abr 14 2012

Sonetos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ciento cincuenta y cuatro piezas únicas escondidas en un cajón durante siglos. Un legado de poemas de amor y desamor, que ante el profuso corpus al que dotó a la Humanidad este universal dramaturgo, William Shakespeare, tal vez le resultase poco conveniente publicar en su día. Eso y una traducción, la de Gustavo Falaquera, que huye del exceso de exhaustividad métrica para convertirnos esta obra en un placer moderno con las palabras y, a la vez, un prodigio de equilibrismo sin igual; tal vez, a pesar de todo, se buscaba una arquitectura que si no vendible, sí consiguiese su propósito. La edición bilingüe permite seguir aprendiendo inglés y comprobar lo poco que se sabe, por más que se sepa. La calidad y el entusiasmo lírico es incuestionable; se consigue en español dar cierto sentido del ritmo, que cambia el marchamo de endecasílabos iniciales por alejandrinos nada opacos, vivaces y limpios, que encuentran su capacidad métrica dentro de los versos.
Comienza el libro advirtiendo la necesidad de abrir corazones con el propósito de que la belleza de los mismos no los marchite, para terminar con la muerte de esta advertencia; existe también una voluntad de jugar con los géneros que llevó a muchos a pensar en que el amor homosexual pudiera estar presente; poemas de desgarros y dulzura, de corazones cerrados y hechos migajas por dentro, y otros (o los mismos) que se muestran en carne viva, sangrando e igualmente indefensos que los anteriores.

Calificación: Estupendo.
Tipo de lector: Aficionado a conocer los recursos de cualquier idioma.
Tipo de lectura: Vivificante y mortífera a partes iguales.
Argumento: El amor y el odio en tiempos donde no estaba Punset.
Personajes: Identificables.
¿Dónde leerlo?: Junto a una copia de Anonymous, para no imaginarnos al Shakespeare de los libros de texto de la LOGSE.


mar 18 2012

Églogas, Géorgicas, Obras menores

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las composiciones con las que el escritor latino Virgilio recogió el testigo griego de Teócrito bajo el título de BucolicaLas églogas- causaron un efecto decisivo en la poesía del Renacimiento, destacadamente entre Tasso, fray Luis, Garcilaso y Ariosto; todos ellos reivindicaron su  ambiente pastoril e intentaron reproducir la belleza de su métrica. Lo que resulta más curioso es la forma en la que se deslizó un velo sobre sus poemas de amor homosexual, que trajeron de cabeza a los intérpretes cristianos que sin embargo quisieron encontrar en otros, en Polion, la profecía del advenimiento de Cristo.
El pastor Coridon lamenta los desdenes del hermoso mancebo Alexis y procura cautivarle con promesas y halagos, así resume el argumento don Eugenio de Ochoa en su traducción de las Obras Completas de Virgilio y después añade: Esta égloga encierra una alegoría ciertamente difícil de explicar y que ha ejercitado en vano la sutileza de los comentadores.
Tanto Coridon como Alexis serán reivindicados muchos siglos más tarde por André Gide y Marguerite Yourcenar.
Son las Églogas una colección de diez poemas que da nombre a un género; hablan de amores desgraciados (La hechicera, Galo), desarrollan duelos poéticos (Palemon, Melibeo), o cantan a la muerte de algún agraciado joven cual Dáfnis. Sileno relata el origen del mundo, mientras que Títiro, o Meris, refieren la desgracia que trae la guerra.
Son composiciones sencillas e inspiradas por la juventud.
Las geórgicas, Georgicon, son un regalo que nos dejó el patrocino de Mecenas. En ellas Virgilio hace un canto a la vida campestre y levanta el telón sobre la naturaleza, un descubrimiento que tiene algo de creación poética del mundo mediante la palabra. Es un tratado práctico de agricultura y ganadería, donde se instruye el cultivo del olivo y de la vid o la explotación de las colmenas, y contiene un elogio sobre la vida campestre que impregna toda la obra, que arranca de los ambientes pastoriles de las Églogas y se continua en otros poemas que se atribuyen al Cisne de Mantua: El huertecillo, El almodrote, La ventera, o El mosquito. La garza es la explicación de un mito y los Catalectos son breves sátiras, ataques y dedicatorias.
Églogas y Geórgicas se dedican al gran Augusto convertido en dios.
Luis Antonio de Villena recomienda una traducción en verso, la del jesuita Aurelio Espinosa Pólit; yo aconsejo vivamente la de Eugenio de Ochoa, en prosa, que es la que conozco y que considero excelente en todos los sentidos, suponiendo que el siglo XX habrá dejado interesantes estudios.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Cualquiera interesado en los orígenes de la literatura.
Tipo de lectura: Amable.
¿Dónde puede leerse?: En el campo, en primavera.
¿Dónde encontrarlo?: En tus libreros favoritos de nuevo o de lance.


