jun 20 2011

Aguirre, el magnífico

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Aguirre, el magnífico es una falla. Una gran estructura de cartón piedra con personajes grotescos pintados de colores a la que una vez confeccionada, exhibida y comentada, se le prende fuego en público. Ocurre en Valencia.
Tierra natal de Manuel Vicent, el autor.
Esto -claro- está bastante lejos del fresco valleinclanesco que el escritor pretende e imita.
El género en sí es bastante mezquino, quiere ser una autobiografía del propio Vicent, en la que se incrustan anécdotas y chascarrillos sobre Jesús Aguirre, intelectual y editor español, fallecido como duque de Alba. De lo que haya hecho Vicent de interesante en su existencia, quedamos ayunos, más allá de sus obras anteriores citadas en la solapa.
De lo que hizo de interesante el duque –y por lo que el duque es interesante- tampoco averiguamos nada con ésta fabulación.
Porque la supuesta novela se sostiene solo sobre una docena de anécdotas malvadas y de sobreentendidos, cotilleos de Black & White.
¿Por qué ha escrito entonces Manuel Vicent éste libro?
Porque el personaje llamado Jesús Aguirre, duque de Alba, vende; y es éste hecho venal el que precipita al autor en lo que critica del personaje, el esnobismo. Pero la pedantería y el cinismo con el que el escritor pinta al duque se vuelven contra el autor, retratándole a él.
Aguirre, el magnífico, intenta ser una crónica del último cuarto del siglo pasado, de su sociedad intelectual y literaria, pero se queda en una sucesión de datos y de nombres.
Hay incorrecciones sangrantes, pequeñas, pero mezquinas inexactitudes imperdonables que llegan a la zafiedad y el descuido; travestimiento de rojerío –por supuesto- y un lenguaje vanidoso y altisonante, lleno de tópicos, cursi, no exento de resentimiento.
Es bastante canallesco por parte de Manuel Vicent, no el hecho de salpicar los capítulos de sobreentendidos, como lo hace, sino la manera en que lo hace y el pretexto que busca para emprender ésta obra.
Suponemos, como siempre, la excusa de que la construcción de una ficción lo admite todo.
La duquesa Cayetana se quejó en una carta al director del diario El País, por la ficción construida con la vida de quien fuera su marido durante veinte años, lo hizo a sabiendas de que le daba publicidad gratuita a Vicent; lo hizo –declara- porque ya que no puede contestarle, lo hago yo, y demuestra con ese gesto lo que es: una señora.
En la carta, Cayetana de Alba dice que ese no es el Jesús Aguirre que ella conoció.
Los que no le conocimos nos quedamos sin saber, y con la impresión de que Manuel Vicent no es un señor.
Y de que nos ha tomado el pelo.

Calificación: Superfluo.
Tipo de lector: Marujillas.
Tipo de lectura: Entre lo corriente y lo pedante.
Argumento: Una serie de anécdotas.
Personajes: No hay dibujo de ninguno de ellos.
¿Dónde puede leerse?: En los camerinos de Sálvame de Luxe, esperando a que te maquillen.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías, sección novedades.


abr 16 2011

Aguirre, el Magnífico

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

A través de un fresco que informa de los últimos acontecimientos considerados históricos en España, el escritor valenciano Manuel Vicent nos habla de este personaje peculiar, a veces trasnochado, aristócrata, duque de Alba, introductor del pensamiento de la Escuela de Francfort en España, sacerdote o plutócrata. Existe cierta ironía en el retrato del personaje, en ese punto de vista desde el que se nos narra, por el que el personaje narrador, testigo de sus hazañas, es un don nadie que se convierte en un don alguien y el protagonista un don alguien que se convierte en lo contrario. Ignoramos si Vicent conoció a Jesús Aguirre, lo que me atrevo a decir es que ese esperpento valleinclanesco del que dice partir aparece demasiado velado (si es que lo hace). Se pretende, por tanto, vender ejemplares y mostrar un personaje más desde el dibujo que desde el compromiso ideológico y literario que suponemos al leer la contraportada; el humor aparece más en los títulos de los capítulos que en su desarrollo, llegando a sugerir historias muy bien contextualizadas y escritas con solvencia, sin llegar a adivinar el porqué de tanto malabarismo. Se supone que la idea es mezclar ficción y realidad o jugar a que estos parámetros son disímiles y, a la vez, parecidos.
Existe una flema; que quiere, pero no puede buscar raíces ideológicas en algo; el protagonista tiene poder económico y social e insisto, no es Max Estrella ni de lejos, sino un producto más de su época que de un destino lacerante, y como tal vivirá sus últimos días recluido en el Palacio de las Dueñas sevillano, acordándose de todo menos de los hermanos Machado.

Calificación: Deshonesto.
Tipo de lectura: Entretenida, simpática.
Tipo de lector: Que busque evasión.
Argumento: Crónica de una España ¿negra?.
Personajes: Todos y ninguno.
¿Dónde leerlo? Paseando por el Madrid de los Austrias, mientras hacemos dos o tres tonterías a la vez.