may 14 2010

Perra Mentirosa – Hardcore

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

La novelista madrileña Marta Sanz miente aquí más que escribe, es su juego, partir en primer lugar de los sueños del personaje de Joan Fontaine en “Rebeca”, para construirse un personaje a su medida. Y es que el feísmo en las imágenes de este primer poemario deja ver que “el silencio es el mejor apósito” para el paso del tiempo. La imagen de la carne, tan bien construida, se rodea de metáforas expresionistas y correlatos que utilizan a partir del vocablo anglosajón flesh, toda una gama de sentidos que van desde la masticable sangre a lo mullido de un chicle. Por otro lado, se juega como en “Black, black, black” a la verdad de las mentiras y las mentiras de las verdades, por lo que todo intento de confesionalidad resulta ser tramposo y, a la vez, eficaz para que el lector desconfíe o se crea al personaje. Por otro lado, la perra pasa de identificar las inquietudes e imágenes de la autora, a convertirse en un amuleto que le lame la mano o en una criatura triste que sólo oculta medias verdades.

En “Hardcore”, la poeta no olvida esta impronta y sigue construyéndose a sí misma desde el mismo registro. Juega Sanz a la seducción de un modo que ahonda en  anteriores temáticas onanistas, pero no olvida la observación como recurso que le permite ver al hombre de su vida cargado de defectos, desde un ombligo omnisciente y, a la vez, tan loco como la institutriz de “Otra vuelta de tuerca”; al final, se opta por quitar importancia a lo escrito, como si en estas piezas sólo existiese algo así como un afán que se explica por lo onírico, “aquel / que no me roza/es quién me deja / un peso legendario / en el centro/ de mi / gravedad” es un ejemplo de lo que Marta Sanz entiende por poesía como experiencia, algo que no rehúye de su propio vitalismo, pero que sigue cercando ese feísmo inteligente, por lo que se trata de soñar con lo peor, o lo peor de lo peor, para así salir airoso y sobrevivir.

Calificación: Pasable.

Tipo de lector: Mujeres que quieran reivindicar su condición de feministas.

Tipo de lectura: Agradable, pero todo sabe a poco.

Argumento: Onanismos y mentiras de una novelista con un mundo más que personal.

No sobra un verso.

¿Dónde puede leerse? Antes de salir a manifestarse en pro de los derechos civiles de la mujer.


Don ByasLaura


abr 21 2010

Poesías Reunidas 1909/1962

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Si ha caído un libro de poemas alguna vez en mis manos que me haya resultado fascinante es este volumen que reúne la poesía de T. S. Elliot.

Siempre he querido ver en la poesía de Elliot la fusión de la vanguardia poética del siglo XX. Toda la vanguardia. Porque, o bien la acumuló, o bien nació de su poesía.

Es un libro muy difícil de leer. Recuerdo que la sensación primera fue la de no entender nada. Pero, también, que me fascinó su lectura. Eso de entender era lo de menos. Después de leer a Elliot entendí que un poema explicado es un poema muerto, que un poema arrastra ese punto de incomprensión que hace de la poesía lago único e inimitable. Él mismo dijo “En The Waste Land ni siquiera me preocupé de si entendía lo que decía“. Y es que no se trata de entender, se trata de comprender (se) tras la lectura.

Calificación: Excelente.

Tipo de Lector: Dispuesto a encontrarse con el lenguaje en su máxima expresión.

Tipo de lectura: Difícil.

Engancha desde el principio. Y este si que lo hace para siempre.

No sobra ni un solo poema.

¿Dónde puede leerse?: Mejor en casa. Tranquilidad total. Cuaderno y bolígrafo a mano. La vida por delante.


Don ByasLaura