may 25 2014

Merlín el encantador

Artículo escrito por: Augusto Prieto


La fuerza de algunos mitos se refleja en su capacidad para renovarse, para adaptarse a los tiempos, para convertirse en una fuente de inspiración para los artistas.
Sin el tebeo y la película de dibujos animados de Walt Disney, varias generaciones desconocerían -o no habrían llegado con la misma simpatía- el ciclo artúrico.
Y condensar algunos de sus principales personajes, las zonas destacadas del mito y las características de la puesta en escena no es en absoluto baladí, porque la saga es inmensa y compleja, y adaptarla para los niños de una manera eficiente tiene mérito aunque se haga tomándose todas las libertades, porque en el fondo, el origen mítico, Merlín el Mago, la historia de la espada, la caballería y los viejos tiempos de justas y de castillos están ahí.
Y la lección de las reglas de caballería también.
Y es una buena manera de acercarse a la literatura.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Niños.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Eficiente.
Personajes: Divertidos.
¿Dónde puede leerse?: En Londres o en Warwick.


mar 4 2014

Balada de las noches bravas

Artículo escrito por: Javier Almodóvar

Cuentan que el Mediterráneo actual se formó a causa de una gigantesca inundación cuando una pequeña brecha se abrió en el estrecho de Gibraltar. Una inundación violenta y breve que fue configurando al paisaje del lecho marino. Se trata, al parecer, de un proceso cíclico, pues el mar finalmente se deseca, dejando tras de sí una profunda sima, presta a recibir la siguiente inundación.
Al acabar de leer Balada de las noches bravas, piensa uno que la vida, para los protagonistas de esta novela, es como aquella gigantesca inundación cíclica, en la que cada uno de ellos es, a la vez, el agua que inunda y el paisaje que la inundación origina -un paisaje después de la batalla-, y que la fuerza impulsora es el deseo experimentado en todas y cada una de sus formas -narcisismo, soberbia, ambición, sexo, masoquismo, culpa, envidia, miedo, celos, venganza, sadismo… hijas todas de las dos formas primigenias: Eros y Misos, amor y odio, afecto y rechazo-. En palabras de Ciro, el narrador y protagonista: comprendí que el universo del deseo era amplio, íntimo y a la vez ajeno, y que sus campos se extendían como una radiación sobre todas las esferas de la vida e impregnaban por igual a todos los cuerpos. Así es el deseo: líquido e inabarcable como el mar, inconsistente como el agua.
Debió ser un clérigo malintencionado quien inventó la falaz expresión del deseo animal, con el fin, sin duda, de rebajarlo de categoría, y mitigar así el poder del rival más grande al que tiene que enfrentarse toda religión -un clérigo, quizás, como el tío jesuita del protagonista, que censura en otros lo que es habitual en él-. Pero el deseo no puede ser animal -el impulso sí, el deseo nunca-, porque el deseo es más sutil, elaborado y poderoso que cualquier impulso, porque cuando aspira a lo inalcanzable, lo abarca todo y hace uso de todo -de nuestro organismo y de nuestra mente, de los objetos, del lenguaje y de lo indecible-. Por eso es definitivamente humano.
George Gurdjieff decía que hay tres caminos tradicionales para llegar a desarrollar los poderes latentes del hombre: el camino del fakir, el del monje y el del yogi, cada uno de los cuales requiere que el candidato abandone el mundo para poder transitar por el sendero luminoso. Esos tres caminos no son sino los de la aniquilación del deseo como forma de superar tanto la alegría como el dolor. Por oposición, Jesús Ferrero elije adentrarse en el sendero oscuro que desciende a los infiernos. Balada de las noches bravas relata la vida de un grupo de jóvenes nacidos en la España de los años cincuenta, desde su infancia hasta el final de la juventud, y sus viajes, tanto geográficos como psicológicos, en los que cada uno es a la vez un explorador y un fugitivo. Dos escenas representan los extremos entre los que habrán de moverse: el banquete platónico inicial donde, animados por el vino, los adolescentes hablan alegres y despreocupados de un amor que desconocen, y el ágape fúnebre final, en el que se entregan a la orgía en una habitación en la que una liga roja cubre los ojos de la estatua de Minerva –simpática manera de señalar que no hay sabiduría posible cuando el deseo se impone-. Pero la novela es sobre todo la historia de un amor llevado al extremo, despojado de todo límite, un amor que conduce a la locura, pero también a la claridad, como si una fuese condición de la otra. Un amor donde los enamorados a veces se maltratan hasta la destrucción, y otras experimentan una unidad que los supera y trasciende, que los deja atrás –la persona amada es a veces un extraño, y otras indistinguible de uno mismo, la comunión de la sangre y de la mente-. En este sentido, la figura del jesuita representa la incapacidad de llevar el deseo más allá del simple desahogo -lo que supone, irónicamente, una forma de contención-. Sin embargo el opuesto absoluto a Ciro es Isaac Morengo, el cartero que intercepta y reescribe cartas. Incapaz de experimentar su propio deseo, se empeña en escribir, de manera literal, la vida de los otros, delirio máximo del escritor: gracias a mi oficio, entro en los corazones, y hasta puedo modificarlos. Es, a pesar de su incapacidad de vivir la vida, el que más y mejor comprende a los otros.
