jul 16 2011

Bukowski – Schultheiss

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Ocho relatos de Charles Bukowski. Ilustraciones del novelista gráfico Mathias Schultheiss. Una excelente obra en su conjunto.
Bukowski es un escritor que puede fascinar o crear la mayor de las repugnancias. Y lo curioso es que ambas cosas se provocan por la misma cosa. El mundo oscuro y sórdido de Bukowski. Atracción o repulsa hacia un universo al que todos pertenecemos aunque queramos asumirlo o no. Mathias Schultheiss utiliza para acompañar los textos un trazo seco, un blanco y negro demoledor que representa lo peor del mundo desde el mejor de los dibujos. Nada es bello, nada es bonito, ni siquiera agradable. Si los textos de Bukowski ya tienen un sentido profundo, la compañía de esos dibujos son el complemento perfecto.
Ocho relatos que hablan de la depresión de un país, de la depresión de un puñado de personajes que logran sobrevivir entre alcohol y sábanas llenas de chinches, de la depresión de todos los seres humanos. Nada es agradable. Ni el sexo, ni el presente, ni el pasado. Por supuesto, el futuro no existe. Todos esos relatos son fabulosos aunque destacan Los Asesinos, Henry Beckett y Mi madre culona.
Si a usted la repugna el mundo de Charles Bukowski este es su cómic. Si le fascina, también.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Extrema.
Tipo de lector: Todo aquel que quiera descubrir la zona oscura. Todo todo aquel que se esconda tras un bienestar inventado sabiendo que hay mucho más.
Personajes: Perfectos en su desintegración.
¿Dónde se puede leer?: En un descampado con muchas putas alrededor esperando clientes.
¿Dónde puede comprarse?: En su librería habitual.


jul 5 2011

Madre mía, que estás en los infiernos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Tremenda novela escrita por, Carmen Jiménez, periodista andaluza, cuya carrera o especialización en ONGs la hace especialmente partícipe de la historia de Adela, una dominicana profesora que vive en sus carnes no sólo una huida hacia delante en España para conseguir plata, sino también un cuadro familiar como para que éstas se abran. De un dramatismo y verismo atroz, Jiménez se maneja mejor en la descripción que en otros recursos narrativos, se la nota documentada en cuanto a los usos del idioma en Latinoamérica, arriesgando con una primera persona a través de la que intercala otras voces, otras vivencias, otros personajes.
La atmósfera es densa y, si bien no le falta hondura a la propuesta en forma de contra-parábola, es posible que la cadencia tan llevada a la vez al realismo mágico y al terror, quede demasiado insistida en la psicología aguerrida y cálida de Adela, una mujer de armas tomar, cuyo conflicto principal, no por más asociable a los malos tratos, pierde importancia.
En ocasiones, la autora comulga con ruedas de molino y lo hace bien (cuando al poco de conocer a Reinaldo, ella le apunta con una pistola) y en otras quizás deviene antinatural por demasiado escabrosa para el conjunto.
La descripción del infierno no sólo de una mujer con problemas en sus relaciones, sino con una familia que como hogar permanece descoyuntada, agresiva y prácticamente desestructurada y donde la religión y el maquillaje de cuerpos, dan un aporte cultural poco conocido, son características de este sorprendente y desasosegante debut literario datado en 2007.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Inquieto y temido.
Tipo de lectura: Escalofriante.
Argumento: Adela llega a Madrid, es profesora en su país natal, pero debe conseguir dinero y no tiene más remedio que ejercer de interna.
Personajes: De enjundia todos.
¿Dónde leerlo?: En Alaska, por lo de la temperatura.


jun 6 2011

Maus

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Premio Pulitzer en la modalidad de cómic, ensalzado por el mismísimo Umberto Eco, supone una profunda reflexión enciernes no sólo sobre las consecuencias del Holocausto nazi durante tres generaciones de habitantes judíos polacos en Alemania, sino del imperialismo que les atenaza desde otros países, a partir de que Hitler perdiera la 2ª Guerra Mundial. En este sentido, es interesante observar cómo el resentimiento y, a la vez, el recato por no hablar más de la cuenta, hacen mella en el modo de expresarse de los personajes.
Artie, un dibujante de cómics, tiene una historia que contar, historia que le cuenta su padre de forma desordenada pero cabal y que empieza con un personaje que no es él mismo que sufre el suicidio de su madre y la consecuente tristeza y abatimiento de su padre. La familia es judía y conscientes de que muchos de su condición se han largado a hacer una vida mejor a EE.UU.; por ello, Maus es el nombre de la historia, un ajuste de cuentas con el ratón de los dibujos animados de Walt Disney, hito que supuso la inserción judía en Hollywood, que a la vez nos hace ver a los personajes como ratas; toda la candidez e inocencia infantil de quién se hizo famoso a costa de abandonar a un pueblo oprimido en pos del progreso, se convierte aquí en algo cínico y duro, en tanto muestra la realidad de los sumisos o los que perdieron.
Pero por encima de todo, Maus reflexiona sobre un tema tabú para muchos, la libertad de expresión.

