feb 4 2012

Carroñero

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Tal y como sugiere Carlos Salem en el prólogo, este prometedor escritor peruano (Fernando González Nohra) escribe toda una fábula de cine mudo. O que nos deja mudos. El regador regado, resume a fin de cuentas y de una manera gráfica las aventuras que aquellos primeros iluminados del celuloide plasmaron en sus películas. Sólo que el gag absorbe de lleno, cual uppercut de boxeador, en la conciencia del lector, siendo éste cómplice de su riesgosa visión del mundo, acercándonos a un coso taurino donde se torea espontáneamente, con humor, aún a sabiendas de que la supervivencia y el mirar a través de submundos que conoce, le convierten en testigo de excepción de lo narrado.
La acción transcurre en una Lima crepuscular, que como Doctor, el perro del que se hace cargo Gonzalo, narrador en primera persona, sirve de correlato a lo que se quiere contar. Doctor es el perro de un amigo psicoterapeuta, que sin saberlo, participa de la acción como lo hace el de The Artist; es un actor más dentro de un entramado mental, el del protagonista, por el que trata de superar su bloqueo como escritor y su relación con García.
Y es que Gonzalo no se mueve. O eso al menos les parece a los demás, que lo ven como un tarambana que se pasa el día en el Z, sentado en su sillón con forma de culo. Mónica lo espera, pero él es prepotente. Armanda le parece una estúpida instalada en el establishment y del chino poeta, para qué decir. Todos tan distintos como iguales a él. Todos carroñeros.
Plagada igualmente de expresiones locales del Perú, es increíble su versatilidad con el castellano de Valladolid, algo que ya le lleva a ser tenido en cuenta fuera de su patria.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Amena, sencilla.
Tipo de lector: Todo aquel que disfrute observando.
Argumento: De un error vital y la capacidad de tomar las propias riendas.
Personajes: Cómicos con sus dosis de tragedia.
¿Dónde leerlo?: En un lugar cómodo.


sep 5 2011

Carroñero

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Gonzalo Fernández, el protagonista de esta novela, es un carroñero, se alimenta de materia putrefacta, de cigarrillos, y de una buena dosis de mala leche con café, es la excrecencia de una sociedad a la que no le queda más remedio que aceptar como lo que es: una realidad prostituida. Es un gran inconformista, machista, intransigente, pero fiel a sus particulares principios. Los motivos que consiguen hacer que su vida avance son sexuales, venales, escatológicos: la lucha por la supervivencia.
Una vida de perro que adquiere una inquietante dimensión al saberle observado por un congénere.
Fernando González Nohra es un autor peruano, este es su segundo libro, está publicado en España por Editorial Quadrivium, y se desarrolla como si fuera una novela en marcha en la que se analiza -sin pudor- el vampirismo en el que cae todo escritor, trabajando sobre la suplantación, la trascendencia de lo fingido, las oscuras frustraciones que acosan al literato, al artista. Son fantasmas freudianos domesticados con la crudeza de un lenguaje, que percibimos no obstante, en la otra orilla del charco, coloreado y real en sus localismos. Porque el español es un idioma inmenso.
Planea sobre la novela la voluntad de exprimir una buena idea hasta secarla, de censurar con astucia comportamientos y lugares sociales a cuyas ofensas ya nos hemos habituado (Gonzalo Fernández, no), y que conviene que alguien nos meta de nuevo por los ojos, como un gran dedazo; está anclada en Lima, ciudad real y reconocible que es también metáfora de todas las ciudades, lugar de encuentro y desencuentro, de triunfo y de naufragio, tabla de salvación.
El escritor busca la complicidad con el lector, y la consigue, en una historia irreverente y mordaz en la que siempre hay algo (sexual, venal, escatológico) en lo que nos podemos reconocer, por más que nos pese.
Un ejercicio de divertido cinismo.
Carroñero es una novela ingeniosa y honesta, que huye de los fuegos de artificio y no hace concesiones a nada ni a nadie, salpicada de anécdotas que dibujan el mundo del protagonista.
Un armisticio en la guerra contra lo cotidiano.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Todos.
Tipo de lectura: Provocadora y contundente.
Argumento: Bastante ingenioso.
Personajes: Muy reales.
¿Dónde puede leerse?: En Lima, en el “Z”, ombligo del mundo carroñero.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 23 2010

Carroñero

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Fernando González Nohra es un joven limeño que ha decidido escribir. Y es una suerte para nosotros porque lo hace verdaderamente bien.

Carroñero es una novela divertida, bien contada, con algunos personajes perfectamente dibujados y, por ello, difíciles de olvidar, trepidante en su desarrollo y bien resuelta. Muy bien escrita. Además de los personajes que uno espera encontrar (de esos de carne y hueso) encontramos un par de ellos algo distintos. Doctor, un perro onanista. Lima, una ciudad maravillosa por la que poder pasear disfrutando de lo que le pasa al resto de personajes (lo que tienen huesos).

El autor ventila con gracia, y desde la zona oscura, lo que representa el proceso creativo del escritor. En este caso del escritor que no escribe por estar bloqueado y por ser un flojo de cuidado. El autor ventila el asunto de la esperanza desde la relación de pareja. El autor ventila el amor desde la desesperanza y la violencia.

Trabaja este joven con un vocabulario muy reducido lo que le obliga a elegir el tono con cuidado. No esperen una lírica asombrosa, no, esperen encontrarse con el mundo.

Es verdad que en la novela está la literatura de Fante, de Miller y de Bukowski. Pero esto, lejos de rebajar lo más mínimo la narración, la engrandece de forma notable. A los escritores no se les debe olvidar nunca de donde vienen para saber hasta donde quieren llegar.

De momento no se distribuirá en las librerías, pero sí lo pueden adquirir en Entrelineas y en la propia editorial. No dejen de leer este libro. Sé que no arriesgo nada al recomendarlo porque no me equivoco.

Calificación: Muy Bueno.

Tipo de Lectura: Divertidísima y muy recomendable. Los jóvenes pueden disfrutar de lo lindo. Y los menos jóvenes más.

Tipo de lector: Cualquiera.

No sobran páginas y engancha desde el principio.

Personajes: Muy bien perfilados.

¿Dónde puede leerse?: En la playa, con una cerveza fría en la mano, fumando y observando a los bañistas para saber si podrían ser como los personajes de la novela.

¿Dónde puede comprarse?: En el café literario Entrelíneas o en la editorial. Pronto en librerías.