feb 20 2012

La Eneida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliada y La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneida es tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliada en el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza.
La Eneida no es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga.
Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.


ago 3 2011

Cantar de los cantares

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El llamado Cantar de los cantares de Salomón, es uno de los textos sagrados que comparten el Tanaj y la Biblia. Es un libro de textos poéticos cuyo tema gira en torno a la pasión amorosa.
Existe la tradición -que era ya antigua para los judíos- de considerar estos poemas como una alegoría de las bodas místicas de dios con el pueblo elegido, o con la iglesia de Cristo después.
Una tradición absurda.
Su atribución al rey Salomón es inverosímil.
Entonces llega Fray Luis de León (1527 o 1528-1591) que, antes de que las escrituras fueran accesibles en lengua vulgar, lo traduce -lo que le costará la cárcel-, lo titula hermosa y acertadamente Cantar de cantares, y explica como en persona de Salomon y de su Esposa la hija del Rey de Egypto, debaxo de amorosos requiebros explica el Espíritu Santo la Encarnacion de Christo, y el entrañable amor, que siempre tuvo á su Iglesia, con otros misterios de gran secreto, y de gran peso.
Así, en la versión que manejo, cada capítulo consta de tres partes diferenciadas: el argumento, de la mano del editor –ya en 1798-, fray Diego González, que es en su interpretación categórico y preciso; la traducción del Cantar, elaborada por fray Luis teniendo en cuenta el original hebreo -la traducción de los setenta- y las opiniones de las autoridades en cuanto a los significados semánticos; y por fin la explicación, siguiendo su propio criterio y los de san Jerónimo y san Agustín. Hay un par de prólogos del editor y el autor, que remata la obra con la puesta del Cantar de cantares en octava rima.
Pura retórica y masturbación mental.
Pero ingeniosa, certera, y en algunos momentos, divertida; porque al forzar un poema erótico para convertirlo en relación mística, fray Luis se sitúa entre la ingenuidad y el surrealismo.
El texto es delicioso; la traducción, explicativa y razonada; y lo más abstruso de la exégesis se descarga en notas marginales que el editor entresaca de otros trabajos del escritor castellano, sobre todo de su obra De los nombres de Christo, con lo que el texto queda bastante limpio de disquisiciones teológicas y abandonado a su carnalidad innegable.
La versión rimada es un trabajo de actualización importante, que conserva el sabor y el color del original y nos permite leerlo sin tropiezos, capturando su esencia poética (que se va más a lo simbólico en las traducciones habituales).
Una obra paratextual y curiosa, que Borges incluyó en su Biblioteca Personal, destacando sobre todas las cosas, la serenidad ejemplar de la prosa de fray Luis, y recordando que en éste Cantar de cantares bebe la mística española.

