may 30 2012

Persépolis

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El cómic es una fuente inagotable de la que pueden beber lectores potenciales de novela, poesía o ensayo. Un buen tebeo, si prefieren una buena novela gráfica, exige un esfuerzo menor por parte de los muchachos que se acercan a los libros y, lamentablemente, ese es un aspecto muy importante entre los jóvenes. Aunque, a decir verdad, esa exigencia menor no es tal puesto que muchos cómics encierran grandes mensajes, grandes ideas y capacidades expresivas de primer nivel.
Uno de eso tebeos, de los que pueden servir para abrir la puerta de la literatura a más de uno, de los que se leen con facilidad, de los que encierran mensajes certeros y profundos y de los que pueden enganchar al mundo del libro a los jóvenes, es Persépolis. Lo firma Marjane Satrapi, iraní de nacimiento, progresista y excelente artista.
La protagonista de la narración es ella misma. Desde que siendo niña asiste a la llamada Revolución Islámica hasta que viaja a Francia para instalarse allí definitivamente. Irán, Austria, Irán y Francia. Niñez, juventud, un primer matrimonio, el fracaso. Padre, madre, abuela, amigos, novios. Todo aparece y desaparece dejando una huella inmensa, tanto en la protagonista como en el lector. La igualdad de la mujer, el problema racista, el fanatismo ideológico y religioso, la guerra, la política internacional. Todo visto desde un punto de vista irónico y coherente. Sobre todo, visto desde la esperanza y envuelto en un mensaje consolador.
El trazo de Satrapi es sencillo, casi descuidado. Aunque efectivo y demoledor cuando toca. En un blanco y negro que artísticamente cumple con el objetivo y define claramente un mundo que nos presenta la autora de forma descarnada, trágica y honesta. Hace, además, un uso del papel muy inteligente cuando aumenta las imágenes que marcan la narración de forma definitiva.
Se divide en cuatro libros que fueron publicándose de forma individual. Ya existen tomos integrales que, el que escribe, recomienda puesto que es una obra muy valiosa. Incluso, acaba de aparecer una edición de bolsillo muy asequible y bien presentada.
Por supuesto, es un libro muy recomendable para jóvenes. No puede fallar. La historia, casi en su totalidad, les parecerá cercana y no perderán interés en ella.
Satrapi es autora de otras obras como, por ejemplo, Pollo con Ciruelas. Todo lo que hace esta mujer merece la pena.

Calificación: Estupendo.
Tipo de lectura: Muy agradable; muy atractica; emotiva e irónica al mismo tiempo.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Interesados en entender que los valores son los mismos en cualquier lugar del mundo.
Argumento: La esperanza.
Personajes: Muy bien perfilados. La autora es astuta y los hace crecer utilizando uno o dos rasgos fundamentales para que funcionen dentro de la narración sin interferir en lo fundamental.
¿Dónde puede leerse?: Mirando la nieve en Irán.
¿Dónde puede comprarse?: En la Feria del Libro de Madrid.


dic 28 2011

Pollo con ciruelas

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Marjane Satrapi es natural de Irán. Nació el año 1969. Pero ya hace tiempo que vive fuera de su país. Además, es una excelente autora de cómics. Muchos la conocen por la publicación de Persépolis, una serie de cuatro volúmenes que ha traspasado fronteras con gran éxito.
Pollo con ciruelas es un tebeo magnífico. El texto es preciso, económico, sugerente. El dibujo es sencillo, profundo, expresivo hasta la saciedad. Pollo con ciruelas es un cómic asombroso.
Lo que cuenta Satrapi es eso que ocurre cuando algo se queda atrás, cuando parte de nosotros se condena a vivir en un espacio muerto en el que el tiempo no corre. Y lo hace a través de un vehículo exquisito que le da un juego imponente: la muerte de un músico (un suicidio algo extraño e inquietante) que pierde el tono y es incapaz de hacer sonar su instrumento decentemente. El lector no sabe la razón por lo que eso ocurre. Pero la autora va aclarando aspectos, página a página, de modo que todo aparece con claridad y contundencia. Cada viñeta explica la anterior, cada viñeta hace que el personaje crezca con violencia, cada línea de diálogo se pega al dibujo para que el movimiento de la acción se acomode al mundo creado por la autora.
Es uno de los mejores cómics que he leído en algún tiempo. Conviene echar un vistazo a la obra. Y, por supuesto, cualquier jovencito puede hacerlo sin miedo a encontrarse con algo espeso o sesudo. Le gustará.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Muy agradecida.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Sin distinción.
Argumento: Algo queda detrás y la vida con ello.
Personajes: Muy bien diseñados. Su evolución es estupenda en un uso del tiempo magnífico por parte de la autora.
¿Dónde puede leerse?: Conviene estar tranquilo para poder saborear cada página.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual. Si no está, te lo pueden encargar.


