sep 29 2013

Los últimos días de Pompeya

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Enmarcado dentro del romanticismo decimonónico inglés, pero con carácter más lírico que épico; el poeta, político y novelista, E.G. Bulwer Lytton, triunfó con esta suerte de novela histórica tan lejana en espíritu como cercana en mimbres a las de Walter Scott, situando la peripecia en un sur de Italia que nos es descrito con profusión de detalles desde sus viviendas, su circo y sus amores.
A pesar de que cómo se apunta en el título, la ciudad está a punto de desaparecer, no se abunda demasiado en el clima decadente propio de la distinción rigurosa entre patricios y plebeyos. Existen conversaciones enjundiosas entre filósofos como Salustio, con otros que no creen serlo tanto como Glauco o Arbaces y que sin embargo disertan y dialogan como si lo fueran. Empieza, además, a cuestionarse la fragilidad como falta o virtud femenina gracias a personajes como los de Nydia e Iona.
La historia principal es el amor entre Glauco e Iona, a pesar de estar a un tiempo fuera de campo; ella muestra toda su fuerza intelectual en la intuición, mientras él contempla su belleza. Arbaces se muere de celos, tanto que podríamos estar ante un principio de Otelo en el que finalmente gana el Vesubio o el catolicismo del enamorado más que cualquier veneno de fuerza mortal.
En la ingenuidad de esta propuesta aparecen muchos más personajes; se dibujan los baños turcos, donde el vicio queda depauperado por el poder de la poesía, una lírica que hoy se nos antoja tradicional, pero que gana en poder de evocación gracias a ser cantada primero por una florista para terminar en epílogo epistolar alegre.
Tal vez Salustio, que empieza siendo el epicúreo por excelencia, es el que más pruebas de tolerancia recibe, todas ellas superadas por el afán de amistad.
Todo ello nos lleva a una agradable lectura, siquiera algo alargada en su nudo, precursora de dramas, tragedias y comedias, siendo esta indefinición de género todo un sustrato sobre el que ahondar y no tanto un prejuicio.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Aficionado a la Historia y la poesía.
Tipo de lectura: En distintas claves.
Argumento: El amor, los celos, el placer intelectual.
Personajes: Novelescos.
¿Dónde leerlo?: En una terraza cerca del Foro Romano.
¿Dónde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 27 2013

Luz de Agosto

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Leer a William Faulkner es encontrarse con la literatura, con el auténtico arte de escribir. Tal y como están las cosas, es reconciliarse con todo ello.
Creo que fue Arturo Pérez Reverte el que acusó -a los escritores españoles de una época concreta- de seguir a Faulkner para quedar bien, de leer sus novelas y cuentos porque así quedaban dentro del círculo de los escritores de alto copete. Digo acusó porque lo afirmó con bastante mala baba. Y, una de dos, o no ha leído a William Faulkner o, si lo ha hecho, no se ha enterado de nada.
Leer a este autor es un trabajo duro, entenderle todavía lo es más, comprender el sentido del humor que utiliza este autor sólo está al alcance de los que no se toman en serio ni el mundo ni a sí mismos ni, por supuesto, la literatura. Porque el mundo construido por Faulkner es grandioso, es gracioso, es profundo, es odioso. Es nuestro mundo disfrazado con harapos. Un universo atrapado por un aliento en la escritura difícil de seguir, por un tono altísimo en el que cada palabra elegida parece que estuviera allí esperando a ser utilizada; un universo plagado de personajes llenos de aristas, de escenarios retorcidos sobre su propia decadencia, de muerte, de ignorancia, de desidia.
Luz de Agosto no es el libro más difícil de Faulkner. Ni el mejor. Pero en cada página se puede encontrar más literatura que en libros enteros. La trama policial ayuda a que el ritmo de lectura no sea duro en exceso y, sobre todo, la voz creada por el autor nos lleva de un lugar a otro sin esfuerzos añadidos. Una voz de alternancia limitada que va de personaje en personaje para que, desde el núcleo argumental, crezca un mundo entero en el que cada cosa aporta sentido a otra. El movimiento del foco que realiza el autor es espectacular, definitivo. Porque el narrador se acerca o se distancia para aportar luz suficiente en cada pliegue de los personajes. Leer esta novela y pensar que lo importante es la trama es un error. Lo fundamental está detrás de cada alma dibujada.
Un aspecto técnico muy interesante de la novela se encuentra en las zonas en las que se representan los flujos de consciencia de los personajes. Los precede un monólogo interior que da paso a ese flujo que abre las puertas de la psicología de cada personaje. Se reconocen por la letra cursiva (innecesaria aunque el autor la utiliza).
El final de la novela delata lo que era Faulkner escribiendo: ironía pura.
Luz de Agosto es una novela imprescindible. El que quiera comprender en qué consiste la creación de un personaje en toda su dimensión no debe dejar de leerla. El que quiera comprender en qué consiste la creación de un universo no debe dejar de leerla. En realidad, nadie debería dejar de leerla.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Una novela de Faulkner exige una lectura atenta.
Tipo de lectura: Debería gustar a todo el mundo.
Personajes: Perfectos.
Argumento: Todo en este mundo se reduce a lo que el individuo es.
¿Dónde puede leerse?: En Yoknapatawpha. Existe en cuanto se abre el libro. En la literatura de Faulkner siempre está aunque la acción no suceda allí.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 22 2013

