ene 17 2014

Las ilusiones

Artículo escrito por: Florencia del Campo

Las ilusiones es un libro sobre una película sobre el cine. Que es como decir: un libro sobre cine sobre cine. Que apilando un poco más da algo así como: literatura sobre cine sobre cine. Es que en Jonás Trueba cine y literatura no se separan y se confunden.
La película Los ilusos y el libro Las ilusiones (Editorial Periférica) son dos obras del hijo del director Fernando Trueba que fluyen paralelas. ¿Se complementan? ¿Se citan mutuamente? ¿Una es hija de la otra? ¿Se pegotean? ¿Se repiten? Pues de todo un poco y de todo nada.
Antes de preguntarse qué les pasa a los personajes de Las ilusiones habría que preguntarse si existen esos personajes. ¿Las ilusiones es un texto literario de ficción o es la posibilidad de un texto literario de ficción? ¿Existen sus personajes y sus tramas o el texto literario es anterior a ambos y es, en realidad, un ensayo de las posibilidades de existencia de esos personajes y esas tramas?
Cuando leemos Las ilusiones (título excelente por acertado) estamos leyendo un relato en primera persona, un relato del yo, algo de este Jonás Trueba tomando notas (¿mentales?, ¿escritas?) sobre una película que sea sobre el cine, pero que tenga mucho de la vida y poco de cine, nos advierte este narrador volátil que se mueve como pompas de jabón que atraen la mirada de los niños en una plaza.
Las ilusiones son las ilusiones de los ilusos. Los ilusos son los actores (en el sentido bourdieuniano de la palabra, aunque en este caso también en el referido a las artes escénicas) que quieren ganarse la vida actuando o con el cine en general; y toda una serie de seres desgraciados que tuvieron la mala fortuna de nacer en un mundo en el que no hacer nada está mal visto, o mejor: en el que los artistas deben lidiar con un hacer aparentemente nada. Las ilusiones, además, es un buen título cuando no es referente solo de la trama y de los personajes sino cuando lo tomamos como referente del texto en sí, de su forma: una posibilidad de algo pero no una trama concreta. Las notas de lo que podría pasar y de quiénes podrían ser los personajes sin un marco sólido, sin una realidad (dentro de la ficción, por supuesto) concreta.
Estamos ante algo así como una literatura del yo o diario sobre el proceso de creación de una película. Un diario que nos muestra un poco lo anterior al rodaje (por momentos podríamos pensar que estamos ante notas al margen de un guión cinematográfico a corregir profundamente, o símil) pero que advierte, anticipadamente, que la película que quiere hacer este yo es una película sobre el síndrome post-rodaje o el cine sin cine; y las notas, o el diario, o el yo reflexionan sobre la necesidad de hacer cine y sobre su contrario (acerca del cual yo me pregunto: ¿es la desilusión?).
Las ilusiones está cargado de referencias a la literatura y al cine: mucho Fellini, no tanto citado textualmente sino mucha imaginación de escenas fellinescas, como la imborrable de mi memoria que imagina a los ilusos caminando por la Plaza Mayor mientras la cámara los toma desde lo alto; y citas al cine sobre el cine, claro, a La vida últil, la maravillosa y entrañable película uruguaya sobre la Cinemateca de Montevideo pero también y sobre todo, como quiere Jonás Trueba para su obra o su cine o su literatura, sobre la vida. De hecho este narrador lo dice: … una película sobre la vida que parece una película sobre el cine. Sobre la relación y los límites entre vida y cine.
El no-cine. El no-texto. Tan solo la posibilidad o el ensayo del cine o del texto. O la posibilidad del texto sobre el cine. ¿Por qué? Porque hay algo anterior: la imposibilidad. Entonces: una escritura que es posibilidad porque se apoya y se fundamenta en una imposibilidad. Un texto sobre el no-cine. Un texto sobre una película que trate de todas las ideas y no como suele ser: una película sobre, o realizada a partir de, una y tan solo una idea. Esta multiplicación de ideas hasta el punto de saturar el proyecto y preguntarse si filmar o no filmar y encontrar, cómo no, en esa pregunta la materia prima para la película (no para el texto, que es la búsqueda y las preguntas en sí mismas).
La materia o la posibilidad en la imposibilidad: las ilusiones de los ilusos, que normalmente sería una declaración de pertenencia un tanto tautológica pero que aquí es toda la materia y la poética de este libro de Jonás Trueba que salpica de ideas y sensaciones sin pudores ni repasos. Un buen ejercicio de espontaneidad del yo para reflexionar sobre el arte, pero sobre todo, una buena entrega a la transparencia, palabra o concepto tan adorado por Jonás a la que sin duda le hace honor tanto en este libro como en la película Los ilusos.

