mar 9 2013

La vida nueva

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Dante pasó su vida obsesionado con una tal Bice Portinari, que no parece haberle prestado mayor atención y que se casó con un banquero. Y persistió en esa idealización enfermiza después de la muerte de su inspiradora. Transformada en Beatriz en su obra, trascendió el involuntario papel de amada para convertirse en tema.
Una obsesión privada convertida en cosa pública.
Esto sería una banalidad si Dante no hubiera sido uno de los padres de la lengua italiana, que ayudó a fraguar en el límite entre las edades Media y Moderna; si no hubiera creado uno de los monumentos literarios más importantes de todos los tiempos, si no fuera uno de los símbolos del humanismo renacentista.
Esa asimétrica historia de amor la escribió Dante en versos; después, a la muerte de Beatriz, los condensó en La vida nueva, uniendo unos con otros con la relación de cada momento en el que se compusieron y explicando sus estructuras y su intencionalidad, como si supusiera –es mucho suponer- que no fueran a ser bien entendidos, recreándose en ellos en una especie de autocrítica literaria que es tan aburrida para el lector de hoy, cuanto divertida para el filólogo.
La vida nueva es la catarsis de un eterno adolescente, tamizada por la edad y elaborada mediante la escritura. Novedosa en su momento, como lo es hoy, cuando le podríamos decir incluso postmoderna por su estructura y autoconsciencia.
Un lector iconoclasta percibirá cierto rebajamiento masoquista en el gran Dante Alighieri, cierta cantinela lastimera y cansina, que se justifica por la novedad de haber utilizado por primera vez la lengua vulgar como vehículo amoroso, y con ello haber removido el mundo de los sentimientos y las ideas.
La vida nueva es también un rumor que se prolongó más allá de la muerte de la amada Beatriz, y por eso se ha convertido en cita y referencia de la literatura posterior, y es preludio de la gran obra del escritor florentino, Divina Commedia.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Curioso, lectores de la Divina Commedia.
Tipo de lectura: Algo espesa.
Argumento: La obsesión amorosa.
Personajes: Beatriz y él. Él y Beatriz.
¿Dónde puede leerse?: En Florencia, a la orilla del Arno.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 20 2012

La Eneida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliada y La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneida es tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliada en el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza.
La Eneida no es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga.
Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.