ene 27 2014

Días de lengua roja

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Uno tarda unos instantes en decidirse a abrir Días de lengua roja. Los que tarda en examinar la preciosa encuadernación japonesa que lo envuelve. Y, cuando lo hace, es como si hubiera abierto uno de esos libros mágicos, en los que las imágenes saltan de cada página. Leerlo es recrearse en la cadencia y en el Verbo, en la sonoridad que llena la boca como las especias. Uno se ve, de pronto, transportado al desierto, sentado en corro alrededor de un fuego, asistiendo al devenir de los tiempos. Batallas, jinetes, traiciones, lunas, sangre, nostalgias, todo surge en medio de la noche. El poder evocador de la palabra, en manos de Pilar Salamanca, es enorme. Rotundo. El de la Palabra hermosa, musical, casi olvidada, de los bellos vocablos de origen árabe que subsisten en nuestra lengua, y a los que la autora rinde homenaje en estos versos. Poemas en los que nos narra, rememorando y recreando la tradición oral, la historia de un pueblo. El poemario, con un total de 53 poemas, se divide en tres partes. Tres lenguas. Las dos primeras, Lengua vieja y Lengua rota, a pesar de estar separadas, y diferenciadas, forman una unidad (poemas I a XXXV), inspirándose, respectivamente, en la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, y en el levantamiento de las tribus árabes contra el Imperio Otómano, con Lawrence de Arabia como enviado del aún Imperio Británico. La tercera parte Lengua Roja, está dedicada a los sentimientos actuales del pueblo palestino. Muy recomendable.

Calificación: Hermoso.
Tipo de lector: Amante de las palabras.
¿Dónde puede leerse?: Bajo la noche del desierto, real o imaginaria.
¿Dónde encontrarlo?: Librería Vorágine.


may 3 2013

Poética de Sant-John Perse

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La mirada al texto que busque una intención, una posible interpretación cercana a la correcta -ese sentido que encontramos implícito en la forma de un objeto, en el diálogo entre personajes o en la elección de un narrador determinado; en definitiva, lo que no suele encontrarse explicado por una frase o por un párrafo- ha de estar cargada de criterio literario con el fin de no convertir la lectura en una simple concatenación de frases; es decir, en una lectura literal. Dicen los teólogos que la letra mata y el espíritu vivifica. Descargándola de sus componentes religiosos, la afirmación puede servir para ilustrar esta idea: la letra impresa queda vacía sin una mirada indagadora, crítica, que busque más allá de lo leído.
Pero ¿cómo un lector consigue llegar a tener o afianzar ese criterio? ¿Aporta lo mismo leer un best seller, una novela de Faulkner o un soneto de José Hierro? Evidentemente, la respuesta es no. Es verdad, que la lectura de obras narrativas con gran nivel de calidad aportan, en parte, ese bagaje necesario, pero es el acercamiento a la poesía y su comprensión el lugar dónde irán llegando los elementos imprescindibles para que cualquiera (todo el que aspire a tener los anclajes literarios suficientes con los que formarse como escritor o como lector) logre su objetivo. Y es que la poesía es, esencialmente, tratamiento del lenguaje. Emily Dickinson decía: No sé definir lo que es poesía, pero sé lo que es poesía: cuando al leer algo siento como si me volaran la tapa de los sesos. Pero, claro, el problema es sentirse incapaz de percibir esa voladura, o leer un poema sin saber a lo que uno se enfrenta.
Es habitual escuchar cosas como no entiendo la poesía o este poema es incomprensible. Sin embargo, parece que cualquier lector es capaz de llegar a entender una novela, sea cual sea (algo muy dudoso por otra parte). Ahora, la pregunta es ¿existe la posibilidad de aprender a leer un poema? ¿Es, realmente, la poesía un lenguaje inaccesible, sólo para expertos?
En 1954, se publica Poétique de Saint-John Perse que más tarde (durante 1964) es traducida y editada por Editorial Sur de Buenos Aires. Roger Caillois presenta un trabajo impecable en el que analiza la técnica y la significación de la obra de este poeta sin interesarse por el autor, intentando hablar de poesía sin arcano, sin metafísica. El recorrido va desde la inspiración y el mensaje, al léxico, la sintaxis, el sistema de ritmos, los ecos y paralelismos (un análisis técnico que nos lleva al de la creación poética de Sant-John Perse; el primero cuestión de comprensión, cuestión de vida el otro), y se convierte no sólo en una profunda mirada a la obra del poeta sino que va apareciendo como un manual de lectura e interpretación de poesía. Profundizando en la obra de Sant-John Perse, Caillois descubre el uso de nuevos sentidos otorgados a palabras triviales, las repercusiones de imágenes o las secuencias líricas entre otros muchos aspectos (resultaría largo e improductivo citarlos aquí).
Se trata de una obra importante no sólo porque examina la poética de una persona que concibe la ambición de cubrir la historia del hombre y que enumera y clasifica el contenido del universo (J. A. Gabriel y Galán dijo de la obra de Saint-John Perse que se trata de un gran poema (…) un intento de abarcar el mundo y la historia para crear un universo y una historia propia), sino porque habla de poesía sin asomarse a los abismos para que este ensayo pueda llevarnos suavemente a ellos. Página a página, tras el análisis cuidadoso de cada palabra (a veces de una sola letra), va desapareciendo esa magia que algunos esgrimen como herramienta imprescindible para crear un verso cualquiera. El autor del ensayo convierte la poesía (para el que aún desconfía) en algo accesible, bello, lleno de un significado que no podemos encontrar, del mismo modo, en la narrativa o el ensayo.
Forzar la comprensión de un poema no es el camino que lleva a definir ese criterio al que me refería; un manual no lo aporta (este ensayo tampoco), pero puede servir para aclarar algunos aspectos técnicos imprescindibles con los que perder el miedo al poema, herramientas que conviertan la poesía en algo normal en manos de cualquier persona y terminar haciéndola necesaria para un lector que se construye página a página.
Ahora, este libro puede encontrarse en la Editorial Dilema. Y merece la pena.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Intensa.
Tipo de lector: El que quiera acercarse a la poesía de Sant-John Perse o a la poesía sin más.
¿Dónde puede leerse?: Al borde del mar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


