jul 9 2011

Chico & Rita

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Javier Mariscal y Fernando Trueba presentan esta novela gráfica que se queda a medio camino, de una simpleza que asusta y que sin la música que debería acompañar se vacía desde el principio.
El dibujo de Mariscal intenta presentar tres mundos diferentes. La Habana actual,La Habana de mediados del siglo XX y Nueva York en ese mismo momento. Es posible que eso sea lo que mejor se consigue. El dibujo es bueno y mejor el color. Pero cuando el texto es un refrito entre una historia de amor, la vida de un músico ya contada, la vida de una cantante ya contada y poco más, el resultado es un horror. Este libro sin la música es nada. No sé si con la música mejoraría, pero pensaré que sí. Y, al fin al cabo, es una novela gráfica que debe ser autónoma y no ser deudora de algo que, tal vez, no esté al alcance del lector.
La edición está muy bien cuidada. Esto es lo mejor de todo aunque es insuficiente.
Chico & Rita cuenta la historia de un pianista y una cantante. De sus encuentros y de sus desencuentros. De la fe que tienen en el pasado porque el futuro no les da nunca nada (esta es la única idea que podemos extraer del texto y que tiene algo de profundidad). Van de un sitio a otro agarrados a la música. Unas veces a la misma partitura y otras alejados por cualquier cosa que siempre está para hacer su labor. El final se lo pueden imaginar. Bueno, y el principio. Y todo.
Decepcionante.

Calificación: Una pena.
Tipo de lectura: Aburrida.
Tipo de lector: Ni idea. No se me ocurre.
Personajes: Conocidos, estereotipados.
Argumento: El de siempre cuando se quiere hablar de un artista.
¿Dónde puede leerse?: Si se le echa buena voluntad en cualquier sitio.
¿Dónde puede comprarse?: Prefiero que busquen ustedes. No quiero ser cómplice de esto.


jun 20 2011

Aguirre, el magnífico

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Aguirre, el magnífico es una falla. Una gran estructura de cartón piedra con personajes grotescos pintados de colores a la que una vez confeccionada, exhibida y comentada, se le prende fuego en público. Ocurre en Valencia.
Tierra natal de Manuel Vicent, el autor.
Esto -claro- está bastante lejos del fresco valleinclanesco que el escritor pretende e imita.
El género en sí es bastante mezquino, quiere ser una autobiografía del propio Vicent, en la que se incrustan anécdotas y chascarrillos sobre Jesús Aguirre, intelectual y editor español, fallecido como duque de Alba. De lo que haya hecho Vicent de interesante en su existencia, quedamos ayunos, más allá de sus obras anteriores citadas en la solapa.
De lo que hizo de interesante el duque –y por lo que el duque es interesante- tampoco averiguamos nada con ésta fabulación.
Porque la supuesta novela se sostiene solo sobre una docena de anécdotas malvadas y de sobreentendidos, cotilleos de Black & White.
¿Por qué ha escrito entonces Manuel Vicent éste libro?
Porque el personaje llamado Jesús Aguirre, duque de Alba, vende; y es éste hecho venal el que precipita al autor en lo que critica del personaje, el esnobismo. Pero la pedantería y el cinismo con el que el escritor pinta al duque se vuelven contra el autor, retratándole a él.
Aguirre, el magnífico, intenta ser una crónica del último cuarto del siglo pasado, de su sociedad intelectual y literaria, pero se queda en una sucesión de datos y de nombres.
Hay incorrecciones sangrantes, pequeñas, pero mezquinas inexactitudes imperdonables que llegan a la zafiedad y el descuido; travestimiento de rojerío –por supuesto- y un lenguaje vanidoso y altisonante, lleno de tópicos, cursi, no exento de resentimiento.
Es bastante canallesco por parte de Manuel Vicent, no el hecho de salpicar los capítulos de sobreentendidos, como lo hace, sino la manera en que lo hace y el pretexto que busca para emprender ésta obra.
Suponemos, como siempre, la excusa de que la construcción de una ficción lo admite todo.
La duquesa Cayetana se quejó en una carta al director del diario El País, por la ficción construida con la vida de quien fuera su marido durante veinte años, lo hizo a sabiendas de que le daba publicidad gratuita a Vicent; lo hizo –declara- porque ya que no puede contestarle, lo hago yo, y demuestra con ese gesto lo que es: una señora.
En la carta, Cayetana de Alba dice que ese no es el Jesús Aguirre que ella conoció.
Los que no le conocimos nos quedamos sin saber, y con la impresión de que Manuel Vicent no es un señor.
Y de que nos ha tomado el pelo.

