jul 8 2010

Escondido y Visible 1971 – 2006

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Editorial Dilema, Ocnos-Alas y la Escuela de Letras siguen empeñados en editar buena literatura. Ahora es la poesía reunida de los mejores poetas que andan sueltos por España y los que no conoce casi nadie. Tal y como están las cosas, eso es casi garantía de calidad poética.
Idelfonso Rodríguez es un excelente poeta y, efectivamente, no lo conoce casi nadie. Su literatura y la música (concretamente el jazz) se unen para rellenar huecos en nuestro hoy poético (aunque casi nadie lo sepa). ¿Han escuchado ustedes el saxo de Dexter Gordon? ¿Se han fijado en que se intentan frases musicales? ¿Han leído alguno de esos poemas que la gente rechaza porque no riman o son difíciles de entender? ¿Han pensado en por qué hace esa poesía un individuo? El sueño como pensamiento puro, como falta de conciencia de sí mismo ¿es un territorio útil en la literatura? Preguntas como estas (por ejemplo) pueden tener solución leyendo las poesías reunidas de Idelfonso Rodríguez.

Sentir el pez que nada bajo los pasos

peces y muertos comunes

y el taconeo de los hombres

en lengua extranjera.

El poeta consigue que los poemas sean lugares en los que poder transitar para encontrar significados que estuvieron, que están y que permitirán establecerse al lector hasta que él quiera. Lo difuso, lo extraño o la omisión son los meandros de esta poesía. No dejen de leer a este autor.

Calificación Muy bueno.

Tipo de lectura: Exigente.

Tipo de lector: Cualquiera.

No sobra ni un verso.

¿Dónde puede leerse?: En casa, tomando una copa y escuchando buen jazz.

¿Dónde puede comprarse?: Este es el talón de Aquiles de la Editorial. Tendrá que encargarlo en su librería habitual.


jul 4 2010

Poemas

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Muerto en 1933, Constantino Cavafis no desaparecerá nunca. Está considerado como uno de los grandes poetas clásicos griegos. Su mundo fue el mestizo helenismo de Alejandría y en el rumor de sus sonidos se pierde para nosotros con la traducción, una formalidad depurada y moderna que le convierte en el último eslabón de los poetas inmortales.

El mito se forma con su escasa producción, apenas ciento cincuenta y cuatro poemas canónicos; con su oscura vida de oficinista sin aspiraciones y con la trascendencia de su homosexualidad.

Para sus lectores en español, descartada la importancia del idioma en su producción y en el momento histórico del mundo griego, quedan tendidas las redes de los temas que utiliza, el aroma de un mundo antiguo que aún podemos recuperar y la sensibilidad exquisita con las que escondió –y a la vez mostró- lo más íntimo de sus sentimientos.

Muchos de sus poemas envuelven con palabras un erotismo resplandeciente.

Cavafis fue descubierto por Forster, traducido por Marguerite Yourcenar, e idolatrado en España por Terenci Moix o Jaime Gil de Biedma.

Es un icono gay y símbolo de la permanencia del espíritu alejandrino por su presencia destacada en El Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell.

Ninguna de las palabras de esta reseña tiene valor sin una muestra de sus composiciones.

“Vino a leer. Están abiertos

Dos o tres libros, de historiadores y poetas.

Mas apenas leyó diez minutos,

Los dejó a un lado. Y se adormece

en un diván. Pertenece plenamente a los libros.

Pero tiene veintitrés años y es muy hermoso;

Y en la tarde de hoy ha cruzado el amor

por su carne ideal, por sus labios.

Por su carne que es toda belleza

ha cruzado el calor del amor;

Sin ridícula vergüenza por la clase de goce…”

La traducción es de Ramón Irigoyen que prologa y anota la edición de Seix Barral Los Tres Mundos.

Calificación: Obra maestra incontestable.

