sep 30 2013

El veterano

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Carl Schrade fue detenido y enviado a un campo de concentración alemán. Hitler ya tenía, en ese momento, el control absoluto  de Alemania. Millones de personas pasaron por el mismo trance que Schrade, pero muy pocos fueron los que salieron vivos de aquellos infiernos.
El autor logró sobrevivir once años. De un campo a otro, de paliza en paliza, de vejación en vejación. En El veterano intenta resumir su experiencia. Ya avisa Schrade, al comenzar el relato, que el no es escritor y que no intenta presentar su obra como un ejemplo de calidad literaria. Y no le falta razón cuando avisa siendo tan honesto. Aunque no es ese el valor de este libro. El testimonio, la posibilidad de ser conocido por todos, el relato de lo más infame que ha tenido que soportar el género humano; esa es la importancia de El veterano.
Aunque no faltan momentos crueles y violentos, el autor procura no entrar en detalles escabrosos. Se conforma con mostrar un clima tremendo y doloroso. De paso, no escatima al decir lo que piensa sobre el nacionalsocialismo o sobre Alemania y los alemanes.
A pie de página, aparecen datos sobre algunos de los carceleros. Destinos, ascensos, muerte, puesta en libertad libertad (es bochornoso conocer el destino de una banda de criminales como esta y entender que se hizo la vista gorda en muchas ocasiones). El resto de los personajes desaparecieron para siempre si dejar rastro, bien incinerados, bien en una fosa común. El libro está dedicado a retratar a los malos. Los buenos, sencillamente, mueren con brutalidad convertidos, mucho antes, en despojos humanos.
Técnicamente, el libro es muy flojo. A veces es reiterativo, no se pueden encontrar alardes literarios, los personajes terminan pareciendo la misma cosa (las víctimas son igual de víctimas o los verdugos igual de verdugos). Es posible que se hubiese podido resolver con la mitad de páginas. Sin embargo, estos testimonios, sea cual sea su factura, deben ser tenidos en cuenta y conservados por siempre jamás. El veterano, además, permaneció oculto durante setenta años y merece tener un lugar privilegiado en las estanterías para que nuestra memoria siempre lo tenga presente.
Carl Schrade criticó a Hitler en una cafetería de Berlín. Fue arrestado. Vio morir a miles y miles de personas. De 1934 a 1945 vivió dentro de algún campo de concentración. Y escribió El veterano. Una pieza más de un puzzle horrible que cambió la historia de la humanidad.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Fácil. Se hace entretenida aunque la sensación, después de 150 páginas, es que el resto ya está leído.
Tipo de lector: Interesados en la infamia nazi.
Argumento: Cómo un hombre logró sobrevivir al mal en estado puro.
Personajes: Feroces, desalmados, crueles. Eso o víctimas.
¿Dónde puede leerse?: En casa. Tranquilo y a salvo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 21 2013

Winston Churchill (Una biografía)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Sebastian Haffner vivió exiliado en Inglaterra durante 14 años. Es autor de una de las mejores biografías sobre Winston Churchill. Entre otras cosas porque escapa de lo excesivo al aportar datos o ubicar acciones concretas sin dejar de profundizar en lo más importante del protagonista. Una niñez tremenda y dolorosa que le llevó a no cultivar su titulación académica dada la incompresión del joven ante el sistema académico; una juventud ardorosa y llena de casualidades que le llevaron a una fama temprana; un carácter terco, arrogante y visionario al mismo tiempo; una forma de hacer política que buscaba la guerra como elemento natural.
La figura de Winston Churchill es una de las más apasionantes de la historia del siglo XX. No se entendería del todo dejando al margen lo que hizo y dijo este hombre. En la biografía de Haffner se resaltan los aspectos más interesantes: el odio absoluto que sentía por Hitler y el desprecio que le demostró al dejar de hablar de él puesto que no le interesaba en absoluto; el odio a comunistas y socialistas; su postura más radical en política cuando se vio acorralado; su hiperactividad hasta casi el final de su vida. Todo un personaje este Churchill.
No deja escapar la oportunidad el autor para referirse a la sociedad y política inglesa de cada momento que vivió el protagonista de la biografía. Ni para hablar del Churchill escritor o militar o aventurero. Por ello el libro es de muy fácil lectura. Todo lo que quiere decir Haffner lo dice sin grandes pomposidades, desde la cercanía.
Entender la Europa actual es difícil sin saber cuál fue el papel que desempeñó Winston Churchill. De hecho, fue él quien imaginó las cosas que vendrían y que han llegado.
Interesante e imprescindible obra para todo aquel que quiera descubrir, entender o explicar qué pasó durante el siglo XX en el mundo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Muy amena, fascinante casi siempre.
Tipo de lector: Cualquiera dispuesto a enterarse de lo que pasó durante el siglo XX.
Personaje: Inigualable.
¿Dónde puede leerse?: En Londres, desde luego.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 28 2013

Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Hannah Arendt no es una autora fácil. Es filósofa, es alemana. Y como muchos filósofos (los buenos) mira las cosas desde lugares comprometidos, desde lugares que ya deberían estar visitados por el lector (muchas veces no es así), desde lugares áridos y antipáticos por su profundidad. Y, como todos los escritores alemanes (los buenos), escribe muy bien, pero dando gran densidad a sus frases y utilizando un vocabulario extenso. No es una autora fácil ni asequible para lectores más acostumbrados a obras ligeras aunque este libro Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal, no es especialmente complicado.
Hannah Arendt viajó a Jerusalén para cubrir el juicio contra Adolf Eichmann. Este tipo era miembro de las SS alemanas y encargado del transporte de cientos de miles de judíos a los campos de exterminio. El libro resume el proceso (ella asistió cuando ya estaba algo avanzado y, por ello, algún autor trató de discutir su trabajo). Encontramos a un acusado poco inteligente, siempre descontento con lo que le iba sucediendo en la vida hasta que ingresa en las SS y ve en ello una posibilidad de hacer carrera; un tipo bastante normal que utiliza el lenguaje sin lograr una comunicación fluida, un lenguaje propio del burócrata que fue. Arendt no ve al monstruo que cabía esperar encontrarse, lo define como un tipo normal y corriente. Pero, también, encontramos un proceso de aniquilación extraordinario y sobrecogedor. País a país. Eichmann envió a la muerte a millones de personas. Eso queda claro en el estudio de Hannah Arendt. Y nos topamos con el comportamiento de los consejos judíos que colaboraron de forma inexplicable en el holocausto y una población civil indiferente o, lo que es peor, conocedora de lo que ocurría e implicada con los nazis. Asaltan las preguntas. ¿Cómo es posible que dos tercios de un pueblo entero acudiesen como corderos a una muerte segura? ¿Cómo es posible que esto ocurriera sin apenas oposición?
Los criminales de guerra podrían confundirse con la gente normal. Eso parece deducirse del trabajo de Arendt. Pero no, una lectura atenta del texto desdice eso de forma rotunda. Porque para la autora la elección moral es libre e individual (aparece Kant para que se explique esto; incluso aparece Kant en las declaraciones del acusado aunque haciendo una interpretación de la filosofía del autor bastante incorrecta). No cabe aceptar que Eichmann fuese una pieza del engranaje ante el que nada podía hacerse. Además, Arendt hace referencia a algunos países en los que se plantó cara al problema y en los que el número de bajas fue sensiblemente inferior. Eso que declaró Eichmann cuando explica lo acordado en la Conferencia de Wannsee no tiene justificación: se sintió como Poncio Pilato. Pero eso no le convierte en inocente, sigue siendo un asesino brutal y despiadado.
Arendt insiste, muy elegantemente aunque con fuerza, en que el juicio fue una farsa. Todo estaba decidido. Eichmann merecía la pena de muerte, pero el juicio fue lo que fue. No se trataba tanto de juzgar lo que hizo el acusado como de juzgar el holocausto en sí mismo. Para el pueblo judío esto era necesario.
El libro se publicó en The New Yorker por partes y causó un gran revuelo entre los judíos (los ataques a la autora fueron durísimos) y entre los intelectuales de todo el mundo. Es un estudio exquisito (decir que es una crónica que incluye reflexiones de gran peso sería más correcto), muy bien escrito. En este texto se habla, por primera vez, de la banalidad del mal, ese concepto que explica cómo lo malo encajado en un sistema puede convertirse en algo bueno o normal.
Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal es, por supuesto, un enlace perfecto con el resto de la obra de Arendt. Y un documento imprescindible si quiere entenderse lo que fue el holocausto judío; lo que llamamos crímenes contra la humanidad. Inquieta algo de este libro (el holocausto causa pavor) y es que una matanza de estas dimensiones la pudieran provocar un grupo de personas que podrían estar paseando por la calle tranquilamente, a los que saludaríamos con normalidad. Entre ellos Eichmann, un individuo alejado del arquetipo de asesino monstruoso, alguien que no parecía un salvaje aunque del que era realmente difícil no pensar que era un payaso.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Aterradora.
Tipo de lector: Cualquiera que esté interesado en descubrir una parte de la condición humana.
¿Dónde puede leerse?: A la puerta de una sinagoga.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


