La Eneida es la epopeya del héroe Eneas, príncipe troyano.
Nos cuenta la caída de la ciudad de Ilión, los accidentados viajes de los exiliados por el Mediterráneo, la llegada a las costas del Lacio prevista por el mismo Júpiter, y las guerras con los latinos que originaron la fundación de la ciudad más poderosa que vieran los siglos: Roma.
Está escrita en verso por encargo de Augusto; y con ella su autor, Virgilio, se consagró como genio de los tiempos, considerándose La Eneida (Aeneidos) una de las cumbres de la literatura universal.
La historia se inspira, sucede, y refleja La Iliaday La Odisea, perfecciona sus moldes, completa su argumento, y refina la estructura poética y la textura del latín al que convierte en canónico con la elegancia proverbial de la métrica virgiliana.
Los acontecimientos narrados en La Eneida forman parte inseparable de la cultura occidental y permanecen hasta hoy en las lenguas romances: el ardid del caballo de Troya, los amores de Dido y Eneas, o la fundación mítica de Italia como nación. Aún decimos en castellano que ardió Troya para referirnos a un acontecimiento catastrófico y previsible, consecuencia de la locura humana; como hablamos de Tirios y Troyanos para nombrar enemigos irreconciliables.
La importancia de La Eneidaes tan grande que en tiempos de Adriano se practicaba la adivinación sobre sus páginas, como si fuera un texto sagrado; y Dante eligió a su autor como guía por el infierno en su Divina Commedia.
Sin el conocimiento de esta obra primordial el arte de Occidente (literatura, pintura, escultura, ópera) es ilegible.
Es una narración apasionante, llena de momentos dramáticos y de acción que nos transportan a un mundo anterior a la oscuridad del cristianismo, sensual, sensorial, guerrero, cruel pero honorable, pegado a la naturaleza y anclado en las fuerzas telúricas que gobiernan el mundo como divinidades elementales.
Es además un mapa geopolítico del mundo, una historia de la civilización y un análisis de las migraciones como elemento que hace avanzar las sociedades.
La refracción de la écfrasis de La Iliadaen el Libro VIII -con la descripción del escudo forjado por Vulcano en el que están representadas las futuras grandezas romanas- no es más que uno de los engranajes que mueven la correa de transmisión de la literatura europea, formada por bandas paralelas en las que Héctor se corresponde con Eneas, y Lavinia es contrapunto de Helena; en el que el viaje de Eneas a los infiernos en busca de su padre, Anquises, preludia el Renacimiento; y los amores de Niso y Euríalo anuncian el futuro con su belleza. La Eneidano es difícil de leer en prosa, solamente hay que tener intención de abordarla y dejarse sorprender por su poderosa construcción dramática.
La traducción de don Eugenio de Ochoa, de la Academia Española, en las Obras Completas de P. Virgilio Marón de 1869 es diáfana, la impresión elegante; se corresponde con el texto original para quien sepa interpretarlo –o lo estudie-, y se acompaña de unos utilísimos resúmenes y un índice de personajes. La edición es tan honesta que las notas finales no se señalan en el texto y solo irá a buscarlas el lector cuando necesite intuitivamente hacerlo, o le convenga. Honorate l´altissimo poeta! (Dante Alighieri, Inferno)
Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Cualquiera, sobre todo los aficionados a los clásicos.
Tipo de lectura: Sugerente y espléndida.
Argumento: Trepidante.
Personajes: Heroicos y brillantes.
¿Dónde puede leerse?: Frente al Tíber.
¿Dónde encontrarlo?: Busca una buena edición antigua o moderna en tu biblioteca si es que no la han cerrado por los recortes, o en tus librerías habituales de primera o de segunda mano.
En el invierno de 1933, un joven de dieciocho años llamado Patrick Leigh Fermor abandona su Inglaterra natal para emprender un viaje a pie hacia Constantinopla.
De quién era ese muchacho, de su infancia y de su personalidad, da cuenta el mismo –ya adulto- en una hermosa carta introductoria a la que sigue el relato de su caminar por Europa. El tiempo de los regalos, título que toma prestado a un poema de Macneice, es la primera parte de ese recorrido y nos deja a las puertas de Hungría –el umbral del Oriente soñado- para convertirse en un libro de viajes magistral cuyos ecos rebotan en toda la literatura posterior.
Y una de las razones que lo convierten en una obra excepcional es que se redactó muchos años después sobre los recuerdos, las anotaciones en el terreno y el poso que tiempo, cultura y experiencia acumularon sobre una personalidad carismática, la de su autor. El tiempo de los regalos, A pie hacia Constantinopla: Desde Holanda hasta el curso medio del Danubio, es una novela pero también un recorrido iniciático, una reflexión en torno a lo que significa entrar en la edad adulta y una mirada sobre una civilización que iba a desaparecer barrida por el viento de la guerra; y esa visión lejana y reposada convierte el testimonio en una obra maestra que ningún nómada debería pasar por alto.
Un relato emocional y emocionado, apasionado y apasionante, en el que las fatigas y las incertidumbres del viaje quedan borradas por la propia y deslumbradora belleza de la juventud radiante y los regalos inesperados de una bohemia aristocrática, culta y cosmopolita condenada a ser un sueño devastado.
La maestría del estilo debe de darse por descontada por la manera en que transporta al lector con la creación de imágenes reales y a la vez fabulosas, a causa de la brillantez de las comparaciones visuales, en la elegancia del vocabulario, su exactitud, y la fluidez de su prosa.
Un Viaje, con mayúsculas, donde moverse es atravesar el paisaje con las propias fuerzas -el geográfico y el de la conciencia-, desentrañar los alfabetos por los que se atraviesa, abandonarse a la hospitalidad; un recorrido enciclopédico en el que las referencias se mezclan con habilidad: crónica, arquitectura, topografía, pintura, naturaleza, literatura, sociología, historia, astronomía.
El Viaje como estado mental.
Esta primera parte del relato concluye con la llegada de la primavera, se prolongará Entre los bosques y el agua.
Calificación: Obra maestra
Tipo de lector: Cualquiera. Aficionados a viajar
Tipo de lectura: Vertiginosa y amena
¿Dónde puede leerse?: Siguiendo la huella
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería de viajes www.deviaje.com
De la mano de Carlos García Gual y Fernando García Romero, se entrega una nueva edición y traducción de este ejemplo de literatura simposiaca donde una serie de personajes afines al filósofo griego, disertan sobre el amor. Alcibiades, Sócrates o Diotima tratan de entender este fenómeno desde algo intermedio entre lo divino y lo humano, pues sólo participando de estos dos elementos se puede alcanzar la verdad o el bien, algo que siempre, en términos aristotélicos, será en potencia y no en acto.
El autor empieza haciendo una interposición en forma de diálogo de lo que será la cena, un lugar donde los participantes no tienen por qué participar del vino, si bien este líquido, a través de Baco, será fundamental para la exaltación de la amistad y acabará por hacer entender el texto también desde cierta embriaguez sensitiva (in vino veritas).
Se exalta, por contemporizar, el amor o amistad sexual entre hombres, al que se dedica más tiempo que al de mujeres, ya que vivimos tiempos donde las féminas no alcanzan poderío en este sentido. No obstante, el parlamento final de Diotima podría perfectamente estar enfocado al amor entre mujeres.
No se entiende a Eros sin el goce, sin embargo si a través de él tratamos de encontrar sentido, nos damos cuenta de que existen muchos y elevados por misteriosos caminos que a todos nos hacen tan locuaces como imperfectos, bellos como feos, inteligentes como tontos. El arte del amor debe practicarse rectamente y hacia la virtud, ya que en nombre de Eros se siguen cometiendo las mayores infamias.
Calificación: Imprescindible.
Tipo de lectura: Compleja al ser interpuesta en un principio; ayudan las notas de los eruditos.
Tipo de lector: Aficionados a pensar.
Argumento: El amor como forma de alcanzar sentido.
Personajes: También hay un médico que interviene en el caso de que peligre la vida de amante o amado; y el cómico Aristófanes, contrapunto conductual de Sócrates.
¿Dónde leerlo?: En Wall Street, tratando de convencer a un broker que sin estudiar la Grecia clásica jamás entenderá nada de lo que le ocurre.
Sir Gawain y el Caballero Verde forma parte del Ciclo Artúrico y por lo tanto de una serie de historias que arrancan de la leyenda y en las que el rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda son los protagonistas.
Destaca en el corpus literario medieval por su esquema cerrado, su solvente estructura narrativa, el colorismo de las escenas, la intencionalidad de los personajes y sus curiosos diálogos. Novela completa y canónica en la versión castellana de Siruela (la primera de la Selección de lecturas medievales) es, en su original, un poema aliterativo que forma parte del manuscrito denominado Nero A X, de la British Library, fechado en el último tercio del siglo XIV.
El relato comienza con la aparición de un Caballero Verde, un fantasma surgido del reino de las hadas, invulnerable y brillante como un esmalte, que da lugar a una sucesión de hechos asombrosos en una relación coherente, cargada de simbolismo, que –a diferencia de otras novelas de caballería- no está sometida meramente a la acción, donde la utilización de lo fantástico es incidental y en absoluto arbitraria, y que no presenta lagunas en la linealidad de la composición.
Son especialmente fascinantes las descripciones de las partidas de caza, la representación de la vida de los castellanos, y la elaboración del paso del tiempo.
Siempre interesantes los textos de Luis Alberto de Cuenca y Jacobo F. J. Stuart que completan la edición. Sir Gawain y el Caballero Verde es una buena lectura para iniciarse en la novela de caballería, especialmente los más jóvenes.
Calificación: Muy interesante
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Entretenida
Argumento: Bien tramado
Personajes: Firmes y valientes
¿Dónde puede leerse?: En una floresta o un castillo
¿Dónde encontrarlo?: Inténtalo en tus libreros de lance
Primera novela de Félix Romeo, escritor zaragozano recientemente fallecido. La obra es una sucesión de pequeños relatos narrados con tremenda sequedad y donde afiches típicos de los 80 cobran nueva vida para mostrar un entorno desestructurado por culpa de tanta muerte; la grisura de la Transición democrática en pañales, toreros que causan hilaridad al ser cogidos por la bestia, militares que presumen de haber ido a la cárcel, una familiar loca que parece no estarlo, una puta a la que la madre del protagonista cose y zurce los vestidos con dos hijos.
Con este primer bosquejo literario, Romeo conoce sus primeros monstruos en forma de insatisfacción, coleccionando cromos de fútbol (ese deporte que tan poco entiende) o esnifando pegamento junto a unos recreativos, empieza a mostrarse lo fugaz e intrépido de una existencia, mostrada primero vicariamente a través de una identificación con el Correcaminos y el Coyote, para participar de ella de una forma irremediable cuando el chiquillo que escucha canciones de muerte en el tren entre risas de los soldados, decide ejercer de Brutus ante una Olivia discapacitada, ya que ésta tiene a una amiga que se llama Popeye, y no porque coma espinacas.
De un humor y aliento breve, aparece también el 23-F tal y como podía entenderlo un niño de entonces.
Como ocurre en Amarillo, el personaje podría ser Félix Romeo o cualquiera de nosotros, si bien se viene a la cabeza un dato importante: el autor fue condenado por insumisión ante la llegada del servicio militar; leer las disertaciones sobre el ejército y el santo que se niega a doblegar su fe, es más un ejercicio de cinismo, que una declaración de intenciones desde la que se entiende la escritura como una forma de ver el mundo propia y profundamente triste.
Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aficionado a interpretar los espacios entre puntos.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la vida de un niño atrapado entre ficciones.
Personajes: Bien dibujados.
¿Dónde leerlo?: Reinterpretando junto a niños un capítulo de Bob Esponja.
Luis Antonio de Villena recupera sus fantasmas masturbatorios y nos los pone ante los ojos en lo que pretende ser un estudio sobre lo efímero de la belleza, castigo de los hermosos.
Y repasa todos los chicos que le atrajeron en otros tiempos y han quedado impresionados en su memoria y que –claro- han perdido su belleza y desaparecido del mapa, o no.
Es más un canto de añoranza que otra cosa, más una invitación a lanzarse sobre la Red Global que a sumergirse en las profundidades del pensamiento. En ese sentido, De Villena hace lo que le da la gana y siempre encuentra editor, lo que me parece genial.
Se inicia el estudio con un razonamiento que nos desarma con su cinismo: Si voy a hablar sólo de casos masculinos, es porque la unión de belleza y juventud es un atributo en la masculinidad, si no exactamente más nuevo, más moderno, más típico de este tiempo y de sus contradicciones…
Perdona Luis Antonio, vas a hablar de casos masculinos y no hace falta que entremos en más detalles.
Son toy boys, ídolos envejecidos, dioses caídos, y le agradecemos al escritor que comparta con nosotros sus fetichismos sin pudor, porque nos parece una oportunidad de oro para rescatar de la memoria a bellezas excepcionales, como el muy inquietante Bjön Adresen -Tadzio para siempre-, el perturbador Helmut Berger; o a Leonard Withing, que encarnó el Romeo de Franco Zeffirelli.
Pero como ensayo –si es que lo es- resulta errático ¿Quién le iba a decir a Jim Morrison que se iba a ver acompañado de Cesar Borgia? ¿Quién nos iba a decir a nosotros que alguien iba a resucitar a Leif Garret?
Por supuesto que se nos cae el alma a los pies con las comparaciones fotográficas en este libro que es una especie de que pasó con… escrito por un Píndaro de nuestro tiempo.
El correlato inverso de un retrato de Dorian Grey.
Calificación: Curioso
Tipo de lector: Nostálgicos
Tipo de lectura: Ligera y mediática
Personajes: Bellos
¿Dónde puede leerse?: En el Café Figueroa
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Berkana, www.libreriaberkana.com
Tal y como sugiere Carlos Salem en el prólogo, este prometedor escritor peruano (Fernando González Nohra) escribe toda una fábula de cine mudo. O que nos deja mudos. El regador regado, resume a fin de cuentas y de una manera gráfica las aventuras que aquellos primeros iluminados del celuloide plasmaron en sus películas. Sólo que el gag absorbe de lleno, cual uppercut de boxeador, en la conciencia del lector, siendo éste cómplice de su riesgosa visión del mundo, acercándonos a un coso taurino donde se torea espontáneamente, con humor, aún a sabiendas de que la supervivencia y el mirar a través de submundos que conoce, le convierten en testigo de excepción de lo narrado.
La acción transcurre en una Lima crepuscular, que como Doctor, el perro del que se hace cargo Gonzalo, narrador en primera persona, sirve de correlato a lo que se quiere contar. Doctor es el perro de un amigo psicoterapeuta, que sin saberlo, participa de la acción como lo hace el de The Artist; es un actor más dentro de un entramado mental, el del protagonista, por el que trata de superar su bloqueo como escritor y su relación con García.
Y es que Gonzalo no se mueve. O eso al menos les parece a los demás, que lo ven como un tarambana que se pasa el día en el Z, sentado en su sillón con forma de culo. Mónica lo espera, pero él es prepotente. Armanda le parece una estúpida instalada en el establishment y del chino poeta, para qué decir. Todos tan distintos como iguales a él. Todos carroñeros.
Plagada igualmente de expresiones locales del Perú, es increíble su versatilidad con el castellano de Valladolid, algo que ya le lleva a ser tenido en cuenta fuera de su patria.
Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Amena, sencilla.
Tipo de lector: Todo aquel que disfrute observando.
Argumento: De un error vital y la capacidad de tomar las propias riendas.
Personajes: Cómicos con sus dosis de tragedia.
¿Dónde leerlo?: En un lugar cómodo.
Javier Marías acaba de presentar una nueva traducción de La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, con ella revisita uno de los textos decisivos para entender la novela contemporánea, una obra precursora que se publicó en Inglaterra a partir de 1760, y que ha influido en muchos y grandes escritores a partir de entonces; curiosa, difícil de definir por lo variada, que surge de una mente, la de Laurence Sterne, obsesionada con las aventuras de don Quijote y las exageraciones de Rabelais, a los que –lejos de la impostación- trasciende. Sterne busca transgresión y novedad en un artificio literario que va contra las corrientes de la época –solo se le acerca Swift- que es una caja de juegos y un cajón de sastre, en el que es el propio Tristram el que se asoma entre las líneas interpelando al lector para sacudirle su sopor. Digresiva y progresiva a partes iguales, el hilo narrativo avanza adelante y atrás, o simplemente se queda suspendido. Es el retrato familiar, entrañable y desquiciado, de un caballero no andante que recorre los caminos de su época. Una novela profundamente libre e irreverente. Tristram Shandy actúa como un director de orquesta, instruyendo al lector, desvelando los personajes, encauzando las reflexiones, coordinando las ocurrencias, e introduciendo sus pensamientos filosóficos con un discurso -alterado en su construcción previsible- en el que arremete con sutileza contra la ciencia, la religión, la filosofía, la sociedad y la crítica, sin dejar por ello de ser una novela legible, sólida, entretenida e ingeniosa.
Un texto en construcción continua que se interroga, se piensa y se censura a sí mismo, en un concilio de recursos en los que se suma lo biográfico, la crónica de viajes, el apunte psicológico y social, el ensayo científico, y la extravagante interpretación del mundo por parte de su autor de ficción. Sterne recurre con frecuencia a lo eludido y lo sobrentendido para crear una atmósfera lúbrica y procaz, evitando lo escabroso con brillantes recursos.
La desdicha se revela -una vez más- como fuente inagotable de ingenioso sarcasmo y es el hilo conductor de un relato extenso, que hacia el final se agota y pierde fuerza, porque su integridad se comprende mejor como una sucesión de capítulos publicados a lo largo de siete años, comprendido el éxito clamoroso de los primeros.
El propio texto da las claves en las que debe de ser leído y es, por tanto, explícito en sus aspiraciones.
Sería una osadía por parte de un lector común juzgar la traducción sin haberla comparado minuciosamente con una larga tradición de adaptaciones al español, pero se comprueba un texto firme, enjundioso, fiel a la sonoridad de la época y bien trasladado al castellano, elegante y preciso, fluido, una versión que no chirría en ningún momento. Las notas prolijas que acompañan la edición hablan de un importante trabajo de documentación de la que Javier Marías considera, en su prólogo, su mejor obra, de la que más ha aprendido.
Al final del libro se incluyen Los sermones de Mr. Yorick, seis discursos morales que el propio Sterne, clérigo de la Iglesia de Inglaterra compuso y dictó, que utilizan las Escrituras para desarrollar un pensamiento racional, humanista y analítico, embebido de profunda ética protestante. Sirven de contrapunto y de complemento a la novela.
Calificación: Excelente
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Divertida, sorprendente y amena
Argumento: Delirante
Personajes: Geniales
¿Dónde puede leerse?: Sentado en el parque de una casa de campo
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en Méndez, en la calle Mayor de Madrid www.libreriamendez.net
Las imágenes y archivos de audio y vídeo que aparecen en este blog han sido incluidos en él por motivos ilustrativos o didácticos, sin ánimo de lucro, bajo el término del uso razonable.