may 25 2014

Merlín el encantador

Artículo escrito por: Augusto Prieto


La fuerza de algunos mitos se refleja en su capacidad para renovarse, para adaptarse a los tiempos, para convertirse en una fuente de inspiración para los artistas.
Sin el tebeo y la película de dibujos animados de Walt Disney, varias generaciones desconocerían -o no habrían llegado con la misma simpatía- el ciclo artúrico.
Y condensar algunos de sus principales personajes, las zonas destacadas del mito y las características de la puesta en escena no es en absoluto baladí, porque la saga es inmensa y compleja, y adaptarla para los niños de una manera eficiente tiene mérito aunque se haga tomándose todas las libertades, porque en el fondo, el origen mítico, Merlín el Mago, la historia de la espada, la caballería y los viejos tiempos de justas y de castillos están ahí.
Y la lección de las reglas de caballería también.
Y es una buena manera de acercarse a la literatura.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Niños.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Eficiente.
Personajes: Divertidos.
¿Dónde puede leerse?: En Londres o en Warwick.


feb 24 2014

Ni rico ni pobre, sino todo lo contrario

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Comedia en tres actos estrenada por primera vez en el Teatro María Guerrero allá por 1943, contó en su puesta en escena con la presencia de actores de renombre, entre ellos dos de los hermanos Ozores que se movían como pez en el agua en eso que se dio en llamar surrealismo blanco; y es que a pesar del sentimiento trágico presente en gran parte de las obras de Mihura (trágico por la posguerra y sobre todo para los personajes, que responden a unos anhelos nunca encontrados), es ésta una obra de teatro amable.
Porque Abelardo, su protagonista, empieza a ser quién es cuando monta con los dineros de una baronesa una hermandad de pobres con afán de lucro, gracias a la que se ganará casi sin quererlo no sólo a su amantísima Margarita, sino a Gurripato, que hoy sería un parado más al sol o a la sombra, según se vea.
Carcajeante por lo absurdo de ciertos roles, cada personaje se muestra o apoya la fundamental guerra de sexos que existe en cada casa desde tiempos inmemoriales, ya que como asegura Margarita, el abismo entre ser pobre y vagabundo puede ser mayor que el de ser rico y pobre a un tiempo.
Abelardo quiere ser pobre de primera; para ello compra a unos cantamañanas las patentes de unos inventos inútiles y deja que unos ladrones le roben la casa, mientras juega a la siete y media con una señora que la pretende y empieza a sentir pena de él.
Todo esto no sería posible, si el dramaturgo no hubiese ideado una escena anterior al acto primero, en la que el bueno de Abelardo se enamora de Margarita por el efecto de las burbujas de una gaseosa; Margarita, que va diariamente con su tía al Círculo de Labradores Reunidos, lugar que suponemos y Abelardo que lo frecuenta desde la inconsciencia de su aburrimiento burgués.
Afán de satirizar y burla son ingredientes que se dan de la mano, sin perder la buena educación, pero cargando las tintas en la ridiculización de ciertos sectores y con cierto tinte social.
Los personajes viven tan desclasados que no les importa traspasar la fina línea que va del poder a la indigencia, como no muy conscientes de lo que ello supone, falsamente ingenuos cuando este poder les viene dado y mordidos en el cuello tras atravesar la peligrosa frontera.
Aunque quizás pertenezca a una tradición escénica que miraba la realidad de un modo más simplista, no hay duda de que es ésta una comedia negrísima que sería difícil de imaginar por su idiosincrasia no escrita por un español, conocedor de nuestras propias mentiras y verdades, de nuestra manera de organizarnos y engañar.