Es posible que en la vida no haya tres tiempos, sino solo dos, entrelazados de manera inseparable: el tiempo de la experiencia, y el tiempo de la memoria –puede que exista un tercero, el de la rutina, pero este es, casi por definición, la ausencia de tiempo-. Si en Las experiencias del deseo -premio Anagrama de ensayo 2009-, Ferrero trataba el asunto desde la distancia del ensayo, en Baladas de las noches bravas, se adentra -o se sumerge- en esas experiencias desde la memoria de lo vivido. Ferrero parece sugerir que esa oscuridad, ese descenso a los infiernos, es también un sendero luminoso, que también la devastación -y no solo la trascendencia mística- es un camino que trae algo de luz a nuestras vidas. Y si el tiempo de la vida es el de la experiencia, el tiempo de la escritura es el del intento de alcanzar algún tipo de comprensión. Ciro repasa su vida desde el deseo propio de la memoria: el de buscar un sentido a lo vivido. Todos y cada uno de los capítulos están titulados con un interrogante, como si las preguntas fuesen lo más cerca que podemos estar de una explicación, de un relato de vida –es posible incluso, como sucede en el último capítulo, que ni siquiera sea posible formular la pregunta-. En el relato se percibe el esfuerzo permanente de la memoria por reinterpretar la vida para acomodarla a cada nueva experiencia -me pregunté cuantos sujetos diferentes habían ido habitando mi cuerpo desde aquellos días tan lejanos en la región de las lagunas-. Intento fútil, como parece dar a entender el propio Ciro cuando habla del amor: saben que la transparencia es una ilusión, y que el amor es una sucesión de preguntas mal formuladas y respuestas mal entendidas.
La novela se desarrolla necesariamente en el espacio radical del abismo, mental y físico, desde la casa donde viven Ciro y Beatriz niños –la casa de los precipicios-, hasta el sobrecogedor paisaje de las escalinatas de Taishan, con sus siete mil escalones que conducen a la Puerta del Cielo. También la palabra remite al mismo lugar cuando habla de arrojarse a los brazos del amado. El abismo, aquí, no debe entenderse como la frontera entre la existencia y el vacío, sino como la condición necesaria de algunas experiencias que permiten superar lo conocido, lo concebible incluso. Quizás sea esta la manera de entender las enigmáticas palabras del poeta Valente: ¿Os dan miedo las alturas? ¿Creéis que el desbordamiento de la angustia tiene algo que ver con arrojarse de lo alto de un rascacielos? No, no… el desbordamiento de la angustia es superarla en sus límites naturales y dejarla atrás… Ahora lo único que habéis experimentado es el horror al vacío. O la igualmente enigmática inscripción en Taishan: Supera lo concebible.
Toda la novela está teñida de la luz crepuscular de un mundo que se acaba, del aire sofocante de la habitación de un moribundo, de escenarios fantasmales, y a la vez mágicos: por un lado el ocaso del París de las vanguardias y de los intelectuales, que vela su propio cadáver en la muerte de sus dioses -Foucault, Barthes, Deleuze, Althusser, Lacan…-, pero también Pekín y su Ciudad Prohibida, tomada por los comunistas de Mao. Una luz gris, sombría y melancólica que todos los escenarios de la novela -París, pero también la Navarra rural, Pamplona, Ginebra, San Sebastián, Normandía…- arrojan sobre los personajes, para los que el mundo que agoniza es el de su propia juventud –la muerte de la inmortalidad, en palabras del narrador-. Toda esta oscuridad confiere una ternura singular a las palabras de Althusser, quien encerrado en un psiquiátrico por matar a su esposa, exhorta a Ciro: Porque la luz es un don. […] Lo más vertiginoso de la vida es que nada se repite y que todo es como un viaje hacia no se sabe qué luces y hacia no se sabe qué tinieblas, y lo más emocionante de existir es que nada es como fue y nada es como será… Márchate inmediatamente de aquí… -rugió-. Juraría que aún no mereces el infierno.
Hay en la novela mucho de autobiográfico. Quizás el abordaje de la vida propia desde la ficción permita, paradójicamente, un acercamiento más vivo y más sincero que otras fórmulas. Sorprende al lector la distancia con la que el narrador aborda los aspectos más conflictivos de la vida de sus padres, las infidelidades, las traiciones y el deseo desbordado, sin que se perciba juicio alguno: más que matarme a mí o matar a mi madre, mi padre quería matarse a sí mismo: convertirse en otro. Todos queremos convertirnos en otro varias veces en la vida, y por eso se estaba arrojando a los brazos de la madre de mi amiga.
Las referencias a la Divina Comedia son evidentes ya desde el índice, que replica la estructura de la obra de Dante, si bien Ferrero añade dos escenarios -Mundo y Limbo- a los tres de la obra clásica –Inferno, Purgatorio y Paradiso-. El nombre de Beatriz, la al tiempo amada y odiada protagonista, es otra referencia obvia. El número nueve, favorito del protagonista, remite a los nueve círculos del infierno de la obra de Dante. Pero siendo esta la principal, la novela está plagada de otras referencias literarias, musicales y filosóficas, desde Camus, Hemingway, Fitzgerald, Cortazar y De Quincey, pasando por la poesía de San Juan, Valente, García Calvo, Gimferrer, Carlos Edmundo de Ory o Rubén Darío, hasta Barthes y sus Fragmentos de un discurso amoroso -que es quizás la otra referencia necesaria de la novela-. Algunos de ellos incluso aparecen como personajes secundarios en la novela.
Como han señalado otras reseñas, su temática, su profundidad literaria y filosófica, la construcción de personajes, su estructura, e incluso las innumerables referencias, hacen de Balada de las noches bravas una novela ambiciosa y compleja como pocas. Un texto que los espíritus agitados deberían leer con precaución.
Para finalizar esta reseña, sirvan estas palabras del autor en su otra obra mencionada: Si yo fuera un poeta chino diría que el deseo es como un jarrón que el chorro de agua nunca colma, parecido al abismo y constitutivo de la materia del abismo.


