oct 8 2012

Kabul Disco (Cómo no fui secuestrado en Afganistán)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Primer tomo de Kabul Disco firmado por el dibujante Nicolas Wild en el que se narra su estancia en Afganistán.
En plena crisis creativa y económica encuentra una oferta de una sociedad dedicada a las actividades culturales y publicitarias de ese país y accede a viajar. Una estancia que debería llegar a tres meses se dilata en el tiempo y las experiencias de Nicolas Wild van tomando forma y hondura.
Recuerda mucho, este cómic, a la serie en la que lleva trabajando algunos años Guy Delisle y es, tal vez, excesivamente deudora de la misma. Pero el trabajo de Wild es excelente y toma personalidad propia desde la primera viñeta.
Adaptación al entorno, disfrute del mismo, enfrentarse a una cultura diametralmente opuesta, los amigos que son expatriados, el ritmo de trabajo endiablado y una ironía finísima acompañan la narración. Una narración con buen ritmo que se desplaza con un aprovechamiento del papel muy inteligente que hace resaltar lo importante, sugerir lo esencial y mostrar los detalles de un viaje iniciático espléndido.
El trazo del dibujo es sencillo aunque no deja escapar nada importante. Un blanco y negro que juega con los tonos y las sombras es un acierto artístico indudable. Y el guión es muy divertido.
Este es un trabajo que gustará a todo tipo de lectores. Incluidos los amantes de la novela gráfica. Merece la pena.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Muy divertida. Fácil.
Tipo de lector: Cualquiera.
Argumento: Sobrevivir en cualquier parte del mundo no es un milagro.
Personajes: Muy bien perfilados.
¿Dónde puede leerse?: Afganistán está lejos. sería lo suyo, pero, dadas las circunstancias, en casa, con tranquilidad y un café cerca, es suficiente.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual. Que para eso están.


oct 1 2012

Esperanza: una tragedia

Artículo escrito por: Laura Kvaternik
Shalom Auslander es un rebelde, un agitador. Un adolescente con ganas de tocar las narices. Puedo afirmarlo con tan solo conocer el título de su primera novela, Lamentaciones de un prepucio
(pendiente de lectura), y el contenido de la segunda, Esperanza: una tragedia.
Educado en la ortodoxia judía, este columnista de importantes publicaciones estadounidenses como The New York Times y The New Yorker, se rebela contra su pueblo a través de la literatura. Y
lo hace con descaro y con un humor exquisito que escandalizará a muchos, pero que provocará en el resto de sus lectores unas sonoras y sanísimas carcajadas.
Yo me quito el sombrero ante esta novela; por su argumento sorprendente, por las ideas fascinantes que plantea, por las escenas desternillantes que protagoniza el desgraciado de Kugel… Y, ante
todo, por alcanzar todas estas pretensiones con una simplicidad solemne, alejándose de esa sobrecarga que a menudo nos hace pesadísimas lecturas potencialmente buenas.
Esperanza: una tragedia es una radiografía de la culpa en nuestra sociedad y, especialmente, en las entrañas del pueblo judío. A Solomon Kugel le corroe la culpa por haber traído a su hijo a este
mundo (Lo siento son las primeras palabras que le dirigió al nacer).
También le corroe el odio hacia la culpa que siente su madre por haber sido otros judíos, y no ella, las víctimas del Holocausto, hasta el punto de afirmar que sí lo fue cuando, en realidad, nació pasada
la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, a Kugel le corroe la culpa por ese odio a su madre y a sus raíces. Y es precisamente esa culpa la que le lleva a aceptar hospedar a dos viejas insoportables en su casa: una es su madre; la otra, una mujer que encuentra en su desván y que dice ser la mismísima Ana Frank. Todo ello a costa de su matrimonio. Porque sí, Kugel está casado. Kugel tiene una mujer, y un hijo inteligente, y un trabajo en el que destaca, y hasta una casa nueva. Kugel lo tiene todo, ¡debería ser feliz! Debería…, pero no lo es. Porque, sobre todo, a Solomon Kugel le corroe la esperanza. Eso es lo que le asegura su terapeuta, el excéntrico pero brillante profesor Jove, que considera la esperanza el mayor y más nocivo vicio de la raza humana. El opio del pueblo, que diría Marx.
Auslander nos presenta esta y otras fantásticas ideas con un envoltorio de ácida ironía, todo lo cual hace de esta rompedora novela un caramelo delicioso que conviene saborear.
Calificación: Brillante.
Tipo de lectura: Divertidísima.
Tipo de lector: Gente que aprecie lo políticamente incorrecto. Puritanos, absténganse.
Argumento: Un judío cansado de toda esa mierda del Holocausto que encuentra a Ana Frank en su desván intenta ser feliz.
Personajes: Excepcionales. Divierten tanto como irritan, o más.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier lugar es bueno. Lugares en los que te sientas a disgusto, para aprender a tomártelo con humor.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual o en la web de Blackie Books, una jovencísima editorial barcelonesa pionera en generar un fenómeno fan: http://www.blackiebooks.org/