Calificación: Diferente
Tipo de lector: Cinéfilo
Tipo de lectura: Rápida
Argumento: Carece de él y esa es su esencia
Personajes: En una página se hace un listado de los posibles personajes y nombres de los personajes
¿Dónde puede leerse?: En un viaje en tren de 40 minutos se puede leer por completo
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual


ene 15 2014

Rama Revelada

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Rama Revelada es un mal libro. Literatura, lo que se dice literatura, tiene muy poca en sus numerosísimas páginas (casi 600) y la ciencia ficción queda limitada por los autores a un inventario de alienígenas y sus correspondientes naves espaciales. Con esto, el libro se reduce a ser un manual filosófico de tres al cuarto para seres humanos que viajan al espacio sideral; porque los autores salpican los capítulos con ideas muy sobadas, además de peligrosamente mal estructuradas, sobre las cuestiones más fundamentales que afectan al pensamiento del hombre. Son flojísimas las reflexiones que se hacen sobre Dios, el universo, el sentido último de la existencia o la condición humana. Llega a irritar que se afirme una cosa y la contraria de forma constante. Un personaje dice algo y lo razona. Otro hace lo mismo. Y el lector elige. El problema es que hay que elegir entre dos ideas mal desarrolladas y propensas a vaciarse por los cuatro costados.
Rama Revelada es la cuarta entrega de la serie Rama que firma Arthur C. Clarke acompañado por Gentry Lee (ya lo hacía desde RamaII). Esta es la única razón por la que el lector podrá abrir el libro y leerlo. Ser el final de una serie de cuatro y querer saber cómo se plantea el desenlace. Esa es la razón por la que un lector debe tragarse este relato. No se me ocurre otra. Lo peor es que ese desenlace es previsible y chapucero. Al que escribe, esta cuarta entrega de lo que era una buena colección, le parece una estafa.
La lectura de Rama Revelada es fácil. No hay mucho que digerir. Y no debe leerse sin haber pasado por los tres anteriores que van de menos a más en su calidad literaria y originalidad. No tendría sentido alguno. Si me apuran no lo tiene aun habiendo pasado por ellos

Calificación: Flojo, prescindible.
¿Tipo de lectura?: Fácil e innecesaria.
¿Tipo de lector? Muy fans de Cita con Rama. Pero incondicionales, vamos.
Argumento: El espacio sideral es enorme y sabemos poco sobre él. Qué cosas.
Personajes: Casi todos conocidos. Se hacen mayores aunque sólo suman años, de evolución nada.
¿Dónde puede leerse?: La baja intensidad expresiva hace que pueda leerse en cualquier lugar.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 13 2014