mar 9 2013

La vida nueva

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Dante pasó su vida obsesionado con una tal Bice Portinari, que no parece haberle prestado mayor atención y que se casó con un banquero. Y persistió en esa idealización enfermiza después de la muerte de su inspiradora. Transformada en Beatriz en su obra, trascendió el involuntario papel de amada para convertirse en tema.
Una obsesión privada convertida en cosa pública.
Esto sería una banalidad si Dante no hubiera sido uno de los padres de la lengua italiana, que ayudó a fraguar en el límite entre las edades Media y Moderna; si no hubiera creado uno de los monumentos literarios más importantes de todos los tiempos, si no fuera uno de los símbolos del humanismo renacentista.
Esa asimétrica historia de amor la escribió Dante en versos; después, a la muerte de Beatriz, los condensó en La vida nueva, uniendo unos con otros con la relación de cada momento en el que se compusieron y explicando sus estructuras y su intencionalidad, como si supusiera –es mucho suponer- que no fueran a ser bien entendidos, recreándose en ellos en una especie de autocrítica literaria que es tan aburrida para el lector de hoy, cuanto divertida para el filólogo.
La vida nueva es la catarsis de un eterno adolescente, tamizada por la edad y elaborada mediante la escritura. Novedosa en su momento, como lo es hoy, cuando le podríamos decir incluso postmoderna por su estructura y autoconsciencia.
Un lector iconoclasta percibirá cierto rebajamiento masoquista en el gran Dante Alighieri, cierta cantinela lastimera y cansina, que se justifica por la novedad de haber utilizado por primera vez la lengua vulgar como vehículo amoroso, y con ello haber removido el mundo de los sentimientos y las ideas.
La vida nueva es también un rumor que se prolongó más allá de la muerte de la amada Beatriz, y por eso se ha convertido en cita y referencia de la literatura posterior, y es preludio de la gran obra del escritor florentino, Divina Commedia.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Curioso, lectores de la Divina Commedia.
Tipo de lectura: Algo espesa.
Argumento: La obsesión amorosa.
Personajes: Beatriz y él. Él y Beatriz.
¿Dónde puede leerse?: En Florencia, a la orilla del Arno.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 17 2013