Calificación: Espléndida.
Tipo de lector: Dispuesto a reconstruirse a través de un libro.
Tipo de lectura: Amena, pero dificultosa a la hora de entender a un padre que apenas sabe conjugar verbos.
Argumento: El éxito y el fracaso, la libertad y el servilismo.
Personajes: Tratados de manera extraordinaria.
¿Dónde leerlo?: En cualquier gasolinera, por la parte de atrás, mientras fumamos.


abr 7 2011

El Arte de Volar

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Magnífica y sólida novela gráfica que firman Antonio Altarriba y Kim.
La historia está muy bien contada. Las imágenes son precisas y justas. El producto final es uno de los tebeos mejor presentados de los últimos años. Y no me refiero a la estética (que también). Me refiero a lo cuidadísima escritura del relato y al trabajo del dibujante que rebosa compromiso con la narración.
Arranca el tebeo con el suicidio de un hombre. Se lanza desde la ventana al vacío. Y se retrocede hasta que ese hombre es un muchacho que vive en el campo, en lo más profundo del campo. El punto de vista de la narración se va apoyando de una figura a otra logrando un efecto muy amable con el lector. Y todo se acompaña de los dibujos de Kim que logra una fusión sólida con las palabras. De lo publicado últimamente, ese efecto de unidad entre texto y grafismo que disfrutamos en este volumen, tal vez sea el más logrado y profundo de todos.
No dejen de leerlo.
La edición especial a cargo de Edicions de ponent en su col.lecció mercat es una maravilla aunque algo cara. Pero mereca la pena.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera. Incluidos jóvenes.
Tipo de lectura: Fascinante.
Personajes muy bien diseñados en ambos sentidos: literario y gráfico.
¿Dónde puede leerse?: Con tranquilidad y cuando uno cree que las cosas de la vida no merecen la pena.
¿Dónde puede comprarse?: No debería haber problema. En cualquier librería.


nov 9 2010

La broma infinita

Artículo escrito por: Carmen Neke

David Foster Wallace era un escritor excesivo, prolijo, desmesurado. Y es que era un escritor de un enorme talento creativo, un auténtico constructor de mundos propios. Sabía, como hoy día saben pocos autores, que un mundo no se crea en un par de horas y unas cuantas líneas, que hay historias que necesitan tiempo y espacio para desarrollarse. Y en La broma infinita le concedió a su historia y sobre todo a sus personajes todo el tiempo y el espacio que necesitaban, que era mucho. Resulta increíble que hubiera un editor lo bastante loco para publicar una novela de tal envergadura, que se tomara en serio un manuscrito de más de mil páginas más notas finales. Pero lo cierto es que quien tenga los arrestos de embarcarse en esta lectura, quien esté dispuesto en estos tiempos de prisas y placeres instantáneos a dedicar semanas o meses a un solo libro, va a poder tener una experiencia lectora inolvidable.
La novela es extraña, caótica e irracional como la vida misma. Los personajes se nos van presentando a retazos y sin explicaciones, en su presente y en su pasado, en sus circunstancias independientes que acabarán formando una red de conexiones personales a veces lógicas, a veces insospechadas y algunas veces totalmente absurdas. Todos los personajes comparten su desarraigo, sus adicciones diversas de las que intentan escapar, sus torpezas humanas y sociales que se interponen a sus anhelos de conectar con algún otro sere. El detallismo con el que el autor se extiende a la hora de relatarnos las miserias y los fracasos de estos personajes se une al humor y a la fina ironía que alejan todo patetismo, también a la enorme empatía hacia sus criaturas que siente su creador, para quien el infierno en el que viven sus personajes no debió de ser muy ajeno. Todos estos elementos, unidos a la incuestionable destreza narrativa de Foster Wallace y su perfecto dominio del complejo entramado estructural que maneja, hacen de esta novela una lectura demoledora, compulsiva, amena y gratificante, al menos para quien aún sea capaz de ingerir enormes dosis de literatura en estado puro.