La letra escarlata

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Nathaniel Hawthorne paga con ésta hermosa novela la culpa contraída por sus antepasados, que fueron maldecidos desde el cadalso por sus víctimas; creadores, pero también prisioneros de una sociedad puritana, intolerante, aislada en un confín del mundo, acechada por las sombras de los bosques y por sus habitantes hostiles: la Nueva Inglaterra de los primeros colonos.
Sus protagonistas viven cautivos del mal y tanto su caída como su redención llegará de la mano de la ética individual, de un dios interior podríamos decir, superior en sus dictámenes a cualquier otra deidad que pueda ser creada por la mente de los hombres. En este sentido el libro entero está empapado de trascendentalismo, una doctrina a la que su autor se acercó y que desarrolla el pensamiento intuitivo, uniendo a dios, a la naturaleza y a los humanos en un todo panteísta e indisociable.
Hawthorne trabaja con sus personajes relativizando el mal, sometiendo los principios morales a la propia naturaleza y a los deseos intrínsecamente buenos –o malos en el caso de Chillingworth- e impresiona la cantidad de matices en los que multiplica sus estados emocionales.
El tema elegido también es excepcional por lo temprano: el silencio como venganza y como penitencia, como triunfo sobre los otros, los que no conocen, los que no saben; la culpa como remordimiento, como liberación y como chantaje. El pecado como mal social. Exclusivamente.
La letra escarlata es el estigma de una mujer que osa vivir libremente.
La novela tiene un pulso narrativo sostenido, poderoso y una interesante estructura dramática.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Atractiva.
Argumento: Oculto.
Personajes: Desbordados por la vida.
¿Dónde puede leerse?: En Nueva Inglaterra.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 12 2014

Drácula

Artículo escrito por: Augusto Prieto

A finales del siglo XIX Drácula entra en la literatura con esta novela para convertirse, como nos recuerda Juan Antonio Molina Foix en la edición de Cátedra, en uno de los seres de ficción más importantes del siglo XX. Sus secuelas y reinterpretaciones continúan sin que parezcan agotar el filón que el novelista británico Bram Stoker encontró en antiguas leyendas y mitologías. Lo aderezó con frases bíblicas, y le dio apariencia de realidad con la mención de los incipientes avances médico-científicos de la época, en especial los estudios sobre el subconsciente.
Pero Stoker alcanza definitivamente su mérito por haber conseguido un personaje poderoso y atractivo. No deja de ser curioso que la riqueza de matices con los que dota a los perversos, con el conde a la cabeza, contraste con la limitada capacidad de sorprender de los héroes de la novela. Porque sin duda el autor, como el lector, se siente atraído por el mal y por las fuerzas oscuras.
Drácula es el culmen de la literatura gótica. Presenta algunos rasgos del romanticismo que hoy nos resultan obsoletos, como cierta tendencia al melodrama y mucha exageración de los sentimientos; y aciertos notables como el correlato con el paisaje y la creación de atmósferas siniestras. Está compuesta como una acumulación de textos: cartas, noticias, informes y diarios que modulan la voz narrativa y van dosificando la información en una composición eficaz.
Los roles son sexistas, clasistas, arquetípicos: las mujeres solo pueden ser perfectas consejeras y débiles almas sensibles o bien lascivos demonios; los caballeros, salvo el degenerado conde Drácula, son intrépidos, desinteresados y honorables; y los trabajadores rudos y primarios pero de buen corazón.
El prólogo de Juan Antonio Molina Foix apunta cosas interesantes, está muy bien documentado, y las notas son sabrosas aunque a veces excedan su cometido.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados al fantaterror y la novela gótica.
Tipo de lectura: Fluida.
Argumento: Aventurero.
Personajes: Ya se ha dicho.
¿Dónde puede leerse?: En un castillo.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 3 2014