Calificación: Divertidísima.
Tipo de lector: Conocedor de la gente typical spanish.
Tipo de lectura: Amable.
Argumento: La poderosa y fina línea de la que hablábamos.
Personajes: Muy buenos. Recomendable sólo por ellos.
¿Dónde leerla?: Casi mejor verla.
¿Dónde encontrarla?: En una biblioteca pública.


ene 17 2014

Las ilusiones

Artículo escrito por: Florencia del Campo

Las ilusiones es un libro sobre una película sobre el cine. Que es como decir: un libro sobre cine sobre cine. Que apilando un poco más da algo así como: literatura sobre cine sobre cine. Es que en Jonás Trueba cine y literatura no se separan y se confunden.
La película Los ilusos y el libro Las ilusiones (Editorial Periférica) son dos obras del hijo del director Fernando Trueba que fluyen paralelas. ¿Se complementan? ¿Se citan mutuamente? ¿Una es hija de la otra? ¿Se pegotean? ¿Se repiten? Pues de todo un poco y de todo nada.
Antes de preguntarse qué les pasa a los personajes de Las ilusiones habría que preguntarse si existen esos personajes. ¿Las ilusiones es un texto literario de ficción o es la posibilidad de un texto literario de ficción? ¿Existen sus personajes y sus tramas o el texto literario es anterior a ambos y es, en realidad, un ensayo de las posibilidades de existencia de esos personajes y esas tramas?
Cuando leemos Las ilusiones (título excelente por acertado) estamos leyendo un relato en primera persona, un relato del yo, algo de este Jonás Trueba tomando notas (¿mentales?, ¿escritas?) sobre una película que sea sobre el cine, pero que tenga mucho de la vida y poco de cine, nos advierte este narrador volátil que se mueve como pompas de jabón que atraen la mirada de los niños en una plaza.
Las ilusiones son las ilusiones de los ilusos. Los ilusos son los actores (en el sentido bourdieuniano de la palabra, aunque en este caso también en el referido a las artes escénicas) que quieren ganarse la vida actuando o con el cine en general; y toda una serie de seres desgraciados que tuvieron la mala fortuna de nacer en un mundo en el que no hacer nada está mal visto, o mejor: en el que los artistas deben lidiar con un hacer aparentemente nada. Las ilusiones, además, es un buen título cuando no es referente solo de la trama y de los personajes sino cuando lo tomamos como referente del texto en sí, de su forma: una posibilidad de algo pero no una trama concreta. Las notas de lo que podría pasar y de quiénes podrían ser los personajes sin un marco sólido, sin una realidad (dentro de la ficción, por supuesto) concreta.
Estamos ante algo así como una literatura del yo o diario sobre el proceso de creación de una película. Un diario que nos muestra un poco lo anterior al rodaje (por momentos podríamos pensar que estamos ante notas al margen de un guión cinematográfico a corregir profundamente, o símil) pero que advierte, anticipadamente, que la película que quiere hacer este yo es una película sobre el síndrome post-rodaje o el cine sin cine; y las notas, o el diario, o el yo reflexionan sobre la necesidad de hacer cine y sobre su contrario (acerca del cual yo me pregunto: ¿es la desilusión?).
Las ilusiones está cargado de referencias a la literatura y al cine: mucho Fellini, no tanto citado textualmente sino mucha imaginación de escenas fellinescas, como la imborrable de mi memoria que imagina a los ilusos caminando por la Plaza Mayor mientras la cámara los toma desde lo alto; y citas al cine sobre el cine, claro, a La vida últil, la maravillosa y entrañable película uruguaya sobre la Cinemateca de Montevideo pero también y sobre todo, como quiere Jonás Trueba para su obra o su cine o su literatura, sobre la vida. De hecho este narrador lo dice: … una película sobre la vida que parece una película sobre el cine. Sobre la relación y los límites entre vida y cine.
El no-cine. El no-texto. Tan solo la posibilidad o el ensayo del cine o del texto. O la posibilidad del texto sobre el cine. ¿Por qué? Porque hay algo anterior: la imposibilidad. Entonces: una escritura que es posibilidad porque se apoya y se fundamenta en una imposibilidad. Un texto sobre el no-cine. Un texto sobre una película que trate de todas las ideas y no como suele ser: una película sobre, o realizada a partir de, una y tan solo una idea. Esta multiplicación de ideas hasta el punto de saturar el proyecto y preguntarse si filmar o no filmar y encontrar, cómo no, en esa pregunta la materia prima para la película (no para el texto, que es la búsqueda y las preguntas en sí mismas).
La materia o la posibilidad en la imposibilidad: las ilusiones de los ilusos, que normalmente sería una declaración de pertenencia un tanto tautológica pero que aquí es toda la materia y la poética de este libro de Jonás Trueba que salpica de ideas y sensaciones sin pudores ni repasos. Un buen ejercicio de espontaneidad del yo para reflexionar sobre el arte, pero sobre todo, una buena entrega a la transparencia, palabra o concepto tan adorado por Jonás a la que sin duda le hace honor tanto en este libro como en la película Los ilusos.