may 21 2013

El azar de la mujer rubia

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Manuel Vicent invita al lector en El azar de la mujer rubia a jugar con la historia y la ficción, con lo posible y lo que creemos cierto, con la verdad y la otra verdad que aporta la literatura (tal vez más verdadera).
Tres personajes soportan la trama. Adolfo Suárez, el rey Juan Carlos I y Carmen Díez de Rivera. Tres personajes que aparecen y desaparecen en la consciencia perdida del que fuera presidente del gobierno. Junto a ellos desfilan, por una mente dañada e incapaz de almacenar nada, Franco, Santiago Carrillo, Felipe González o Tierno Galván por citar a alguno de ellos. Todo se enreda y Vicent, con una ironía exquisita, desgrana lo que sucedió o pudo suceder en España durante los últimos setenta y cinco años.
El texto se presenta como un conjunto de cuadros que se explican entre ellos, casi siempre, aunque tienen autonomía propia.
Con el soporte de una memoria perdida, aunque a punto de inventarse cada segundo por ella misma, Vicent nos deja escritas las posibles conversaciones entre los personajes que toman forma definitiva cuando las coloca junto a episodios históricos concretos.
La importancia de la obra llega, no desde la calidad literaria (que no falta aunque no se convierte en fundamental por ser el lenguaje cercano al periodismo o de columna muchas veces) sino desde el desparpajo con que el autor presenta situaciones que hace unos años (pocos) nadie hubiera sido capaz de manejar ni con el camuflaje de una ficción de quita y pon y nada aparatosa.
Estropean algo el conjunto algunas repeticiones innecesarias y sorprendentes en un autor de la talla de Manuel Vicent. Aunque, a decir verdad, no son de gran importancia.

Calificación: Entretenido. Bueno.
Tipo de lector: Es una obra muy asequible. Cualquiera puede leer algo así.
Tipo de lectura: Amena y fácil.
Argumento: Todo tiene un porqué y en política puede ser surrealista.
¿Dónde puede leerse?: En un pinar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


abr 28 2013

Paul se va a trabajar este verano

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En 2002, Michel Rabagliati editó Paul se va a trabajar este verano (en España se publicó el año 2006 y se reeditó en 2012).
Es un cómic excepcional. Muy, muy, bien narrado (los textos están ajustadísimos y encajan perfectamente con los dibujos), el personaje protagonista (alter ego del autor) crece en cada viñeta de forma portentosa, los recursos técnicos de Rabagliati son sencillos aunque de una efectividad aplastante, el diseño de página magnífico y es divertido a más no poder.
Paul se va a trabajar este verano podría parecer un viaje iniciático (que lo es) aunque incluye una zona final que va mucho más allá. Porque ese viaje es para el personaje lo que llega a ser mucho más tarde y lo que será para otro personaje (su hija).
Paul es un adolescente que no encuentra su sitio en el mundo. Casi por casualidad termina como monitor de un campamento de verano. Se conocerá a sí mismo, a personas importantes a pesar de lo efímero de la amistad de verano, ejemplos que le acompañarán toda la vida y un espacio imposible de cambiar por nada o por nadie.
Rabagliati se muestra ocurrente, sensible y capaz de mirar atrás con la distancia suficiente como para echar un vistazo alejado de lo que cualquier otro vería.
Este es un cómic muy recomendable para lectores jóvenes (les gustará mucho). Este es un cómic imprescindible para los adultos (les recordará lo mejor de sí mismos). Este es un cómic que no puede faltar en cualquier biblioteca.
Extraordinario, evocador, divertido, hondo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Fácil y divertida. Una segunda o tercera más divertida todavía.
Tipo de lector: De 15 años en adelante. Sin excepciones.
Argumento: Los adultos lo que envidian es a sí mismos cuando eran jóvenes.
¿Dónde puede leerse?: En la orilla de un lago.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