Ru

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Ru es un libro delicioso. Kim Thúy construye un universo asombroso escribiendo cuadros que aparecen con leves trazos, con colores desconocidos, rasgos ancestrales, dolor, angustia, peligros, esperanza y regresos a las raíces. No es un relato en la que la trama tenga especial importancia. Al contrario, es un simple vehículo para transitar espacios únicos que nacen de la pluma de la autora con una elegancia desprovista de cualquier artificio molesto.

Las sensaciones, el recuerdo o una forma de interpretar la realidad que une lo material y lo trascendente a través de imágenes grabadas en la consciencia de la autora; son los elementos que articulan el relato. Pinceladas aquí y allá que terminan por mostrar un espacio que nos acerca al autor, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda la tragedia de un país entero. Alejada de las imágenes estereotipadas a las que estamos tan acostumbrados, nos relata un horror imperdonable y olvidado cuando no llega en formato cinematográfico.

La escritura de Kim Thúy es elegante, expresiva y busca la imagen como apoyo imprescindible para entender su literatura. Una forma de entender las cosas evocadora y en auténtica búsqueda de la construcción más épica del narrador desde una lírica demoledora.

Ru es un libro breve e intenso; una obra de una autora joven que agradece a la vida haber encontrado el estímulo para escribir puesto que es la tabla de salvación necesaria en el destierro. Ru es un excelente relato para saborear con tiempo, con la tranquilidad de una lectura que busca el nexo entre las vivencias vicarias y las de uno mismo.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Intensa aunque fácil.
Tipo de lector: Interesados en la expresividad del lenguaje.
Argumento: El arraigo en ninguna parte.
Personajes: Casi mágicos.
¿Dónde puede leerse?: En un lugar tranquilo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 20 2013