Calificación: Diferente
Tipo de lector: Cinéfilo
Tipo de lectura: Rápida
Argumento: Carece de él y esa es su esencia
Personajes: En una página se hace un listado de los posibles personajes y nombres de los personajes
¿Dónde puede leerse?: En un viaje en tren de 40 minutos se puede leer por completo
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual


ene 12 2014

Drácula

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A finales del siglo XIX Drácula entra en la literatura con esta novela para convertirse, como nos recuerda Juan Antonio Molina Foix en la edición de Cátedra, en uno de los seres de ficción más importantes del siglo XX. Sus secuelas y reinterpretaciones continúan sin que parezcan agotar el filón que el novelista británico Bram Stoker encontró en antiguas leyendas y mitologías. Lo aderezó con frases bíblicas, y le dio apariencia de realidad con la mención de los incipientes avances médico-científicos de la época, en especial los estudios sobre el subconsciente.
Pero Stoker alcanza definitivamente su mérito por haber conseguido un personaje poderoso y atractivo. No deja de ser curioso que la riqueza de matices con los que dota a los perversos, con el conde a la cabeza, contraste con la limitada capacidad de sorprender de los héroes de la novela. Porque sin duda el autor, como el lector, se siente atraído por el mal y por las fuerzas oscuras.
Drácula es el culmen de la literatura gótica. Presenta algunos rasgos del romanticismo que hoy nos resultan obsoletos, como cierta tendencia al melodrama y mucha exageración de los sentimientos; y aciertos notables como el correlato con el paisaje y la creación de atmósferas siniestras. Está compuesta como una acumulación de textos: cartas, noticias, informes y diarios que modulan la voz narrativa y van dosificando la información en una composición eficaz.
Los roles son sexistas, clasistas, arquetípicos: las mujeres solo pueden ser perfectas consejeras y débiles almas sensibles o bien lascivos demonios; los caballeros, salvo el degenerado conde Drácula, son intrépidos, desinteresados y honorables; y los trabajadores rudos y primarios pero de buen corazón.
El prólogo de Juan Antonio Molina Foix apunta cosas interesantes, está muy bien documentado, y las notas son sabrosas aunque a veces excedan su cometido.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados al fantaterror y la novela gótica.
Tipo de lectura: Fluida.
Argumento: Aventurero.
Personajes: Ya se ha dicho.
¿Dónde puede leerse?: En un castillo.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 2 2014