Calificación: Intenso.
Tipo de lector: Interesados en la poesía y la mística. Místicos.
Tipo de lectura: Divertida, pero espesa.
¿Dónde puede leerse?: En el (restaurado) templo de los jerónimos de Madrid.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librero de nuevo o de viejo.


ene 10 2011

Desde mis poemas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Compilación realizada por Cátedra de los cuatro poemarios del escritor zamorano Claudio Rodríguez. Ya en la declaración de intenciones inicial se nos hace partícipes de una visión a la vez deudora del clasicismo y las vanguardias. Castilla y León, el Cantábrico y sus estados de ánimo proyectados sobre el paisaje y paisanaje de sus gentes, no le son ajenos, cultivando con astucia y prolijidad en el verso largo no sólo retratos y semblanzas majestuosos, deudores y a la vez independientes de los de Sánchez Mejía o Don Guido, donde se trasplanta por magia una visión ambivalente del camino, espejismos en que palabras como el miedo o el silencio se explicitan y racionalizan.
En Don de la ebriedad, escrito con tan sólo 17 años, el autor implanta un modo de observación de la naturaleza que a veces es contemplación juiciosa, por momentos alucinante, viciada y mágica, para terminar evocando una reflexión que es distinta en cada lector según la experiencia vivida. Esa ebriedad que tan poco tiene que ver con el clásico in vino veritas, se hace aquí tan diamantino como en San Juan de la Cruz, y a la vez trata de quitarse importancia a sí mismo.
Algo que llama la atención además es la velocidad como meta en los versos, lo que convierte su obra en algo moderno y capaz de transustanciarse en lo que es y en lo que parece con suma facilidad. El ultraísmo y futurismo están pues presentes, y es que hay algo artísticamente encomiable y es su coherencia interna; los cuatro poemarios bien podrían ser todos un poema, y a la vez todos uno solo, y esto se logra no sólo en beneficio de la temática a tratar, sino de la forma y profundidad en sus propósitos.

Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.

Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!

Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?

Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector:  Decidido a no encontrar respuestas vitales.
Tipo de lectura: Incisiva y plácida; perezosa y concentrada.
¿Dónde leerlo?  En una casa de campo plácida escuchando a una avutarda.


sep 2 2010

La Iliada

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A través de los siglos nos llega el eco de un nombre. Troya. Una ciudad de verdad y de leyenda. Un campo de batalla donde los hombres se enfrentaron para demostrar el valor, el coraje y los códigos de honor, que acababan de sacar a la raza de la oscuridad de la caverna y que agrandaron el mundo por la magia de la literatura. Troya.

Las hazañas y los prodigios que tuvieron lugar bajo sus murallas, resonaron en boca de los rapsodas por todo el Mediterráneo, causando asombro y admiración; porque en las noches, en torno de la hoguera, pudo escucharse, enlazado con los versos, el rumor de la batalla. Troya. Donde el espíritu romano quiso nacer. Su ilusión iluminó las cortes del Renacimiento.

Troya. Donde los dioses se enfrentaron por ayudar a los contendientes, y desnudaron sus espíritus débiles y mezquinos, maquinados por la imaginación de los humanos. Donde los hombres pasaron a ser héroes y se acercaron a los dioses que los habían creado. Troya.

Puede ser que nueve siglos antes del Imperio de Augusto, un bardo ciego recompusiera las distintas versiones del poema, dándoles unidad literaria, y aunque no fuera así, la historia no quiere ya renunciar al nombre ilustre de Homero. Viene en cualquier caso la leyenda, con seguridad, de una larga tradición oral. Los más grandes bibliotecarios del mundo antiguo: Zenódoto de Éfeso, en Alejandría, Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia, la estudiaron y anotaron, creando la estructura que hoy conocemos, aunque el núcleo original se redactó en Atenas en tiempos de Pisístrato, trescientos años después de Homero.

La ciudad fue conocida en el ámbito griego como Ilión, de ahí el nombre de la epopeya.

La Iliada nos habla de la cólera de Aquiles. Del poder y del arrojo de un hombre, del desencadenamiento de su fuerza sobrenatural al enfrentarse con el hecho de que su amigo, ha muerto en el campo de batalla. De la venganza. Todo lo demás es el resonar de las acciones heroicas que allí tuvieron lugar, en una ciudadela fortificada, asediada por los aqueos, que los troyanos defendieron con valentía y con  honor.

Canta el poeta a la Muerte, la Moira, cuando deja de ser implacable, porque los hombres tienen la grandeza de elegirla antes que destinos menos triunfantes, pero anónimos, como Aquiles, que elige la gloria antes que una existencia larga y oscura. Canta a la guerra, cuando esta se realizaba en pié de igualdad, y sobre todo glosa la muerte de los jóvenes que entenebrece el futuro con su tragedia. Sobre algunos de los personajes planea siempre el hado funesto.

