ago 29 2011

Madre mía, que estás en los infiernos

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Carmen Jiménez escribe con gusto, con buen ritmo y sabiendo de lo que habla. Al menos eso es lo que parece al leer Madre mía, que estás en los infiernos.
Novela de trama, en la que los alardes técnicos no aparecen (creo yo que no lo hacen porque no caben en este tipo de literatura). Novela que habla del mundo de la inmigración para ventilar los problemas con los que se encuentran las mujeres en la sociedad actual. Es la mujer el centro de la narración; una mujer rodeada siempre del peligro varonil; preparada para lo que pueda venir de frente y capaz de alcanzar cualquier objetivo.
Es la primera novela publicada por esta autora y, por ello, nos encontramos con problemas muy habituales en las óperas primas. Un cierto afán por contar todo, una reiteración de ideas que no por tener más presencia son más impactantes o quedan más claras, unos diálogos que van salpicando el relato y son más conversaciones que otra cosa. Lo habitual. Pero es una muy buena primera novela.
El personaje de su protagonista se dibuja bien desde el principio. Y desde el principio sabemos que los hombres representan el peligro, la violencia o el muro que tienen que saltar las mujeres a lo largo de su vida. Justifica la acción de Adela una serie de rasgos que la hacen creíble ante los ojos del lector. Además, nada de esa acción se encuentra en oposición con ella. La acción avanza con un ritmo adecuado (tal vez a media novela baja algo la intensidad y la lectura se hace algo más lenta) hasta que la autora resuelve bien una trama que, sin ser extraordinaria, puede soportar muy bien lo que es necesario.
La novela presenta un tono medio además de un aliento más bien corto. Y le va muy bien a lo que se cuenta ya que los personajes quedarían muy apartados por palabras y fraseos que no les corresponderían.
Un relato que ayudaría a comprender mejor los problemas de un inmigrante, los problemas de una mujer sea de donde sea y esté donde esté. No perderían el tiempo si se animaran a echar un vistazo a la novela de Carmen Jiménez.


jul 5 2011

Madre mía, que estás en los infiernos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Tremenda novela escrita por, Carmen Jiménez, periodista andaluza, cuya carrera o especialización en ONGs la hace especialmente partícipe de la historia de Adela, una dominicana profesora que vive en sus carnes no sólo una huida hacia delante en España para conseguir plata, sino también un cuadro familiar como para que éstas se abran. De un dramatismo y verismo atroz, Jiménez se maneja mejor en la descripción que en otros recursos narrativos, se la nota documentada en cuanto a los usos del idioma en Latinoamérica, arriesgando con una primera persona a través de la que intercala otras voces, otras vivencias, otros personajes.
La atmósfera es densa y, si bien no le falta hondura a la propuesta en forma de contra-parábola, es posible que la cadencia tan llevada a la vez al realismo mágico y al terror, quede demasiado insistida en la psicología aguerrida y cálida de Adela, una mujer de armas tomar, cuyo conflicto principal, no por más asociable a los malos tratos, pierde importancia.
En ocasiones, la autora comulga con ruedas de molino y lo hace bien (cuando al poco de conocer a Reinaldo, ella le apunta con una pistola) y en otras quizás deviene antinatural por demasiado escabrosa para el conjunto.
La descripción del infierno no sólo de una mujer con problemas en sus relaciones, sino con una familia que como hogar permanece descoyuntada, agresiva y prácticamente desestructurada y donde la religión y el maquillaje de cuerpos, dan un aporte cultural poco conocido, son características de este sorprendente y desasosegante debut literario datado en 2007.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Inquieto y temido.
Tipo de lectura: Escalofriante.
Argumento: Adela llega a Madrid, es profesora en su país natal, pero debe conseguir dinero y no tiene más remedio que ejercer de interna.
Personajes: De enjundia todos.
¿Dónde leerlo?: En Alaska, por lo de la temperatura.