El vino de la juventud

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De los veinte relatos incluidos en el último libro publicado en España de John Fante, escritor italo-americano, trece fueron publicados en su país bajo el nombre de Dago Red (hoy Vinazo) y los otros siete son inéditos y redescubiertos posteriormente. Se nota una línea común en los primeros, ya que la utilización de la primera persona, el tema de la educación religiosa o el baseball son acontecimientos más que comunes. Muy presente está en ellos La senda del perdedor de Bukowski, del que seguramente fue deudor.
Ya el autor de Factotum dijo solemnidades sobre el modo de tratar las emociones de John Fante, a lo que hay que añadir la utilización, en este caso, de la precisión más que cerebral del lenguaje, una precisión basada en la honestidad brutal que a ambos caracteriza y que hace que el libro se goce como una celebración y a pequeños sorbos no resulte nada indigesta.
Dos piezas sobresalen personalmente sobre el resto de Dago Red, y son Una esposa para Dino Rossi, que a pesar de su longitud o precisamente por ello y gracias al humor, sale más que airosa, narrando los cuernos del padre Albañil en la nieve a una sufrida madre, mientras esta contempla la indolencia necesaria de un ser bueno como posible pretendiente; el otro es Camino del infierno. Todos parecen ser esbozos para llegar a estos dos magistrales relatos. En Camino del infierno se consigue recrear la represión ensayada ya del colegio de monjas y los castigos que a los chicos se les procuran por sisar a través de travesuras guantes o pelotas.
El tema de la religión da para más de un artículo de opinión, ya que en casi todas las criaturas hay una genética que les predispone a sentirse culpables y desgraciados. En el caso del alter ego joven, el personaje (que no el narrador) sabe rezar esta vez a un Dios más mundano, un Dios que se mezcla con el Cristo de las escrituras desde un punto de vista arcaicamente directo.
De los siete relatos inéditos, celebramos los dos últimos: El soñador y Helen, tu belleza es para mi; en éste último un pobre hombre y un universitario filipino quieren conseguir a la misma mujer. El pobre hombre escribe versos que el asiático trata de corregir. El concepto de amor tradicional se desmorona quedando todos insatisfechos.
Se trata pues de un libro ideal para regalar, donde encontraremos perlas diversas, escritas siempre en tono medio bajo, sencillas y duras como fueron las vidas de su escritor.
Existe además tal coherencia en la propuesta que hasta podría existir cierta unidad novelesca, de tal modo que cada cuento contribuye a matizar la idea principal y en muchos casos, cada capítulo de relato, también.

Calificación: Obra maestra.
Tipo de lector: Quién todavía vea en lo humano atisbos de pasión.
Tipo de lectura: Precisa.
Argumento: La infancia de uno, la infancia de todos.
Personajes: Magistrales.
¿Dónde leerlo?: Entre la parroquia y pizzería más cercanas.
¿Dónde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 1 2014