sep 5 2012

Los muertos no se tocan, nene

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Rafael Azcona, conocido por ser el guionista de obras maestras del cine español de la mano de Berlanga y Bardem entre otros, en una época de posguerra que burlaba como podía la censura, la obra retrata sobre un fresco conocido por el provincianismo de su querido y natal Logroño, una fábula irreverente, llena de humor negro y con mimbres de iniciática por obra y gracia de Fabianito, poeta que suma sílabas de versos para reconvertirlos en de arte mayor y que compagina el amor platónico con una chica de su edad con sus frecuentes masturbaciones pensando en tía Abelarda.
La novela, como la película firmada por José Luis García Sánchez, mayormente dialogada, resulta ser una crítica feroz de lo que suponía y supone cualquier óbito por más que el fallecimiento se dé en alguien ya casi centenario; se critica a las familias que se visten de lo que no son o fingen con teatralidad lo que son, los cotillas que dan palmaditas en la espalda sin saber, el servicio de pompas fúnebres y su implacabilidad (tienen que tener lista la esquela antes del último suspiro),…
Todo ello mezclando juventud y vejez y haciendo ver por un lado que el final, tan presente en la edad adulta, no es más que parte del principio si lo ve un chaval de quince años con una libreta llena de paroxismos y contratiempos y que no está dispuesto a ser avasallado a las primeras de cambio.
Rafael Azcona, a quién también debemos en libro El repelente niño Vicente, sabía de sobra lo que es un buen personaje. Es una pena que en ocasiones se dejase llevar por lo fácil y tentador de determinadas situaciones. En cualquier caso hay genios a los que se les perdona todo.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Familiarizado con el humor negro, pero también con el costumbrismo.
Tipo de lectura: Simpática.
Argumento: El velorio de una eminencia de Logroño y los escarceos de su nieto.
Personajes: Bien trazados.
¿Dónde leerlo?: Junto al féretro de Juan Luis Galiardo, uno de sus últimos actores fetiche.


sep 3 2012

Te dejo es jódete al revés

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Para cualquier lector, un libro tiene un momento reservado único y especial. Si hoy no puedes con Faulkner ya llegará el día que te lo tragues sin pestañear. ¿Cuántos muchachos renuncian a El Quijote durante su época escolar? Bueno, este es un mal ejemplo, porque, a pesar de lo que dicen unos y otros, son pocos los que encuentran huecos para la obra de Cervantes. Si alguien asegura haber leído El Quijote no se fíe de él. El caso es que los libros deben llegar en el momento justo. De no ser así, la lectura se atasca y no hay forma; o, lo que es peor, uno se traga una buena novela pensando que es una castaña pilonga.
Del mismo modo, cada autor tiene reservada la novela justa. Salinger no hubiera escrito nunca jamás Guerra y Paz. Esto tiene su cara amable (un buen autor encuentra la escritura y narra lo que la literatura necesita de él) y su cara espantosa (Sánchez Dragó no para de escribir por si hay suerte; pero nada, ni para él ni para el resto que sigue aguantando mecha con esos textos que presenta).
Purificación García, Señorita Puri en internet, ha encontrado su libro y, lo que es más importante, su público. Ha escrito una novela divertida, fácil de leer; ha dibujado un personaje muy vital que transita el universo de la narración con seguridad, acercando la vista a los lugares que le interesan y resultan ser comunes y fáciles de reconocer para los lectores; ha sabido utilizar un lenguaje acertado para conseguir lo que yo creo que es su gran objetivo: divertir al lector, divertirse ella y explicarse las cosas desde el lugar en el que más cómodas se sienten (autora y personaje). Porque este no es un libro que tienda a la profundidad (salvo en uno de sus últimos capítulos que, por cierto, no está nada mal) ni a utilizar recursos pomposos ni a servir de escaparate de ideas nunca vistas. Afortunadamente para los lectores, el interés es claro de principio a fin. Si hubiera sido de otra forma, si la autora se hubiera animado con algún alarde por el camino, la novela hubiera perdido toda la gracia.
Todo esto se convierte en un pequeño problema a medida que avanza la narración. Por una parte, se acumulan más tópicos de los que serían necesarios y, por otra, la autora comete alguna injerencia. Pero en un libro con esta vocación esto es un problema menor.
Un libro estupendo para pasar el rato, para disfrutar de un personaje sin pliegues, que narra sus peripecias sin buscar sorpresas baratas. Un libro estupendo para disfrutar de una forma de hacer literatura transparente. No todo tiene que ser Faulkner. No todo tiene que ser Cervantes. Además, casi nadie los lee. Digan lo que digan

