sep 2 2013

Café Budapest

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Café Budapest es un cómic de Alfonso Zapico. Entregó el trabajo el año 2008 y fue publicado por Astiberri.
Se trata de un buen tebeo aunque el autor –en ese momento- no contaba con la madurez exquisita que exhibe actualmente. Eso se deja notar sobre todo en una forma de narrar que es demasiado evidente, unas veces, y demasiado cercana al mensaje propio de un idealista que repite ideas algo arquetípicas, otras. En algún momento la lectura se desliza hasta zonas algo blandas que rechinan y hacen que el lector se pregunte cómo es posible que esos altibajos sean posibles. Se compensan las dudas y el excesivo uso de lo explícito con un buen trazo cercano a un realismo que se disfraza de caricatura o casi.
Zapico narra un momento de la vida del joven judío Yechezkel Damjanich. Sitúa el comienzo de la trama en Budapest durante el año 1947. El muchacho, junto a su madre (superviviente de un campo de exterminio nazi), viajan a Jerusalén invitados por su tío. En la ciudad conviven todo tipo de personas, todo tipo de religiones, bajo la custodia inglesa. Y llega el momento en que la ONU decide repartir el territorio palestino. Es el final de cualquier tipo de convivencia posible. El desastre, que ya se veía llegar, se instala en ese territorio y la violencia aparece para acabar con todo.
Zapico reviste la idea central con historias de amor, con momentos pasados de algunos personajes, con la desintegración del presente, intentando explicar lo que sucedió allí, en Jesusalén, una vez que los británicos se retiraron dejando a su suerte a miles de personas.
Café Budapest es un buen cómic. Seguramente, hoy, este autor, elegiría otra forma de hacer las cosas. Eso es algo que siempre ocurre. Pero, sin embargo, conviene echar un vistazo al trabajo porque contiene detalles estupendos (casi todos desde el dibujo, puesto que el texto peca de ser inocente en exceso). Los personajes quedan bien retratados aunque algunos se presentan más caricaturizados de lo que sería necesario.
Café Budapest es perfecto para jóvenes que quieren conocer la novela gráfica. Su lectura es muy amena, muy sencilla y, por tanto, la comprensión es muy accesible.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Muy fácil. Divertida.
Tipo de lector: Ideal para jóvenes aunque los adultos, también, la disfrutarán.
Personajes: Perfilados correctamente algunos de ellos. Otros se quedan en la zona anecdótica.
Argumento: El destrozo inevitable de la política y de, por supuesto, la violencia fanática y religiosa.
¿Dónde puede leerse?: Por supuesto, en Jerusalén.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Puede encontrarse en las bibliotecas públicas.


ago 6 2013

La marea de San Pedro

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Delicioso cómic de Tomeu Pinya que relata cómo un pueblo de pescadores se ve alterado por la captura de un ejemplar extraordinario y cómo esto es el germen de una historia de amor entre el pescador y la hija del propietario de las barcas o, lo que es igual, el dueño del pueblo entero (incluidas las personas).
La historia es simple, si quieren conocida y contada otras veces. Pero el dibujo de Tomeu Pinya la convierte en extraordinaria y novedosa. Diseño de página diverso en cada momento de la trama, blanco y negro, uso de diferentes materiales en el dibujo que hace destacar el acabado nítido de las formas sobre el degradado sucio del conjunto.
Se deja notar un conocimiento importante por parte del autor de lo que representa el mar, la pesca y la vida aislada de un pueblo de pescadores ubicado en una isla. Y, desde luego, cierta fascinación por ello. Otra inclinación clara del autor es la que desarrolla ante la sugerencia en lugar de preferir lo explícito. Gusta de explorar el territorio en el que el personaje se expresa sin decir una palabra o dice algo distinto a lo que toca. Esas intervenciones de los personajes que pudieran causar confusión o falta de entendimiento entre los lectores se apoya magistralmente en un dibujo de gran expresividad.
Huye Tomeu Pinya de lo lacrimógeno o blandengue no entrando en el discurso facilón. Si el lector desea hacer una lectura literal será cosa suya y, seguro, un error que le impedirá comprender a los personajes y el sentido del relato.
Este cómic es muy recomendable para la gente joven. Les gustará y, tal vez, se animen a leer otras obras si es que no lo hacen ya.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Amena, fácil. Una segunda hace más atractiva la obra.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos.
Argumento: No puede poseerse a las personas.
Personajes: Espléndidos en su diseño y desarrollo que, aunque previsible, interesa desde el principio al final.
¿Dónde puede leerse?: Mirando al mar.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero, busca el la biblioteca de tu barrio.


