mar 27 2014

Cásate conmigo

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Cásate conmigo es un libro que reúne textos muy breves. Todos hablan del matrimonio. Del antes, del durante y del después. Trata de ser irónico, sarcástico y, si quieren, cómico. Ese es el objetivo de Dan Rhodes. Este es un autor que aplica lo aprendido en una escuela de escritura con exactitud; parece que los textos son soluciones a propuestas explícitas de alguien que quiere potenciar tus habilidades (me refiero al que debió ser su profesor).
Pero esto, que pudiera parecer interesante, deja de serlo pasadas las cinco primeras páginas. Resulta que Rhodes no deja ni un tópico sin aprovechar; resulta que Rhodes hace chistes bastante manoseados -poco literarios, por tanto- que perdieron la gracia hace un siglo; resulta que Rhodes convierte el sarcasmo en un sucedáneo del machismo y del insulto. Es verdad que la escritura es pulcra, de un nivel técnico más que aceptable; pero los textos carecen de alma, son cuadros gélidos. Los personajes no interesan por lo poco que ofrecen a cualquier lector, los escenarios pasan desapercibidos, la expresividad es nula.
Cásate conmigo es un libro que podría hacer reír a unos pocos. Sin embargo, dejará indiferentes a casi todos y muy enfadadas a las mujeres que se tengan un mínimo de respeto (es decir, a casi el cien por cien)

Calificación: Malo.
Tipo de lectura: Molesta por repetitiva y vacía.
Tipo de lector: No se me ocurre.
Argumento: El matrimonio es un asco, las mujeres unas brujas y los hombres unos santos mártires.
Personajes: Tópicos.
¿Dónde puede leerse?: Tampoco se me ocurre nada.


dic 25 2013

Tres navidades

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En navidad, parece que el cuerpo demanda algo caliente, algo de marisco, escuchar los tormentosos villancicos tan resistentes al paso del tiempo y algo de literatura frente a la chimenea o, menos idílico, sentado en el sofá con la manta sobre las rodillas. Si esa literatura habla del espíritu de la época, mejor.
Quim Monzó presentó, en 2003, un volumen de relatos que colocan la acción en mitad de la navidad. Más o menos. Pero de navideños, esos relatos tienen poco. Porque ese tiempo se convierte en momento de ironía y de sarcasmo. Bien escritos (más por el ingenio que por una puntuación algo incompleta y, por tanto, algo incorrecta), bien agrupados.
El primero de los relatos, Blanca navidad, nos cuenta cómo se coloca un nacimiento y lo que pasa por la cabeza del que pone figuritas aquí y allá, cómo se las ingenia para aprovechar lo de otros años. La cerillera, segundo de los relatos, es una reescritura del cuento tradicional en la que Monzó juega con los materiales narrativos intentando entrar en la consciencia del personaje. Finalmente, La comisión, es un texto que el autor aprovecha para mofarse de la estupidez y mostrar su punto de vista sobre las reuniones en las que se deciden las cosas o se imponen incluso teniendo que ver con la navidad.
Poco espíritu navideño en este libro. Curiosos relatos.

Calificación: Interesante.
¿Tipo de lectura?: Fácil.
¿Tipo de lector?: El Grinch y sus seguidores.
Argumento: Esto de la navidad es para echarse a llorar.
Personajes: Bien, perfilados con poca cosa.
¿Dónde puede leerse?: Lejos de un pesebre.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 6 2013

