dic 5 2012

El monstruo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Como una urbe del Pentápolis, la ciudad entera ardía en el bárbaro incendio de la puesta solar.
El monstruo, novela de Antonio de Hoyos y Vinent con la portada dibujada por Penagos (Editorial Cosmópolis; Madrid, 1927; una peseta) tiene todos los ingredientes para ser una mala novela y, sin embargo, no lo es. Es un relato sometido a la adjetivación exagerada, que muestra más a un autor atrapado en un movimiento literario -el decadentismo- y por sus obsesiones personales, que escaso de ingenio, de técnica, o de talento.
Es cierto que el lenguaje está exagerado hasta lo grotesco, que tiene una trama débil con consecuencias previsibles y tratamiento de melodrama, que culmina en una redención que ni el propio autor parece creerse.
Pero las drogas, el lujo, los excesos, la enfermedad y la putrefacción, el orientalismo y la presencia de la muerte, encienden faroles brillantemente atrevidos en la selva de una escritura artificiosa.
Mientras los decadentes británicos y franceses son situados habitualmente en su contexto y valorados en lo que de importante aportaron al tratamiento del lenguaje, a la innovación de los temas y a la recuperación de lo fantasioso en la literatura, en España permanecen malditos y olvidados, y es una pena, porque al caso de Hoyos y Vinent le encuentro unas particularidades únicas: la desmesura efímera de una falla, la violencia de lo taurino y la solemnidad de un paso procesional, algo que es negro como el brocado de una mantilla y rojo como la sangre. Muy español.
Que nos indica que debemos leerlo en la clave del oscurantismo penitencial que sucede al hedonismo carnavalesco, o como una astracanada que el autor se permitió para reírse de todos.
Interesante en cualquier caso no saberlo.

Calificación: Excesivo.
Tipo de lector: Decadente.
Tipo de lectura: Malsana.
Argumento: Melodramático.
Personajes: Viciosos.
¿Dónde puede leerse?: En el salón chino del palacio de alguna amiga, fumando.
¿Dónde encontrarlo?: Difícil, se puede intentar en www.iberlibro.com


abr 3 2012

Aromas de Nardo indiano…

Artículo escrito por: Augusto Prieto

AROMAS DE NARDO INDIANO QUE MATA Y DE OVONIA QUE ENLOQUECE

Raro. Antonio de Hoyos y Vinent es uno de los pocos representantes españoles de la novela decadente de los inicios del siglo veinte que exige ambientes exóticos y sofocantes, aristócratas refinados y hermosas mujeres corrompidas por el placer del lujo y de los perfumes, entregados todos al desenfreno de la sensualidad en tabernas marginales y prostibularias, donde son acuchillados por personajes oscuros, canallescos. En su época no fue excesivamente leído ni renombrado y después se le olvidó a causa de sus ideas políticas y de su extravagancia. Conviene rehabilitarle porque hay escuchar todas las voces. En este libro de nombre imposible los cuentos breves están englobados por temas: los perfumes, los narcóticos, los venenos… y reflejan quizás mejor que ninguna otra obra del autor la atmósfera del momento. Es un libro difícil de encontrar, sorprendente. La edición, creo que solamente existe una de 1926, con el dibujo de portada de Rudolfo Kriz es una obra maestra del art nouveau de resonancias orientales. En la narración, las palabras destellan como gemas y un sarcasmo profundo recorre los diálogos en unos juegos de lenguaje desconcertante. Excesivo. La estética del pecado, la elegancia concebida como forma de vivir y de morir, la belleza y la perversidad,  con todo ello jugó don Antonio en su obra y en su vida. No hizo mal a nadie.

Calificación: Insólito.

Tipo de lector: Abstenerse amantes del minimalismo.

Tipo de lectura: Puede llegar a ser sofocante.

Argumento: Truculento, extravagante, exótico.

Personajes: Hechizantes por lo antipáticos

¿Dónde puede leerse?: Viajando en el Orient Express.

¿Dónde encontrarlo?: Difícil. Se puede intentar en www.iberlibro.com o en alguna biblioteca.


miles davis ella fitzgerald – prelude to a kiss


nov 22 2011

La vejez de Heliogábalo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Esta es una novela decadente como lo es la vejez, como lo fue la vida de su autor, aristócrata y esteta.
Participa –al menos- de todos los recursos del género: el exceso, las resonancias paganas, la exageración en la descripción de las atmósferas y los sentimientos; pero hay algo que hace ir más allá ese relato descarnado que oscila entre la frivolidad y la reflexión profunda –que pugna entre la forma y el fondo- sobre asuntos definitivos como son el placer y la muerte.
Y en ese sentido nos atrevemos a decir que Antonio de Hoyos y Vinent, sobre la imitación de otros decadentes, a los que sin duda admira, y que cita al inicio de cada capítulo como balizando el sendero –Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Gourmont, etcétera-, sobre todas estas influencias, decimos, se reconoce algo muy español que viene de la picaresca y del esperpento, que coquetea incluso con la mística en el tratamiento de la lujuria y el desenfreno, con ese afán de redención que suena falso pero que está colocado a propósito, y que convierte a Hoyos en lo que es: un escritor olvidado y nuestro, un maldito.
La vejez de Heliogábalo, que no es aquí el emperador romano sino Claudio Hernández de las Torres, conde de Medina la Vieja (conocido como Claudio Medina la Vieja), se mueve entre lo sublime y lo grotesco. La narración arranca sorprendentemente en San Sebastián -muy Belle Époque- y se prolonga en la Corte, entre las tabernas del Avapies y el palacio gatopardesco de las Pastor-Cordero.
Encontramos en la escritura mucha pose y refinados extranjerismos, drogas y excesos, joyas y antigüedades, un humor negro, desengañado… y mucho chic. La vejez de Heliogábalo es una novela quizás pasada de moda (¿Qué es la moda?), pero también injustamente olvidada.
Antonio de Hoyos y Vinent nació en Madrid en 1885 y murió en la cárcel en 1940, -abandonado de cuantos pudieron ayudarle, escribe Luis Antonio de Villena- dedicó este libro a las adúlteras, a los descalificados, a los cobardes, a los desertores, a los vencidos, a los fracasados, a todos los que vieron hundirse para siempre sus sueños de gloria en el abismo de las pasiones.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Decadentes y curiosos.
Tipo de lectura: Inquietante.
Argumento: Extravagante.
Personajes: Demenciales.
¿Dónde puede leerse?: En el hall –o en la terraza- del Maria Cristina, en San Sebastián.
¿Dónde encontrarlo?: No existen ediciones recientes, las antiguas se pueden intentar en librerías de lance o en www.uniliber.com