ago 5 2013

Aama (La multitud invisible)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Segunda entrega de la serie aama de Frederik Peeters. Excelente y completísima. El relato es escalofriante, explosivo, está lleno de suspense, deja que los personajes vayan creciendo hacia donde corresponde. El dibujo es detallista con el que se recrea un mundo hostil que los seres humanos deben conquistar o morir. El uso del color es espectacular y el autor abre la paleta para que cualquier tonalidad tenga cabida. Además, dependiendo del momento narrativo en el que nos encontremos, esos colores, los degradados y las sombras, aparecen y desaparecen para ayudar al lector y para definir con claridad lo que representa ese momento en la vida de Verloc, personaje principal.
En este volumen, Frederik Peeters juega con los tiempos históricos de forma magistral. Aunque todo llega desde su diario (por lo que sólo una pequeña parte llega desde ese presente histórico puro y el resto se soporta sobre el apoyo del narrador). Así, nos lleva de una parte a otra, de un instante a otro, sin complicaciones ni giros bruscos o absurdos, utilizando una viñeta en la que algo se mueve en dirección a otro lugar que el lector reconoce en el siguiente dibujo y que corresponde a otro tiempo narrativo.
Lo que cuenta el autor tiene mucho que ver con algo que le dijeron al personaje principal mucho antes. Ya sabían el riesgo que corrían dejando que la naturaleza decidiera por ustedes. Porque aama, una sustancia capaz de generar vida y elegir, hace que la vida aparezca en un planeta árido y poco evolucionado, siendo esa vida caótica, misteriosa hasta el punto de que sus creadores no pueden controlar su evolución ni su sentido. Y el hombre allí en medio, entre animales y plantas convertidas en un peligro y un verdadero horror.
Magnífica segunda entrega de aama. Si en la primera ya tuvimos que mostrarnos alerta, en esta ya sabemos que estamos ante un cómic de gran categoría.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Inquietante. Divertida.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Lo pasarán en grande.
Argumento: El hombre ante lo desconocido.
Personajes: Redondos, perfectos, intentando encontrarse siempre con ellos mismos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parque. Mirando los bichitos de soslayo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Si andas mal de dinero ve a la biblioteca del barrio. Seguro que lo encuentras.


ago 1 2013

No cambies nunca

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

No sé si lo más perturbador de No cambies nunca es que se llena de transexuales que se degradan hasta parecer alienígenas, monstruos de laboratorio, sexo con monos y padres asesinos o la sensación (al terminar la lectura) de querer entender y saber que es casi imposible.
David Sánchez es un autor claramente influenciado por David Lynch (así lo ha reconocido él mismo) en su concepto narrativo y por Ware o Burns en el trazo. Es verdad que de estos últimos arrastra, del mismo modo, esquemas en los relatos. Pero esa influencia que se descubre en No cambies nunca no tapa al autor. Algo que en Tú me has matado sí parecía ocurrir.
El dibujo de David Sánchez busca la perfección. El trazo es limpio hasta la obsesión, no hay una sola mancha en las viñetas; ni una sola. Los colores en este trabajo son mortecinos, deprimentes puesto que nos colocan dentro de centros clínicos por sí mismos. Evocan el olor a éter y pañal usado (de adulto), el olor de aséptico tan característico de la muerte cercana. Eso o a puticlub decadente. Lo que prefieran. El diseño de página va de la simetría (3×2 viñetas por página) a las imágenes ocupando la página entera que coinciden con perspectivas cenitales del personaje o del objeto, bien buscando continuidad narrativa (a ese tipo de página le sigue otra igual) o marcando la importancia inmensa de la imagen.
Los personajes son asombrosos y horribles. El zoo que presenta el autor es amplio y espantoso. Y, claro, sólo a personajes así les pueden pasar las cosas que cuenta el David Sánchez. Cosas que tienen una relación endogámica difícil de descubrir (eso es lo que parece, al menos), cosas que invitan a una segunda o tercera lectura y que no terminamos de ver con claridad. Pero es algo perturbador, algo que se agarra a la consciencia del lector y no suelta.
David Sánchez deja muchos huecos abiertos, muchos lugares que el lector debe visitar y rellenar en su lectura. El que que no esté dispuesto a poner de su parte no podrá saborear un trabajo como este. Porque No cambies nunca es un trabajo excelente, una máquina diabólica para el pensamiento. No se lo pierdan.

Calificación: Brillante.
Tipo de lector: Dispuesto a colaborar.
Argumento: Si cambias la jodes. Algo así. O si no cambias te cambian. Qué sé yo.
¿Dónde puede leerse?: A la puerta de una clínica de investigación de escasa reputación. O a las puertas de un lugar que no le guste a usted nada de nada.
¿Dónde puede comprarse? Pídelo en tu librería habitual. Puedes sacarlo de la biblioteca pública. Suele estar.


jul 31 2013

Arte del cómic

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Steven Heller reúne en este volumen imágenes de los cuadernos privados de ochenta artistas. Autores de cómic o diseñadores gráficos o artistas dedicados al collage de gran prestigio. Junto a un pequeño texto con el que se presenta al autor eligiendo sus propias declaraciones, las setecientas ilustraciones que contiene el libro se convierten en un catálogo extraordinario. porque cualquier prueba puede ser el germen de algo más elaborado, porque en esas pruebas ya intuimos las intenciones del autor. Pero, sobre todo, porque este libro es una muestra de incalculable valor ya que podemos conocer de primera mano en qué consiste el proceso creativo de un autor u otro.
Se mezclan nombres ya consolidados con otros que acaban de llegar. Se mezclan dibujos que fueron un rato de divertimento con otros que terminaron perfeccionándose. Blanco y negro con el color. Artistas americanos con otros del resto del mundo.
El libro se llena de interés cuando alguien que quiere dedicarse al cómic lo abre. Aquí verá tendencias, conceptos viejos y recién llegados, ideas para aprovechar. Aunque, los amantes del cómic, los que sólo leen, encontrarán un extraordinario lugar en el que comprender los trabajos que tanto admiran.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Buscando detalles en cada página, fallos, trucos e imaginando lo que podría llegar a ser.
Tipo de lector: Interesado en el proceso creativo del cómic.
¿Dónde puede leerse?: Con una mesa delante o un atril. El volumen pesa lo suyo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Prueba suerte en la biblioteca de tu barrio. Se puede encontrar en algunas.


jul 29 2013

Motor Lab Monqi (Retrato de Brian The Brain como adolescente)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este cómic es la continuación obligada del volumen en el que se recogían las primeras viñetas en las que aparecía Brian The Brain. Fueron publicadas, en primer lugar, en la tira Días Felices y, más tarde, todas juntas, en La Cúpula con el título Brian The Brain. El personaje (ya adolescente) es un chico algo especial. Tanto como para ser una especie de elemento que se ve rechazado, una y otra vez, por el grupo. El enorme cerebro de Brian es lo que se ve de la parte alta de su cabeza, tiene poderes telepáticos y telequinésicos, su cociente intelectual es altísimo. Y, todo hay que decirlo, utiliza algunas de sus características sin mucho control. Vive en Biolab que es un laboratorio en el que sirve de conejillo de indias y en el que está ingresado su mejor amigo, un mono que sirve de conejillo de indias. Casi todo ser viviente que está en el laboratorio sirve como conejillo de indias por una razón u otra.
Miguel Ángel Martín es el autor. Maneja bien conceptos tecnológicos y se adentra en asuntos antropológicos de magnitud. Lo hace con facilidad que transmite al lector. Los diálogos son mordaces y el humor que destilan las viñetas es ácido, casi cruel. A veces es difícil entender esa zona en la que la ironía aparece; más sencillo ver el sarcasmo. El trazo de Martín es simple, busca la representación de un mundo vacío, de formas simétricas y sin expresividad alguna. Es en esos escenarios donde cabe una amiga de Brian mutilada en las cuatro extremidades que se dedica al sexo casero (la pornografía es otro asunto recurrente en el autor), un lugar en el que el divertimento consiste en estrellarse con un automóvil (del futuro), en el que todo está despersonalizado. Las playas están vacías, las calles también.
Brian se hace mayor y desde un relato de ciencia ficción que trata de explicar la realidad, el autor trata de explicar algunos asuntos inquietantes. Cómo afecta la tecnología al desarrollo humano, cómo se maneja un grupo ante lo considerado un peligro, la soledad como medio de supervivencia, el amor de goma sustituido por el porno que llega más allá de la propia imaginación.
El tebeo es una joya. No aborda asuntos especialmente amables, pero aporta una singular explicación del mundo. El desenlace es una verdadera maravilla narrativa. El comienzo es una maravilla gráfica. El resto mantiene un nivel altísimo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Hay que estar pendiente de los toques de humor que el autor va diseminando por las viñetas. De otra forma, lo que se trata es duro.
Tipo de lector: Cualquiera. Los jóvenes, aunque tengan cráneo, manos y piernas, pueden verse retratados en este tebeo.
Personajes: Solitarios.
Argumento: Crecer tiene un precio.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de algún laboratorio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jun 26 2013