El jardín de Rama

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La ciencia ficción no es más que el intento de explicar la realidad (al menos lo que creemos que es) utilizando mundos remotos, tecnología desconocida, seres insólitos. Es decir, a través de otros mundos tratamos de llenar de sentido el nuestro.
El jardín de Rama -firmado por Arthur C. Clarke y Gentry Lee- narra la aventura colosal de un pequeño grupo de humanos a bordo de de un gigantesco cilíndrico -llegado desde algún lugar del universo hasta el sistema solar- y que les trasladará por diferentes lugares hasta regresar para que se puedan unir más seres humanos y volver a marchar hacia algún lugar desconocido. La propuesta pasa por reproducir lo que sucedería si esos humanos tuvieran la oportunidad de comenzar, de nuevo, con todo a su favor. Aunque el asunto se reduce mucho, una vez terminada la narración, puesto que los autores (después de mostrar lo más bajo de la especie humana) nos ofrecen una bella imagen que consiste en que todo ser inteligente del universo no es más que la manifestación de su esencia de distinta forma. Que somos lo mismo que los alienígenas, vaya. O que, al menos, existe una conexión enorme y desconocida entre todos los elementos del universo.
El libro comienza con el diario de una de las cosmonautas que quedó atrapada dentro de la nave Rama. Este diario lo utilizan los autores para explicar qué es Rama, qué pasó anteriormente (es la segunda nave que se acerca a la Tierra). El que conozca Cita con Rama tendrá que aguantar un poco (168 páginas de las 700 totales) para conocer cosas nuevas. Algo pesada esta parte para el lector si sabe en qué cosiste ese mundo extraordinario. A partir de ese momento comienza una trama muy entretenida aunque, a decir verdad, bastante previsible. La recreación de esa nueva andadura de la especie humana es parecida en exceso a la que conocemos.
El libro tiene cosas originales, pero está escrito utilizando un lenguaje muy cómodo. Las imágenes poéticas son una catástrofe literaria y los alardes, francamente, ni están ni se les espera. Es un libro muy entretenido y poco más que se sustenta en la trama. Técnicamente, presenta un problema muy importante: el tránsito de los diarios a la zona de exposición narrativa en al que la voz debería ser otra distinta y perfectamente dibujada, sencillamente, no existe. Todo se escribe con el mismo tono, con el mismo aliento, con los mismos registros. Si el lector es exigente se puede irritar. Con razón. Sin embargo, es una literatura que hace pasar un buen rato por algunas cosas. Imaginar el diseño de la nave Rama, de la forma de vida que se plantea; intentar contestar preguntas que nos acompañan desde que el hombre es hombre; puede ser motivo de una divertida lectura.
Los jóvenes tienen en El jardín de Rama un libro que les podrá enganchar a lecturas más profundas. Es un libro que por su estructura y por su lenguaje podría servir para despertar el apetito lector de los que, todavía, no lo han encontrado.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Jóvenes y aficionados a la ciencia ficción.
Tipo de lectura: Muy entretenida. Fácil.
Argumento: El ser humano no tiene remedio aunque existe la esperanza.
Personajes: Se dibujan muy superficialmente. Aunque los autores intentan descubrir su psicología no logran despegarse de los tópicos y eso desluce mucho el conjunto.
¿Dónde puede leerse?: ¿Mirando las estrellas?
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 7 2013

Liberación

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El discurso sencillo en apariencia -pero intenso y reflexivo- del escritor húngaro Sandor Marai se pone en valor en el análisis psicológico de los personajes, una empatía tan grande con ellos que casi podríamos hablar de introspección, de posesión.
Y los días previos a la Liberación de Budapest son un convulso mundo emocional, fuera del tiempo y de la historia.
Días de miedo y de crueldad, de una espera ansiosa. De temor.
Liberación cuenta, a través de los pensamientos de una mujer joven, la vida en la ciudad sitiada y parece que esa mujer – Erzsébet Sós – es un pretexto para recordar, para poner una distancia con el horror.
Sandor Marai se quitó la vida en 1989, muchos años después de la guerra, pero profundamente conmovido por la destrucción de Europa y por el exilio.
Uno siempre se pregunta qué dolor inaplazable puede llevar a un escritor al suicidio.
Pero es que uno desconoce lo que ocurre cuando ya se han visitado los infiernos.
Liberación cuenta la historia de los últimos días de un mundo que se desvaneció con la guerra arrastrando a una clase social -la burguesía- destruyendo sus ciudades, maldiciendo su futuro y truncando las esperanzas de una época feliz que se pensó duradera, la de la paz y la cultura cosmopolitas. Un sueño.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Dura.
Argumento: El argumento es un pretexto.
Personajes: Desgarrados por el miedo.
¿Dónde puede leerse?: En Budapest.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 1 2013