Poesía de Gérard de Nerval

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las Quimeras son seres híbridos, creaciones de la mente, sueños o ilusiones.
El Desdichado –así, en castellano- pasa por ser el soneto más famoso de la literatura francesa y es el molde con el que podemos medir el resto de las Quimeras de Gérard de Nerval: poemas de perfecta estructura académica y forma clásica, tremendamente musicales en el francés original, son difíciles de traducir con su música al castellano; líricos, patéticos, repletos de referencias mitológicas y legendarias, particulares del escritor francés.
Su equivalente en español son los poetas modernistas latinoamericanos, pero oscurecidos por la nube negra que siempre envuelve la persona, el personaje y la obra de Nerval. Un aura. Esa mancha lívida que aparece ante su visión poética en una de las odas: El punto negro.
En Otras Quimeras busca la reminiscencia histórica en una voluntad de suscitar imágenes para el lector.
Las Pequeñas odas son más ligeras, bucólicas, determinadas por los temas de la naturaleza, fruto de recorridos y paseos, continúan evocando la presencia de un pasado idealizado; en estas composiciones, Nerval demuestra el sentido mismo de la poesía, que no es más que la capitalización por medio del lenguaje de las pequeñas cosas que enriquecen nuestras vidas y que nos pasan desapercibidas.
El resto de la obra poética de Gérard de Nerval se agrupa en Poesías diversas, casi todas dominadas por la melancolía y el sentimiento.
Nerval es un escritor maldito, loco, suicida, recuperado por ciertos temas, vetas literarias que encontraron en sus obras escritores posteriores como Proust, Baudelaire –y por su mediación Mallarmé- o Breton y los surrealistas, inimaginables sin las investigaciones previas de Nerval. Solamente con los doce sonetos de las Quimeras consiguió su consagración como poeta.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Aficionados a la poesía.
Tipo de lectura: Minuciosa si se debe atender al texto bilingüe.
¿Dónde puede leerse?: En la campiña francesa.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librero habitual de nuevo o de lance.


nov 6 2012

El arte de amar

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Publio Ovidio Nasón demuestra en esta obra poética sus cualidades de bon vivant para con las mujeres. Lejos de ser un monumento a la eroticidad, se sirve de la mitología y las vidas de los dioses para, a través de un rico y culto acerbo de ellos, aconsejar en los dos primeros libros al hombre y en el tercero a la mujer sobre las relaciones entre ambos sexos, tan difíciles a veces y dadas a desequilibrios que confrontan vulnerabilidades.
De muchos es sabida la tendencia de este precursor de Cyrano por leer y alimentar en voz alta sus poemas y discursos, por lo que decir de él que fue un Homero romano, tal vez lo dignifique y en estos casos confronte la abundante y decadente sociedad romana más dada a los placeres de la carne y a los abusos masculinos, con la más pícara en su juglar presencia griega; en cualquier caso, ambas figuras son unidas aquí más por la vertiente culterana que conceptista, y si bien el poeta griego pasó a la historia por contarle al pueblo, el hecho de que Ovidio recitara a las élites romanas no resta ni intelectualidad ni artisticidad a su propuesta.
Edimat además nos aporta un edición bilingüe, con el latín original como referencia; resulta moderno el intento por el que se pretende transgredir el concepto de autoayuda fácil, para mantenerse lejos. Comenzando el periplo más o menos con el rapto de los romanos a las sabinas para terminar dando consejos sobre cosmética e higiene a los y las jóvenes que allí leyeren.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesado en algo tan amplio y concreto como es el amor.
Tipo de lectura: Intensa y práctica a partes iguales.
Argumento: Hombres y mujeres desde el principio de los tiempos.
Personajes: Dioses y humanos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de las ruinas del foro romano.


