jun 21 2011

El desencantado

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Valorada en el prólogo de Anthony Burgess como de mayor calidad literaria que Por qué corre Sammy, el hijo del magnate de MGM recientemente fallecido, autor de los guiones de Más dura será la caída y La ley del silencio entre otras, entregó esta novela primordialmente dialogada entre dos personajes imbuidos por la dinámica de un Hollywood crepuscular que ya ha vivido la 2ª Guerra Mundial; esta vez no hay testigos, sólo dos compañeros (un recién graduado en literatura, el otro solvente escritor trasunto del mismísimo Scott Fitzgerald) que se conocen en los estudios y a quienes se encarga desarrollar la historia de un musical ambientado en una universidad norteamericana típica.
No hace concesiones idealistas Schulberg tampoco hacia el mundo de la producción que bien conoce, pintándonos a un Milgrim prácticamente analfabeto, a quién sus compañeros de orquesta le dan los manuscritos subrayados, un negociante con paciencia que tratándose de Manley Halliday (el trasunto del que antes hablabámos) hace más de una excepción.
La novela, fría y nostálgica, dura, trepidante e inmisericorde con las generaciones venideras, hace que los dos protagonistas queden contagiados el uno del otro, simbolizando Manley la nostalgia y anclaje en el pasado desde el éxito y Shep, el desencanto y lucidez de miras desde un futuro negro o fracasado antes de emprender todo intento, terriblemente influenciado por la idolatría. Y es que uno siente que el desencantado es el que se identifica con la impronta de unos tiempos de desastre para el cine, y no el que se sabe adalid que pasará a la historia casi a su pesar.

Calificación: Genial.
Tipo de lector: Aficionado a identificarse con sus ídolos literarios más cercanos.
Tipo de lectura: Amena, a pesar de su crudeza.
Argumento: Vida de un guionista que se niega a dejar de ser escritor.
Personajes: Humanos hasta la extenuación.
¿Dónde leerla?: Junto a una copia de la amable Midnight in París de Woody Allen.


oct 16 2010

De cine: Memorias de un príncipe de Hollywood

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Guionista y, posteriormente novelista, Budd Schulberg, cuenta en este voluminoso libro las vivencias de Hollywood desde su nacimiento, marcado por todo el espíritu que va del cine mudo más primitivo hasta mediados de los 30 del siglo XX y, en concreto, cuando Roosevelt toma como medida contra la crisis económica el New Deal.
Nacido en 1914 y muerto recientemente, el autor cuenta, a través de la historia de Ben P. Schulberg su padre, un trabajador inagotable de la recién creada industria, que empieza trabajando como publicista de espectáculos y termina codeándose con los diferentes oficios del cine; la historia, sobre todo, de un cine mudo al que tiende a desmitificar. Desmitificar como hace con D.W. Griffith o Cecil B. deMille, a quienes tilda de sobreestimados, pero sin perder el amor que prodigaron muchos otros por Meliés o los hermanos Lumiere. Consideran los Schulberg más inventor de ese invento del demonio (como en otros foros lo llaman) a E.S. Porter, un ingeniero, inventor y ,quién primero empezó a desarrollar la idea de guión, dotando de mayor prestigio a El bombero regado que a El nacimiento de una nación, cuya factura de producción aún hoy causaría estragos. Los historiadores del cine tildarían a Porter de primitivista, si bien para el autor esta etiqueta no es más que una simplificación absurda.
Por lo demás, añadir que el autor se crió en el seno de una familia acomodada donde se alterna la adoración por un padre hiperactivo y el sometimiento a Ad, su esposa, una madre aficionada al psicoanálisis que llevará al chico a terapia durante su estancia en la Universidad, sólo porque es tartamudo, por lo que en él conviven el talento creativo y la actividad económica junto con un mundo que mira y admira desde la distancia algo que no comprende y a lo que quiere acostumbrarse.

Calificación: Sólo fetichistas. A los demás les sonará a manual repetitivo sobre historia del cine.
Tipo de lector: Aficionados a la gestación de un invento que cambió el mundo.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Vida y obra de un magnate de la industria y su familia. Deshace tópicos y poco más. Sobra información.
Personajes: Póngalos a ser novelados en cualquiera de sus otros dos libros y adquirirán dimensión.
¿Dónde leerlo? Como enciclopedia o manual de consulta, junto a “¿Por qué corre Sammy?”