La Iliada de Homero no tiene principio ni final, se refiere sesgadamente a los actos que llevaron a los dos pueblos a la guerra y se detiene antes de que una ciudad fuera borrada de la faz de la Tierra y por ello recordada para siempre. Troya. Cuando se inicia, hace ya nueve años que los aqueos acampan bajo las murallas de la ciudad y los augurios de Calcante anuncian su próxima caída.

Algunas de las partes del relato, son enumeraciones incansables y obsesivas, cómo el catálogo de las naves o la vista desde la muralla; la descripción del escudo de Aquiles es la descripción de un mundo y de cada una de sus cosas, la écfrasis más antigua de la Historia de la Literatura. Desenvuelve Homero, para nosotros, acontecimientos de un dramatismo inigualable, como el lamento fúnebre por Patroclo o los presagios estremecedores de Andrómaca. La escena en la que el anciano Príamo, rey de Troya, acude a suplicar ante Aquiles el cadáver de su hijo Héctor, representa por su humanismo, por su emotividad y su profundidad psicológica, una de las cúspides de la literatura de todos los tiempos y todas las civilizaciones. Uno de los grandes momentos de la humanidad.

El canto de La Iliada tiene más de dieciséis mil versos, trabados entre sí con fórmulas y repertorios que facilitaron su memorización antes de la invención de la escritura.

Obsesionado con este canto infinito y desafiando a los profesores que dudaban de su existencia, un visionario llamado Heinrich Schliemann descubrió en 1870 bajo la colina de Hissarlik las ruinas de Troya y mostró ante el mundo a su esposa, Sophia Engastromenos, aderezada con el tesoro de Príamo.

La Iliada es un universo en sí misma, pretexta La Odisea y La Eneida, Las Troyanas e Ifigenia en Áulide. Los más grandes poetas griegos fabularon sobre la seducción de Helena que desde hace treinta siglos llora su belleza tras los muros de piedra. En Troya.

Calificación: Imprescindible. Es la madre de la literatura occidental.

Tipo de lector: Todos.

Tipo de lectura: Muy desigual. Hay que enfrentarse al texto con voluntad e intentar acomodarse a su técnica. Algunos pasajes son muy arduos, otros sencillos y emotivos. Los nombres y sobrenombres de los participantes y las alusiones a los dioses pueden ser enredosas. Todo ello no puede asustar al lector que tiene libertad, sobre todo en una obra tan abierta como esta, para saltar, retomar, releer o buscar adaptaciones alternativas.

Argumento: Aparentemente son una serie de capítulos sin gran unicidad en la que se cuentan hechos aislados y unidos solamente por el hecho de Troya sitiada y las decisiones de Aquiles de participar en el desenlace.

Personajes: Únicos, eternos y universales, alguno de ellos como Casandra, por su intensidad y el dramatismo de su composición, salen del texto y continúan su vida autónoma a través del tiempo hasta nuestros días.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte pero es texto muy recomendable para leer a la sombra de cualquier ciudad en ruinas. Especialmente la Micenas de Agamenón.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería. Si no lo tienen no vuelvas. No era una librería.


ago 7 2010

Me gusta cuando comes croquetas porque estás como ausente

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Una amiga me coló el enlace a un libro publicado en Bubok (plataforma para la publicación gratuita en Internet) recomendándome su lectura, asegurándome que encontraría la chispa. Reconozco que el título del libro en cuestión no me dejó indiferente Me gusta cuando comes croquetas porque estás como ausente.

Del autor no conocía absolutamente nada, como era natural, así que no tenía nada más que el libro, sin ninguna referencia de su autor José Luís Sánchez-Garrido García, para saber por dónde iba a moverme.

Me gusta cuando comes croquetas porque estás como ausente es un libro de poemas  y relatos intimistas. Es reconfortante leer autores noveles que, como en el caso de Sánchez-Garrido, nos transportan a los umbrales de nuestro propio yo y a descolocarnos ante relatos que parecen disparatados, pero que, en realidad, no lo son.