feb 23 2014

Historia torcida de España

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Historia Torcida de España es uno de los libros más divertidos que ha leído en los últimos tiempos el que escribe. Después de terminar este ensayo gamberro, transgresor y disparatado, uno puede afirmar que vive en el país en el que más cosas ridículas han sucedido del mundo entero.
El autor, Javier Traité, no deja títere con cabeza. La monarquía es tratada desde el humor más ácido para dibujar un retrato (mucho más exacto de lo que podría parecer) del grupo de hombres y mujeres más desastroso que jamás se haya conocido. Los políticos no se libran. El español de a píe aparece como ese tipo de persona que sólo puede ser un ser humano con pasaporte, eso, español.
Desastre tras desastre, situación absurda tras situación más absurda todavía, las 508 páginas pasan sin que el lector sienta fatiga alguna.
No es un libro con grandes pretensiones estilísticas o profundidades sesudas. Tan sólo se repasa una historia repleta de meteduras de pata, de casualidades que costaron muchos kilos de oro expoliados en América o de momentos históricos que antes nos vendían como lo último en heroicidad y resulta que no lo fue  ni de lejos.
Se perdonan las repeticiones en la estructura sintáctica y el uso excesivo de frases hechas que parecen demasiadas al aparecer más de la cuenta. Y se perdona porque el rato que el lector pasa con el libro en las manos es delicioso.
El ejemplar del que dispongo se adorna con un bonito 3ª edición. No es de extrañar. Porque si un lector cualquiera quiere dejarse de problemas, de asuntos hondos y trascendentes, de cosmologías o políticas o disgustos, lo que tiene que hacer es agarrar Historia Torcida de España y dejarse llevar. Digamos que es leer sobre la crisis de España que comenzó en el minuto uno de su historia y que ahora tenemos hasta en la sopa. Pero con esta te ríes mucho.