Calificación: Superfluo.
Tipo de lector: Marujillas.
Tipo de lectura: Entre lo corriente y lo pedante.
Argumento: Una serie de anécdotas.
Personajes: No hay dibujo de ninguno de ellos.
¿Dónde puede leerse?: En los camerinos de Sálvame de Luxe, esperando a que te maquillen.
¿Dónde encontrarlo?: En todas las librerías, sección novedades.


abr 24 2011

Desmontando a Cela

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El año 2.002, Ediciones Libertarias publicó esta obra de Tomás García Yebra. No creo que sea una obra necesaria. Francamente, no lo creo. Se trata de un ensayo escrito peor que mejor, que muestra desde la dedicatoria (A los amigos de Cela, para que pasen el rato) una inquina enfermiza. Si Cela tenía negros queda en el territorio de lo anecdótico puesto que sus grandes obras fueron escritas por él. Digo esto con toda seguridad. Además, no hace falta leer este libro para afirmar que no sólo Cela los tuvo (negros); hay unos cuantos autores que los tienen y no pasa nada porque la gente quiere leer lo que escriben esos pobres en la sombra y las editoriales quieren ganar dinero. Que Cela enviase libros dedicados a los académicos antes de su ingreso me parece más anecdótico todavía. Que se trabajara a los suecos es algo que hace todo escritor propuesto para el Nobel. Que la Xunta de Galicia pagara una pasta a Cela por promocionar la patata de allí es un problema que deberían solventar los políticos si es que hubo alguna irregularidad. Intentar desmontar a un buen escritor por este lado me parece absurdo. De verdad. Por supuesto, lo referente al matrimonio de Cela con la señora Castaño, no me interesa en absoluto. Y también está presente en la obra. Una obra que habla más de lo tangencial que de literatura.

Calificación: Prescindible.
Tipo de lectura: Se hace pesada por ser muy poco interesante.
Tipo de lector: Según el autor los amigos de Cela. Pero no. Ni siquiera van a ser lectores que asimilen este disparate.
¿Dónde puede leerse?: Pues no se me ocurre nada.
¿Dónde puede comprarse?: En internet se puede encontrar.


nov 1 2010

Alimentar la Mente

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El editor presenta Alimentar la Mente como un texto amable y lleno de humor, con muchos consejos que siguen siendo útiles. No es cierto. Lo siento por el editor.
Sí que se utiliza sin embargo, en la cubierta, una palabra más adecuada a lo que tenemos entre las manos: delirante.
Ocho o Nueve Palabras Sabias Sobre la Escritura Epistolar, aparte del juego que establece el título, es un puñado de consejos para manejar la correspondencia que pretenden ser ingeniosos y divertidos, en una época en la que despachar y recibir correspondencia era importante tarea diaria. Son fútiles. La descripción del registro que el escritor llevaba de sus cartas y que anima a adoptar a sus lectores, es imposible de entender por su complejidad, y si en el momento de la publicación pudo tener algún interés, cosa que me permito dudar, hoy lo ha perdido.
Alimentar la Mente, el artículo que da nombre al libro, no va más allá de la reflexión que enuncia, que cualquiera puede desarrollar sin necesidad de ayuda, porque hacer paralelismo entre los alimentos del cuerpo y de la mente no es una idea especialmente brillante. Si fuera cierto que es el texto de una conferencia que dictó Lewis Carroll, debió de ser una de las más breves de la historia, no me extraña que la dictara.
Las humoradas, que dan tono a ambos textos, son anacrónicas y no tienen mucha gracia; y es que estos apuntes, que serían una curiosidad como adenda de una edición crítica, no se sostienen publicados aisladamente.
Lo que sin embargo traslucen las palabras, es la personalidad del escritor famoso, que se materializa como un personaje suspicaz y algo odioso, con quien mantener correspondencia o convivir debió de ser un infierno. Alguien puntilloso, perfeccionista, maniático e insufrible; siempre buscando rematar cualquier asunto de forma indirecta. Una persona algo ridícula. Como Lewis Carroll fue mucho más que todo esto, la publicación le hace un flaco favor.
Puesto que la edición es cuidada y la reseña sugerente, el resultado es el de una gran decepción.

