sep 3 2013

Mezek

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En 1948, el estado de Israel acaba de proclamar su independencia. El pueblo judío se topa con todo tipo de problemas. Desde la imposibilidad de comprar armas para formar un ejército hasta los ataques continuos de sus vecinos que no aceptaron lo que comenzaba a ocurrir. Desde una tensión social insoportable hasta el desmoronamiento de una convivencia entre religiones que destrozó, por completo, cualquier posibilidad de entendimiento.
En este blog se habla de libros y, por tanto, no entraremos a opinar sobre este asunto. Sí, sobre el tebeo firmado por el dibujante André Juillar y el guionista Yann que utilizan como soporte del relato la estructura de una fuerza aérea israelí que no contaba, ni con aviones ni con pilotos hebreos (tres, en concreto); huyendo para no entrar a valorar cuestiones políticas, religiosas o posicionarse en un lado. Plantean problemas y es el lector el que decide qué tiene que pensar, qué conclusiones sacar.
Los personajes de Mezek, salvo el protagonista Björn, son episódicos y sirven para ir iluminando lo inmediato en la narración. Por supuesto, a Björn. Por ello quedan perfilados con un solo rasgo. Este es un problema puesto que, en algún caso, el lector se puede quedar con las ganas de saber algo más o de intentar entender alguna cosa que se hace imposible sin que ese personaje aparezca en las viñetas.
La trama presenta acción (mucha); amor, desamor y sexo (lo suficiente), traición (inevitable) y un desenlace que se antoja algo precipitado. Pero, en general, el cómic tiene buen ritmo narrativo. Textos y dibujos se acompañan bien y se ayudan mutuamente en la expresión de todo tipo de detalles.
El dibujo es muy detallista, muy realista. El color está cuidadísimo. Y el nivel de precisión en la recreación de ese momento histórico es abrumador.
Mezek es un buen cómic que habla de lo que el destino convierte en equipaje inevitable, de la imposibilidad de borrar partes del pasado para construir un futuro que, así, se hace inquietante; del odio que se genera entre las personas y para el que no se conoce remedio. Pero, también, deja abierta la puerta al entendimiento a través del diálogo, de la bondad de las personas y de la generosidad.
Ideal para jóvenes que, además de leer un buen tebeo, pueden hacerse una idea de lo que fue un periodo y en un territorio convulso que, aún hoy, sigue casi en la misma situación.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Muy fácil y amena.
Tipo de lector: Aficionados al cómic. Jóvenes y adultos.
Argumento: El mundo es difícil y para cambiarlo hay que hacer grandes cosas. A pesar de todo.
Personajes: Excepto el principal, episódicos.
¿Dónde puede leerse?: En Tel Aviv.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Puedes encontrarlo en la biblioteca de tu barrio.


ago 29 2013

La liebre con ojos de ámbar

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Una novela documental que cuenta las vicisitudes de una colección de raras miniaturas japonesas a través del último cuarto del siglo XIX y de todo el XX, se convierte obligatoriamente en crónica de la época, y es también la historia de la familia que se las pasó de generación en generación.
Los Ephussi, ricos banqueros, desgraciados judíos, expatriados.
Edmund de Waal es el heredero de la colección. Es ceramista, cercano a la cultura japonesa. Estas dos cualidades, convierten su rastreo en las bibliotecas, en los archivos, y en los recuerdos familiares, en un documento de inspirada intuición.
Porque no se deja deslumbrar por el brillo, ni cegar por la oscuridad de ese periodo, de esa familia, y mantiene como hilo conductor el poder magnético de los objetos, su cualidad de cosa perdurable y hermosa, el refinamiento de las personas que los acogieron en sus habitaciones.
Y el hechizo de esas miniaturas se convierte en una nube dorada de recuerdos y de suposiciones que llega hasta nosotros como una brisa.
Y en el fondo está siempre ese poder de atracción de los objetos, de la materia modificada por el arte y por la pasión.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: La historia de una familia.
Personajes: Reales.
¿Dónde puede leerse?: En París o en Viena.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 20 2013