Calificación: Muy, muy divertido.
Tipo de lectura: Más que agradable.
Tipo de lector: Creo que no podría excluir a nadie.
Personajes: Bien dibujados. No pierdan de vista a Simona.
Argumento: El mundo según Puri.
¿Dónde puede leerse?: Sobre una de esas cintas en las que ponemos los yogures antes de que nos cobren un IVA despiadado.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jun 10 2012

Crónicas de Jerusalén

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Después de Pyongyang, Shenzhen y Crónicas Birmanas, Guy Delisle entrega Crónicas de Jerusalén en las que nos cuenta cómo fue su estancia en Israel durante dos años acompañando a su mujer.
Delisle se integra en el escenario y logra desde la ironía o la gravedad (dependiendo de los casos) mostrar un país lleno de contradicciones, injusticiasy situaciones completamente delirantes.
Con un trazo sencillo (al que nos tiene acostumbrados) aunque no exento de detalles suficientes y una técnica narrativa muy cuidadosa con el ritmo del conjunto y de cada página, nos enseña Israel en todo su esplendor y decadencia.
El tebeo es estupendo. Más en la línea narrativa de Pyongyang y de la madurez de las Crónicas Birmanas. Se acerca a una guía de viaje vital en la que impera el sentido común de una mirada que sabe reposar sobre lo importante que no siempre es lo más pomposo.
Los colores, aunque discretos en su mayor parte, se utilizan con gran acierto. No sólo matizan la luz escénica sino que sugieren esa luz que el autor maneja de forma emocional al contar lo que vio. Sólo las estridencias (todo en amarillo) resaltan sobre el conjunto.
Aporta el autor algunos datos curiosísimos a lo que ya sabemos sobre Israel; otras veces, tan sólo constata lo que ya es conocido o intuido, y deja algunas páginas que reproducen las opiniones de los palestinos y de los israelitas, de los judíos, cristianos o árabes, de los militares y sacerdotes.
Excelente tebeo de un dibujante que está empeñado en hacerse más grande cada día.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Más divertida no puede ser.
Tipo de lector: Esto puede leerlo cualquiera. Y le gustará.
Argumento: La madre de todos los desastres se llama Israel.
Personajes: Episódicos y deslumbrantes. Y él mismo. El autor digo.
¿Dóde puede leerse?: Frente al Muro de las Lamentaciones para entender lo que pasa.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


jun 10 2012

Tú me has matado

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En España tenemos un buen número de dibujantes que apuntan excelentes maneras. Uno de ellos es David Sánchez. Buen trazo y guiones que hacen al lector traspasar esa línea tan fina que separa el bien del mal, lo bello de lo horrible, lo sensual de lo sórdido; en definitiva, el lado amable del mundo y su opuesto.
Tú me has matado es un tebeo que descoloca en un primer momento y que deja cada cosa en su sitio (incluido al lector) al finalizar. David Sánchez elige una narración circular para decir lo que quiere. Al menos, esa es la sensación, porque, aunque la figura del círculo aparece finalmente, lo que hace es abrir el compás y señalar la forma sin una continuidad narrativa clara. Esto aporta al tebeo un ritmo muy interesante que no se pierde en ningún momento. Los personajes se van construyendo desde la maldad, desde la violencia. Los que no comienzan en ese punto acaban en él. Porque todos son culpables de que el mundo sea una pocilga, de que todos matemos a todos. Todo se mezcla para dar como resultado la misma cosa. Dios, la muerte, sexo, depravación, falta de comunicación, justicia, abusos. La conversación entre Alonzo y un psiquiatra (este termina dejándose ver como asesino de niños) no tiene desperdicio. La conclusión es que el final es uno sólo y que nada puede hacerse en una situación como la que enseña el autor.
David Sánchez suma una zona surrealista, casi onírica, que aporta una buena dosis de credibilidad a  la narración. Sin esa duda sembrada en los lectores (a través de sus personajes que, también, dudan sobre lo que es y no es) lo contado sería muy difícil de sostener. De este modo, la cosa aguanta bien.
El autor se encarga del color. Otro de los aciertos del cómic. Las gamas van modificándose a medida que el relato lo va demandando y el lector tiene una agarradera narrativa para seguir el hilo sin problemas.
En definitiva un buen cómic de un buen autor al que habrá que seguir la pista.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Fácil aunque el tebeo exige volver a él.
Tipo de lector: El que se atreva con cosas diferentes.
Argumento: Entre Dios que no aparece y los hombres y mujeres que sí que están, el mundo es un desastre.
Personajes: Episódicos. Se explican unos a otros.
¿Dónde puede leerse?: En la Ruta 66 mientras tomas café en un bar de carretera.
¿Dónde puede comprarse?: En la feria del libro de Madrid. O en cualquier librería.