Calificación: Fuera de categoría.
Tipo de lector: Con la musculatura lectora en muy buena forma y con el estómago a prueba de bombas.
Tipo de lectura: Extrema, de las que cortan la respiración de lo buena que es.
Engancha desde la primera línea, pero algunos pasajes requieren buenas dosis de paciencia.
No le sobra ni una sola página de las mil y pico que tiene.
Argumento: La vida tal como puede llegar a ser dentro de muy pocos años, aunque para algunos ya es así en la actualidad.
Personajes: Seres desgarrados y desgarradores de toda clase y condición, capaces de mantener diálogos inolvidables en las circunstancias más absurdas.
¿Dónde puede leerse?: Donde le dejen tranquilo durante un buen rato, el libro exige y merece concentración por parte del lector.


nov 3 2010

Por favor no empujen

Artículo escrito por: Carmen Neke

Un joven aspirante a escritor con bloqueo crónico, cuyo mundo gira alrededor de su mesa habitual del café El Parquetito. Desde ahí va a interactuar con camareros, conocidos a los que no desea ver, otros clientes, gente que pasa y le dirige o no la palabra. Con más pena que gloria, con más cinismo que alegría, pero siempre desde la humilde arrogancia del escritor sin ideas y sin dinero que busca desesperadamente algo que escribir, mientras esconde su desesperación detrás de un cool desapegado e huraño. Porque Gustavo Fernández es un gran escritor y el mejor poeta del Perú después de Vallejo, y necesita tener una oportunidad para demostrárselo al mundo y sin duda también a sí mismo a pesar de todas sus bravuconadas.

Con este planteamiento y con un lenguaje sabroso, directo y brutal, Fernando González Nohra ofrece en su primera novela (o libro de relatos, que los críticos parecen no saber a qué carta quedarse) un retrato tan gamberro y cínico como emotivo y personal de una fauna humana de todas las clases sociales e intelectuales de una gran ciudad que podría ser la nuestra. Mirar a Gustavo es mirarnos a nosotros mismos y a nuestra circunstancia, en un espejo grotesco y poco halagador pero tan verídico y tan divertido que vamos a aceptar sin problemas esa caricatura despiadada de lo mezquino de nuestras vanidades diarias.

Calificación:  Un libro estupendo. Léaselo si tiene la ocasión porque merece la pena.
Tipo de lector:  Que busque algo más que entretenimiento en sus lecturas y no se escandalice con excesiva rapidez.
Tipo de lectura:  Amena, divertida, gamberra pero susceptible de dejar hecho un trapo al lector incauto.
Argumento:  Ser escritor treintañero no mola nada si se es pobre y no se tiene éxito.
Personajes:  Grotescos, caricaturescos, creíbles. El protagonista narrador es de antología.
¿Dónde puede leerse?  Junto a un parque, en un café donde todavía se pueda fumar.


oct 6 2010

El hombre reciente

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Horia-Roman Patapievici es rumano, diplomado en física, escritor y, algo parecido, a telepredicador culto. Entre sus obras se encuentra el ensayo El hombre reciente. Se trata de una obra tendente a la exageración, al miedo divino, a la destrucción de todo materialismo por moderado que sea y llena de una salvación prometida capaz de tirar de espaldas a cualquiera dado su grado de fanatismo.
El libro es aburrido, está lleno de referencias cultas que adornan aunque no dan lustre por su uso desmesurado y, sobre todo, por el uso tendencioso que se les da. En una sociedad moderna, algo así no es de recibo.
Patapievici se queda más ancho que largo cuando dice, por ejemplo, que el grupo minoritario no tiene razón porque es minoritario sino sólo si no se equivoca. ¡Oh, qué gran verdad! Lo que no sabemos es si a los grupos mayoritarios les pasa lo mismo. Igual sí. Más cosas. El socialismo es la invención de unos miembros holgazanes de las clases ricas (es verdad que esto es una referencia clara a Burke, pero se queda tan pancho al decirlo). En fin, un gran montón de perlas. Finalmente, hace acopio de su puritanismo para dar unas lecciones de teología que más parecen una sesión de catequesis impartida en la parroquia del pueblo. En fin, un auténtico disparate.
Lo peor de todo es que son casi quinientas páginas que no hay quien lea sin una botella de alcohol (aunque sea de quemar) al lado para ir soportando el calvario. Ni se les ocurra intentarlo.