nov 2 2011

La historia de Geji II

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Hay que tener mucha paciencia para culminar con éxito la lectura de esta novela, que en su segunda parte –Los relatos de Uji- no deja de ser La historia de Genji porque se continúe en las vicisitudes galantes de sus sucesores espirituales -Kaoru y Niou-, sino que ellos recogen el testigo de la elevada categoría de Genji y se prolongan en su sombra, compitiendo en diferentes aventuras galantes.
Paciencia, porque los personajes se nombran siempre por sus títulos, que además varían en el tiempo; porque los capítulos se solapan, rompiendo el orden natural del relato, que es lento y extenuante; y porque las acciones son apenas el esqueleto de una obsesión amorosa sobre la que Murasaki Shikibu trabaja hasta el agotamiento, asimilando cada movimiento de los personajes a los ciclos de la naturaleza y los rituales cortesanos.
Y quizás sea por retratar a una clase aristocrática y exclusiva, por la insistencia de la autora en recuperar por la memoria ese mundo idealizado, puede que también por la extensión del relato y -por supuesto- por la presencia constante de la obsesión y los celos, y su tendencia a la introspección, por lo que se ha comparado con frecuencia Genji Monogatari con otra búsqueda, con otro temps perdu.
El lector común, ese common reader virginiano, se asombra al conocer que Jorge Luis Borges consideró La historia de Genji más compleja que la de don Quijote, o que Marguerite Yourcenar afirmase que nada se había escrito mejor en ninguna literatura. Ignorante por completo del canon poético japonés, alejado de la profundidad de su pensamiento filosófico, e incapaz de apreciar en todos sus detalles la armonía que sostiene la vida social de la corte Heian, ese lector común sí que concuerda, sin embargo, con Octavio Paz y otros autores en que Shikibu se puede comparar a los grandes clásicos occidentales, como Cervantes o Balzac.
La historia de Genji está considerada como la obra maestra de la literatura dinástica japonesa; fija mediante insertos y referencias el canon clásico de la poesía antigua, y su impacto en la pintura es notable y prolongado en el tiempo. El tono de la narración es contenido, todo se realiza exactamente, nada es feo, los matices de los colores son numerosos y los aromas excesivos.
La atmósfera de la obra es fiel al ideal de poesía como la forma artística superior, el modo más perfecto de la comunicación humana, recoge la idea el traductor de la edición de Atalanta, Jordi Fibla, que trabaja sobre la versión en inglés de Royall Tyler y otras en la lengua original asistido por su mujer, japonesa; añade un glosario general, otro –destacado- de indumentaria y colores, un tercero de cargos y títulos, así como las fuentes poéticas. Diferentes planos de La Ciudad, el palacio y una casa ideal son de gran ayuda en la representación física de los espacios, primordial para interpretar el texto.
Murasaki Shikibu, a quien se atribuye con fundamento la autoría de La historia de Genji, (que por eso se conoce también como Murasaki no Monogatari, El cuento de Murasaki) formaba parte de la corte de la emperatriz Akiko; nació en el año 973, en esa época la región de Kanto, donde se asienta Tokio, se conocía como El Este, era una zona remota e inculta.