Pórtico

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Algunas novelas marcan un antes y un después en la vida lectora de las personas.
Cada libro tiene su momento. Por ejemplo, la recomendación (obligación) que se hace a los estudiantes de ESO y Bachillerato con El Quijote suele ser un desastre. Demasiado jóvenes para enfrentarse a esa novela. No sé si por exceso de hormonas o por falta de interés por la literatura o porque las obligaciones suelen funcionar mal. Lógicamente, hay excepciones aunque muchas menos de lo que se quiere ver. Sin embargo, algunos de los que no pudieron pasar del primer capítulo, leen la obra de Cervantes más adelante y quedan fascinados.
Un libro que llega en el momento adecuado es una alegría y una forma (la única) de encontrar en la lectura el entretenimiento y el refugio necesarios para un entendimiento mejor del mundo real. Los padres desesperados deben entender que la clave es la paciencia y no la obligación. Cuando el cuerpo pide otra cosa no hay remedio posible. Lo mejor es asumirlo sin dramas y esperar.
Pórtico es una novela de ciencia ficción, la primera de la tetralogía sobre los Heechee, que llegó a manos del que escribe hace ya muchos años. Sin éxito. Ahora, al regresar, le ha fascinado.
La firma Frederik Pohl y narra cómo los hombres se enfrentan a un descubrimiento que les convierte en microbios respecto a la ciencia (respecto a su propia humanidad siempre lo fueron, lo somos). Quinientos mil millones de años antes, unos seres bautizados como heechee, abandonaron un asteroide que, ahora, encuentra el hombre. Allí hay un gran número de naves que viajan a lugares del espacio previamente programados por los que fueron sus creadores. Pueden ir hasta lugares maravillosos o terribles, peligrosos. En algunos puntos se encuentran tesoros heechee. Los prospectores humanos (como se hizo en el continente americano, por ejemplo) viajan sin saber si regresarán o lo harán convertidos en puré o ricos para siempre. Mientras, en la Tierra, el hambre y la superpoblación son insoportables. Tanto que el ser humano ha tenido que buscar nuevos lugares de residencia (otros planetas; ya saben, en mundos imposibles que obligan a vivir en túneles como ratas). Tanto que los alimentos son sintéticos (el norte de América es el gran productor).
El narrador es Robinette Broadhead (la elección de este narrador personaje es uno de los grandes aciertos de Pohl puesto que sus características aportan una enorme credibilidad al relato). Además, es el personaje principal. Pohl logra construir esta voz con maestría. A base de sugerencias, de ocultaciones que el lector va detectando, incluso de mentiras que no puede disimular el personaje. Se alternan momentos pasados y presentes. Broadhead fue prospector. Indeciso; atenazado, siempre, por el miedo; en definitiva, cobarde. Nos cuenta cómo llegó a Pórtico, cómo era su vida en la Tierra, sus experiencias como explorador espacial. Y, también, sus actuales sesiones frente a un robot que hace las veces de psicoterapeuta. La culpa, el arrepentimiento, le impiden vivir con normalidad a pesar de la gran fortuna que acumuló en uno de sus viajes interestelares. La construcción de su condición sexual es una auténtica maravilla literaria. Un giro de la cabeza, una actitud que no se puede entender bien, la proximidad de alguien. El mundo que dibuja el autor acepta la homosexualidad como algo normal, como lo que es. Y buena parte de la novela debe entenderse desde ese territorio.
Frederik Pohl dosifica la información magistralmente. De los Heechee apenas sabemos nada. De esto va el relato. Del no saber, de la imposibilidad de entender por parte del ser humano. Creemos ser los reyes de la galaxia y no somos más que un pequeñísimo granito de arena en el universo. Además de alternar capítulos sobre el presente y el pasado del personaje, se insertan (en recuadros aparte) anuncios, documentos, fragmentos de charlas o clases, informes sobre vuelos en naves Heechee, que nos ayudan a entender la vida en Pórtico. Muchos de estos pequeños textos son irónicos, otros tremendos y, sólo un par de ellos, aportan información directa sobre lo que es el protagonista. Son el reflejo de un mundo decadente e insoportable. El conjunto nos brinda una panorámica, perfectamente detallada, que va tomando forma con rapidez.
El mundo de Pórtico es, en realidad, el nuestro aunque en él se amplifiquen los problemas. Hambre, desilusión, compañías que acumulan beneficios disparatados mientras la gente muere del hambre o las mujeres se prostituyen para poder alimentar a sus hijos, venta de órganos para que los ricos puedan seguir viviendo. La ignorancia respecto a lo que somos es inmensa, casi vergonzosa. Y, también, en Pórtico hay cosas intocables, eternas: el amor, la culpa, el arrepentimiento.
El ritmo narrativo y la tensión argumental van a más y llegan a alcanzar un nivel extraordinario. No por la trama ni por lo que sabemos. No, el gran secreto de esta obra está en la otra orilla, en la orilla de lo oculto, de lo que no sabemos ni podemos llegar a saber. La ignorancia y el miedo que esto provoca es el gran asunto que Pohl quiere tratar. Por ello, el recurso de dosificar la información, la poca información, funciona de maravilla. El clima de desconcierto en el lector es abrumador; lo mismo que el de los humanos desplazados hasta Pórtico.
Es muy posible que la literatura de ciencia ficción tome una relevancia mucho mayor que la que tiene actualmente. Y serán novelas como Pórtico las que abran las puertas de ese camino que parece inevitable. Ya lo he dicho otras veces: la ciencia ficción trata de explicar nuestro mundo, nunca otros. Y tiene intactas muchas posibilidades mientras otro tipo de novelas se encuentran en callejones sin salida retorciéndose sobre sí mismas.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Apasionante. Entre dudas e ignorancia. Como cada día que pasa, vaya.
Tipo de lector: Aficionados a la ciencia ficción, desde luego. Pero cualquier lector se debería acercar a esta obra para descubrir otra forma de entender la literatura y, por tanto, el universo.
Argumento: El ser humano es ignorante y eso le convierte en un ser débil y vulnerable. Aunque, a pesar de todo, sale adelante.
¿Dónde puede leerse?: En el planetario.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 27 2013