Calificación: Muy, muy, divertido.
Tipo de lectura: Fácil.
Tipo de lector: Español de pura cepa.
Argumento: Spain.
Personajes: Unos tipos con patillas anchas.
¿Dónde puede leerse?: El lugar ideal es frente al Palacio Real de Madrid.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 22 2014

Estudio en escarlata

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Fue su primera aparición pública, pero Sherlock Holmes ya apuntaba maneras, aunque el protagonismo lo adquieren en esta novela, sobre todo, la voz narrativa del doctor Watson y una trama vengativa y justiciera que nos sitúa, como lectores, en donde no esperábamos.
Estudio en escarlata es un híbrido entre una novela romántica de aventuras y un caso de investigación, y es mucho mejor y más interesante la primera que lo segundo. Empiezan ya a perfilarse las características del detective que se convertirá después de cuatro novelas y muchos relatos en un ser real, un golem salido de la mente de un escritor británico, Arthur Conan Doyle, una entidad con vida propia que recorrerá las ondas radiofónicas y el cinematógrafo, las publicaciones de masas pero también los estudios de los eruditos, todo gracias a su perspicacia intuitiva, a su capacidad de interpretar pequeños rastros y detalles en la búsqueda de los criminales.
Una cierta imagen de Londres, de sus bajos fondos y su niebla espesa, es inseparable de la de uno de sus más ilustres habitantes -221B Baker Street- así como ciertas puntillosas características de la organización británica como los prolijos horarios de los trenes, los coches de punto de tracción animal y la comunicación telegráfica; aunque también hay aquí un inesperado viaje al corazón salvaje de la América profunda.
La redacción de la novela, los principios que mueven a los personajes, nos resultan hoy encantadoramente obsoletos.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Aficionado a la novela policíaca.
Tipo de lectura: Algo anacrónica.
Argumento: Mixto como se ha escrito.
Personajes: Destacados.
¿Dónde puede leerse?: En Londres, una noche con niebla.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 18 2014

El sentido de un final

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El sentido de un final es el de cargar una novela de significado, el de provocar una mirada retrospectiva sobre la narración que hemos leído, y el de llevarnos a repasarla bajo la nueva luz que le aporte la conclusión que nos ha sido revelada.
Julian Barnes lo consigue astutamente con los variados recursos que hacen de sus novelas una caja de sorpresas. Juega con la estructura clásica de una tragedia, trasladando al lector las incertidumbres que asaltan a los héroes del género, el desconocimiento de su propio destino.
El escritor británico comienza con un retrato generacional, lo convierte en una novela de iniciación y luego, de repente, en una obra de madurez reflexiva, una mirada retrospectiva a la que se incorporará un acontecimiento inesperado. En esta parte desgrana pensamientos sobre la vida, el envejecimiento y las barreras generacionales pero también sobre la idealización del pasado, esa construcción voluntaria: la memoria.
Estudiando el peso inevitable de los actos.
Los fantasmas del ayer se despiertan cuando se creían dormidos y acuden a pedirle cuentas a nuestro protagonista que debe revisar su comportamiento, sus valores y la propia verdad de su existencia en una novela que va modificándose con cada párrafo en una cadena desconcertante.
Con su forma de escribir, Barnes consigue la cercanía y la verosimilitud de lo personal, aspiración máxima de todo novelista.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Astuta.
Argumento: Raro.
Personajes: Vivos.
¿Dónde puede leerse?: En un barrio de Londres.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 16 2014

Llenos de vida

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Obra menor e íntima del escritor de origen italiano, John Fante, cuya vida transcurrió en L.A. Narra las peripecias de John Fante personaje, su esposa Joyce y el ya conocido abuelo albañil ultracatólico, que pone al joven padre en más de un brete. La crítica en su momento dijo que este John está más cerca de lo que pudiéramos pensar de Arturo Bandini, su alter ego en otras ficciones más afortunadas; se escribieron ríos de tinta sobre la capacidad opresiva del padre o más bien sobre el carácter marginal que su mandato somete al protagonista, un guionista de la Paramount, que quiere recuperar la literatura aun a costa de comer hormigas de la corteza de un árbol, y en ese empeño contará con su mujer, que lee libros de Chesterton y panfletos recopilados en la Iglesia, así como ensayos vinculados a la idea de tener que criar una prole de hijos cuanto más numerosa, mejor.
John duda que pueda salir ileso tanto de la voluntad de su padre como de su esposa; de hecho gracias a su actitud tan condenadamente razonable como a veces de gallito, consigue que se alíen ambos en su contra cuando al abuelo se le ocurre construir una chimenea, obligándose Joyce a cargar de un lado a otro de la casa con los pesados materiales, aún a sabiendas de que ello puede pasarle factura en su incipiente embarazo.
Hay quién dice que se tienen hijos para descubrirse jugando con una nueva adquisición; aquí John no da tregua a ningún tipo de desencanto, simplemente deja ver que los recursos son lo que son.
Uno no tiene más remedio que preguntarse quienes son esos tipos tan llenos de vida, sobre todo si espera encontrar un retrato sobre la beautiful people del Hollywood de la época; pues ya les advierto que de beautiful, nada; esta historia quizás debiera adscribirse más a la tradición de aquella película rodada hace unos años llamada Gente corriente.
Por lo demás, aparece un sacerdote que más que religioso al uso parece un vendedor de cosméticos.
La calificamos de obra menor, pero aún así y, a pesar de lograr otros propósitos y estar algo descabalgada en su producción, la capacidad innata para el diálogo y la narración, no pierden nervio en ningún momento.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Ágil.
Tipo de lector: Acostumbrado a las travesuras Fante.
Argumento: Más autobiográfico si cabe que en otros casos.
Personajes: Redondos, orgánicos.
¿Dónde leerla?: Junto a alguna película firmada por su autor.