El pabellón nº 6 y otros relatos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El relato principal de este volumen prologado nada menos que por el coetáneo de Anton Chéjov, Maxim Gorki, se nos presenta y digiere, como gran nouvelle que es, durante la mayor parte de las páginas de este breve, triste y magnífico libro. La Rusia decimonónica que en él se nos dibuja es más actual de lo que pudiera parecer. Un médico hace amistad con un loco, volviéndose de su contacto, tal; más allá de hablarnos de la fragilidad humana y del vanitas vanitatum que menciona, tanto André como Ivanovitch son dos seres tan humanos como incapacitados para medrar o trepar en el escalafón social en virtud de una inteligencia que, en el caso del primero debe ir acompañada de una solidaridad que le pierde, y en el segundo, de una idea de lo religioso a través de la purificación en el dolor, muy de aquel tiempo.
El relato tiene otros personajes básicos para el engranaje de la historia, pero menos principales, como son, el ayudante de André con el que entra por primera vez en el pabellón nº6 donde sólo viven cinco personas, la esposa del tedioso doctor o el nuevo jefe de zona, de quién entendemos que es el típico progre que no discute sobre las necesidades de los enfermos de ningún tipo, consiguiendo gracias a ello ascender y hacerse dueño y señor de éstos y aquellos lares.
En El hombre enfundado, Chejov convierte la preocupación por la educación y el que dirán en motivo de asfixia existencial, siempre con la misma delicadeza y lirismo.
Construido a través de la imagen de un aristócrata que deshace una fruta para comérsela con nocturnidad y sin que nadie lo vea, el narrador de La grosella empieza a jugar a engañarnos desde la autocrítica no sólo a su hermano, sino a él mismo, hombre en principio probo como André, que no sabe utilizar su propia honradez.
Por último, Del amor, más incluible en el libro El beso y otros relatos, nos habla de los celos de un trabajador empeñado en pagar las deudas de su padre y sobrevivir, mientras la mujer del vecino se casa con un obeso acomodado.
De nuevo, la mano en la traducción de Ricardo San Vicente, hace que ésta de Alianza sea una edición cuidada, nada convencional ni acomodaticia de este bien elegido surtido de cuentos más de hoy que de ayer.

Calificación: Extraordinarios.
Tipo de lectura: Literaria.
Tipo de lector: Cualquiera.
Argumento(s): Enjundiosos.
Personajes: Inolvidables.
¿Dónde leerlo?: En cualquier lugar, sin reparos.
¿Dónde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


sep 24 2013

El candor del padre Brown

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Son doce relatos en clave policíaca pergeñados por el escritor británico G.K. Chesterton, cuya vida cruzó dos siglos; en ellos, la estela de grandes autores del género negro se deja ver con mayor o menor evidencia según el caso.
El mismo autor reconoce citando a Poe de modo ocasional, la influencia en cuanto a trama de La cruz azul sobre la original La carta robada; también hace lo propio con Wilkie Collins. Y es que en este ayudante de detective metido a sacerdote, hay mucho también de inspector Maigret e incluso de Sherlock Holmes, sin que su ayudante Flambeau sea para nada suerte de Watson, sino más bien otro testigo pericial más.
Con estos cuentos se pretende demostrar y criticar el cientifismo y precisamente esa manía tan connatural a lo detectivesco de sacar conclusiones  precipitadas antes de tiempo.
El padre Brown no es más que un torpe religioso con grandes dotes de observación y ese sentido común que da la vivencia y praxis en terrenos humanísticos.
En El jardín secreto empieza a esclarecerse a partir del robo anterior, una posible coyuntura de asesinato; son relatos que tienen como narrador principal a Flambeau, desdoblándose más tarde la voz de un Brown, que ante su humildad y franqueza, no tiene más remedio que mostrarse tierno a nuestra imaginación.
Piezas como El martillo de Dios de final sorpresivo o El ojo de Apolo, que cuenta con la presencia de otro sacerdote cuya falta es la soberbia o falta de luces, constan entre los favoritos de un repertorio completo en sí mismo, donde la figura literaria de este a veces tomado por excéntrico escritor, consigue alzarse como figura a tener en consideración.
Ya en el armazón o estructura, se deja ver esa posible excentricidad y si bien el ceñirse a los hechos, le hace estar representado con calidad en el género, suelen existir injerencias que pudieran molestar a descreídos o ateos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Avisado y/o no.
Tipo de lectura: Desprejuiciada.
Argumento: Un sacerdote y su ayudante esclarecen casos policiales.
Personajes: Brown, muy grande; los demás cumplen con creces su función dramática.
¿Dónde puedes leerlo?: Después de ver un discurso de Francisco I, en cualquier parte.
¿Dónde puedes comprarlo?: En tu librería habitual.