El título les puede parecer una broma y que, sus textos también lo sean, pero no es ninguna broma, simplemente es así, natural, como los relatos que contiene. Cuando leí la dedicatoria del libro, ese dedicarlo “a la gente güena y a la güena gente”, supe que no me iba a dejar indiferente, pense que sólo quien es capaz de reconocer a los “güenos” puede serlo.

Sus relatos y poemas irradian luminosidad, ganas de perderse entre los escritos y leerlos poquito a poco mientras uno se toma un algo que le refresque el gaznate porque, a mal que uno lea, los escritos de Sánchez-Garrido les refrescarán el alma. Una escritura sencilla, cotidiana, deliciosa.

Me tomo la licencia y copio uno de los poemas que a mí, particularmente, más me ha gustado.

De esta manera

Nunca me hice mayor.

Si acaso he visto el tiempo envejecer a mi lado.

Nunca supe crecer

Ni aprendí de los errores.

Ni tracé futuros

Ni di consejos.

En cada mañana está la primera vez

Duermo fabulando, como los niños

Y no me sé los calendarios.

Nunca llevé reloj

Ni compromisos en los bolsillos.

Nunca me hice mayor

Porque no sé cómo se hace.

Quizás por torpe.

Nunca he sabido calcular la dimensión de mi vida.

No se medir el futuro, ni comprimir el pasado

Y me distraigo con el presente.

Y sin prestarte nunca atención, sin embargo.

Soy yo quien habla de ti.

Clasificación: Poesía y relatos muy entretenidos

Tipo de lector: Cualquiera que no sea un remilgado, pero sienta y viva.

Argumento: Es muy variado.

Donde puede leerse: Una terracita de verano, o en la mesa de la cocina, en cualquier sitio

Donde encontrarlo: Bubok (www.bubok.com). Sean “güena gente”, adquiéranlo y pasen de la versión gratuita en PDF.


jul 20 2010

Biblia Vulgata Latina

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El 20 de diciembre de 1792, el tribunal de la Inquisición tolera, por fin, las versiones de las Sagradas Escrituras en lengua vulgar que habían sido prohibidas por el concilio de Trento. Las ediciones estaban condicionadas a rigurosas anotaciones y explicaciones conforme a los dogmas de la Iglesia Católica.
La primera edición de ésta ”Biblia Vulgata Latina traducida en español y anotada conforme al sentido de los Santos Padres”, considerada por Palau magnífica y cuya corrección elogia, salió de la imprenta de José Tomás y de Orga, en Valencia, entre 1791 y 1793.
El acceso a los textos en español supuso para los lectores una importante revolución en el pensamiento y la interpretación de los testamentos que habían estado restringidos hasta entonces a los eruditos que los manejaban a su conveniencia.
Son diez volúmenes en gran folio, de los que los primeros ocho corresponden al Antiguo Testamento y no está ilustrada, con la salvedad de las portadas de cada uno de los tomos que representan alegorías. Fue anotada por el padre Felipe Scio de san Miguel, preceptor del príncipe, bajo los auspicios de Carlos IV.
Es interesante pieza de coleccionista e importante para el estudio de las variaciones en la interpretación de los textos y en las traducciones posteriores.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en culebrones.
Tipo de lectura: Variable
Argumento: Las hazañas de un dios mezquino y vengativo contra el pueblo elegido por él, que hace lo que puede por merecer la cólera divina, todo hay que decirlo; con una suite de la vida de su supuesto hijo contada desde cuatro puntos de vista y una traca final a cargo de Juan.
Personajes: Hay de todo. Ente los favoritos, Eva la culpable, Noé y sus animales, Ezequiel y los carros de fuego, Dalila (no, Dalida no, Dalila), Abraham no mates a tu hijo, Faraón, Salomé y sus siete velos y la gran prostituta de Babilonia.
¿Dónde puede leerse?: En uno de los resorts del Mar Muerto (el Rojo vale también).
¿Dónde encontrarlo?: Esta edición en anticuarios y subastas.