Calificación: Refinado.
Tipo de lector: Intenso.
Tipo de lectura: Exigente.
Argumento: Los tres primeros capítulos (42 a 44) son inconexos, a partir del 45 se desarrolla una historia convergente y opresiva.
Personajes: Angustiados por la pasión amorosa.
¿Dónde puede leerse?: En uno de los jardines de Kioto.
¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería de cierta categoría.


oct 30 2011

El último emperador

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El esplendor de la película con éste título (1987), de Bernardo Bertolucci, encubre con su brillo desmesurado a una personalidad antipática, destruida por los sucesos de su infancia, las memorias empañadas por la manipulación de un ser débil y despreciable, convertido en hombre nuevo por la gracia de la reeducación comunista.
Pu Yi Aisin-Gioro murió como simple ciudadano de la República Popular China en 1967, había nacido hijo de un príncipe en 1906, dos años más tarde fue entronizado como Hsuan Tung, el Dragón Sagrado, emperador del Gran Chin, Hijo del Cielo y Señor de los Diez Mil Años. Las circunstancias de su vida fueron excepcionales e ingratas.
Su autobiografía es manipuladora y engañosa, porque más allá del alucinante retrato que hace de la última corte imperial en la Ciudad Prohibida, la narración se limita al relato sesgado de una sucesión de acontecimientos históricos y termina con una complaciente auto justificación. Pero la escritura no puede encubrir a un hombre sin personalidad ni proyectos políticos, cruel, frágil y desgraciado, una persona frustrada en lo sentimental y en lo sensual, un incapaz; una desdichada marioneta desde el día de su nacimiento hasta su muerte.
Algo muy triste.
Y la novela, la verdadera biografía, debemos de buscarla en lo que no nos cuenta, porque no quiso, no supo o –una vez más- no le dejaron.
Como siempre sucede con un relato histórico, este nos recuerda sucesos que no deberíamos olvidar si es que queremos entender el mundo de hoy: la violación que las potencias europeas realizaron sobre China y sus motivaciones espurias, el expansionismo fanático de Japón y sus crímenes, una revolución histérica como reacción a la realidad de una tiranía feudal y anacrónica, una guerra civil cuyas heridas no se han cerrado y los quistes de un imperio aun por descolonizar: China.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en la Historia.
Tipo de lectura: Se hace algo enredosa por las continuas referencias a hechos puntuales y lejanos, y la ingratitud mnemotécnica de los nombres chinos.
Argumento: Informativo.
Personajes: Mezquinos, todos.
¿Dónde puede leerse?: En la plaza de Tian´anmen, frente a la Ciudad Prohibida.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo entre tus libreros de lance.


oct 27 2011

1q84 libro 3

Artículo escrito por: Carmen Neke

Después del trepidante final del libro 2 de esta trilogía, los lectores esperaban (o temían, según el talante de cada uno) una continuación similar en el libro que cierra la serie. Lo que nadie podía esperar era una continuación que tiene mucho más que ver con las primeras novelas del autor que con sus últimas obras. Murakami vuelve a sus orígenes presentándonos a unos personajes atrapados en unas circunstancias inexplicables contra las que no pueden luchar y sobre las que se sientan a reflexionar en los parajes más insospechados: una ciudad llena de gatos, un apartamento abandonado, encima de un tobogán mirando las dos lunas del cielo.
A Tengo y Aomame se les ha unido esta vez el abogado e investigador Ushikawa que pretende darles caza, pero es una persecución más bien filosófica e introspectiva basada en la inacción. Las tres figuras protagonistas se van presintiendo y desencontrando a lo largo de la novela, al parecer siguiendo las teorías de Ernst Jung, y llenan su tiempo en meditaciones sobre su presente, su pasado y su falta de futuro, al parecer siguiendo el modelo de En busca del tiempo perdido de Proust. El autor suelta en este libro gran parte del lastre argumental que fue acumulando durante las dos entregas anteriores, de manera que el lector que vaya buscando respuestas conclusivas se puede llevar un buen chasco. En cambio el lector que busque una buena lectura podrá disfrutar del ritmo lento y cadencioso de la obra, que va revelando una profundidad humana y emocional del trío protagonista capaz de enganchar al lector mucho más que todas las sectas y todas las lunas de los dos primeros libros. Las últimas cincuenta páginas están dedicadas a rematar la trilogía con un final de opereta, pero nada puede estropear ya el buen sabor de boca que deja esta obra. Murakami ha sabido finalmente reducir una historia que pecaba de excesiva a su más pura esencia.
Calificación: Sorprendentemente bueno.
Tipo de lector: Amante del Murakami más introspectivo.
Tipo de lectura: Hipnótica, lenta y cadenciosa.
Argumento: Realmente no pasa nada.
Personajes:  Tengo, Aomame y Ushikawa, tres personajes perdidos en sus propias circunstancias muy personales.
¿Dónde puede leerse? En algún sitio cómodo, es un libro que no querrán dejar de leer.