Dimas

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Encontrar a Andreu Martín y Sagar Forniés reunidos para hacer un cómic es garantía de entretenimiento (por lo menos), de encontrar un trabajo sólido en su guión y de excelente factura en el trazo.
Dimas es un cómic. Y lo firman ambos. El guión es de Andreu Martín y se arrima a la novela negra tradicional. Ya saben, a los bajos fondos de una sociedad podrida y en plena decadencia; al costumbrismo de siempre. El dibujo de Forniés es fiel reflejo de lo narrado. Trazo grueso en los remates de cada contorno, arañando movilidad a un dibujo que está próximo al de animación oriental. Una novela negra convertida en viñetas de lujo.
Prostitución, torturas, abusos, corrupción, la espiral del mal que nunca deja escapar, muerte, falta de esperanza. Todo ello, dentro de una trama que comienza del mismo modo que concluye porque el universo que nos presentan nunca cambia. El diseño de página es excelente y se alternan distintos tipos de viñetas dependiendo de la carga expresiva y la tensión narrativa. Además, Forniés recorre la gama de verdes mortecinos y marrones para generar desde el principio un clima opresivo, sucio, del que nada ni nadie puede escapar.
Un trabajo sobresaliente.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Muy divertida. Fácil.
Tipo de lector: Amantes del cómic y de la novela negra.
Argumento: Es imposible dejar a un lado el mal porque siempre está cerca.
Personajes: Redondos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier arrabal.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Los profesionales siempre te podrán ayudar más que una máquina.


dic 15 2013

El periodista deportivo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Podría ser autobiografía novelada, o semi, éste considerado por muchos el mejor libro del autor norteamericano Richard Ford que acaba de aterrizar en librerías con Canadá. El atractivo mayor del texto viene de su tendencia a la divagación como producto de querer escribir sobre alguien feliz; y es que a pesar de la molesta ruptura con X y de haber perdido a su hijo Ralph en un accidente, Frank Bascombe se considera, gracias a su capacidad de ensoñación, un tipo afortunado que se refugia en el periodismo deportivo, oficio que queda vilmente diseccionado, y gracias al que consigue dejar de pensar sobre lo frustrante que resulta que su primera novela guardada en un cajón, no se parezca a Cheever.
Apuntes esbozados sobre futuras entrevistas y otra profesión que deviene mal parada, la de profesor, también se hacen protagonistas sin quererlo; eso y tipos como Walter o Herb, denominado éste último el Verbo, por su ultracapacidad para la acción e incapacidad para la reflexión y por supuesto sus conversaciones, que Frank incorpora en su monólogo convenientemente de modo hábil y sin que caiga el conjunto hacia terrenos extraños.
Es, a pesar de estar escrita mayoritariamente en primera persona, algo más que una novela experimental, un conjunto donde gracias a la mentada ensoñación se llega a la lucidez, dando la suma de múltiples lugares comunes, un resultado que no atrofia, sino que logra desnudar verdades auténticas.
En ella se trata de modo amable y casi ensayístico de la inquietud de un superviviente que aún a sabiendas de que toma conciencia de ser personaje y nada más, en virtud de que se contamina de la vida de esos periodistas deportivos, decide comportarse también humanamente con ellos. Las mujeres son la debilidad de Bascombe, especialmente Vicki y sobre todo Catherine, esta última funciona como algo más que símbolo de estatus, pero también. Gracias a ellas, el deporte cobra verosimilitud y se contagia de realidad.
Al contrario que para Kapuscinski, el Frank de Ford considera el periodismo un acto de cinismo, dada su incapacidad para abarcar todo lo que le ocurre, lo que es considerada como una limitación. Se trata pues de una novela de búsqueda, de preguntas más que respuestas, muy siglo XX, descreída y menos escéptica de lo que pudiera parecer, que viene a preguntarnos en todo momento a los lectores si es bueno soñar y para qué.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Divagante.
Argumento: La compleja vida de Frank Bascombe, narrada mayoritariamente por él mismo.
Personajes: Muy buenos.
¿Dónde leerlo?: Junto a los restos (dondequiera que se hallen) del locutor de baloncesto Andrés Montes.