Ulises

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Ulises es uno de los libros más importantes del siglo XX, una novela experimental en la que el escritor irlandés James Joyce juega con el lenguaje dándole forma a cada una de las técnicas novedosas que revolucionaron la escritura y que abrieron la centuria acompañadas de la propagación del cinematógrafo, del estudio del subconsciente y el psicoanálisis, y de la general divulgación de todas las obras de todas las literaturas.
La más destacada de estas técnicas es el flujo de conciencia, la simulación escrita del pensamiento humano, pero hay otras como son la descripción por acumulación, las listas; la utilización fragmentada e impresionista del discurso, el uso de la jerga, el surrealismo, la creación de palabras nuevas, y la ruptura de las convenciones de espacio, tiempo, género literario, narrador y personaje.
Con todos estos recursos, Joyce redacta lo que viene a ser el manifiesto de una nueva forma de hacer que inicia la era literaria en la que estamos.
El título nos remite a un paralelismo estructural con la Odisea de Homero que es prácticamente imposible de identificar para los lectores comunes salvo porque, de la misma manera que la Odisea es la encubierta representación escrita de un mapa del Mediterráneo, Ulises es una clara cartografía de la ciudad de Dublín.
Ulises es una novela larga, compleja, oscura y –en general- aburrida, en la que sin embargo será difícil que un lector interesado no encuentre un capítulo que le parezca insólito, ocurrente y divertido; un capítulo al menos cuyas acciones pueda comprender y que le de ánimo suficiente para afrontar la lectura completa del libro, más cuanto que se trata de una obra que no es necesario leer de un tirón. Personalmente recomendaría el monólogo de Molli Bloom editado en el capítulo 18, la fascinación enciclopédica del 17, y -para una iniciación- los atisbos de la vida cotidiana de la ciudad de Dublín en los años veinte del siglo pasado compuesta a la manera de flashes en el capítulo 10, o la impagable declaración de principios de Leopold Bloom hacia la mitad del 15:
Estoy a favor de la reforma de la moral municipal y a favor de los diez mandamientos puros y simples. Nuevos mundos en lugar de los viejos. Unión de todos, judíos, musulmanes y gentiles. Una hectárea y una vaca para todos los hijos de la naturaleza. Coches fúnebres modelo berlina. Trabajo manual obligatorio para todos. Todos los parques abiertos al público día y noche. Lavaplatos eléctricos. La tuberculosis, la locura, la guerra y la mendicidad deben cesar inmediatamente. Amnistía general, carnaval todas las semanas, con las licencias del enmascaramiento, gratificaciones para todos, esperanto, fraternidad universal. Se acabó el patriotismo de los políticos de taberna y de los impostores hidrópicos. Dinero libre, amor libre y una iglesia laica libre en un estado laico libre.
Existen infinitas críticas, ensayos y estudios que pueden ayudar al lector en la comprensión del texto y son accesibles en las bibliotecas y en la red, porque Ulises es una novela que no ha dejado indiferente a nadie, ha sido adorada o denostada hasta una exageración desde la que los lectores críticos de hoy tendemos a encontrar un cómodo término medio: no es una obra maestra homogénea e incontestable para cuya comprensión sean obligatorios todos los esfuerzos, pero tampoco el ilegible y pedante cajón de sastre de una mente enloquecida. Es una novela interesante, complicada, meritoria y decisiva.
Para los irlandeses es, además, parte de una confusa identidad nacional.

Calificación: Decisivo.
Tipo de lector: Persistente.
Tipo de lectura: Complicada.
Argumento: Diluido.
Personajes: Rocambolescos.
¿Dónde puede leerse?: Por las calles de Dublín.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.

Nota bene: La traducción de la cita es de José María Valverde.