Tipo de lector: Sensible

Tipo de lectura: Hermosa

¿Dónde puede leerse?: En la playa

¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería favorita.


jun 28 2010

Historias de Amor de la India

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Historias de Amor de la India es una recopilación de historias elaborada por Víctor Giménez Morote tras recorrer el país recogiendo historias de amor contadas por personas de distintas castas. La India es un país con una vasta y antiquísima tradición oral de la que, poco a poco, se van realizando compilaciones y recopilaciones que permiten que estas historias no se pierdan. El tema central de estas es el amor. Este es precisamente un rasgo diferencial del arte hindú, de su literatura y pensamiento.

En esta recopilación, el autor divide los relatos en cuatro grandes grupos: las historias procedentes de la mitología (Shiva, Krishna…), de los textos clásicos indios (textos llenos de fantasía e imaginación aún no adulterada por la influencia de culturas foráneas de India), relatos históricos (de los tiempos en que el imperio Mongol primaba) y una serie de relatos populares.

En estos textos, algunos de los cuales, como se ha dicho, recoge la mitología hindú, se nos mostrará a unos dioses como seres cercanos y la trascendencia destructora de la maledicencia y la calumnia.

Para la selección de estos relatos, el recopilador ha partido de de la tradición oral y él mismo nos cuenta que incluso se negó, inicialmente, a leer o releer los textos escritos que sobre esas historias mitológica o clásicas ya existían, es decir, anteriores a su trabajo, pues lo que de verdad le interesaba era trascribir la realidad de la tradición oral divulgada.

A través de estos relatos, podremos ver como la India, en un tiempo pasado, tuvo un gran aperturismo, tolerancia y respeto hacia las relaciones sentimentales establecidas libremente sobre la base del amor. La mujer ocupo un lugar preponderante en las sociedades hinduistas y budistas hasta aproximadamente el siglo XI, y podía moverse libremente. Los matrimonios, salvo las limitaciones religiosas, eran siempre por amor.  Posteriormente, tras las invasiones musulmanas, el sistema cambió, se impuso el concepto de deber al del placer y, más tarde, el del sacrificio al de la felicidad. A partir de ese momento, la mujer fue relegada a una simple mercancía. El amor pasó a relegarse a un segundo plano.

Con motivo de este cambio y opresión surgió, por poner un ejemplo, la leyenda de Rai Praveen, poetisa de Orchha que llegó a enfrentarse al emperador Akbar para defender su derecho a ser feliz con el hombre de su elección.

Actualmente, se empiezan a detectar pequeños cambios a la posición que ha venido ostentado la mujer, desde aquellas invasiones. Primero mongoles, posteriormente musulmanas, incluso británicas, pero aún deberán transcurrir muchos años para que la sociedad vuelva a un lógico equilibrio de géneros.

Aquí les dejo un poema de mediados del siglo XVI,  escrito en sanscrito:

चौंकतिसीचितवै del “केसव”, छितिपाँधरकेतरकैतकिछाँहि

बूझियेऔरकहैमुखऔर, सुऔरकीऔरभईछिनमाहिं

डीठीलगीकिधौंबाईलगी, मनभूलिपर्योकैकर्योकछुकाहीं

घूँघटकी, घटकी, पटकी, हरिआजुकछुसुधिराधिकैनाहीं

Cuida bien este día. Este día es la vida, la esencia misma de la vida.

En su leve transcurso se encierran todas las variedades de la existencia, el goce de crear, la alegría de la acción y el esplendor de la belleza.

El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana una visión.

Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño donde apoyar la vida y de cada mañana una visión de esperanza.

Cuida bien, pues, este día.

Calificación: Curioso, pero sólo para los que se sientan atraídos por la mitología hindú.

Tipo de lector: Cualquiera, están redactados de un modo muy sencillo.

Argumentos: Historias de amor mitológico y clásico de la India, entre ellas la de Shiva y Parvati, la de Shiva y las Gopalas, Padmini y Pratva Singh.

¿Dónde leerse?: En su casa, a la luz de unas velas y con el incienso quemando.