sep 18 2011

La casa de las bellas durmientes

Artículo escrito por: Carmen Neke

En el artículo que Mario Vargas Llosa dedica a este libro en La verdad de las mentiras, el autor peruano señala muy acertadamente lo difícil que es para un occidental leer literatura escrita en un idioma y desde un modo de entender el mundo tan distantes de los nuestros como son los japoneses. Pero esta vez el problema no radica en mi opinión tanto en la traducción del primero como en la aceptación del segundo: Vargas Llosa hace una lectura ética de esta novela sobre una casa donde los ancianos caballeros pueden dormir abrazados a jóvenes desnudas que duermen bajo los efectos de un narcótico, viendo en el erotismo que la impregna el decadentismo propio de las culturas avanzadas que han dejado a un lado el sexo como medio de perpetuar la especie y se han entregado a él como forma de placer refinada y un poco perversa. Esta es una lectura que revela la tradición de pensamiento cristiano de quien la hace, y que poco tiene que ver con el universo literario de Kawabata.
Yasunari Kawabata se muestra en sus obras commo un autor esencialmente amoral en cuestiones amorosas, sus protagonistas masculinos buscan la satisfacción de sus deseos como algo que les corresponde por derecho y sin que los sentimientos de las esposas que dejan en casa o de las mujeres a las que persiguen jueguen papel alguno en el proceso. Las impresiones sensoriales del protagonista de La casa de las bellas durmientes van a ser el detonador de la memoria y de las reflexiones que le van a ocupar tanto como la contemplación y el disfrute de los hermosos cuerpos desnudos de las jóvenes que duermen a su lado, y este microcosmos erótico-sensorial va a ocupar la totalidad de la novela: el protagonista no vive a los ojos del lector más que en las noches que pasa en la casa de las bellas durmientes y en los recuerdos que estas noches sacan a relucir en su memoria. Y la sensualidad extrema y a veces incluso cruel que le domina durante las horas nocturnas va a retratar a Eguchi, mejor que cualquier descripción exhaustiva de su figura podría llegar a hacerlo, como un hombre mayor que se acerca a la muerte y que tiene miedo de no haber vivido lo suficiente. El erotismo y la decadencia presentes en la novela no son los de una cultura o los de una moral determinada, sino los de un hombre que no se resigna a despedirse de los placeres de los sentidos porque forman parte integrante de su identidad.
Calificación: Único en su categoría.
Tipo de lector: Cualquiera con paciencia para leer un libro sin argumento y sin acción.
Tipo de lectura: Intrigante y sensual, con un toque de melancolía.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: El señor Eguchi descubre en la casa de las bellas durmientes que yacer junto al cuerpo desnudo de una joven que duerme es una experiencia capaz de remover lo más profundo de su espíritu.
Personajes: El señor Eguchi y sus bellas durmientes, tan diferentes todas ellas en su hermosura común. Con la presencia invisible de los otros clientes, y la sombra de la muerte que lo preside todo.
¿Dónde puede leerse? En la cama, mientras su pareja duerme.


