tampoco le falta ninguna.
Argumento: Cuatro personajes en busca del tiempo perdido.
Personajes: Un asesor del Pentágono entrado en años, un joven cineasta y la hija de este. Y un misteriosa figura en primera persona que aparece al principio y al final.
¿Dónde puede leerse?: En algún lugar fuera del tiempo y del espacio, es una lectura que exige calma y silencio absolutos.


abr 17 2010

Ruido de fondo

Artículo escrito por: Carmen Neke

Los diálogos en los que se basa Ruido de fondo de Don DeLillo recuerdan a las típicas conversaciones absurdas de ciertas comedias americanas, es la manera de DeLillo de hacer la crítica social de una época y una clase social determinada, pero de forma indirecta. El narrador en primera persona en realidad no nos cuenta una historia, nos cuenta su vida. Nos dice lo que hace, lo que piensa, lo que hace la gente con la que se encuentra y lo que esta gente le dice. Nos habla de su mujer, sus hijos, su trabajo. Nos da sus opiniones sobre muy diferentes temas. Pero una “historia” en sí no la hay en la novela.

Esa voz narrativa consigue mantener el interés del lector hasta el sorprendente final, en el que en realidad tampoco pasa nada, al igual que en el resto de la novela. Se podría decir que es un libro en el que se reflejan la vida y las conversaciones de la típica familia americana protagonista de una serie televisiva, pero su vida y sus conversaciones en el momento en que no están en antena.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Lectores a quienes les gusten las nuevas formas narrativas y no precisen tener un hilo argumental en sus lecturas.
Tipo de lectura: Ligera pero requiere concentración para no perder detalles importantes.
Engancha desde el principio si conectas con la forma de narrar del autor.
Todas las páginas son igual de (in)trascendentes.
Argumento: Una vida resumida en conversaciones cotidianas.
Personajes: Una familia cualquiera, muy normales en su excentricidad.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en el sofá frente al televisor, preferentemente con el televisor apagado.


Ella FitzgeraldAlways