Calificación: Sin interés
Tipo de lector: Ancianas señoras británicas desubicadas en el tiempo.
Tipo de lectura: Escasa.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en la oficina de correos mientras esperas tu turno.
¿Dónde encontrarlo?: Yo lo compré en la librería Antonio Machado de Madrid www.machadolibros.es, podría haber consultado antes de hacerlo. Ese es el valor que tienen los libreros, el de ayudarnos a elegir.


oct 15 2010

La fortuna de Matilda Turpin

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Que los premios nunca son garantía de que la novela que lo recibe es gran cosa se ha dicho por activa y por pasiva. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en La fortuna de Matilda Turpin de Álvaro Pombo. Esta novela recibió en el año 2006 el renombrado Premio Planeta. El argumento de la novela trata de la omnipresencia de Matilda Turpín, mujer sofisticada, dedicada a sus negocios que enferma de cáncer y, finalmente, muere. Alrededor de ella y de la finca Lobreña, la vida entrelazada de las personas que formaron parte del mundo de Matilda, de los que la sufrieron y de quienes la amaron. Nunca una novela me costó tanto al leerla por su propia inconsistencia. Un argumento que enreda para llevar a ninguna parte. No me gustó; definitivamente, me pareció terriblemente hueca. Querer escribir sobre la vida sofisticada de las personas no garantiza tener una obra sofisticada en absoluto, bien al contrario, el uso tan manido del escenario idílico de un retiro rural, la combinación de personajes tales como una mujer de vida intensa dedicada a los negocios, afincada en un matrimonio muerto y enterrado, y un hombre con ropajes de intelectualidad, entregado a sus propias reflexiones,  doliente del mismo matrimonio finiquitado, da más, por la manera en que se trata, para una película folletinesca de sábado de sobremesa que para un libro interesante. Los personajes; de los que el autor intenta darnos mil detalles menores para que los construyamos a la medidas que él pretende; no quedan, en absoluto, construidos, para nada trabajados. Ni siquiera el pretendido uso de distintas voces narrativas produce un efecto positivo en la novela. Estamos frente a una obra tan menor de este autor que si no fuera por el premio que recibió habría sido olvidada al siguiente mes de su publicación. Lo preocupante es que el autor la considera una de sus mejores novelas, y no dudó en airearlo a los cuatro vientos cuando esta novela recibió las primeras críticas.
Un libro tan pesado, pese a su pequeño volumen que bien vale para hacer de pisapapeles. Poca cosa más.

Clasificación: Novela pesadísima.
Tipo de lector: Cualquiera que tenga tiempo que perder.
Argumento: Escuetamente, los desencantos de una familia que queda mellada por Matilda Turpin, en su antes de morir y en su después de muerta.
Personajes: Terriblemente desdibujados.
Engancha: Para nada.
Donde puede leerse: No lo lean, hagan otra cosa. Macramé, cerámica o cualquier otra cosa con la que aprovechen mejor su tiempo es una buena alternativa.
Donde encontrarlo: En cualquiera librería. Ganar el Planeta es lo que tiene.


oct 6 2010

El hombre reciente

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Horia-Roman Patapievici es rumano, diplomado en física, escritor y, algo parecido, a telepredicador culto. Entre sus obras se encuentra el ensayo El hombre reciente. Se trata de una obra tendente a la exageración, al miedo divino, a la destrucción de todo materialismo por moderado que sea y llena de una salvación prometida capaz de tirar de espaldas a cualquiera dado su grado de fanatismo.
El libro es aburrido, está lleno de referencias cultas que adornan aunque no dan lustre por su uso desmesurado y, sobre todo, por el uso tendencioso que se les da. En una sociedad moderna, algo así no es de recibo.
Patapievici se queda más ancho que largo cuando dice, por ejemplo, que el grupo minoritario no tiene razón porque es minoritario sino sólo si no se equivoca. ¡Oh, qué gran verdad! Lo que no sabemos es si a los grupos mayoritarios les pasa lo mismo. Igual sí. Más cosas. El socialismo es la invención de unos miembros holgazanes de las clases ricas (es verdad que esto es una referencia clara a Burke, pero se queda tan pancho al decirlo). En fin, un gran montón de perlas. Finalmente, hace acopio de su puritanismo para dar unas lecciones de teología que más parecen una sesión de catequesis impartida en la parroquia del pueblo. En fin, un auténtico disparate.
Lo peor de todo es que son casi quinientas páginas que no hay quien lea sin una botella de alcohol (aunque sea de quemar) al lado para ir soportando el calvario. Ni se les ocurra intentarlo.