La infancia de Alan

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Los autores; especialmente los más jóvenes o los que comienzan, sea cual sea su edad; se pasan el día pensando para dar con la idea monumental, espléndida y grandiosa; con la idea que les permitirá ser aclamados y famosos. Creen que ser escritor es algo así como ser una máquina de fabricar ideas pomposas y deslumbrantes. Sin embargo, los autores más veteranos o los grandes talentos; sea cual sea su edad; saben que la literatura, igual que el mundo entero, se soporta sobre las cosas pequeñas, sobre lo cotidiano, sobre la realidad más cercana. Para escribir y hacerlo bien no es necesario nada que no sea mirar la realidad, ordenarla y explicarla.
Emmanuel Guibert conoció a Alan Ingram Cope. El autor de cómics anotó la vida de Alan y la dibujó. Parte de ese trabajo se concentra en La infancia de Alan (La guerra de Alan precede a esta y abarca las experiencias del personaje durante su experiencia bélica). Una adorable novela gráfica en la que; de la mano del personaje principal, Alan; se repasa lo que fue la sociedad norteamericana de entreguerras y cómo funcionaban las cosas para las familias humildes. La niñez y juventud del personaje nos aporta un punto de vista fresco y desenfadado (a veces, casi infantil); el relato salta de anécdota en anécdota sin olvidar profundizar en la psicología de los personajes y, por tanto, sin abandonar el relato en la cuneta de la falta de sentido.
El trabajo de Emmanuel Guibert es sorprendente por su diseño. Cada página puede aportar un nuevo matiz gráfico que hace de la lectura un rato agradable y fascinante. Del mismo modo, se alternan viñetas que incluyen viejas fotografías que el autor retoca para que formen parte del conjunto narrativo sin alterarlo. El autor elimina (no pocas veces) todo lo que rodea al personaje y le hace aparecer como algo único y exclusivo en el mundo.
Aunque la grandeza de este trabajo radica en la desaparición del filtro que supone el autor. Guibert no aparece por ninguna parte, se inhibe con inteligencia para que Alan y su entorno sean protagonistas absolutos.
El guión es sencillo aunque visita los lugares imprescindibles. Por ello, este libro es muy recomendable para lectores jóvenes. Tal vez, 12 ó 13 años sean suficientes para acceder a esta novela gráfica sin dificultades. El límite por arriba no existe. Los adultos pueden disfrutar mucho con este cómic.
De lo pequeño sale cualquier libro. Es posible que de lo enorme no salga nada de nada. Lo grande abruma. Incluso a los artistas.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Desde 12 años en adelante.
Tipo de lectura: Amena y gratificante.
Personajes: Muy bien perfilados.
Argumento: El mundo desde la niñez y la humildad.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un banco del barrio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jun 25 2013

Aama (Olor a tierra caliente)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Olor a tierra caliente es la primera parte del cómic titulado Aama que, en línea con su obra anterior Lupus, Frederik Peeters presentó el año 2011.
Peeters se atreve, otra vez, con la ciencia ficción aunque sin olvidar la esencia de sus tebeos anteriores. Además de utilizar robots, empresas destructoras, naves espaciales, androides, un mundo degradado y diseminado a lo largo del espacio o la mezcla de razas y formas de vida; Frederik Peeters intenta explicar asuntos domésticos y actuales (del planeta Tierra) utilizando, para ello, personajes bien perfilados que viven en pleno conflicto con el entorno y con ellos mismos.
La trama hace que el ritmo narrativo sea fluido aunque la sensación de parón sí aparece en algunos tramos dado que la acción no es excesiva. Peeters prefiere plantear asuntos que no soluciona y deja para los siguientes volúmenes. Prefiere sugerir otros sin ser explícito; apuesta por una escritura de calidad.
El diseño de página es preciso, lo que le permite insertar elipsis y elementos narrativos sin alterar la atención del lector que se debería sentir cómodo por ello y con ello. Y esto es difícil cuando el cómic en un enorme ir y venir en el tiempo a través de un diario escrito por el personaje principal. Los silencios y los asuntos desconocidos son otros de los soportes utilizados por el autor con gran acierto. Arranca con el personaje inmerso en una amnesia absoluta y, tanto personaje como lector, van descubriendo lo que ha sucedido anteriormente y deja la trama en un momento inquietante.
Unos de los personajes, un androide con aspecto de simio, hace que la narración se acerque al manga es distintos puntos del relato. Esto aporta un aire curioso y divertido al conjunto. Además, es este el personaje que sirve de nexo entre una realidad vivida y olvidada con el presente. Hay que prestar especial atención al mono mecánico para poder entender bien lo que Peeters trata de contar y cómo quiere hacerlo.
Ciencia ficción pura, buena dosis de misterio, un trasiego temporal muy bien narrado y personajes redondos. Suma a todo ello el uso del color que matiza, francamente bien, los estados de ánimo de los personajes y el carácter definitivo de las localizaciones que marcan la pauta técnica y argumental.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Muy divertida. Ojo con las elipsis y las rupturas narrativas de cualquier tipo.
Tipo de lector: Los seguidores de Peeters disfrutarán de lo lindo. Pero, también, leer a este autor es una excelente forma de acercarse al cómic por primera vez.
Personajes: Muy bien perfilados.
Argumento: Desde la falta de recuerdos, el descubrimiento de uno mismo.
¿Dónde puede leerse? En el planeta Tierra.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.