nov 21 2010

De la Elegancia Mientras se Duerme

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Reconozco que he quedado fascinado después de terminar de leer esta obra peculiar que llega al lector, por su forma y su poder de evocación, más como hechizo que como novela. Como acumulación de retazos que van definiendo y explicando una vida.
Esa fuerza cautivadora surge de la construcción de una voz narrativa elegante, categórica y precisa.
La composición participa de características comunes a las artes plásticas de la época en la que fue publicada, 1925, se puede hacer un paralelismo: una historia fragmentada y llena de aristas, como formada por planos superpuestos; una atmósfera morbosa y decadente; un estilo exacto pero lujoso, raro como lo puede ser una flor en un invernadero; un lenguaje cuidado, lleno de minúsculos adornos llamativos que son símbolos y referentes.
Son manos aisladas, expuestas a la contemplación como en un dibujo de Erté; es una sucesión de cuerpos ahogados que se deslizan por el Sena desde un París entrevisto; un cochero que asiste desde el pescante de su carruaje a una función en el teatro del mundo, donde están la sífilis, la perversión y la sexualidad decadente; ojos vacíos de emoción y arquitecturas inquietantes, como en los cuadros de Delvaux.
No es conveniente decir nada aquí sobre el vizconde de Lascano Tegui, porque la mera mención de sus hechos biográficos opacaría las reflexiones sobre su libro, y sería injusta con la labor alambicada que despliega Juan Sebastián Cárdenas en su texto introductorio, en donde documenta lo que sabemos de la invención patafísica de su vida y de su obra.
De la Elegancia Mientras se Duerme se lee con perplejidad porque su narrador exquisito juega con la paradoja y el desconcierto, porque se define por sus actos como un ser superior, trascendente, definitivo y tremendo. Porque anuncia en las primeras líneas los hechos que desencadenan su conclusión.
Es una novela maldita y oculta, que se publica por primera vez después de más de ochenta años. Sorprendente como su autor. Novela hechiza cuyo culto hemos de sostener o rechazar de manera irreflexiva, como una religión.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lector: Decadentes.
Tipo de lectura: Exquisita.
Argumento: Tenue, podríamos hablar de sucesión de argumentos o de argumentación de sucesos, o de ambas cosas más bien; y esto no es un juego de palabras.
Personajes: Fascinantes y oscuros.
¿Dónde puede leerse?: En el bar o en la terraza del Ritz de Madrid, de París, de Londres.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en la librería Méndez, en la calle Mayor de Madrid, donde te lo pedirán si no lo tienen, como hacen habitualmente.


may 31 2010

En busca del tiempo perdido

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A la recherche du temps perdu es el gran monumento de las letras francesas y una de las obras que más ha influido en la historia de la literatura.

Es una gran osadía intentar reseñar esta obra única. Éste atrevimiento solo admite como disculpa la voluntad de intentar acercarla a quien no la ha leído y la promesa de detalladas recensiones de cada uno de los libros que la componen.

Inmerso en los diferentes movimientos que estudian la conciencia en los inicios del siglo XX, Marcel Proust, que era un curioso personaje en sí mismo, se propone el ambicioso proyecto de explorar los recuerdos y la realidad de la memoria, de aprehender el tiempo perdido. Una vez tomada la decisión se vuelve hacia su infancia y empieza a devanar un hilo interminable que se retuerce sobre la sociedad aristocrática a la que el autor perteneció, sin darse cuenta de que ésta, estaba entonando su particular canto del cisne.

El resultado es un roman a clef, una crónica social en clave, puesto que los personajes están inspirados en personas reconocidas e influyentes de la sociedad cosmopolita como el barón de Montesquiou-Fézensac o la condesa de Chevigne, nacida Laure de Sade. Es también una memoria de la pequeña historia que alumbró el siglo XX: el elegante París de Hausmann y de los bulevares,  las consecuencias del caso Dreyfus y el impacto de músicos como Debussy, actrices como Sarah Bernard o de los estudios de Ruskin sobre la estética.

Es una obra muy, muy intensa. Muchas personas la detestan, y es perfectamente comprensible; otras entre las que me cuento, piensan que es excepcional y disfrutan releyéndola una y otra vez. Existe el mito, que puede ser cierto, de que si se consigue leer las primeras cincuenta páginas, la narración te atrapa irremisiblemente. Porque sí es cierto, que la lectura requiere un tiempo de adaptación al ritmo, al tono y a la atmósfera y que una vez que esta se produce la novela se convierte en un mundo nuevo y diferente de cualquier otra obra de la literatura, situándose a medio camino entre la novela, el psicoanálisis y la teoría del arte.

En cualquier caso no hay que temerla y se debe afrontar con calma y con persistencia.

La longitud de las frases entremezcladas de pensamientos subordinados, resultan particularmente significativas e intensas en su lengua original.

La narración se extiende a lo largo de siete libros interminables: Por el camino de Swan, habla de los recuerdos de la infancia, A la sombra de las muchachas en flor, del despertar a la adolescencia y a la sensualidad, El mundo de Guermantes es el retrato de la aristocracia y el estricto orden social, cuya corrupción subterránea se analiza en Sodoma y Gomorra, mientras que en La Prisionera y La Fugitiva se analizan con obsesión el infierno de los celos y la relación amorosa. El último libro de esta singular novela se titula El tiempo recobrado, hace el efecto de memoria y de compendio, es una reflexión personal sobre lo vivido y lo contado desde la certidumbre de la decadencia.

En busca del tiempo perdido es una novela única. Referente necesario de la cultura occidental. Es citada de continuo en los textos literarios y filosóficos de la contemporaneidad y la postmodernidad. En Francia trasciende a la categoría de mito y es símbolo de identidad nacional. Ha influido definitivamente en el pensamiento del último siglo.

Si se consigue penetrar el velo, es una de las narraciones que pueden acompañar a una persona durante toda la vida.

Calificación: Obra maestra indiscutible.

Tipo de lector: Cualquiera con voluntad de culminar su lectura.

Tipo de lectura: Difícil hasta que se entra en la forma narrativa.

Argumento: Denso.

Personajes: Brillantes. Oriana de Guermantes destaca como uno de los grandes personajes de la literatura universal.

¿Dónde puede leerse?: en casa y con concentración.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería.


Debussy, ClaudeClaro de Luna