Calificación: Horrible.
Tipo de lectura: Inaguantable.
Tipo de lector: Sólo los que dedicamos algo de tiempo a leer para evitar colapsos mentales a los demás.
No engancha y sobra cada letra del ensayo.
¿Dónde puede leerse?: ¡Ja!
¿Dónde puede comprarse?: Espero que sea imposible.


oct 3 2010

La vida instrucciones de uso

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Escrita por el sociólogo e historiador francés contemporáneo, Georges Perec, hay que decir que este libro pretende ser una novela que funcione por imitación de la realidad y acumulación de datos; con la excusa de querer dotar de vidas pequeñas a todo un macrocosmos, ejemplarizado por los habitantes que pueblan una vieja comunidad de vecinos parisina; se mezclan objetos art-decó con otros multiusos y familiares, todo se vertebra en torno a la obsesión de uno de los habitantes por los puzles, como objetos deslustrados y capaces de configurar una obra de arte desde las partes y el todo, encontrándonos así en él y en sus amigos a artistas frustrados que saben mucho de arte, a la señora Rorschach, especie ensimismada en el psicoanálisis que responde a las inquietudes de un médico de la mente que trata a muchas personas,…
Entre los objetos o personajes que se nos aparecen destacamos al personaje que trató de boicotear Ciudadano Kane de Orson Welles, debido a que conoció a Randolph Hearst en persona, el mismo autor visto desde su otredad, emperadores, aviadores, urólogos, músicos famosos y otros menos afamados caídos o no en desgracia, jóvenes estudiantes, amas de casa, camareros de night-clubs, profesores, editores, escritores o críticos.
Poco a poco, Perec construye gracias al campo semántico de la cotidianidad, toda una rayuela de espejos donde verse, poblado de anónimos contribuyentes que en su vida profesional pudieron ser potentados hombres de acción u honor, pero que aquí quedan  unidos todos por un aura decadente, que es la de la zona aristocrática de París a la que pertenecen, definida por sus acciones intrascendentes y poco dadas a análisis, que son, para más inri, acompañadas de sesudos estudios sobre la laca, la colonia o los botes de tinta que utilizan.

Calificación: Muy aburrido.
Tipo de lector: Igual le interesa a alguien que estudie las farsas de la farsa.
Tipo de lectura: Vana.
Argumento: Sobre como no ser útil en esta vida.
Personajes: Todos y ninguno.
¿Dónde puede leerse? Mientras montamos el Ibertren para algún primo, sobrino o hijo.


sep 21 2010

Las reglas del arte

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ensayo academicista y, en ocasiones, demasiado analítico de lo que supone la literatura como arte, siendo comparado con la pintura y otras expresiones artísticas. Con un punto de vista parecido al de otros teóricos ingleses (Barnes, ya reseñado), el autor, toma como referencia La educación sentimental de Flaubert, obra de la que hace un pormenorizado y conciso receso que le sirve (como buen sociólogo) para llevarnos de la mano hacia un análisis socio-económico de la época, que abarca desde la Revolución Francesa al Segundo Imperio Napoleónico, época en que aparece una clase social emparentada con la bohemia, clase popular que se caracteriza por un lado por la aplicación de cierto romanticismo negro a la hora de vivir, y por otro, por toda una disposición de ánimo en virtud de la cual la literatura alcanza nuevas dimensiones.
Hay que decir que para el autor (Pierre Bourdieu) de este voluminoso y algo aburrido libro, Flaubert es como para un español Cervantes, por lo que sus análisis (en los que reconoce huir del academicismo, pero sustentándose sino en él, sí en cierto intelectualismo), resultan sesgados y documentados con notas a pié de página; todo ello supone adentrarse en una sapiencia bella e inútil sobre el mundo de la edición, la lectura profesional o la escritura creativa, que nos lleva a desentrañar un panorama donde los escritores mueren de hambre a no ser que se dediquen al periodismo o al teatro, afirmación que parece tan gratuita como devastada por el conocimiento de estas dos formas de ganarse la vida escribiendo.
Se termina contraponiendo a la visión de Flaubert, la de un Faulkner (también pasa de puntillas por Zola), como escritor, que al igual que su patriótico adalid literario, transforma nuestra experiencia íntima de lectura y escritura.
Calificación: Plomizo, pero lúcido.
Tipo de lector: Siquiera familiarizado con ciertos clásicos de las letras.
Tipo de lectura: Analítica, pero poco rigurosa. Intelectual.
Argumento: Sobre el qué y cómo escribir bien sin que se note. Como siempre, no hay fórmulas magistrales.
Personajes: Bourdieu, contemporizando.
¿Dónde puede leerse? Lejos de una clase de escritura creativa o en los brazos de un alumno que se porte mal, arrodillado, antes que el profesor le dé un golpe con una regla metálica en la espalda.