ene 2 2014

El vino de la juventud

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De los veinte relatos incluidos en el último libro publicado en España de John Fante, escritor italo-americano, trece fueron publicados en su país bajo el nombre de Dago Red (hoy Vinazo) y los otros siete son inéditos y redescubiertos posteriormente. Se nota una línea común en los primeros, ya que la utilización de la primera persona, el tema de la educación religiosa o el baseball son acontecimientos más que comunes. Muy presente está en ellos La senda del perdedor de Bukowski, del que seguramente fue deudor.
Ya el autor de Factotum dijo solemnidades sobre el modo de tratar las emociones de John Fante, a lo que hay que añadir la utilización, en este caso, de la precisión más que cerebral del lenguaje, una precisión basada en la honestidad brutal que a ambos caracteriza y que hace que el libro se goce como una celebración y a pequeños sorbos no resulte nada indigesta.
Dos piezas sobresalen personalmente sobre el resto de Dago Red, y son Una esposa para Dino Rossi, que a pesar de su longitud o precisamente por ello y gracias al humor, sale más que airosa, narrando los cuernos del padre Albañil en la nieve a una sufrida madre, mientras esta contempla la indolencia necesaria de un ser bueno como posible pretendiente; el otro es Camino del infierno. Todos parecen ser esbozos para llegar a estos dos magistrales relatos. En Camino del infierno se consigue recrear la represión ensayada ya del colegio de monjas y los castigos que a los chicos se les procuran por sisar a través de travesuras guantes o pelotas.
El tema de la religión da para más de un artículo de opinión, ya que en casi todas las criaturas hay una genética que les predispone a sentirse culpables y desgraciados. En el caso del alter ego joven, el personaje (que no el narrador) sabe rezar esta vez a un Dios más mundano, un Dios que se mezcla con el Cristo de las escrituras desde un punto de vista arcaicamente directo.
De los siete relatos inéditos, celebramos los dos últimos: El soñador y Helen, tu belleza es para mi; en éste último un pobre hombre y un universitario filipino quieren conseguir a la misma mujer. El pobre hombre escribe versos que el asiático trata de corregir. El concepto de amor tradicional se desmorona quedando todos insatisfechos.
Se trata pues de un libro ideal para regalar, donde encontraremos perlas diversas, escritas siempre en tono medio bajo, sencillas y duras como fueron las vidas de su escritor.
Existe además tal coherencia en la propuesta que hasta podría existir cierta unidad novelesca, de tal modo que cada cuento contribuye a matizar la idea principal y en muchos casos, cada capítulo de relato, también.

Calificación: Obra maestra.
Tipo de lector: Quién todavía vea en lo humano atisbos de pasión.
Tipo de lectura: Precisa.
Argumento: La infancia de uno, la infancia de todos.
Personajes: Magistrales.
¿Dónde leerlo?: Entre la parroquia y pizzería más cercanas.
¿Dónde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