nov 4 2012

Antología de la poesía culterana

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No es necesario hablar aquí del culteranismo, un movimiento literario iniciado por Góngora en el siglo XVI, ni insistir en que sus características más acusadas convierten los versos en sujetos oscuros para el lector debido a los hipérbatos, la alteración del orden natural de la construcción de las frases; las metáforas que mutan el mensaje literario en un enigma, y la insistencia en los temas mitológicos, cuyas claves manejaban en la época las personas cultas y hoy casi nadie.
A pesar de todo esto, la poesía culterana influyó definitivamente en la construcción de nuestro idioma castellano y exhumó e inventó palabras que han pasado al vocabulario habitual y que nosotros hemos heredado con comodidad. El ejemplo está en Quevedo:

Poco, mucho, si no, purpurancia,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas traslada, pira, frustra arpía.

La consolidación del lenguaje concebido como juego y divertimento de minorías.
Señala Ángel Pariente en su prólogo que apenas existen antologías similares, que muchos de los poetas culteranos han sido olvidados, opacados por Góngora, y que cuando son rescatados en alguna recopilación, lo son con poemas de otro estilo. De ahí el interés de ésta que es una muestra destacada del movimiento.
La guinda la ponen los críticos anti culteranos en sus impostaciones, como Lope de Vega (Conjura un culto…), o el mencionado de Quevedo (Quien quisiere ser culto en sólo un día), tremendamente divertidos gracias a su ingenio.
La base del pastel es, por supuesto, don Luis de Góngora y Argote, con De la toma de Larache, fragmentos de las Soledades y de la Fábula de Polifemo y Galatea.
Entre las capas hay de todo: autores con un solo poema, raramente publicados, como es el caso de Juan Bermúdez y Alfaro y su Narciso; clásicos como el Primero Sueño de sor Juana Inés de la Cruz; escritores incidentales, recordados hoy por otras cosas, como el conde de Villamediana, y hasta quince más: Francisco Antonio Bances Candamo, Gabriel de Bocángel y Unzueta, Jerónimo de Porras, o Pedro Soto de Rojas, entre ellos.
Un lector ignorante como yo hubiera necesitado un apéndice de anotaciones que ayudara en el desentrañamiento de tanto misterio y una edición menos básica, a la que por lo menos no se le desprendieran las páginas, aunque se comprende y se agradece el esfuerzo de sacar al mercado una obra así.
Hay fragmentos y poemas que se disfrutan por su propia sonoridad, por la belleza de sus composiciones, en otros se atisban las imágenes.
Comprenderlos totalmente requiere más de estudio que de mera lectura.

Calificación: Curioso e interesante
Tipo de lector: Estudiosos, estudiantes y aficionados a los enigmas
Tipo de lectura: Oscura
Personajes: Mitológicos en su mayor parte
¿Dónde puede leerse?: Requiere obras de consulta, luego mejor en la biblioteca o en casa
¿Dónde encontrarlo?: Manejo una edición desastrosa de 1980, no sé si existen otras, intentar en www.iberlibro.com