abr 10 2013

Me hallará la muerte

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La posguerra civil española ha dado mucho juego a los novelistas españoles. Y sigue siendo así. Esa herida mal cicatrizada que sigue dando problemas y que se arrastra sin remedio es caldo de cultivo para fabulaciones de todo tipo y una excusa para explicar temas actuales aunque se disfracen de cartilla de racionamiento o estraperlo. Un mundo fascinante en el que se mezclaron materiales que un escritor difícilmente puede rechazar.
Juan Manuel de Prada es un escritor al que le gusta utilizar tonos altos. Busca y rebusca en el diccionario hasta encontrar palabras que resultan a muchos extrañas e, incluso, arcaicas. A veces resulta exagerado en ese uso exquisito del lenguaje. Y, a veces, comete errores de bulto al hacerlo. Me hallará la muerte es una buena novela, bien estructurada, bien desarrollada y rematada por la única vía que era posible (esto la hace algo previsible). Pero acumula algunos defectos que podrían haberse evitado.
El narrador que utiliza de Prada se acerca mucho al que se conoce como narrador complejo. Henry James lo usó con frecuencia en su obra con magníficos resultados. Es este un narrador que se pega muchísimo a la acción y que tiñe su lenguaje del propio del personaje. Pero el autor confunde las cosas en algún tramo de la obra. Porque su narrador se construye desde un lenguaje concreto y propio y no caben inserciones que le corresponden al personaje en el que se centra el narrador (el narrador va alternando y va de un personaje a otro; es como si se acercase a ellos para que viéramos todo desde un punto de vista cercano a cada cual). Una cosa es teñir y otra, bien distinta, hablar del mismo modo. Pero, además, las injerencias del autor no son pocas. Trata de ser prudente y astuto al hablar de asuntos religiosos o del aborto, pero el discurso utilizado y puesto en boca de narrador o personaje, queda algo artificial.
Por otra parte, Juan Manuel de Prada organiza una trama alrededor y deudora en exceso de aspectos algo inverosímiles. Por ejemplo, el parecido entre personajes que se anuncia. De hecho, al final de la novela, un personaje le dice a otro que ese parecido es increíble y que no se explica algunas cosas que han sucedido. Por otra parte, el cúmulo de casualidades a lo largo de la trama resulta un mecanismo algo endeble para soportar tanto como el autor carga sobre él.
Tal vez la longitud de la obra sea algo exagerada. Tal vez el autor se toma demasiadas molestias en descripciones que no aportan gran cosa (el correlato objetivo no aparece casi nunca) o en introducir asuntos con gran despliegue de medios cuando lo que aparece es poco o nada.
No obstante, Me hallará la muerte es un buen trabajo. Se deja leer y procura en el lector cierta avidez por saber lo que ocurrirá. De Prada matiza muy bien los escenarios y crea un clima en cada uno de ellos más que notable. El Madrid de la posguerra; el frente soviético; las calamidades que se pasaban en ambos lugares; Madrid trece años después. Y los personajes terminan teniendo la profundidad suficiente como para que el lector pueda empatizar con ellos. Además, deja que evolucionen con credibilidad.
Es posible que, a pesar de esos problemas que apuntaba, sea una de los mejores trabajos que tengamos ocasión de leer durante el año.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: No es una novela para principiantes aunque puede gustar a muchos.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Nada bueno llega de algo malo.
Personajes: Creíbles y muy bien dibujados.
¿Dónde puede leerse? En el parque del Retiro madrileño.
¿Dónde puede comprarse? En tu librería habitual.