sep 4 2011

Sauce ciego, mujer dormida

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Se presentan 24 relatos al perfecto estilo Murakami; considerados algunos por él mismo como el germen de una voz que posiblemente se desarrollará en novela; hablamos de ambientes y personajes que se definen por una particularidad psicológica o física que les hace ser engullidos, para finalmente resurgir de sus cenizas por asimilación. El jazz, la cocina o el paisaje son fundamentales, de tal forma que sumergirse en su esencia, aporta la paz de las pesadillas que al despertar dejan cierta cefalea, sintiendo que ha dormido más o menos de la cuenta, a veces prosaicamente, otras desde la poesía. Al leer a Murakami no sabemos bien si estamos ante una tradición anglosajona u oriental, así como se diluyen las fronteras entre lo literario y lo comercial, muchas veces para darse la mano afablemente. Lo que está claro es que resulta todo tan fantástico como fácil de identificar, tan irreal en ocasiones como intenso otras e identificable y fácil de concebir las más de las veces.
El primer cuento que da título al libro es una parábola imposible que puede ser de mil formas diferentes. La chica del cumpleaños es un Alí-Babá de único deseo. También se juega a la metapoesía de profundidad prosaica, ensalzando más la lectura que la escritura propia.
Por otro lado, El espejo es un cuento de adolescencia, en cuya última frase se juega a mitigar la necesidad de apariencia e identificación, a través de un chico que tiene miedo a confrontarse y aún así crece, se instala la realidad de una inexistencia perturbadora de cuarta pared.
Muy diferente a Salinger, Un día perfecto para los canguros, narra con belleza la escena contemplativa y familiar de un hijo que se sale de la bolsa de su madre. Ojalá para tantos fuese tan natural, fluida y sencilla la vida.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lectura: Reposada, fruitiva.
Tipo de lector: Dispuesto a cubrirse y descubrirse ante sí mismo.
Argumento: Vitalistas encuentros en el más allá, que está más acá.
Personajes: Cuervos que aconsejan, monos que te roban el nombre, hombres-espaguetti,…
¿Dónde leerlo?: En un lugar interior.


sep 3 2011

Danger Book: Suicide Fireworks

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Jugando desde la paradoja, Cai Guo-Qiang deja abierto su trabajo a múltiples e interesantes reflexiones con la producción de nueve libros -ejemplares únicos- utilizando pasta de pólvora.
Las imágenes que crea son por sí mismas significativas y potentes, nos remiten al test de Rorschach y a la pintura Shan Shui: manchas negras, de materia espesa, sobre papel blanco; amalgamadas con los grumos, unas cuerdas combustibles emergen del libro y se unen con un mecanismo infernal de fósforos en el lomo de cada ejemplar.
Son las mechas del artefacto.
Por supuesto que la obra sugiere la performación y el artista la ejecuta; lo recogen Kai Ming Leung , Lukas Hauser y Laurent Petty en un audiovisual para el estudio del autor, que consigue así un prototipo que es creado/destruido por medio del fuego mediante la explosión/implosión de un fuego de artificio en miniatura.
No se debe de perder de vista en cuanto al fondo político que Cai Guo-Qiang es chino, y que trabaja habitualmente siguiendo la estela de las milenarias tradiciones del Imperio del Medio, entre la que están la pólvora, el feng-shui y los fuegos de artificio (como los que creó para los juegos olímpicos de Pekín, en 2008; colaboración criticada y polémica).
Nos enfrentamos pues a un libro, símbolo de todos los libros; que puede ser peligroso por lo que encierra, susceptible de convertirse en arma o de autodestruirse con lo que contiene. Remite a las hecatombes de las bibliotecas chinas y las destrucciones de la Revolución Cultural.
Un trabajo conceptual e interesante en torno a los libros y su poder.
El mérito editorial es de Elena Ochoa para Ivory Press.

Calificación: Revelador.
Tipo de lector: Atrevidos y terroristas.
¿Dónde puede leerse?: En una gasolinera.
¿Dónde encontrarlo?: en www.ivorypress.com