No cambies nunca

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No sé si lo más perturbador de No cambies nunca es que se llena de transexuales que se degradan hasta parecer alienígenas, monstruos de laboratorio, sexo con monos y padres asesinos o la sensación (al terminar la lectura) de querer entender y saber que es casi imposible.
David Sánchez es un autor claramente influenciado por David Lynch (así lo ha reconocido él mismo) en su concepto narrativo y por Ware o Burns en el trazo. Es verdad que de estos últimos arrastra, del mismo modo, esquemas en los relatos. Pero esa influencia que se descubre en No cambies nunca no tapa al autor. Algo que en Tú me has matado sí parecía ocurrir.
El dibujo de David Sánchez busca la perfección. El trazo es limpio hasta la obsesión, no hay una sola mancha en las viñetas; ni una sola. Los colores en este trabajo son mortecinos, deprimentes puesto que nos colocan dentro de centros clínicos por sí mismos. Evocan el olor a éter y pañal usado (de adulto), el olor de aséptico tan característico de la muerte cercana. Eso o a puticlub decadente. Lo que prefieran. El diseño de página va de la simetría (3×2 viñetas por página) a las imágenes ocupando la página entera que coinciden con perspectivas cenitales del personaje o del objeto, bien buscando continuidad narrativa (a ese tipo de página le sigue otra igual) o marcando la importancia inmensa de la imagen.
Los personajes son asombrosos y horribles. El zoo que presenta el autor es amplio y espantoso. Y, claro, sólo a personajes así les pueden pasar las cosas que cuenta el David Sánchez. Cosas que tienen una relación endogámica difícil de descubrir (eso es lo que parece, al menos), cosas que invitan a una segunda o tercera lectura y que no terminamos de ver con claridad. Pero es algo perturbador, algo que se agarra a la consciencia del lector y no suelta.
David Sánchez deja muchos huecos abiertos, muchos lugares que el lector debe visitar y rellenar en su lectura. El que que no esté dispuesto a poner de su parte no podrá saborear un trabajo como este. Porque No cambies nunca es un trabajo excelente, una máquina diabólica para el pensamiento. No se lo pierdan.

Calificación: Brillante.
Tipo de lector: Dispuesto a colaborar.
Argumento: Si cambias la jodes. Algo así. O si no cambias te cambian. Qué sé yo.
¿Dónde puede leerse?: A la puerta de una clínica de investigación de escasa reputación. O a las puertas de un lugar que no le guste a usted nada de nada.
¿Dónde puede comprarse? Pídelo en tu librería habitual. Puedes sacarlo de la biblioteca pública. Suele estar.


jul 29 2013

Motor Lab Monqi (Retrato de Brian The Brain como adolescente)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este cómic es la continuación obligada del volumen en el que se recogían las primeras viñetas en las que aparecía Brian The Brain. Fueron publicadas, en primer lugar, en la tira Días Felices y, más tarde, todas juntas, en La Cúpula con el título Brian The Brain. El personaje (ya adolescente) es un chico algo especial. Tanto como para ser una especie de elemento que se ve rechazado, una y otra vez, por el grupo. El enorme cerebro de Brian es lo que se ve de la parte alta de su cabeza, tiene poderes telepáticos y telequinésicos, su cociente intelectual es altísimo. Y, todo hay que decirlo, utiliza algunas de sus características sin mucho control. Vive en Biolab que es un laboratorio en el que sirve de conejillo de indias y en el que está ingresado su mejor amigo, un mono que sirve de conejillo de indias. Casi todo ser viviente que está en el laboratorio sirve como conejillo de indias por una razón u otra.
Miguel Ángel Martín es el autor. Maneja bien conceptos tecnológicos y se adentra en asuntos antropológicos de magnitud. Lo hace con facilidad que transmite al lector. Los diálogos son mordaces y el humor que destilan las viñetas es ácido, casi cruel. A veces es difícil entender esa zona en la que la ironía aparece; más sencillo ver el sarcasmo. El trazo de Martín es simple, busca la representación de un mundo vacío, de formas simétricas y sin expresividad alguna. Es en esos escenarios donde cabe una amiga de Brian mutilada en las cuatro extremidades que se dedica al sexo casero (la pornografía es otro asunto recurrente en el autor), un lugar en el que el divertimento consiste en estrellarse con un automóvil (del futuro), en el que todo está despersonalizado. Las playas están vacías, las calles también.
Brian se hace mayor y desde un relato de ciencia ficción que trata de explicar la realidad, el autor trata de explicar algunos asuntos inquietantes. Cómo afecta la tecnología al desarrollo humano, cómo se maneja un grupo ante lo considerado un peligro, la soledad como medio de supervivencia, el amor de goma sustituido por el porno que llega más allá de la propia imaginación.
El tebeo es una joya. No aborda asuntos especialmente amables, pero aporta una singular explicación del mundo. El desenlace es una verdadera maravilla narrativa. El comienzo es una maravilla gráfica. El resto mantiene un nivel altísimo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Hay que estar pendiente de los toques de humor que el autor va diseminando por las viñetas. De otra forma, lo que se trata es duro.
Tipo de lector: Cualquiera. Los jóvenes, aunque tengan cráneo, manos y piernas, pueden verse retratados en este tebeo.
Personajes: Solitarios.
Argumento: Crecer tiene un precio.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de algún laboratorio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 8 2013