ene 7 2013

La muerte en Venecia

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Thomas Mann nos arrastra, en esta excelente novela corta, a un viaje del que conocemos el final, a un viaje de todos.
Revisa en él su concepción del mundo, de la mitología, del proceso creativo, de la muerte como meta del ser humano. Y lo hace desde una prosa exquisita, llena de matices, difícil de interpretar salvo que el esfuerzo del lector sea importante.
La lectura de esta obra, bien puede quedarse casi en lo superficial y limitarse a una historia de amor imposible entre un hombre recién llegado a su vejez y un adolescente, bien puede convertirse en un reto en el que Hermes, Apolo, Dionísio y un gran número de referencias mitológicas, son protagonistas y convierten el universo del personaje en algo que va más allá. La contraposición y el tránsito entre lo apolíneo y dionisíaco, el camino que hay entre el arte y la muerte, entre la idea y su verbalización, entre la nada de Nietzsche y la eternidad de los dioses; son los pilares de una novela que soportan una trama valiente que quiere indagar en el mundo de un personaje sorprendente y profundo.
En La muerte en Venecia, nada pasa sin ser necesario, cada detalle debe ser tenido en cuenta. Cuando el protagonista, un escritor llamado Aschenbach se refresca tomando una mezcla de zumo de granada y soda, el lector puede quedarse en la anécdota, pero puede llegar a saber (si no lo conoce ya) que ese zumo está vinculado a Hades porque cuando este secuestra a Perséfone se lo hace probar ya que quien toma bocado allí está condenado a no salir jamás. Como le ocurre al personaje con Venecia, como le ocurre una vez que se ve inmerso en un amor prohibido. Los sueños de Aschenbach nos llevan hasta los ritos báquicos, los personajes que pudiéramos considerar actantes (lo son, por supuesto) mirados con atención comparten rasgos que les convierte en el propio Hermes. Todo en el relato es fundamental. La propia Venecia funciona como correlato del personaje y, a la vez, como recordatorio de una Atenas idealizada que termina en desastre. Platón aparece en la narración para quedarse hasta el final. El mar es la eternidad y la propia muerte. El proceso creativo, el talento, la rendición del autor ante una burguesía que acepta, o no, la obra si se adapta a sus cánones o los intenta saltar, todo en La muerte en Venecia nos arrastra hasta la reflexión.
Pero la lectura más superficial es otra opción. Tan buena como la primera. Se trata de una novela tan bien escrita que, aún sin entender el cien por cien de lo expresado, gusta a cualquiera. Esta es una forma de escribir que se echa en falta actualmente.
Thomas Mann es uno de os grandes autores de la historia de la literatura. Y La muerte en Venecia una de sus obras más deslumbrantes.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lectura: Tranquilizadora.
Tipo de lector: Cualquiera que esté dispuesto a afrontar retos.
Personajes: Perfectos. Los secundarios (todos) representan a un ser mitológico.
Argumento: El viaje inevitable hasta la muerte.
¿Dónde puede leerse?: En el Lido.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


dic 9 2012

Dublinés

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Dublinés es un cómic. Para ser más exacto, es un fantástico trabajo publicado por la editorial Astiberri y firmado por Alfonso Zapico. Es de esos libros que el lector abre y no puede cerrar hasta acabar de leerlos; de esos trabajos que el lector no puede abandonar nunca, incluso después de finalizar su lectura.
Nos presenta la vida de James Joyce. Desde su infancia hasta su muerte el 15 de enero de 1941. Su genio, su soberbia, sus costumbres, sus amores, sus fobias. Con el detalle de un gran conocedor del personaje y de su entorno, parando y recreándose en lo importante, silenciando eso que sería inútil decir aunque queda en la esencia del relato para que el lector pueda manejar la información en plenitud.
El trazo de Alfonso Zapico es cuidadoso, detallista; justo y sin tratar de sobresalir por encima del personaje que es el que manda en esta obra. Juega muy bien con los grises para crear climas y matizar el estado de ánimo del personaje, aclara con la imagen un texto exacto y suficiente para que el relato avance.
James Joyce es uno de los grandes escritores de la historia de la literatura y este cómic (trabajo realizado durante dos años) es un justo recordatorio de lo que fue este genio.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Apasionante, muy divertida.
Tipo de lector: Amantes del cómic y de la literatura.
Argumento: La vida de un genio.
Personajes: Perfectos en su diseño y evolución.
¿Dónde puede leerse?: ¿Irlanda?
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.