ago 9 2013

Sopa de Kafka

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Sopa de Kafka es un divertimento, una curiosidad, una delicatessen.
Un librito muy bien editado, en el que su autor, Mark Crick, acompaña catorce recetas de cocina con fotografías e ilustraciones.
Lo peculiar es que no es un recetario convencional, sino que después de un listado de ingredientes el autor imposta la voz literaria de grandes nombres de la literatura universal para crear con cada plato una especie de relato breve.
El recetario, de esa manera, es divertido, aunque las historias parecen más bien ejercicios de taller literario que otra cosa.
Porque lo malo de intentar imitar a los grandes es que rara vez se puede llegar a su mismo nivel.
Y como ocurre con los libros de cocina, su creador siempre escamotea algo. Así queda a nuestro propio criterio decidir si El estofado de cordero con salsa de eneldo, a tenor de las averiguaciones de Raymond Chandler no lleva una gota de grasa, o le basta con la del propio animal; en qué momento exacto se incorporan los Huevos al estragón, comentados a la manera de Jane Austen; o si la fruta de la Tarta de cerezas de la abuela, desde la nostalgia de Virginia Wolf debe ir –o no- deshuesada.
Destaca el Coq-au-vin, con la magia de Gabriel García Márquez, por el recurso y por la receta; mientras el Tiramisú, en el recuerdo de Marcel Proust resulta empalagoso.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Cocinitas literarios.
Tipo de lectura: Breve.
Argumento: Recetas.
Personajes: Literarios.
¿Dónde puede leerse?: En la cocina o en el mercado.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 23 2013

Marcovaldo

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada paso. No sueña, grandilocuentemente, con ser rico, y llevar una vida de lujo con su familia (puede que Marcovaldo haya interiorizado la pobreza hasta para soñar), sino con procesos oníricos sencillos, cotidianos, que, sin embargo, parecen estar escondidos a los ojos de todos los demás. Marcovaldo sueña con la naturaleza. De forma a veces romántica, como cuando sueña dormir bajo los árboles, y despertar oyendo trinos; a veces práctica, como cuando encuentra setas, y sólo piensa en llenar con ellas la cazuela, ante lo exiguo de sus posibilidades; a Marcovaldo le basta un copo de nieve o confundir un rótulo luminoso con un bosque para lanzarse, imaginaria y realmente, a una búsqueda: la de la vida en la naturaleza, tal como la imagina. Bucólica y llena de oportunidades. Los diez primeros relatos que componen el libro le van haciendo, sin perder por ello (ahí radica la magia del personaje, y su poesía) un ápice de voluntad de encontrarla, encontrarse con una naturaleza muy distinta de la imaginada.Encuentra Marcovaldo, en vez de brazos arbóreos tendidos, sol, trinos, y comida por doquier, una naturaleza apenas existente, totalmente distinta a esa naturaleza amable y protectora, una naturaleza adulterada, hostil, que hace que prefiera, a fin de cuentas, la vuelta al hogar, por pobre, cerrado y desprovisto de poesía que éste sea. Se manifiesta este contraste sobre todo en el relato número 10 (Un viaje con las vacas), cuando es su hijo mayor, Michelino, quien va en pos de la vida agreste y soñada, lejos de la ciudad. A partir de ese relato, el libro cambia. En el siguiente, El conejo venenoso, cuando casi estábamos a punto de preferir la vida en la ciudad, la vida civilizada, Italo Calvino nos presenta un relato distinto, en el que le da la voz, y los ojos, a la naturaleza. Los diez últimos relatos, sin perder la poesía, sin que Marcovaldo ceje en su empeño (precioso, especialmente, en La lluvia y las hojas), muestran, en unos relatos mucho más punzantes y ácidos, ya no la naturaleza a la que quiere el protagonista escapar, sino la sociedad de la que quiere hacerlo. Esa sociedad deshumanizada, desnaturalizada, sobre todo, en la que los sentimientos hacia el prójimo no parecen existir. En la que Marcovaldo vive, y sueña, aunque, entre todos, parezcamos empeñados en hacer que sus sueños no prosperen, una y otra vez. Marcovaldo resiste la vida entre ensueños. Quizá sea su única forma de defensa. Y de supervivencia.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Poética y ácida.
Tipo de lector: Con ojos de ver.
Personajes: Protagonista, descrito desde el interior. El resto, esbozados.
¿Dónde puede leerse?: Bajo un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 7 2013