¿Dónde adquirirla? En la editorial directamente, José J. de Olañeta Editor, o en las librerías Altaïr.


jun 24 2010

Mientras el aire es nuestro

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Mientras el aire es nuestro es una antología de la poesía de Jorge Guillén. Acercarse a la lectura de la poesía no es sencillo,  a la buena poesía menos aún.

Jorge Guillen, escritor de la Generación del 27, es uno de los poetas más reconocidos de su generación. Su poesía, pese a lo que pueda parecer, no es nada sencilla. Leída hoy en día incluso nos puede parecer fuera del mundo.

La poesía de Jorge Guillen se inunda de  puro existencialismo. Sin embargo, sí que es cierto que ofrece una visión positiva del mundo. En su poesía, el universo está en armonía y el hombre, que es el eje de todo, disfruta y celebra el conjunto de sus aspectos vitales.

La escritura del poeta está profundamente influenciada por el pensamiento de Ortega y Gasset; sin embargo, entiendo que,  en realidad, la poesía de Guillen recoge el espíritu de la época en la que vivió.

Entender la poesía de Guillen precisa de comprender que, en general, la poesía recoge interioridades inventadas por el autor y que, por eso, en la mayoría de ocasiones, estos poemas sólo son representaciones de lo imaginado. No son actos de comunicación. Por eso, los poemas,  al menos los de Jorge Guillén, en sí mismos ni expresan, ni simbolizan, ni dicen, ni sugieren nada, sólo “son”.

De Jorge Guillen se dijo que era un existencialista puro (somos los hombres, de forma individual, los que creamos el significado y la esencia de nuestra vida. El ser humano es libre, el único y total responsable de sus actos.). Con toda seguridad lo era. Su poesía, no lo tengo tan claro.

Nadie sueña y la estancia

No resurge habitual

¡Cuidado! Todavía

Sigue aquí la verdad.

Para siempre en nosotros

Perfección de un instante

Nos exige sin tregua

Verdad inacabable

¿Querré yo? Querrá

Mi vida. ¡Tanto impulso

Que corre a mi destino

Desemboca en tu mundo!

Necesito sentir

Que eres bajo mis labios,

En el goce de hoy,

Mañana necesario.

Nuestro mañana apenas

Futuro y siempre incógnito:

Un calor de misterio

Resguardado en tesoro.

Calificación: Excelente.

Tipo de lector: Que no tema acercarse a la poesía.

¿Dónde puede leerse? Donde se sienta tranquilo, sin prisas.

¿Dónde encontrarlo? Su librería habitual.


jun 22 2010

Hijos de la ira

Artículo escrito por: Carmen Neke

Dámaso Alonso escribió lo siguiente sobre Hijos de la ira (1944):

He dicho varias veces que Hijos de la ira es un libro de protesta escrito cuando en España nadie protestaba. Protesta, ¿contra qué? Contra todo. Es inútil quererlo considerar como una protesta especial contra determinados hechos contemporáneos. Es mucho más amplia: es una protesta universal, cósmica, que incluye, claro está, todas esas iras parciales. Pero toda la ira del poeta se sume de vez en cuando en un remanso de ternura.

Los poemas de este libro son un grito de revulsión del autor. Contra el mundo, contra Dios (ese Dios al que tanto ama, a quien se dirige constantemente sin recibir respuesta), contra los hombres. Y sobre todo contra sí mismo, contra ese ser de 45 años dentro del cual se encuentra encerrado y con el que no consigue identificarse. El poeta se siente exactamente igual que su famosa “Mujer con alcuza”, que se despierta en ese tren que no va a ninguna parte y descubre que está sola:

Y esta mujer se ha despertado en la noche,
y estaba sola,
y ha mirado a su alrededor,
y estaba sola,
y ha comenzado a correr por los pasillos del tren,
de un vagón a otro,
y estaba sola,
y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,
a algún empleado,
a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento,
y estaba sola,
y ha gritado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado
quién conducía,
quién movía aquel horrible tren.
Y no le ha contestado nadie,
porque estaba sola,
porque estaba sola.
Y ha seguido días y días,
loca, frenética,
en el enorme tren vacío,
donde no va nadie,
que no conduce nadie.

