oct 3 2011

Ficciones

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las Ficciones de Borges nos provocan la perplejidad de lo insondable.
Todas son un juego y una impostura.
El jardín de senderos que se bifurcan es un laberinto que es un relato policiaco, también da nombre a la primera colección de relatos. En casi todos hay espejos. En todos, adjetivos inesperados alteran el decurso de la narración:
En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el escritor argentino teje un tapiz real y tangible con fragmentos hilvanados de fantasía que da la pauta de todos los cuentos del libro: es la fundación de una realidad alternativa basada en lo matemático, en cierta alteración de lo lógico, en la filosofía como juego dialéctico; en el lenguaje como transformador de una realidad sutil, con el mito como secuencia creativa.
Son notas –según su propio autor- sobre un libro imaginado. Se convierte en real.
Su propósito es meramente asombroso como hace escribir al elegiado Pierre Menard, autor del Quijote, una broma y una reflexión sobre la intertextualidad en el tiempo, y por lo tanto piedra fundacional de toda crítica, y crítica de la presunción que esta supone (ésta).
Encontramos en Las ruinas circulares, a Prometeo y a la criatura de Shelley, están Adán y El Golem; escenifican el engaño de la religión, e ilustran la visión oriental del dios que se sueña a sí mismo, del mundo como ilusión; como proyección de la mente. El tono del relato es alto y aterrador.
La lotería de Babilonia analiza en profundidad -mediante la ficción- el azar como maquinación de no se sabe quién o qué; mientras que el Examen de la obra de Herbert Quain fabula, como siempre hace Borges, con la existencia de libros con fórmulas y contenidos mágicos.
Todos se suponen en la Biblioteca de Babel, que es el saber, es dios y también el infierno, lo que une a los hombres y lo que les separa, la justificación de sus vidas hermosas e inútiles. Biblioteca que encierra los escritos de Borges y es, por lo tanto, excesiva, inexplicable, simbólica.
El resto de los cuentos se engloban en una segunda parte de Artificios literarios y parecen escritos desde el trance. Alguno, como El sur, es autobiográfico y en él están la vigilia y el insomnio que dan sentido -luego- a la monstruosidad de Funes, el memorioso. Miente en La forma de la espada, el narrador, para escaparse de la verdad de su vida y huir de un momento histórico desesperado. Las tres versiones de Judas hereda la iluminación herética.
La muerte y la brújula es un enigma de la existencia y la relatividad del tiempo, como lo es el Tema del traidor y del héroe, aunque El milagro secreto altera ese tiempo en una secuencia salvífica pero espantosa. La secta del Fénix proyecta una sombra en la historia.
El fin estaba escrito de antemano.
Cada cuento de Borges es una biblioteca.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Voluntarioso.
Tipo de lectura: Intensa.
Argumentos: Excepcionales
Personajes: Inquietantes.
¿Dónde puede leerse?: En esa inmensa biblioteca que es el mundo.
¿Dónde encontrarlo?: En www.libreriadelcentro.net tienen una estupenda selección de literatura hispanoamericana y del exilio; de importación, nacionales o de coleccionista.


ene 20 2011

Cosmópolis

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Un libro de crónicas de viaje. Seleccionadas y prologadas por Beatriz Colombí.
La novedad está en la selección de los viajeros: hispanoamericanos.
Faltaríamos a la verdad si dijéramos que no hay nada notable hasta el final del libro, en que nos encontramos con Pablo Neruda y el poder de su evocación de Ceilán. Porque toda apreciación, por parte de escritores de oficio es interesante testimonio y retrato congelado en el tiempo.
A mediados del siglo XIX, con las independencias americanas y el inicio del periodismo, los latinoamericanos comienzan a viajar, a descubrir el mundo; lo hacen empezando por lugares comunes como Paris (Amado Nervo, o Cesar Vallejo en el velorio de la Duncan), Londres (Flora Tristán) y Tánger (Ruben Darío); pero también por focos de atracción que no encontramos entre los cronistas europeos, como Niagara Falls (Miguel Cané) o la Exposición Colombina de Chicago (Paul Groussac).
La visión más particular es –quizás- la de los argentinos, son tremendos; en un momento en el que su patria se veía encaminada a ocupar un lugar de privilegio entre las naciones, salen a campo abierto, mirando levemente por encima del hombro. Lucio V. Mansilla, compara la base de la pirámide de Keops con el perímetro de la plaza 11 de Septiembre; y Eduardo Wilde a Cleopatra con una de sus amigas de cuando visitaba, de estudiante, a la aristocracia de la calle Garay; para ellos el mundo fue pañuelo. Son realistas, poco románticos y menos inspirados por el aura histórica que otro tipo de viajeros.
España -la madrastra que no recuperará su prestigio hasta el exorcismo del 98- es ácidamente maltratada por Domingo Faustino Sarmiento en El Escorial, un cadáver fresco; y Lucio V. López se ceba sobre los provincianos rastacueros sudamericanos, que realizan etapa de su particular grand tour europeo en la Ville-Lumière. Enrique Larreta, Ricardo Palma o César Vallejo reivindicarán después las atmósferas de Ávila, Córdoba y Toledo; y Guillermo Cabrera Infante cierra la edición con un impresionista y soberbio retrato de Londres en 1999.
Un imaginario sudamericano de lo interesante, de lo exótico y de lo memorable.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Aficionado a la crónica de viajes.
Tipo de lectura: Sencilla, con el lenguaje ampuloso propio de la época.
¿Dónde puede leerse?: Puede ser ideal para un viaje, son crónicas breves.
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo, en Madrid, en Tipos Infames www.tiposinfames.com, es edición argentina.