nov 2 2011

La historia de Geji II

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hay que tener mucha paciencia para culminar con éxito la lectura de esta novela, que en su segunda parte –Los relatos de Uji- no deja de ser La historia de Genji porque se continúe en las vicisitudes galantes de sus sucesores espirituales -Kaoru y Niou-, sino que ellos recogen el testigo de la elevada categoría de Genji y se prolongan en su sombra, compitiendo en diferentes aventuras galantes.
Paciencia, porque los personajes se nombran siempre por sus títulos, que además varían en el tiempo; porque los capítulos se solapan, rompiendo el orden natural del relato, que es lento y extenuante; y porque las acciones son apenas el esqueleto de una obsesión amorosa sobre la que Murasaki Shikibu trabaja hasta el agotamiento, asimilando cada movimiento de los personajes a los ciclos de la naturaleza y los rituales cortesanos.
Y quizás sea por retratar a una clase aristocrática y exclusiva, por la insistencia de la autora en recuperar por la memoria ese mundo idealizado, puede que también por la extensión del relato y -por supuesto- por la presencia constante de la obsesión y los celos, y su tendencia a la introspección, por lo que se ha comparado con frecuencia Genji Monogatari con otra búsqueda, con otro temps perdu.
El lector común, ese common reader virginiano, se asombra al conocer que Jorge Luis Borges consideró La historia de Genji más compleja que la de don Quijote, o que Marguerite Yourcenar afirmase que nada se había escrito mejor en ninguna literatura. Ignorante por completo del canon poético japonés, alejado de la profundidad de su pensamiento filosófico, e incapaz de apreciar en todos sus detalles la armonía que sostiene la vida social de la corte Heian, ese lector común sí que concuerda, sin embargo, con Octavio Paz y otros autores en que Shikibu se puede comparar a los grandes clásicos occidentales, como Cervantes o Balzac.
La historia de Genji está considerada como la obra maestra de la literatura dinástica japonesa; fija mediante insertos y referencias el canon clásico de la poesía antigua, y su impacto en la pintura es notable y prolongado en el tiempo. El tono de la narración es contenido, todo se realiza exactamente, nada es feo, los matices de los colores son numerosos y los aromas excesivos.
La atmósfera de la obra es fiel al ideal de poesía como la forma artística superior, el modo más perfecto de la comunicación humana, recoge la idea el traductor de la edición de Atalanta, Jordi Fibla, que trabaja sobre la versión en inglés de Royall Tyler y otras en la lengua original asistido por su mujer, japonesa; añade un glosario general, otro –destacado- de indumentaria y colores, un tercero de cargos y títulos, así como las fuentes poéticas. Diferentes planos de La Ciudad, el palacio y una casa ideal son de gran ayuda en la representación física de los espacios, primordial para interpretar el texto.
Murasaki Shikibu, a quien se atribuye con fundamento la autoría de La historia de Genji, (que por eso se conoce también como Murasaki no Monogatari, El cuento de Murasaki) formaba parte de la corte de la emperatriz Akiko; nació en el año 973, en esa época la región de Kanto, donde se asienta Tokio, se conocía como El Este, era una zona remota e inculta.

Calificación: Refinado.
Tipo de lector: Intenso.
Tipo de lectura: Exigente.
Argumento: Los tres primeros capítulos (42 a 44) son inconexos, a partir del 45 se desarrolla una historia convergente y opresiva.
Personajes: Angustiados por la pasión amorosa.
¿Dónde puede leerse?: En uno de los jardines de Kioto.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería de cierta categoría.


jun 13 2010

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Artículo escrito por: Carmen Neke

Hace unos días me vi envuelta  por enésima vez en la eterna discusión sobre la calidad literaria y si hay o no criterios fijos que la determinen. Y como siempre sucede, al final acabó saliendo a relucir el caso del Quijote: por qué aceptar sin más que es una obra maestra si me aburrí soberanamente leyéndolo, argumentos de este calibre. Me aburre ya esta polémica, porque el Quijote es una obra maestra aunque al lector actual le resulte difícil y pesada su lectura.