Aquí yacen dragones

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

En la estela de El asesino triste de Gonzalo Suarez, se encuentra este bello libro de Fernando León, guionista y realizador cinematográfico madrileño. En él encontramos más de ciento diez relatos que son piezas recurrentes a su universo poético, aquél poblado por elegantes Princesas u otros que desmarcan ese yacen al sol de los días del tedio y la imaginación, dos sustantivos tan aparentemente contrapuestos, que aquí se complementan por la vía de la sugestión. Y así reescribe las bienaventuranzas un ateo que se deja engatusar por la teoría del iceberg literario de Hemingway, a quién el mismo cine debe tanto quizás a su pesar. De leyendas y cuentos que se repiten bajo sucinta Advertencia versa lo literario como diáfano pleno. Encontramos relatos hiperbreves escritos en descansos y donde la cabeza no para de trabajar. Un cuento triste sólo referido o metido en una pompa de jabón, las vacías Memorias de un amnésico que convierten a cualquier amante de la literatura en mero coleccionador de títulos. Reflexiones sobre el modo en que el hombre moderno recorre el tiempo, sobre la necesidad de no querer saber para actuar, sobre impostores y libros en general; también sobre magos que viajan, que bien podrían ser mecánicos de la estima. Todo para ocultar sucintamente el mejor Manual para manejar los recuerdos a través de esa nostalgia tan juanramoniana. De esta forma el libro es como un diario de a bordo, un blog que toma forma a su pesar de leve importancia en algo más compacto, insistiéndose en la necesidad contingente de saber leer los mapas. Se nos insiste con el marchamo de la música en Disfraz, para llegar a un Niño Pena que somos todos y ninguno.

Calificación: Poético.
Tipo de lectura: Intensa
Tipo de lector: Que vea en el cine y la literatura lazos peligrosos pero fidedignos.
Argumento: Leve.
Personajes: La fantasía, el tedio.
¿Dónde leerlo?: Cerca del mar, con calma.


jun 30 2013

Historias Extraordinarias

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Baudelaire publicó la traducción francesa de las Historias Extraordinarias de Edgar Allan Poe reivindicando la oscura figura del escritor norteamericano y convirtiéndolo en un autor de culto, que sería consagrado después en el panteón de la literatura como iniciador de géneros y de investigaciones literarias.
Poe nos atrae porque es retorcido, rebusca en los ambientes románticos, en lo lánguido y lo delicuescente, en las pasiones desordenadas y el hecho criminal, en la presencia del mal, en una sublimación simbolista de la novela gótica de terror cuyas referencias han llegado a nosotros, curiosamente pasada su moda, a través de la exageración de relatos como La caída de la casa de Usher.
Fue precursor de la novela policiaca de método analítico en El doble asesinato en la calle de Morgue, El misterio de Marie Roget, La carta robada y también de alguna manera en El escarabajo de oro.
Berenice es la piedra imán del horror, su protagonista vive la distorsión y la locura, y está en uno de los ciclos preferidos de Edgar Allan Poe, el de las amantes muertas. William Wilson es una historia de dopplegänger, porque la bilocación y la metempsicosis son dos de las obsesiones del escritor, como veremos en Metzengerstein. Ligeia tiene componentes de los dos anteriores.
El gato negro y El corazón delator son auténticos ensayos sobre la culpa y el remordimiento que nos internan en la mente del asesino.
Y si El pozo y el péndulo nos hace descender a los sótanos de la conciencia, la violencia extrema de la naturaleza se hace presente En el maelstrom.
Las Historias extraordinarias de Poe se  caracterizan por las diferentes técnicas, temas, lugares y habitantes de ficción; así como por los diversos recursos narrativos y narradores. Hay relatos satíricos, como los Episodios de la vida de un hombre de moda, y de ciencia ficción, Aventura sin par de un tal Hans Pfaall, que lo sitúan entre Sterne, Swift y Verne; bromas siniestras, como la de La barrica de amontillado. El escritor es un maestro del suspense y utiliza todos los resortes para llegar al lector, bien sea mediante lo macabro como en La caja oblonga; lo inquietante en El retrato oval; o la extravagancia de La máscara de la muerte roja.
En casi todas sus historias, el escritor de Boston explora los límites que separan la vida de la muerte, pero especialmente en La verdad en el caso del señor Valdemar.

Calificación: Extraordinarios.
Tipo de lector: Aficionados al terror y lo fantástico.
Tipo de lectura: Terrorífica.
Argumento: Aterradores.
Personajes: Neuróticos o muertos.
¿Dónde puede leerse?: En un cementerio británico.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería habitual.