Uno de mis poemas favoritos del libro es el titulado “Hombre”. Aquí don Dámaso no puede esconder su vena gongorina (dicen los rumores que el joven Dámaso era ya capaz de recitar de memoria la Soledad Primera de Góngora). El vocabulario extraño y arcaico que utiliza sirve para dar una enorme sonoridad expresiva al lenguaje del poema.

Hombre,
garrula tolvanera
entre la torre y el azul redondo
vencejo de una tarde, algarabia
desierta de un verano.

Hombre, borrado en la expresión, disuelto
en ademan; sólo flautín bardaje,
sólo terca trompeta,
híspida en el solar contra las tapias.

Hombre,
melancólico grito
¡oh solitario y triste
garlador! ¿Dices algo, tienes algo
que decir a los hombres o a los cielos?
¿Y no es esa amargura
de tu grito, la densa pesadilla
del monólogo eterno y sin respuesta?

Hombre,
cárabo de tu angustia,
agüero de tus dìas
esteriles, ¿qué aullas, can, qué gimes?
¿Se te ha perdido el amo?

No: se ha muerto.
¡Se te ha podrido el amo en noches hondas,
y apenas sólo es ya polvo de estrellas!
Deja, deja ese grito,
ese inùtil plañir, sin eco, en vano.
Porque nadie te oirá. Solo. Estas solo.

Calificación: Demoledor.

Tipo de lector: Que sepa que la poesía va mucho más allá del canto al amor romántico.

Tipo de lectura: De una sinceridad moral desgarradora.

No le sobra ni un solo verso, por muy largo que sean a veces los poemas.

¿Dónde puede leerse? En el metro de Madrid. O en el Retiro, si tienes un día bueno.


jun 17 2010

Renacer en un verso

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Alberto Pacheco Modino murió siendo muy joven. Hace un puñado de meses. Pero tuvo tiempo para dejarnos un libro de poemas (incluye algunos textos en prosa) entrañable. Es seguro que técnicamente no sea perfecto, es muy posible. Sin embargo, es un libro que rebosa juventud. ¿Qué significa eso? Cualquier muchacho, o cualquiera que lo haya sido y siga viviendo, se verá reflejado en cada verso. Amores imposibles, desamores, amistad y gestos ante una luna llena que parece sujetar lo narrado. Por supuesto, la paradoja de una vida intensa y por llegar que se trunca de un día para otro.

La poesía de Alberto Pacheco es trasparente. Sabía lo que quería decir y lo hacía con pulcritud y certeza. Con la tranquilidad de la palabra adecuada. Con la honestidad del joven que necesita un anclaje al mundo y lo encuentra en la poesía. Por ejemplo, sólo un jovencito se atrevería a decir ella se esconde en una palabra para expresar el miedo a la soledad, el reproche interior por dejar escapar un amor. En una palabra. Sí, porque las cosas lo suelen hacer aunque, a veces, no queramos entenderlo.

El libro es muy difícil de encontrar en librerías. Algunas bibliotecas sí lo tienen. Lo mejor es pedirlo a través de la editorial Manakel.

Calificación: Entrañable.

Tipo de lector: Cualquiera dispuesto a disfrutar con la frescura de una pluma que no busca grandes alardes sino sobrevivir a toda costa.

Tipo de lectura: Amable.

¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno aunque a la orilla del mar se siente cada movimiento del autor.

¿Dónde puede encontrarse?: Por encargo, en la editorial.


jun 15 2010

La musa de los muchachos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Los griegos practicaron y convirtieron en una institución la relación amorosa del hombre adulto con el muchacho y de ello queda constancia en los mitos y epopeyas en los que se basa la cultura griega clásica y también en la obra de sus principales filósofos y pensadores, desde Platón a Plutarco. Esta manera amatoria participaba de matices singulares bastante lejanos a nuestro siglo XXI.