feb 10 2014

El imperio eres tú

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En lo primero que nos fijamos es en el narrador, y eso no debería de ser así.
¿Quién en ese narrador omnisciente y documentado que nos cuenta todo lo que ocurrió en otra época y en otro lugar?
Pero quizás sea esa visión moderna de lo histórico lo que haya convencido al jurado del Premio Planeta y gustará también a sus lectores habituales, que tendrán el entretenimiento asegurado con esta mezcla de crónica y novela basada en hechos históricos.
Recibirán información sobre el proceso de construcción de Brasil siguiendo la biografía de su primer emperador, Pedro I. El narrador-escritor aportará aclaraciones a sus lectores menos informados e incluso opiniones personales sobre las causas y sus efectos, y los menos exigentes en materia literaria no se interrogarán sobre nada, no pensarán, se dejarán sencillamente llevar por el hilo de la narración hasta el final, y aunque encuentren algunas partes menos interesantes no quedarán defraudados por lo previsible, porque la vida de Pedro I y sus circunstancias históricas no lo fueron, aunque sí lo sea la pluma de su novelador.
Javier Moro encaja lo imaginado en lo documentado con acierto desigual, desliza algún error, lo que no es extraño teniendo en cuenta la cantidad de bibliografía utilizada, se toma las licencias que quiere, es explicativo y didáctico, representa el escenario pero le falta esa fuerza literaria que borra las barreras de lo real y lo imaginado en la novela, que insufla vida a los personajes, que transmite incertidumbres sobre la complejidad del ser humano y sombras de duda sobre los acontecimientos que provoca.

Calificación: Flojo.
Tipo de lector: Adictos a los Premios Planeta.
Tipo de lectura: Ligera.
Argumento: Interesante.
Personajes: Históricos.
¿Dónde puede leerse?: en un viaje a Brasil.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


feb 2 2014

Ojo de loca no se equivoca

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Pero aquí se han equivocado todas. El autor eligiendo un título llamativo, pero inconveniente. El editor aceptando una portada absurda, e imponiendo un chiste de la contraportada de dudoso gusto.
Y sin embargo lo que encontramos no tiene nada que ver con esta chabacanería.
Leopoldo Alas elabora varios artículos que ya había publicado en diversos medios escritos y les de la forma de un ensayo, divertido, pero concienzudo y, sobre todo, lúcido y desinhibido, que profundiza en la teoría queer, y muestra la forma en la que los gays se piensan a sí mismos, los que piensan, claro.
Alas tiene el ascendiente de ser un hábil articulista, además de otros ascendientes; gay declarado, conocedor del ambiente de Madrid en unos momentos cruciales: los últimos años de la Movida, y la conversión de Chueca en un mito tras el ímpetu de los primeros Orgullos. El paso del interior del armario a la sociedad mediatizada. Una persona conectada, además, con los ambientes culturales y artísticos.
Y ya han pasado diez años por este libro sin afectarle demasiado.
Porque es un ensayo serio, incluso desde una visión muy irónica, humorística a veces; apoyado en el trabajo de campo, en reflexiones interesantes y estudios documentados.
Es también la crónica de una generación con la forma de un pequeño estudio sociológico sin pretensiones, pero no por eso sin valor, que servirá a los heterosexuales a entender algunas cosas y a los homosexuales a reflexionar sobre otras. Y a los demás a aclarar sus ideas.
Leopoldo Alas murió prematuramente en 2008. Supo estar a la altura de un nombre, y reinventándolo, reinventarse dejándonos un interesante testimonio.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Lúdico y reflexivo.
Tipo de lectura: Divertida e informativa.
Personajes: Los gays y alrededores.
¿Dónde puede leerse?: En el café Figueroa.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual.