dic 9 2013

Madrid Arquitectura

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Alberto Martín de Lucio, arquitecto de profesión, firma este divertido y curioso libro que sirve para profesionales aunque, también, para desconocedores de las técnicas arquitectónicas e interesados en conocer la ciudad de otro modo. Podría parecer un libro puramente técnico y, sin embargo, el lector descubre pronto que puede ser un trabajo accesible. En realidad, es una guía de Madrid centrada en un aspecto muy concreto de la ciudad.
Tras un breve prólogo del autor, el lector se encuentra con cientos de fotografías de los edificios elegidos para lograr el objetivo que no es otro que echar un vistazo a la arquitectura de la ciudad; si lo prefieren, mirar la ciudad como conjunto de arquitecturas y evoluciones que se conforman como una sola cosa. Fotografías, direcciones y una breve explicación de lo que representan esos edificios, de los materiales utilizados en su construcción, de sus ornamentos.
Se divide Madrid en tres partes. Son los ejes de Castellana, el de Gran Vía y el de la M-30, los que configuran la estructura del libro. La M-30 como límite entre la rigidez del centro de la ciudad y la libertad, algo caótica, de la periferia. La Castellana como conjunto de capas (social y política, ferroviaria y de transportes, comercial y financiera, simbólica y de futuro) edificada de norte a sur. La Gran Vía monolítica y fija. Este libro tiene como fin, como clara vocación, que estos ejes sirvan para entender que ciudades y arquitecturas forman un conjunto único e indivisible.
A pesar de ser un trabajo técnico, Madrid Arquitectura, es agradable en su lectura para cualquiera que esté mínimamente familiarizado e interesado en las construcciones que le rodean.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lectura: Muy agradable. Amena. Puede hacerse por partes y de forma aleatoria.
Tipo de lector: Arquitectos, aparejadores. Usted, yo y cualquiera.
¿Dónde puede leerse?: Es una excelente excusa para pasear la ciudad.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en ediciones munilla-lería


nov 19 2013

The Orientalist Poster

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Abderrahman Slaoui es marroquí, coleccionista, y pone a nuestra disposición en ésta obra, una selección de los más representativos carteles orientalistas de su colección.
Algunos son auténticas joyas del diseño del siglo XX. Todos nos transportan a un mundo exótico, a una realidad manufacturada en fantasía con la que satisfacer los sueños de los europeos.
Por mar, por tierra, por aire. A medida que se desarrollan las comunicaciones, agentes de viaje y oficinas de turismo comienzan a publicitar sus nuevos destinos. La época dorada se sitúa entre 1920 y 1950, cuando se abren las rutas del Orient Express y de las grandes compañías navieras, y se establecen los primeros vuelos de Air France.
Los nombres legendarios brillan en las vitrinas de las metrópolis coloniales: Constantinopla, Palmira, Tlemcen, Marruecos.
Podemos seguir con ellos la evolución del diseño gráfico publicitario desde sus inicios, analizar sus provocaciones, y los recursos que utilizan para llegar al subconsciente del receptor. Estudiar el imaginario orientalista, pero también la estructura mental de un mundo que dominaba a otro, sin complejos ni tabúes. Y que se apropiaba de él mediante poderosos mensajes visuales.
Pero sobre todo nos hacen soñar, porque los carteles siguen conservando intacto su poder evocador y -si transportaban a quienes los veían a lugares deseados, alejados en el espacio- a nosotros nos permiten viajar en el tiempo.
Existe poca documentación editada y éste catálogo es codiciado por los coleccionistas.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Orientalistas y coleccionistas
Tipo de lectura: Descriptiva.
¿Dónde puede leerse?: En el sofá, un día de invierno, soñando.
¿Dónde encontrarlo?: Es difícil, alcanza altos precios en www.iberlibro.com


jul 31 2013

Arte del cómic

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Steven Heller reúne en este volumen imágenes de los cuadernos privados de ochenta artistas. Autores de cómic o diseñadores gráficos o artistas dedicados al collage de gran prestigio. Junto a un pequeño texto con el que se presenta al autor eligiendo sus propias declaraciones, las setecientas ilustraciones que contiene el libro se convierten en un catálogo extraordinario. porque cualquier prueba puede ser el germen de algo más elaborado, porque en esas pruebas ya intuimos las intenciones del autor. Pero, sobre todo, porque este libro es una muestra de incalculable valor ya que podemos conocer de primera mano en qué consiste el proceso creativo de un autor u otro.
Se mezclan nombres ya consolidados con otros que acaban de llegar. Se mezclan dibujos que fueron un rato de divertimento con otros que terminaron perfeccionándose. Blanco y negro con el color. Artistas americanos con otros del resto del mundo.
El libro se llena de interés cuando alguien que quiere dedicarse al cómic lo abre. Aquí verá tendencias, conceptos viejos y recién llegados, ideas para aprovechar. Aunque, los amantes del cómic, los que sólo leen, encontrarán un extraordinario lugar en el que comprender los trabajos que tanto admiran.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Buscando detalles en cada página, fallos, trucos e imaginando lo que podría llegar a ser.
Tipo de lector: Interesado en el proceso creativo del cómic.
¿Dónde puede leerse?: Con una mesa delante o un atril. El volumen pesa lo suyo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Prueba suerte en la biblioteca de tu barrio. Se puede encontrar en algunas.


jun 12 2013

José María Sert, le titan à L’oeuvre

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La reciente exposición sobre la obra del pintor español José María Sert en París -Petit Palais- que da lugar a este catálogo es la gran oportunidad perdida de haberla presentado en Cataluña rodeada de sus trabajos monumentales.
Nos impone a los españoles el desprecio que los caciques tienen por la cultura, muestra de lo incultos que son nuestros políticos.
Luego reclamarán el Josep Maria. Cuando les convenga. ¡Ignorantes!
El catálogo gana en documentación lo que pierde la exhibición a falta de alguna de sus obras importantes -sus grandes pinturas murales- pero es un recorrido interesante por su proceso creativo, su forma de trabajar a partir de fotografías propias, la búsqueda de inspiración en las realidades vistas en sus viajes, con destacada presencia de las maquetas que precedían a los encargos.
Encontramos en él obras que han sido escasamente documentadas y que son propiedad de archivos y de particulares.
Los artículos no son demasiado densos, hacen una semblanza del pintor y apuntan algunas de las facetas de su personalidad sin entrar en demasiadas profundidades, aunque son excelentes los de Pilar Sáez Lacave, Le discours de la méthode, donde destaca la importancia del atelier y estudia el método de trabajo del pintor catalán y L´envie decorative, en el que sigue la certidumbre del artista de centrar su trabajo en la pintura decorativa de gran formato, articula sus temas y destaca la importancia de las colecciones fotográficas para la preparación de sus pinturas.
Un conjunto interesante habida cuenta de los escasos estudios que existen sobre el que fue conocido como el Tiépolo del Ritz.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesados en la pintura de Sert.
Tipo de lectura: Sencilla.
¿Dónde puede leerse?: En el jardín interior del Petit Palais.
¿Dónde encontrarlo?: En la sede de la exposición o en La central del Raval, www.lacentral.com


nov 1 2012

Mariano Bertuchi, pintor de Marruecos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Mariano Bertuchi es conocido habitualmente como el gran pintor del Protectorado, Pintor de Marruecos. Su obra es poco conocida porque no es fácil identificar su autoría en los sellos y los carteles. Una de las escasas ocasiones de ver sus pinturas, dibujos y acuarelas -en colecciones privadas en su mayor parte- fue en la exposición de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando del año 2000, y el catálogo de ésta, una de las únicas fuentes de información para acercarse a su trabajo y a la figura de un gran pintor.
Además de las obras de la muestra, agrupada por ejes temáticos –Xauen, Tánger, zocos, ceremonias, oficios, etc.- el libro se abre con unos estudios preliminares; el más interesante es el de Eduardo Dizy Castro, en el que se profundiza sobre la faceta de Bertuchi como maestro de artesanos y preservador del patrimonio tradicional. Maria Dolores Santos Montero hace una semblanza biográfica. El resto de las colaboraciones recorren anécdotas, opiniones personales y el recuerdo de los orientalistas, y se echa de menos que los estudios estén más centrados y mejor articulados entre ellos.
Cabe reprochar también que no aparezca por ninguna parte información sobre los autores, así como las magras notas de catalogación, aunque no en la presentación del catálogo ni en su intención: rescatar a un maestro y el aroma de una época. Mariano Bertuchi dirigió con eficacia la Escuela de Artes y Oficios Tradicionales de Tetuán, dibujó y diseñó los carteles promocionales del Protectorado Español en Marruecos y sus emisiones postales.
Nos dejó el reflejo, con pinceladas de colores y de sombra, de un mundo que todavía no ha expirado, y colaboró en preservarlo para nosotros; éste es su mayor legado y como tal
debemos agradecerlo, acercándonos a su obra con admiración y con respeto. Mariano Bertuchi nació en Granada en 1885 y murió en 1955, en Tetuán.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados a la pintura, la historia del Protectorado y el orientalismo.
Tipo de lectura: Algo deslavazada.
Personajes: La gente común en su vida cotidiana.
¿Dónde puede leerse?: En la Casa de España de Tetuan, comiéndose unos pescaditos.
¿Dónde encontrarlo?: Es difícil de encontrar y deberá buscarse en www.iberlibro.com


ago 8 2011

Jean-Léon Gérôme

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid ha dedicado al pintor francés Jean-Léon Gérôme ha sido una ocasión única para ver reunidos los cuadros de un pintor interesante, pero desacreditado; la mayor parte de cuyas obras se encuentran en colecciones americanas.
El catálogo peca de cierto alejamiento, no parecen los colaboradores demasiado cómplices del pintor, y pasan de puntillas sobre su obra, reivindicándola con poco convencimiento.
Son más curiosos que profundos los trabajos de Dominique Païni, que revisita al pintor como precursor de las escenografías cinematográficas; Édouard Papet en una breve reflexión sobre la policromía en sus esculturas; y Dominique de Font-Réaulx en cuanto a la relación del artista con la incipiente fotografía.
Los demás artículos tratan del interés de los coleccionistas norteamericanos contemporáneos, reflejan las opiniones de la crítica del momento, y justifican ésta exposición, organizada por el parisino museo d´Orsay, la Reunión de los Museos Nacionales de Francia, y el museo Paul J. Getty de Los Ángeles, en colaboración con el Thyssen.
Se toca someramente la más destacada de las vertientes del maestro francés, su cualidad como pintor histórico, como compositor de historias y gran escenógrafo.
Porque por encima de todo, Jean-Léon Gérôme actúa con los pinceles y los colores como un fotógrafo del pasado, un arqueólogo de la imagen, caracterizándose por el carácter narrativo de sus cuadros.
Falla la contextualización, un estudio profundo del lugar que ocupó en las corrientes en las que se inscribe y también, la forma en la que dialoga con éstas; su aportación -por ejemplo- a la pintura orientalista;  el contacto –o la ausencia del mismo- con los prerrafaelitas, y las cualidades que le destacan del resto del grupo de los denominados pompiers.
Porque Gérôme no está solo y no se puede entender su obra sin contraponerla a las de Alma-Tadema, Leys o Leighton, que ni siquiera se citan; sin confrontarla con las de Ingres, Delaroche (a los que solo se apunta) o Cabanel; no se puede interpretar sin una mirada sobre los simbolistas, de Kilmt a Puvis de Chavannes.
Se ha perdido una oportunidad de oro para remover la sombra del gran David en un pintor que fue adorado por Teófilo Gautier y maldecido por Émile Zola.
Falta también -y es inexcusable- un estudio crítico de cada una de las piezas catalogadas.
Nada podemos reprochar a la factura del libro, está cuidada y es de gran calidad, como es habitual, por otra parte,  en éste tipo de exhibiciones.
Ha sido un lujo poder ver en Madrid, y tener las fotografías coleccionadas, de El bardo negro -acertada portada del catálogo-, La excursión del harén, o el titánico Audiencia a los embajadores de Siam en Fontainebleau; además de algunas de las que están consideradas como obras maestras de Gérôme: La ejecución del mariscal Ney, o El duelo después del baile de máscaras. Soberbia La Verdad, desnuda, saliendo del pozo armada con un azote para castigar a la humanidad; e inquietantemente vivas, en una tradición de Pigmalión con la que se juega en varios de los lienzos, las esculturas Cabeza de tanagra, y La jugadora de bolas.

Calificación: Algo superficial para un estudio serio.
Tipo de lector: Interesados en la pintura historicista.
Tipo de lectura: Técnica.
¿Dónde puede leerse?: En el jardín del Thyssen, atado a un árbol.
¿Dónde encontrarlo?: En la tienda del propio museo o librerías especializadas.


feb 10 2011

Viajeros por el conocimiento

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En oposición a lo que es –o debería ser- habitual, la exposición de la Residencia de Estudiantes de Madrid, Viajeros por el Conocimiento, parece en este caso el pretexto para la edición de un catálogo de gran interés documental. Porque la base de ambas, muestra y edición, es una serie de conferencias que se dictaron en esa institución en las décadas de los años veinte y treinta del pasado siglo. Unas charlas interesantes que el libro recoge y la exhibición solo consigue evocar por medio de fichas, documentos y fotografías, que se fijan mejor en el catálogo.
Al albur de los itinerarios de grandes visionarios de ese siglo, un comité hispano-británico presidido por el duque de Alba, y una Sociedad de Cursos y Conferencias, pretendieron presentar en nuestro país los descubrimientos que ampliaban el mundo.
Leo Frobenius despertó el interés de Ortega y Gasset con sus investigaciones sobre las culturas primitivas de África, donde vivió diez años y sobre las que recopiló un importante archivo; y  Howard Carter despertó gran expectación con su relato del descubrimiento de la única tumba inviolada del valle egipcio de los Reyes.
Hugo Obermaier dio varias charlas, destacadamente sobre sus estudios de las cuevas de Altamira.
C. G. Bruce habló sobre sus Asaltos al Everest; T. A. Joyce reveló los sorprendentes hallazgos mayas de la Columbia Británica; y Joseph Hackin pronunció dos conferencias ilustradas sobre la misión francesa que excavó en Afganistán. Paul Pelliot ilustró a los asistentes sobre las Cuevas de los Mil Budas, en el Turkestán chino; Charles Leonard Wooley dio parte del desenterramiento de la ciudad bíblica de Ur, y Francisco Iglesias de su expedición científica al Amazonas.
Las conferencias fueron accesibles y divulgativas; leídas hoy, nos acercan la emoción que consiguieron transmitir esos héroes a la sociedad española. Se añade un extenso material documental gobernado sabiamente por Estrella de Diego, que comisaría la exposición y edita el catálogo junto con José García Velasco.
De Diego centra su visión en el hombre frente al acontecimiento; en la transitoriedad del arte y de las civilizaciones.
En el momento en que escribo éstas líneas, los Budas de Bamiyán han sido borrados para siempre de la faz de la tierra por el fanatismo religioso. Las cuevas de Altamira permanecen cerradas por los problemas que suponen las visitas masivas. El yacimiento arqueológico de Ur, en Irak, se selló con tierra y nunca se ha vuelto a reabrir; y el mundo tiembla por los tesoros de los museos de Egipto, mientras se desconoce aún el alcance de los daños provocados por un puñado de vándalos ignorantes entre los objetos del ajuar funerario de Tutankamón. La Amazonia se agota a pasos de gigante y en las cumbres del Himalaya se acumula la basura de las expediciones de aficionados, que han convertido la montaña más alta del mundo en un objeto más de consumo.
Nada se puede decir de las culturas africanas porque han desaparecido a causa de la voracidad del expolio colonial, y la costa de los mayas se ha convertido en un destino barato de sol y playa que opaca la miseria que lo rodea.
¿Habremos hecho mal algo?

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados a la exploración y la arqueología.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Historias de grandes descubrimientos.
Personajes: Intrépidos.
¿Dónde puede leerse?: En el jardín de la Residencia, que es un remanso de paz en medio de la ciudad.
¿Dónde encontrarlo?: En la sede de la Residencia y en librerías especializadas.


ene 30 2011

Trésor des Médicis

Artículo escrito por: Augusto Prieto

“Que los Médicis duerman en paz en sus tumbas de mármol y pórfido, han hecho más por la gloria del mundo de lo que hicieron jamás antes de ellos, ni harán nunca después, ni príncipes, ni reyes, ni emperadores”.
Alejandro Dumas.

Una vez más es Skira (Flammarion) la encargada por el Museo Maillol de París para componer el catálogo de la gran exposición sobre los Médicis, que debido a su éxito ha sido prorrogada hasta mediados de febrero.
Como es habitual en las ediciones de la casa, es un volumen cuidado, que refleja con precisión el espíritu de la muestra y recopila, por tanto, el tesoro que esa familia florentina acumuló a lo largo de los siglos.
Porque ininterrumpidamente desde Cosme el Viejo, hasta la electora palatina Ana María Luisa, los Médicis utilizaron una fortuna colosal para acumular obras de arte y objetos raros, para ejercer un mecenazgo sin sombra sobre los grandes artistas y para producir piezas extraordinarias. Una muestra muy representativa de ese tesoro es la que se presenta en la rue de Grenelle y se recopila en éste volumen: Trésor des Médicis.
Las motivaciones, el impacto y la pasión por el hecho artístico, son analizadas en profundidad junto con su significación social y su papel como motor económico y generador de objetos, pero también de creación del gusto; y en ese sentido resalta el compromiso, la identificación de la familia con la ciudad y con el arte.
Se abre el catálogo con textos introductorios, entre los que destacan los dedicados a las gemas (Riccardo Gennaioli), a los instrumentos científicos (Giorgio Strano), a la astrología (Hervé Drévillon), a las colecciones arqueológicas (Fabrizzio Paolucci). Textos breves y concisos.
Los ejes temáticos que acompañan el decurso de la exhibición culminan con el dedicado al esplendoroso crepúsculo de la dinastía que dejó en la ciudad del Arno una herencia suntuosa.
Las piezas se presentan y se analizan por sí mismas y por su relación con el medio artístico y las colecciones. No podemos dejar de referirnos a la excepcional Cabeza de Caballo Medici-Riccardi; al retrato de Leonor de Toledo, de Bronzino de la portada del catálogo; al fabuloso manto de plumas rojas tupinamba; o a los modelos en cera sobre pizarra del medallero familiar, concebido por Antonio Selvi. Sorprendente la carta de Nostradamus a Catalina de Médicis. Descontando a Cellini, a Miguel Ángel, Botticelli, Tiziano, Dolci, Pontorno…
María y Catalina, reinas de Francia, regresan a París en los lienzos prestigiosos de Le Mannier y de Pourbus el Joven, para esta exposición única comisariada por Maria Sframeti.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados al arte y al coleccionismo.
Tipo de lectura: Técnica pero muy divulgativa.
¿Dónde puede leerse?: Esperando el almuerzo en Au Sauvignon, rue des Saint Pères.
¿Dónde encontrarlo?: En la sede del Museo o por encargo en alguna librería especializada, puesto que la web de la institución no parece estar preparada aún para la venta.