may 26 2012

Nadie es más que nadie

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Miguel Ángel Revilla es político. Ha sido durante algunos años presidente de la comunidad cántabra. Y, sobre todo, es un tipo divertido, campechano y buena gente.
No suelo leer este tipo de libros en los que los políticos cuentan sus batallitas y sus grandes logros. Me aburren mucho y no recibo a cambio de mi atención nada que merezca la pena. No los leo porque, además, suelen estar muy mal escritos.
Sin embargo, en este caso, cuando abrí el libro y comencé a leer no pude dejar de hacerlo hasta el final. Entre otras cosas porque me pareció ver mucha verdad desde las primeras páginas. El libro no está mal escrito aunque no es ninguna demostración de gran calidad literaria. Lo que aporta desde un punto de vista artístico es cero (tampoco creo que hubiera esa intención por parte del autor). Pero es tremendamente divertido. Revilla lo salpica de anécdotas entrañables; de recuerdos que van de la niñez a su madurez como persona y político; de retratos accesibles de personajes de suma importancia (el rey de España, presidentes de la nación o políticos de diverso pelaje). Hasta aquí un libro más. Pero lo que diferencia este libro de todos los demás es la honestidad y la cercanía con la que nos llega una información que no nos cambiará la vida, pero que, sin embargo, nos recuerda que detrás de un cargo político (a veces y sólo a veces) encontramos a una persona normal y corriente. La solemnidad queda al margen, afortunadamente.
Como todos estos libros, incluye algunas fotografías del autor. Siendo niño, joven, político, padre y esposo. No aportan nada de nada como suele pasar.
Me quedo con un aspecto que me ha parecido especialmente sugerente. La relación de Revilla con el fundador de ETA cuando la banda armada no existía. Y, por otro lado, ese mensaje que envía Revilla que viene a decir que sin esfuerzo nada es posible. Un esfuerzo que se convierte en conflictos con los más poderosos y, sobre todo, con uno mismo.
Que nadie espere una sola frase para anotar. Que nadie espere confesiones incendiarias. Que nadie espere algo que no sea un rato de entretenimiento. Que nadie lo espere, pero si tienen un rato, no dejen de leer un más que agradable volumen lleno de honestidad.

Calificación: Interesante y divertido.
Tipo de lectura: Muy sencilla.
Tipo de lector: Cualquiera que este intersado en echar un vistazo a la España de hoy.
Argumento: Revilla y sus anchoas.
¿Dónde puede leerse?: De camino a Santander. No en AVE porque les dejaron colgados.
¿Dónde puede comprarse?: Dadas las fechas, en la Feria del Libro de Madrid. Hay que visitarla y dejarse unos euros.


may 20 2012

Te vas a reír cuando te lo cuente

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De una localidad de Albacete es el autor, Félix J. Velando, de este descacharrante libro. Publicista de estudios y guionista de profesión. Estos nueve relatos editados por La Página van de la sátira blanca a lo coral; de esta primera tendencia vemos ramalazos del mejor humor de Joaquín Reyes y su famoso grupo Muchachada Nui, mientras que la coralidad recuerda al mejor José Luis Cuerda; son cuentos éstos irreverentes y hasta cierto punto marcianos por lo explosivo de su propuesta sobre el cotidiano delirante; cuentos fraguados en una espontaneidad trabajada y que da mucho de sí, tiernos y crueles como el de la novia de Elvis, brillantes como el increíble y sugerente Pezones, que en realidad podría ser segunda parte (y no última) de Una noche en la tele, en tanto en cuanto ambos comparten a un tal Peralada, un contra alter ego nada ocasional.
Es difícil encontrar verdadero sentido del humor en la literatura en España, y este libro la tiene. En sus páginas hay algo más que un buen chiste, una voluntad, si acaso algo reiterativa, por contar las cosas con gracia; tiene en su ligereza y aparente falta de pretensiones a su mejor aliado y maneja el tiempo con gran solvencia, arrancándonos la carcajada tras varias sonrisas solapadas, por acumulación, sabe reírse de y con lo excesivo y sesudo en literatura, aportando una visión que desacraliza tantos altares encumbrados por un afán supuesto de trascendencia. Además sabe jugar bien con las palabras sin caer en el galimatías.
Relatos muchos rurales con personajes de la capital que tiran para el terruño, coralidades que no se entienden más que desde una firme actitud de crear y crear personajes que definen un mundo cercano y lejano a la vez, borroso y nítido, como la vida misma.

Calificación: Muy divertido.
Tipo de lector: Dispuesto a no dejar títere con cabeza.
Tipo de lectura: Agradecida.
Argumento: Nueve historias más sobre lo humano que sobre lo divino.
Personajes: Risibles.
¿Dónde leerlo?: En la Roda, mientras compramos Miguelitos.