ene 1 2014

Pórtico

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Algunas novelas marcan un antes y un después en la vida lectora de las personas.
Cada libro tiene su momento. Por ejemplo, la recomendación (obligación) que se hace a los estudiantes de ESO y Bachillerato con El Quijote suele ser un desastre. Demasiado jóvenes para enfrentarse a esa novela. No sé si por exceso de hormonas o por falta de interés por la literatura o porque las obligaciones suelen funcionar mal. Lógicamente, hay excepciones aunque muchas menos de lo que se quiere ver. Sin embargo, algunos de los que no pudieron pasar del primer capítulo, leen la obra de Cervantes más adelante y quedan fascinados.
Un libro que llega en el momento adecuado es una alegría y una forma (la única) de encontrar en la lectura el entretenimiento y el refugio necesarios para un entendimiento mejor del mundo real. Los padres desesperados deben entender que la clave es la paciencia y no la obligación. Cuando el cuerpo pide otra cosa no hay remedio posible. Lo mejor es asumirlo sin dramas y esperar.
Pórtico es una novela de ciencia ficción, la primera de la tetralogía sobre los Heechee, que llegó a manos del que escribe hace ya muchos años. Sin éxito. Ahora, al regresar, le ha fascinado.
La firma Frederik Pohl y narra cómo los hombres se enfrentan a un descubrimiento que les convierte en microbios respecto a la ciencia (respecto a su propia humanidad siempre lo fueron, lo somos). Quinientos mil millones de años antes, unos seres bautizados como heechee, abandonaron un asteroide que, ahora, encuentra el hombre. Allí hay un gran número de naves que viajan a lugares del espacio previamente programados por los que fueron sus creadores. Pueden ir hasta lugares maravillosos o terribles, peligrosos. En algunos puntos se encuentran tesoros heechee. Los prospectores humanos (como se hizo en el continente americano, por ejemplo) viajan sin saber si regresarán o lo harán convertidos en puré o ricos para siempre. Mientras, en la Tierra, el hambre y la superpoblación son insoportables. Tanto que el ser humano ha tenido que buscar nuevos lugares de residencia (otros planetas; ya saben, en mundos imposibles que obligan a vivir en túneles como ratas). Tanto que los alimentos son sintéticos (el norte de América es el gran productor).
El narrador es Robinette Broadhead (la elección de este narrador personaje es uno de los grandes aciertos de Pohl puesto que sus características aportan una enorme credibilidad al relato). Además, es el personaje principal. Pohl logra construir esta voz con maestría. A base de sugerencias, de ocultaciones que el lector va detectando, incluso de mentiras que no puede disimular el personaje. Se alternan momentos pasados y presentes. Broadhead fue prospector. Indeciso; atenazado, siempre, por el miedo; en definitiva, cobarde. Nos cuenta cómo llegó a Pórtico, cómo era su vida en la Tierra, sus experiencias como explorador espacial. Y, también, sus actuales sesiones frente a un robot que hace las veces de psicoterapeuta. La culpa, el arrepentimiento, le impiden vivir con normalidad a pesar de la gran fortuna que acumuló en uno de sus viajes interestelares. La construcción de su condición sexual es una auténtica maravilla literaria. Un giro de la cabeza, una actitud que no se puede entender bien, la proximidad de alguien. El mundo que dibuja el autor acepta la homosexualidad como algo normal, como lo que es. Y buena parte de la novela debe entenderse desde ese territorio.
Frederik Pohl dosifica la información magistralmente. De los Heechee apenas sabemos nada. De esto va el relato. Del no saber, de la imposibilidad de entender por parte del ser humano. Creemos ser los reyes de la galaxia y no somos más que un pequeñísimo granito de arena en el universo. Además de alternar capítulos sobre el presente y el pasado del personaje, se insertan (en recuadros aparte) anuncios, documentos, fragmentos de charlas o clases, informes sobre vuelos en naves Heechee, que nos ayudan a entender la vida en Pórtico. Muchos de estos pequeños textos son irónicos, otros tremendos y, sólo un par de ellos, aportan información directa sobre lo que es el protagonista. Son el reflejo de un mundo decadente e insoportable. El conjunto nos brinda una panorámica, perfectamente detallada, que va tomando forma con rapidez.
El mundo de Pórtico es, en realidad, el nuestro aunque en él se amplifiquen los problemas. Hambre, desilusión, compañías que acumulan beneficios disparatados mientras la gente muere del hambre o las mujeres se prostituyen para poder alimentar a sus hijos, venta de órganos para que los ricos puedan seguir viviendo. La ignorancia respecto a lo que somos es inmensa, casi vergonzosa. Y, también, en Pórtico hay cosas intocables, eternas: el amor, la culpa, el arrepentimiento.
El ritmo narrativo y la tensión argumental van a más y llegan a alcanzar un nivel extraordinario. No por la trama ni por lo que sabemos. No, el gran secreto de esta obra está en la otra orilla, en la orilla de lo oculto, de lo que no sabemos ni podemos llegar a saber. La ignorancia y el miedo que esto provoca es el gran asunto que Pohl quiere tratar. Por ello, el recurso de dosificar la información, la poca información, funciona de maravilla. El clima de desconcierto en el lector es abrumador; lo mismo que el de los humanos desplazados hasta Pórtico.
Es muy posible que la literatura de ciencia ficción tome una relevancia mucho mayor que la que tiene actualmente. Y serán novelas como Pórtico las que abran las puertas de ese camino que parece inevitable. Ya lo he dicho otras veces: la ciencia ficción trata de explicar nuestro mundo, nunca otros. Y tiene intactas muchas posibilidades mientras otro tipo de novelas se encuentran en callejones sin salida retorciéndose sobre sí mismas.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Apasionante. Entre dudas e ignorancia. Como cada día que pasa, vaya.
Tipo de lector: Aficionados a la ciencia ficción, desde luego. Pero cualquier lector se debería acercar a esta obra para descubrir otra forma de entender la literatura y, por tanto, el universo.
Argumento: El ser humano es ignorante y eso le convierte en un ser débil y vulnerable. Aunque, a pesar de todo, sale adelante.
¿Dónde puede leerse?: En el planetario.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