El jardín de Rama

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La ciencia ficción no es más que el intento de explicar la realidad (al menos lo que creemos que es) utilizando mundos remotos, tecnología desconocida, seres insólitos. Es decir, a través de otros mundos tratamos de llenar de sentido el nuestro.
El jardín de Rama -firmado por Arthur C. Clarke y Gentry Lee- narra la aventura colosal de un pequeño grupo de humanos a bordo de de un gigantesco cilíndrico -llegado desde algún lugar del universo hasta el sistema solar- y que les trasladará por diferentes lugares hasta regresar para que se puedan unir más seres humanos y volver a marchar hacia algún lugar desconocido. La propuesta pasa por reproducir lo que sucedería si esos humanos tuvieran la oportunidad de comenzar, de nuevo, con todo a su favor. Aunque el asunto se reduce mucho, una vez terminada la narración, puesto que los autores (después de mostrar lo más bajo de la especie humana) nos ofrecen una bella imagen que consiste en que todo ser inteligente del universo no es más que la manifestación de su esencia de distinta forma. Que somos lo mismo que los alienígenas, vaya. O que, al menos, existe una conexión enorme y desconocida entre todos los elementos del universo.
El libro comienza con el diario de una de las cosmonautas que quedó atrapada dentro de la nave Rama. Este diario lo utilizan los autores para explicar qué es Rama, qué pasó anteriormente (es la segunda nave que se acerca a la Tierra). El que conozca Cita con Rama tendrá que aguantar un poco (168 páginas de las 700 totales) para conocer cosas nuevas. Algo pesada esta parte para el lector si sabe en qué cosiste ese mundo extraordinario. A partir de ese momento comienza una trama muy entretenida aunque, a decir verdad, bastante previsible. La recreación de esa nueva andadura de la especie humana es parecida en exceso a la que conocemos.
El libro tiene cosas originales, pero está escrito utilizando un lenguaje muy cómodo. Las imágenes poéticas son una catástrofe literaria y los alardes, francamente, ni están ni se les espera. Es un libro muy entretenido y poco más que se sustenta en la trama. Técnicamente, presenta un problema muy importante: el tránsito de los diarios a la zona de exposición narrativa en al que la voz debería ser otra distinta y perfectamente dibujada, sencillamente, no existe. Todo se escribe con el mismo tono, con el mismo aliento, con los mismos registros. Si el lector es exigente se puede irritar. Con razón. Sin embargo, es una literatura que hace pasar un buen rato por algunas cosas. Imaginar el diseño de la nave Rama, de la forma de vida que se plantea; intentar contestar preguntas que nos acompañan desde que el hombre es hombre; puede ser motivo de una divertida lectura.
Los jóvenes tienen en El jardín de Rama un libro que les podrá enganchar a lecturas más profundas. Es un libro que por su estructura y por su lenguaje podría servir para despertar el apetito lector de los que, todavía, no lo han encontrado.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Jóvenes y aficionados a la ciencia ficción.
Tipo de lectura: Muy entretenida. Fácil.
Argumento: El ser humano no tiene remedio aunque existe la esperanza.
Personajes: Se dibujan muy superficialmente. Aunque los autores intentan descubrir su psicología no logran despegarse de los tópicos y eso desluce mucho el conjunto.
¿Dónde puede leerse?: ¿Mirando las estrellas?
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ago 6 2013

La marea de San Pedro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Delicioso cómic de Tomeu Pinya que relata cómo un pueblo de pescadores se ve alterado por la captura de un ejemplar extraordinario y cómo esto es el germen de una historia de amor entre el pescador y la hija del propietario de las barcas o, lo que es igual, el dueño del pueblo entero (incluidas las personas).
La historia es simple, si quieren conocida y contada otras veces. Pero el dibujo de Tomeu Pinya la convierte en extraordinaria y novedosa. Diseño de página diverso en cada momento de la trama, blanco y negro, uso de diferentes materiales en el dibujo que hace destacar el acabado nítido de las formas sobre el degradado sucio del conjunto.
Se deja notar un conocimiento importante por parte del autor de lo que representa el mar, la pesca y la vida aislada de un pueblo de pescadores ubicado en una isla. Y, desde luego, cierta fascinación por ello. Otra inclinación clara del autor es la que desarrolla ante la sugerencia en lugar de preferir lo explícito. Gusta de explorar el territorio en el que el personaje se expresa sin decir una palabra o dice algo distinto a lo que toca. Esas intervenciones de los personajes que pudieran causar confusión o falta de entendimiento entre los lectores se apoya magistralmente en un dibujo de gran expresividad.
Huye Tomeu Pinya de lo lacrimógeno o blandengue no entrando en el discurso facilón. Si el lector desea hacer una lectura literal será cosa suya y, seguro, un error que le impedirá comprender a los personajes y el sentido del relato.
Este cómic es muy recomendable para la gente joven. Les gustará y, tal vez, se animen a leer otras obras si es que no lo hacen ya.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Amena, fácil. Una segunda hace más atractiva la obra.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos.
Argumento: No puede poseerse a las personas.
Personajes: Espléndidos en su diseño y desarrollo que, aunque previsible, interesa desde el principio al final.
¿Dónde puede leerse?: Mirando al mar.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero, busca el la biblioteca de tu barrio.