El corazón de las tinieblas

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


A veces nos encontramos con libros que cuentan muy poca cosa. O que lo parece sin ser verdad. Y, casi siempre, nos deja un regusto amargo la lectura de una obra de esas características. No sé si este mal gusto tiene que ver con el precio de los libros (en la sociedad actual tendemos a rentabilizar todo desembolso) o si lo que sucede es que el lector siempre espera que le cuenten mucho creyendo que tendrá que entender mucho, también. El caso es que algunos libros cuentan poquita cosa. Además de eso, no sabemos bien lo que cuentan. No nos enteramos.
Una de esas obras es El corazón de las tinieblas de J. Conrad. Se narra un viaje. Un viaje que no es al infierno como tantas veces he oído decir. Ese trayecto hasta el infierno lo sería si estuviera salpicado de peligros y la progresión en la tensión narrativa tendría que ir de menos a más. El viaje a través del río es lento y mantiene una línea continua de principio a fin. (Se trata del río Congo aunque su nombre no aparece. Casi ningún nombre aparece. Ni de lugares ni de personas). Todo en ese viaje es lento. La desintegración (quizás sea el final de la ruta) aparece poco a poco. Y lo hace desde una rutina apática y perezosa.
Lo cuenta Marlow (un primer narrador desaparece muy pronto y le da paso). Hace entrada en el relato comparando hombres con hombres, tiempos con tiempos. Iguala mil novecientos años con un breve momento. Ni tiempo ni escenario modifica las actitudes del ser humano, todo se repite. Quizás por eso el viaje hacia la degradación es lento, quizás es volver a vivir lo ya vivido.
Testigo silencioso de todo lo que pasa es la selva. El escenario adquiere una importancia que al lector no puede parecerle poca cosa. Silencio y misterio. Se dispara o se lanzan flechas sin saber de dónde vienen sin saber qué es lo que se quiere destruir.
En contraposición a este silencio, nos presentan a Kurtz desde su voz. Parece que puede reducirse a eso, a su voz. Cuando todos los personajes que van apareciendo tienen un discurso fragmentario (algunas conversaciones se presentan mutiladas por la falta de audición del testigo), Kurtz es presentado como una voz, como alguien que dice lo que nadie es capaz de decir. Lo más curioso es que, llegado el momento de conocer al personaje, no podemos oír casi nada de lo que dice. “El horror, el horror…” es la frase más famosa de la novela (gracias al cine y no a la propia narración) y dice más bien poco. Críptica. Nos obliga a especular sobre su verdadero sentido y significado.
Les podría contar la novela, su significado y algo sobre los símbolos. Pero prefiero que la compren, la lean y la disfruten.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Todo el que quiera bajar a las bodegas. A las propias y a las ajenas.
Tipo de lectura: Exigente.
Engancha aunque no todo el mundo es capaz de leer hasta el final.
No sobran ni los márgenes.
Personajes: Iguales al mundo.
¿Dónde puede leerse?: Mejor con cierta tranquilidad.