Calificación: Horrible.
Tipo de lectura: Inaguantable.
Tipo de lector: Sólo los que dedicamos algo de tiempo a leer para evitar colapsos mentales a los demás.
No engancha y sobra cada letra del ensayo.
¿Dónde puede leerse?: ¡Ja!
¿Dónde puede comprarse?: Espero que sea imposible.


sep 19 2010

Los 10 mandamientos de la mujer 11

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El que escribe, lo hace con perplejidad. Carmen Lomana se pone bíblica y publica un libro. Esto. En la presentación dijo que era “una charla entre amigas y no una obra literaria”. Nos deja más tranquilos.
Al que escribe, apartado del ruido mediático, la Lomana le fascina. La espía en secreto en los artículos de ¡Hola!, en los comentarios de Shangay y las grabaciones de Youtube; desconoce su faceta televisiva porque está algo apagado, así que ver el libro en los anaqueles de la librería le sobresalta.
Carmen Lomana es una señora que abandonó un día San Sebastián, ni siquiera se llevó sus vestidos de Yves Saint Laurent “¡para que luego digan que soy una mujer vacía y materialista!”
Las citas de Carmen Lomana, se suceden en la Moleskine del que escribe, tras la “A” de Almodóvar y la “H” de Huysmans:
“Lo que me está pasando me parece un fenómeno psicológico digno de estudio.”
“Wagner me parece un peñazo. En España alucinan con él por una cuestión de esnobismo, pero en Alemania no hay quien le soporte.” (Carmen no es wagneriana, podríamos decir)
“Igual hay gente a la que le produce placer tener un gran barco y sacarlo a la esquina del puerto para comer, a mi eso me aburre que me mata, prefiero tener un velero e ir con la persona a la que quiero a navegar y vivir como salvajes. No poner una exposición de barcos a ver quien tiene el más grande. El efecto demostrativo me horroriza.”
El efecto demostrativo.

Tendría que haber publicado un libro de citas, con perdón, aunque todavía está a tiempo.
En este, hay mucho más de lo que parece: pensamientos que nunca antes habían sido puestos por escrito ( “todo debe hacerse con sentido común”, “cada persona es distinta”, “no se debe ir a la playa con tacones”); claves enigmáticas (“el traje de baño es una cuestión muy personal” o “la piel resulta fundamental en el sexo”); y apuestas firmes por el choque de civilizaciones (“La reina Rania me fatiga un poco, es una reina demasiado fashion para representar a un país como Jordania”). Algún capítulo se interna en el surrealismo, como el titulado “¿por qué no me pongo chándal?” (“para andar por la calle, no lo veo”). Hay consejos de una banalidad estremecedora, claro que para profundidades ya teníamos a madame de Châtelet, la amante de Voltaire, no siempre vamos estar con lo mismo. Carmen recomienda invertir en una buena cubertería de plata, incluso en dos iguales, y nos cuenta que una de las bases de su alimentación es comer cuando tiene hambre.
Carmen elige –si es que elige Carmen- una serie de mujeres elegantes cuyas fotografías se muestran, y nos sorprende lo acertado de la elección y lo infrecuente. Es lo mejor del libro. Aparecen  sucesivas (y no exhaustivas): Daisy Fellowes, Tamara de Lempicka, Consuelo Crespi, Babe Paley, la Princesa Pignatelli, Elsa Martinelli o Marisa Berenson. No, no se ha atrevido a añadir su foto, Carmen no es tonta aunque pueda parecerlo, además, ya está en la portada.
El libro termina con una lista de sus sitios favoritos en cuatro capitales de Europa y sus retiros dorados en Bali, en Capri y en Salzburgo.
Carmen le dijo al Maharaja de Udaipur en su fiesta de cumpleaños: “Es usted fantástico y muy atractivo”. El Maharaja parecía que iba a cumplir cien años. Además le encantó la música india “Parece que vayan a salir cobras”.
¡Bravo, Carmen!
Escribió Paul Eluard: “Hay otros mundos, pero están en este”

Calificación: Incalificable.
Tipo de lector: Desahuciado por la ciencia.
Tipo de lectura: Como me decían a mí en el colegio: “podías haber hecho más
¿Dónde puede leerse?: En el metro, supongo.
¿Dónde encontrarlo?: En la FNAC lo tienen en la sección de Sociología, para que no se pierdan.