ago 5 2013

Aama (La multitud invisible)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Segunda entrega de la serie aama de Frederik Peeters. Excelente y completísima. El relato es escalofriante, explosivo, está lleno de suspense, deja que los personajes vayan creciendo hacia donde corresponde. El dibujo es detallista con el que se recrea un mundo hostil que los seres humanos deben conquistar o morir. El uso del color es espectacular y el autor abre la paleta para que cualquier tonalidad tenga cabida. Además, dependiendo del momento narrativo en el que nos encontremos, esos colores, los degradados y las sombras, aparecen y desaparecen para ayudar al lector y para definir con claridad lo que representa ese momento en la vida de Verloc, personaje principal.
En este volumen, Frederik Peeters juega con los tiempos históricos de forma magistral. Aunque todo llega desde su diario (por lo que sólo una pequeña parte llega desde ese presente histórico puro y el resto se soporta sobre el apoyo del narrador). Así, nos lleva de una parte a otra, de un instante a otro, sin complicaciones ni giros bruscos o absurdos, utilizando una viñeta en la que algo se mueve en dirección a otro lugar que el lector reconoce en el siguiente dibujo y que corresponde a otro tiempo narrativo.
Lo que cuenta el autor tiene mucho que ver con algo que le dijeron al personaje principal mucho antes. Ya sabían el riesgo que corrían dejando que la naturaleza decidiera por ustedes. Porque aama, una sustancia capaz de generar vida y elegir, hace que la vida aparezca en un planeta árido y poco evolucionado, siendo esa vida caótica, misteriosa hasta el punto de que sus creadores no pueden controlar su evolución ni su sentido. Y el hombre allí en medio, entre animales y plantas convertidas en un peligro y un verdadero horror.
Magnífica segunda entrega de aama. Si en la primera ya tuvimos que mostrarnos alerta, en esta ya sabemos que estamos ante un cómic de gran categoría.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Inquietante. Divertida.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Lo pasarán en grande.
Argumento: El hombre ante lo desconocido.
Personajes: Redondos, perfectos, intentando encontrarse siempre con ellos mismos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parque. Mirando los bichitos de soslayo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero ve a la biblioteca del barrio. Seguro que lo encuentras.


jul 31 2013

Arte del cómic

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Steven Heller reúne en este volumen imágenes de los cuadernos privados de ochenta artistas. Autores de cómic o diseñadores gráficos o artistas dedicados al collage de gran prestigio. Junto a un pequeño texto con el que se presenta al autor eligiendo sus propias declaraciones, las setecientas ilustraciones que contiene el libro se convierten en un catálogo extraordinario. porque cualquier prueba puede ser el germen de algo más elaborado, porque en esas pruebas ya intuimos las intenciones del autor. Pero, sobre todo, porque este libro es una muestra de incalculable valor ya que podemos conocer de primera mano en qué consiste el proceso creativo de un autor u otro.
Se mezclan nombres ya consolidados con otros que acaban de llegar. Se mezclan dibujos que fueron un rato de divertimento con otros que terminaron perfeccionándose. Blanco y negro con el color. Artistas americanos con otros del resto del mundo.
El libro se llena de interés cuando alguien que quiere dedicarse al cómic lo abre. Aquí verá tendencias, conceptos viejos y recién llegados, ideas para aprovechar. Aunque, los amantes del cómic, los que sólo leen, encontrarán un extraordinario lugar en el que comprender los trabajos que tanto admiran.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Buscando detalles en cada página, fallos, trucos e imaginando lo que podría llegar a ser.
Tipo de lector: Interesado en el proceso creativo del cómic.
¿Dónde puede leerse?: Con una mesa delante o un atril. El volumen pesa lo suyo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Prueba suerte en la biblioteca de tu barrio. Se puede encontrar en algunas.