dic 26 2013

Un buen detective no se casa jamás

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Partiendo de una frase mítica sobre el arte de la literatura de género negro dictada por Raymond Chandler, la escritora y profesora madrileña, Marta Sanz, continúa la historia de Zarco y Paula, personajes de Black, black, black, a raíz de que el detective homosexual abandone el piso madrileño donde conoció al coleccionista de insectos Olmo, para irse a vivir a un riurau o masía valenciana para olvidarse de los posibles motivos de una inculpación. Y se sale de un charco para introducirse en una compleja trama familiar y sexual, donde la casa actúa como contenedor de espejos y miserias humanas. Dicen que el olvido está lleno de memoria, reflexiones como las que hace el propio personaje sobre sí mismo: el egoísmo, la cobardía o su carácter advenedizo, hacen de Zarco un narrador con flecos moderno que se define en virtud de su voz y enfermedad, la que le hace estar en Valencia y en Madrid, la que vicaria y fríamente le hace conocer gracias primero a Marina Frankel, luego a sus cuatro hijas monocigóticas por licencia libre, y después a Marina Orts y Marcos Cambra, herederos únicos de una familia que maltrata a las hijas de la ahora fugitiva en Stuttgart, todo un submundo donde la femineidad corrompida por exceso o defecto, las ganas de despotricar sobre problemas sociales de identidad y esa necesidad de mirar sucesivamente dentro y fuera de este mundo, son necesidades que le llevan a unas Perdices que no son las propias de un cuento de hadas. Uno se mira en esos espejos, pero más desde el pico de cristal que contribuye a hacer cortar y por el que la madrastra Amparo, guapa de cara, fea de alma, sabe sobrepasar el dolor, gracias a que es capaz de hacer algo tan simple como mirar a los ojos de frente.
Las referencias son esta vez más cinematográficas que literarias, y desde el Hitchcock de la portada, a Huston o Lang (como buena admiradora del expresionismo que es su autora), conforman un fresco metaliterario a veces poco accesible.
Todo es desventura y aguja que se clava en un relato que por momentos se encona y donde hasta la inocencia es tratada desde el engrudo collage del mal, convirtiéndose en estupidez sufriente. A sabiendas de ello, Zarco defiende la necesidad de vulgarizarse ante tanta complejidad bien entendida.
La novela sólo en una de sus seis partes, alterna monólogos interiores de las habitantes del riurau, dejando clara una intencionalidad latente del papel conscientemente escapista, por el que Zarco no se olvida de una hija, Fanny, y con la que en virtud de todo lo que ocurre, su relación se resiente.
A la vez sirve de subterfugio para dejar de creer que de lo urbano se escapa acudiendo a lo rural, borrando esa sonrisa bucólica que provoca la nostalgia, anulándola de una vez por todas y haciéndonos ver que es precisamente lo humano lo que tanto hiere.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Distinto.
Tipo de lectura: Hiriente.
Argumento: Zarco y sus visiones continuadas y nuevas sobre el Mal.
Personajes: Variados.
¿Dónde leerlo?: Entre Pinto y Valdemoro.

¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.