ago 10 2011

Interrogatorios / Dashiell Hammett

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No son los interrogatorios a los que fue sometido Hammett lo importante de este pequeño libro. Su contenido no revela nada importante. Lo que sí resulta atractivo es comprobar cómo era el ambiente delirante que se vivió en Estados Unidos antes, durante y después de la II guerra mundial. La persecución de comunistas o de los que parecían serlo fue un disparate. Algo que, posiblemente, hoy se arrastra por una sociedad histérica, puritana y obsesionada por el terror que imponen medios de comunicación y los políticos.
Precede a esos interrogatorios una pequeña introducción de los editores que, a pesar de su brevedad, ayuda al lector a colocarse en un lugar en el que puede entender lo que va a leer. Hablan de Hammett; de su carácter, de su resistencia ideológica ante las presiones políticas, de sus hábitos; poco de literatura. Y es que en este volumen no se habla de literatura sino de política y persecución.
Aunque el libro concluye con un relato breve de Hammett, Sombra en la noche, la vocación no es mostrar la obra de este autor. De hecho, el cuento no es brillante. Ni siquiera, bueno. Pero si enseña una forma de entender las relaciones entre blancos y negros dentro de la sociedad norteamericana. Es un relato previsible que busca con torpeza dibujar un mundo complejo que necesitaría mayor capacidad expresiva y no un esbozo.
Los interrogatorios en sí no son nada del otro mundo. Se encuentra en ellos lo esperado aunque no dejan de ser un documento interesante que deja constancia de una sociedad entera.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Muy fácil aunque, debido al contenido literal, se hace por partes prescindible.
Tipo de lector: Interesados en Hammett. Interesados en un mundo mejor.
Personajes: La sociedad norteamericana.
Argumento: El delirio americano.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de Guantánamo.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jul 14 2011

El largo adiós

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Una de las características que convierten a Philip Marlowe en un personaje especial es su capacidad para embrollarse en lo sentimental, alcanzando a su pesar lo funcional. Con esta premisa se adivina una mente que en ocasiones roza el galimatías y en otras huye del truco fácil. Esta novela, adaptada quizás con demasiada tardanza al cine por Robert Altman da debida cuenta de la capacidad de su autor para crear tramas complejas, fundadoras de lo que se viene en llamar novela negra moderna, a partir de premisas tan simples como las de Simenon. Huyendo del victimismo y haciendo de lo más burdo, poesía, el Marlowe de Chandler es junto al Spade de Hammett, una figura legendaria desde que su sombra pisa las páginas de una California suntuosa y lujosa, poblada por sabios de cartón-gomilla y criaturas ricas que se empeñan en ser desgraciadas. Un grado de descripción minuciosa de las casas o villas se mezcla con una capacidad para el diálogo asombrosa que no da tregua a la aparición de un nuevo personaje o caso, y es que si por algo se es moderno, es por mostrar un mosaico o retrato más que un caso cerrado, un pulular incompleto que no termina, antes que una estructura fija, por más abierta que sea.
La novela empieza como acaba, con un desengaño amoroso visto a través de un mal gesto.
El tema principal de este gran libro nos remite a cómo antes de empezar la partida, ésta tiene asignada ganadores, perdedores, ayudantes y adversarios, tan sencillo como que el mundo es mundo también en Hollywood y cómo la sofisticación no es más que crema hidratante que usan los dueños de este extraño tinglado, crema hidratante que ensucia, pero cuyo uso es tan admirado por las denominadas fuerzas del bien, que acaban untándosela ellos también.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados al género policiaco, pero también a pensar.
Tipo de lectura: Ágil y atenta.
Argumento: Un detective que trata de sumar, mientras el mundo le resta.
Personajes: Mujeres fatales, alcohólicos, polis cretinos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de una comisaría de pueblo.


oct 19 2010

Black, black, black

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Séptima novela de la escritora madrileña Marta Sanz que, en esta ocasión utiliza el género negro para contar una historia donde reflexiona con solvencia sobre el extraño entramado existente entre realidad y ficción; con cierta voluntad de estilo, a lo Chandler o Hammett, Sanz demuestra que un género normalmente practicado por hombres, puede llegar a realizarse con la misma inteligencia y mala leche por parte de una mujer y hablamos no sólo de la escritora, sino de los tres narradores que utiliza, a saber:  Zarco, un detective homosexual que vive una relación de amor-odio con su ex, Paula y que resulta algo antipático como cliché en su búsqueda de futuras tramas; Luz, una enferma de menopausia que quizás con un ánimo más literario que confesional, escribe a su psiquiatra un diario por el que ve sentir este rasgo como algo psicopático, producto de la demasiada observancia obsesiva sobre sí misma; y por último Paula, la ya citada ex de Zarco que, habida cuenta de la lectura del diario de Luz, trata de reconstruir el suceso de la muerte de Cristina Esquivel, geriatra que ha aparecido ahorcada con un cordón de zapato en su propia casa.
Gracias al diario de Luz aparece en la novela el tema de cómo las personas indefensas son capaces de causar engaño; este tema, que obvia la discapacidad y los temas mentales de fondo, es tratado desde una perspectiva, a la vez, interiorista y expresionista que implica, pero no modifica la acción, como si los débiles tuviesen siempre más motivos para actuar que los fuertes, y éstos fuesen susceptibles de crear violencia a través de lo que escriben, y por tanto, desde la que se crea; se juega a elucubrar que si existe esta violencia, no es porque la ejecuten, sino porque la piensan. Lo que se piensa y lo que se manifiesta podrían ser dos caras de la misma moneda, lo que hace que este peligroso juego quede en atmósfera.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Exigente más con el contenido que con la forma.
Tipo de lectura: Sencilla, pero poco amable. Expresionista e interiorista a la vez.
Argumento: Del por qué de un asesinato donde hasta el acomodador tiene algo que callar.
Personajes: A veces demasiado rígidos como para imaginarlos pasar de la primera a la tercera parte.
¿Dónde leerlo? En invierno, cerca de una chimenea.