En el siglo II, bajo el reinado del emperador Adriano, Estratón de Sardes editó sus composiciones sobre ese sentimiento amoroso y erótico bajo el nombre de Musa de los Muchachos (Μουσα Παιδιχη). Parece que algún recopilador posterior, posiblemente bizantino, añadió a este libro otros poemas, autógrafos o anónimos sobre el mismo asunto, dándole la forma en la que aparece en el libro XII de la Antología Palatina.

Por motivos bastante evidentes, estos poemas han sido durante siglos censurados y prohibidos, sobre todo por la nube de oscurantismo con que el cristianismo cubrió Europa a resultas de los alegatos de San Pablo primero y después de los fanáticos Teodosio y Justiniano. Hasta hoy.

Algunos de los poemas son, a pesar de traducciones, muy hermosos. Son 258 epigramas y están ordenados por temas: el paso fugaz de la adolescencia, la venganza de la edad implacable, el sufrimiento que causa el desdén del amado, el amor interesado. Parece que algunos poemas donde el destinatario es una mujer se incluyeron por errores debidos a la interpretación de los nombres propios.

Es un poemario que nos acerca a una época donde los códigos eran diferentes, época que –casualmente- sentó las bases de lo mejor de la ética, del arte y de la filosofía. Las composiciones que no son de mano de Estratón, lo son de las de algunos de los mejores poetas helenísticos como Calímaco, Asclepíades, Posidipo y Riano e influyó en toda la poesía posterior, especialmente en Cavafis.

No ha existido traducción castellana hasta 1980 y esta, la única, se debe al afán de Luis Antonio de Villena, gran poeta él mismo, brillante ensayista y orador. Roger Peyrefitte, claro, los había puesto anteriormente en lengua francesa.

Me produce curiosas reflexiones no encontrar la entrada de Sardes en el Index, al menos en el de 1948 que consulto. Seguramente se les escapó. Seguramente.

Como poesía, las composiciones no deberían molestar ni perturbar a nadie, antes bien, muchos adolescentes encontrarán en su lectura gran satisfacción.

Calificación: Interesante.

Tipo de lector: Culto.

Tipo de lectura: Sencilla a pesar de alusiones y traducción que están anotadas.

¿Dónde puede leerse?: No se si Grecia estará para leer nada en este momento. Seguramente en las islas sí.

¿Dónde encontrarlo?: Parece agotada la edición y podría encontrarse en www.iberlibro.com


jun 14 2010

Haiku de las Cuatro Estaciones

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Para un escritor, la única forma de dominar la realidad es modificándola y, además, hacerlo a través del lenguaje. Esto debe darse antes de aprender recursos técnicos que de poco sirven cuando el escritor no sabe a lo que se enfrenta para narrar. Porque la realidad no es otra cosa que eso que podemos verbalizar. lo que no podemos decir no puede ser. Si lo prefieren, aquello que arrastra una simbología inexplicable (desde la razón y, por tanto, imposible de enunciar con cierta seguridad) no forma parte de la realidad. Es lo que llamamos trascendente.

Pues por esto, entre otras cosas, existe la poesía. Es la única forma de dominar la realidad. Y por eso existen los haiku.

Una muestra de ellos es el libro de Matsuo Basho, editado por Miraguano y titulado Haiku de las Cuatro Estaciones. Es una recopilación que va enseñando cada estación desde un registro que parece muy accesible, pero que esconde la realidad más cercana, esa que dificilmente sabemos enunciar. Lean unos ejemplos y, luego, compren un ejemplar. Es económico y les servirá para entender mejor su entorno.

Primavera

Desde el fondo de la peonía

de mala gana

sale la abeja

Verano

Allí donde el cucú

desapareció

hay una isa

Otoño

Más blanco que las piedras

de la montaña rocosa

el viento de otoño

Invierno

No olvides nunca

el sabor solitario

del rocío blanco

Calificación: Bueno.

Tipo de lector: Cualquiera.

Tipo de lectura: Cómoda.

No sobra nada. Es una buena selección.

¿Dónde comprarlo? En tu librería habitual.