jun 5 2012

Nadar en agua helada

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Nadar en agua helada es un poemario escrito por Recaredo Veredas. Un buen libro que no trata de ser oscuro ni tendencioso ni un muestrario de recursos colocados para que el lector quede deslumbrado. Es un poemario que trata de decir las cosas como sólo puede hacerse en poesía, esto es, con las palabras exactas. Construido desde el poema en prosa trata de ahondar en la ausencia de quien te acompañó, en la bajada a los infiernos propios para tocar fondo, en el pataleo constante que supone salir a flote. Pero, también, en las ayudas externas a las que recurrimos cuando todo parece perdido, en los recuerdos que si no son domados te devoran, en la soledad que asfixia desde una cama deshecha en la que reposa el desecho de lo que fuiste.
Con un lenguaje limpio y cuidado (tal vez abusa de algunas palabras que se repiten sin una justificación clara) construye una ciudad soportada en el propio yo porque es lo mismo; una fauna compuesta de remordimientos, preguntas sin posible contestación y elementos muertos e inservibles que fueron vida.
La imágenes no son excesivas o exageradas; algunas de ellas ni siquiera brillan; pero es lo que el poemario necesita. Esa tendencia de algunos autores hacia el numerito literario lo controla bien Recaredo Veredas. Dice lo que hay que decir y lo dice bien.
Algunos escritores quieren con su literatura ordenar el mundo para explicarse lo sucedido. Yo no sé si Veredas tiene la intención última de conseguirlo, pero lo que parece claro es que este libro es un vehículo perfecto para hacerlo, para dejar cada cosa en su sitio a modo de exorcismo. Porque el autor, sin apenas dejarse ver (nadie le imagina intentando escribir el poema con la lengua fuera) está en cada palabra escrita. Con el don de la escritura elegante y honda. Porque el mundo, su entorno, se perfila desde la creación de un hombre que tendrá que soportar una realidad dura, fatídica.
Es posible que de los últimos libros de poemas que he leído sea el que mejor sirva para los jóvenes que quieran acercarse a la poesía moderna. Nada de oscuridades queridas, nada de excesos que alejen a los menos entrenados en la lectura. Y, sin duda, es un libro que gustará a todos los que se encuentren con él en las manos.
Buen libro. Buen autor. Habrá que seguirle la pista.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Amable, exigente y sorprendente casi siempre.
Tipo de lector: Cualquiera que quiera acercarse a la poesía.
¿Dónde puede leerse?: Frente a un espejo.
¿Dónde puede comprarse?: En la feria del libro de Madrid. En estas fechas es el mejor lugar.


abr 24 2012

La habitación amarilla

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Hablar de un libro de poemas es, siempre delicado. Más que nada porque, generalmente, el que lo hace no sabe si habla del poemario o de él mismo. Muchos artículos críticos o reseñas intentan explicar lo que no se puede. Creo que fue Juan Carlos Suñén, hace ya muchos años, quien me dijo que un poema explicado era un poema muerto. Algo con lo que estuve de acuerdo desde el primer momento.
Y hablar de un libro de poemas firmado por este autor es, además, un verdadero reto. Juan Carlos Suñén es un poeta mayor; posiblemente, de entre los que están vivos, uno de los tres o cuatro mejores de habla hispana. Al mismo tiempo, su literatura es difícil, rebosa tonos excesivos para los que se acercan a la poesía por primera vez; para los que ya cuentan con cierta experiencia lectora también aunque la cosa es más llevadera. Pero, claro, estamos hablando de poesía y eso significa experimentación con el lenguaje, la construcción de un universo en el que el personaje va creciendo con cada sílaba, el uso de las palabras exactas. Las concesiones de cara a la galería están de más. Nada dicho en un buen verso puede decirse de otro modo distinto.
La habitación amarilla es el último poemario de este autor madrileño. Cierra con él la trilogía que encabezaba El viaje de todos y tuvo continuidad con La misma mitad. Una obra excelente que habla de las aristas que la realidad presenta para un poeta; una realidad que se crea dejando claro lo que es: casi todo eso que los otros no alcanzan a ver más lo que llamamos realidad. En este libro de poemas se construye, además, al hombre que se alza sobre sus propias cenizas (las pasadas, las de ahora y las que serán), las que quedaron al ser padre, amante, amigo, observador; las que quedaron al dejar de ser él mismo en otros. La realidad se dibuja con los trazos del ser, del deseo, de la ausencia, del no ser, del amor o la venganza; para colocar en el centro a un narrador que quiere ser la propia humanidad.
La poesía no puede explicarse aunque sí puede entregarse a modo de recomendación. Este es un fragmento que creo servirá para animar a los posibles lectores:

La habitación amarilla dispone sus muchos libros entre
los ventanales insistentemente revisitados por la brisa
arrugada de la desilusión, pone oído a la noche y deja
de echar de menos al pobre como a la madre. Lo que
cierra ninguno lo abre. Lo que abre ninguno lo ve.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Reposada, exigente.
Tipo de lector: El que tenga ganas de comprobar hasta donde se puede llegar con el lenguaje.
¿Dónde puede leerse?: En El Bierzo.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.