jun 19 2010

Azul Petróleo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Además de dar la nota, montar numeritos, hacerse millonario con ello y vivir la mar de bien, Boris Izaguirre escribe novelas. Horribles novelas. Relatos que bien podrían haber sido escritos por cualquier aspirante a mal escritor, pero que ni aparece en la televisión ni es famoso por hacer gala de una condición sexual u otra.

El lenguaje ramplón, la construcción de la trama desde territorios ya sabidos y que no aportan nada, unos personajes muy mal configurados y unos diálogos que el que escribe (yo) recibe como un insulto a la inteligencia; todo eso, es lo que encuentra el lector al abrir la novela de Izaguirre. A cambio, encuentra una paz interior y una tranquilidad espiritual que no puede describirse al cerrarla y saber que nunca más tendrá que aguantarla sobre las manos.

Me he aburrido desde la primera página. Y, por supuesto, he terminado de leer este bodrio con pocas ganas. Muy poquitas.

Mezcla, el autor, sexo, política y autobiografía. Sale del intento una plasta amorfa que nadie en su sano juicio debería publicar al poner en peligro su prestigio como editor.

En fin, que no estoy yo para perder el tiempo. Primera y última novela que se me ocurre leer de este señor tan, tan… Y yo qué sé.

Calificación: Insultante.

Tipo de lector: Kamikazes.

Tipo de lectura: Aburrida.

Argumento: Uno que busca la verdad y no encuentra nada de nada. Como el lector.

Personajes: No había visto una cosa igual desde Espido Freire.

¿Dónde puede leerse?: No se me ocurre ni un solo lugar en el mundo.

¿Dónde puede encontrarse?: A mí me sobra un ejemplar. Lo regalo al primero que lo pida.


jun 6 2010

Los hombres que no amaban a las mujeres

Artículo escrito por: Carmen Neke

 ”Kalle Blomkvist es un niño muy inteligente y habilidoso para resolver los casos más dificiles.” Con esta frase empieza la sinopsis de “Superdetective Blomkvist”, libro infantil de la escritora sueca Astrid Lindgren. Y Mikael Blomkvist es el nombre del periodista de investigación que protagoniza Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. Lo que hace que sus compañeros de prensa le llamen, irónicamente, “Kalle”, algo que no le gusta nada de nada. El chiste continuará cuando Mikael conozca a Lisbeth Salander, una especie de Pipi Calzaslargas postmoderna y afterpunk. Pero a diferencia de Mikael, que como protagonista carece de la personalidad y el magnetismo necesarios para desempeñar bien ese papel, la Salander es una de las figuras femeninas más intrigantes e inquietantes de la novela contemporánea. Cuando la intriga y la inquietud se disuelvan en las dos siguientes entregas de la trilogía, igualmente se disolverá el interés de las novelas y se convertirán en unos thrillers del montón.

Pero la primera novela de la trilogía Millennium es una lectura absolutamente compulsiva, de lo mejorcito del género que me he leído últimamente. Y se agradece que no salga ni un templario, ni el Santo Grial, ni la Sábana Santa, ni nada por el estilo. La trama es inteligente, prosaica y bien actual, por desgracia la intriga detectivesca y el desenlace no están a la misma altura. En todo caso, una lectura muy recomendable para pasar un buen rato.

Calificación: Muy entretenido.

Tipo de lector: Amante de la novela negra más que de la novela policíaca.

Tipo de lectura: Fácil y accesible.

Engancha desde el principio.

Alguna página que otra le sobra, sobre todo al final.

¿Dónde puede leerse? Lectura playera o piscinera, se puede leer con un ojo mientras con el otro se vigila a la prole.