Cervantes, como todo el mundo sabe, escribió el Quijote en clave de parodia de los libros de caballerías que tan de moda estaban por aquel entonces: es como si hoy día alguien escribiera una parodia de libros de Templarios o de detectives suecos. Lo que ocurre es que Cervantes era un gran escritor, de los de pura raza. Y para hacer su parodia creó a dos personajes, don Quijote y Sancho, que serían los precursores de todos los dúos dispares y unitarios a la vez que desde entonces han existido en la literatura, el cine y la televisión: desde Sherlok Holmes y el doctor Watson hasta el poli bueno y el poli malo de las películas americanas. Don Quijote y Sancho son unos personajes profundamente humanos y complejos, que Avellaneda intentó imitar sin éxito en su continuación apócrifa de la novela, y quienes en venganza regresarán en la segunda parte del Quijote para reivindicar su auténtico yo literario. Cervantes fue quien introdujo en la narrativa moderna el humor, el juego, los guiños al lector. Y también los diferentes planos de lectura, la separación entre autor y narrador, la metaliteratura, hasta se introdujo a sí mismo en su obra. Todo esto para acabar, al igual que don Quijote, teniendo que admitir que su empresa había fracasado: su obra fue tremendamente popular, pero los literatos la despreciaron por comercial y poco seria, por no ser Literatura con mayúsculas.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es una novela total, inmensa, inconcebible. Su lenguaje y su forma han envejecido mal, el lector actual puede tener problemas con su lectura porque estamos acostumbrados a formas narrativas muy diferentes a las de entonces. Pero quien quiera hacer un esfuerzo y sumergirse en la lectura de este tocho, se adentrará en un viaje del que no volverá indemne. Porque los personajes siguen teniendo la misma fuerza humana que tenían hace 400 años, los sueños de los seres humanos no han cambiado nada desde entonces: todos queremos seguir soñando con un mundo en el que las Maritormes son hermosas doncellas, y donde Sancho Panza es capaz de llevar como goberador la justicia a la ínsula que se merece por derecho propio. Porque siempre vamos a admirar a aquellos que se atreven a ir por la vida con el yelmo de Mambrino sobre la cabeza.

Calificación: Fuera de categoría.

Tipo de lector: De los que ya no quedan.

Tipo de lectura: Exigente, monótona, fascinante, divertida.

Va enganchando y desenganchando a lo largo de la lectura, pero la necesidad de seguir leyendo crece a medida que avanza el libro.

Argumento: No piense que es una novela sobre un loco que se cree caballero andante, porque no lo es.

Personajes: Estupendos, estupendos de verdad todos ellos. Todo aspirante a escritor debería leer a Cervantes para aprender cómo caracterizar a sus personajes.

¿Dónde puede leerse?: Donde le dejen en paz y no le importunen con comentarios estúpidos acerca de su elección de lectura.


may 5 2010

El Vértigo de las Listas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Lista de listas, listas de cosas, cosas que se suceden, sucesos que se acumulan, acumulaciones de cuadros, relatos que acontecen, acontecimientos enumerados, sucesiones de ángeles, de pájaros, de prodigios. El exceso, el vértigo de la acumulación, la simultaneidad de lugares y fantasmas, la relación entre lista y forma y sus intercambios. Miriabilia, Wunderkammer, medios, masas, summae, enciclopedias, catálogos, enumeraciones. Lo extravagante, lo poético, lo repetido, lo incontable, lo numeroso, lo indecible, el elenco, la reiteración, lo excesivo, la descripción por acumulación, su retórica. Lo plural y lo ilimitado.

Una fragmentación de textos magistrales e hipnóticos. Joyce, Calvino, Borges, Wilde, Éluard, Ezequiel, Dickens, Gautier, Darío, Cervantes, Bretón, Milton, Neruda, Poe, Prévert, Proust, Zola maridados con las obras de Dalí, Correggio, Höch, Magritte, Klimt, Hirst, Ernst, Ghirlandaio, Goya, Tanguy, Severini, da Vinci, Warhol, Tenniers, Delacroix, Rousseau.

El ensayo de Umberto Eco surge del encargo por parte de la dirección de un museo infinito, El Louvre, para un ciclo de conferencias, sobre un tema que propone el propio Eco, porque le ha fascinado desde los inicios de sus estudios y está contagiado de confusión. La selección de textos es brillante.

Imposible no citar a Borges y su clasificación de los animales: “1.- pertenecientes al emperador, 2.- embalsamados, 3.- amaestrados, 4.- lechones, 5.- sirenas, 6.- fabulosos, 7.- perros sueltos, 8.- incluidos en esta clasificación, 9.- que se agitan como locos, 10.- innumerables, 11.- dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, 12.- etcétera, 13.- que acaban de romper el jarrón, 14.- que de lejos parecen moscas.”

Etcétera, repetimos nosotros como un mantra.

Calificación: Brillante selección de textos.

Tipo de lector: Distintos

Tipo de lectura: De lo más sencillo a lo más complicado

¿Dónde puede leerse?: Ante un lugar vacío pero infinito: el desierto, el mar, el bosque

¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Madrid www.libreriamendez.net o en tu librería habitual


Concha BuikaLa Falsa Moneda