jul 29 2013

Motor Lab Monqi (Retrato de Brian The Brain como adolescente)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este cómic es la continuación obligada del volumen en el que se recogían las primeras viñetas en las que aparecía Brian The Brain. Fueron publicadas, en primer lugar, en la tira Días Felices y, más tarde, todas juntas, en La Cúpula con el título Brian The Brain. El personaje (ya adolescente) es un chico algo especial. Tanto como para ser una especie de elemento que se ve rechazado, una y otra vez, por el grupo. El enorme cerebro de Brian es lo que se ve de la parte alta de su cabeza, tiene poderes telepáticos y telequinésicos, su cociente intelectual es altísimo. Y, todo hay que decirlo, utiliza algunas de sus características sin mucho control. Vive en Biolab que es un laboratorio en el que sirve de conejillo de indias y en el que está ingresado su mejor amigo, un mono que sirve de conejillo de indias. Casi todo ser viviente que está en el laboratorio sirve como conejillo de indias por una razón u otra.
Miguel Ángel Martín es el autor. Maneja bien conceptos tecnológicos y se adentra en asuntos antropológicos de magnitud. Lo hace con facilidad que transmite al lector. Los diálogos son mordaces y el humor que destilan las viñetas es ácido, casi cruel. A veces es difícil entender esa zona en la que la ironía aparece; más sencillo ver el sarcasmo. El trazo de Martín es simple, busca la representación de un mundo vacío, de formas simétricas y sin expresividad alguna. Es en esos escenarios donde cabe una amiga de Brian mutilada en las cuatro extremidades que se dedica al sexo casero (la pornografía es otro asunto recurrente en el autor), un lugar en el que el divertimento consiste en estrellarse con un automóvil (del futuro), en el que todo está despersonalizado. Las playas están vacías, las calles también.
Brian se hace mayor y desde un relato de ciencia ficción que trata de explicar la realidad, el autor trata de explicar algunos asuntos inquietantes. Cómo afecta la tecnología al desarrollo humano, cómo se maneja un grupo ante lo considerado un peligro, la soledad como medio de supervivencia, el amor de goma sustituido por el porno que llega más allá de la propia imaginación.
El tebeo es una joya. No aborda asuntos especialmente amables, pero aporta una singular explicación del mundo. El desenlace es una verdadera maravilla narrativa. El comienzo es una maravilla gráfica. El resto mantiene un nivel altísimo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Hay que estar pendiente de los toques de humor que el autor va diseminando por las viñetas. De otra forma, lo que se trata es duro.
Tipo de lector: Cualquiera. Los jóvenes, aunque tengan cráneo, manos y piernas, pueden verse retratados en este tebeo.
Personajes: Solitarios.
Argumento: Crecer tiene un precio.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de algún laboratorio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 23 2013

Marcovaldo

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada paso. No sueña, grandilocuentemente, con ser rico, y llevar una vida de lujo con su familia (puede que Marcovaldo haya interiorizado la pobreza hasta para soñar), sino con procesos oníricos sencillos, cotidianos, que, sin embargo, parecen estar escondidos a los ojos de todos los demás. Marcovaldo sueña con la naturaleza. De forma a veces romántica, como cuando sueña dormir bajo los árboles, y despertar oyendo trinos; a veces práctica, como cuando encuentra setas, y sólo piensa en llenar con ellas la cazuela, ante lo exiguo de sus posibilidades; a Marcovaldo le basta un copo de nieve o confundir un rótulo luminoso con un bosque para lanzarse, imaginaria y realmente, a una búsqueda: la de la vida en la naturaleza, tal como la imagina. Bucólica y llena de oportunidades. Los diez primeros relatos que componen el libro le van haciendo, sin perder por ello (ahí radica la magia del personaje, y su poesía) un ápice de voluntad de encontrarla, encontrarse con una naturaleza muy distinta de la imaginada.Encuentra Marcovaldo, en vez de brazos arbóreos tendidos, sol, trinos, y comida por doquier, una naturaleza apenas existente, totalmente distinta a esa naturaleza amable y protectora, una naturaleza adulterada, hostil, que hace que prefiera, a fin de cuentas, la vuelta al hogar, por pobre, cerrado y desprovisto de poesía que éste sea. Se manifiesta este contraste sobre todo en el relato número 10 (Un viaje con las vacas), cuando es su hijo mayor, Michelino, quien va en pos de la vida agreste y soñada, lejos de la ciudad. A partir de ese relato, el libro cambia. En el siguiente, El conejo venenoso, cuando casi estábamos a punto de preferir la vida en la ciudad, la vida civilizada, Italo Calvino nos presenta un relato distinto, en el que le da la voz, y los ojos, a la naturaleza. Los diez últimos relatos, sin perder la poesía, sin que Marcovaldo ceje en su empeño (precioso, especialmente, en La lluvia y las hojas), muestran, en unos relatos mucho más punzantes y ácidos, ya no la naturaleza a la que quiere el protagonista escapar, sino la sociedad de la que quiere hacerlo. Esa sociedad deshumanizada, desnaturalizada, sobre todo, en la que los sentimientos hacia el prójimo no parecen existir. En la que Marcovaldo vive, y sueña, aunque, entre todos, parezcamos empeñados en hacer que sus sueños no prosperen, una y otra vez. Marcovaldo resiste la vida entre ensueños. Quizá sea su única forma de defensa. Y de supervivencia.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Poética y ácida.
Tipo de lector: Con ojos de ver.
Personajes: Protagonista, descrito desde el interior. El resto, esbozados.
¿Dónde puede leerse?: Bajo un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.