Ni rico ni pobre, sino todo lo contrario

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Comedia en tres actos estrenada por primera vez en el Teatro María Guerrero allá por 1943, contó en su puesta en escena con la presencia de actores de renombre, entre ellos dos de los hermanos Ozores que se movían como pez en el agua en eso que se dio en llamar surrealismo blanco; y es que a pesar del sentimiento trágico presente en gran parte de las obras de Mihura (trágico por la posguerra y sobre todo para los personajes, que responden a unos anhelos nunca encontrados), es ésta una obra de teatro amable.
Porque Abelardo, su protagonista, empieza a ser quién es cuando monta con los dineros de una baronesa una hermandad de pobres con afán de lucro, gracias a la que se ganará casi sin quererlo no sólo a su amantísima Margarita, sino a Gurripato, que hoy sería un parado más al sol o a la sombra, según se vea.
Carcajeante por lo absurdo de ciertos roles, cada personaje se muestra o apoya la fundamental guerra de sexos que existe en cada casa desde tiempos inmemoriales, ya que como asegura Margarita, el abismo entre ser pobre y vagabundo puede ser mayor que el de ser rico y pobre a un tiempo.
Abelardo quiere ser pobre de primera; para ello compra a unos cantamañanas las patentes de unos inventos inútiles y deja que unos ladrones le roben la casa, mientras juega a la siete y media con una señora que la pretende y empieza a sentir pena de él.
Todo esto no sería posible, si el dramaturgo no hubiese ideado una escena anterior al acto primero, en la que el bueno de Abelardo se enamora de Margarita por el efecto de las burbujas de una gaseosa; Margarita, que va diariamente con su tía al Círculo de Labradores Reunidos, lugar que suponemos y Abelardo que lo frecuenta desde la inconsciencia de su aburrimiento burgués.
Afán de satirizar y burla son ingredientes que se dan de la mano, sin perder la buena educación, pero cargando las tintas en la ridiculización de ciertos sectores y con cierto tinte social.
Los personajes viven tan desclasados que no les importa traspasar la fina línea que va del poder a la indigencia, como no muy conscientes de lo que ello supone, falsamente ingenuos cuando este poder les viene dado y mordidos en el cuello tras atravesar la peligrosa frontera.
Aunque quizás pertenezca a una tradición escénica que miraba la realidad de un modo más simplista, no hay duda de que es ésta una comedia negrísima que sería difícil de imaginar por su idiosincrasia no escrita por un español, conocedor de nuestras propias mentiras y verdades, de nuestra manera de organizarnos y engañar.

Calificación: Divertidísima.
Tipo de lector: Conocedor de la gente typical spanish.
Tipo de lectura: Amable.
Argumento: La poderosa y fina línea de la que hablábamos.
Personajes: Muy buenos. Recomendable sólo por ellos.
¿Dónde leerla?: Casi mejor verla.
¿Dónde encontrarla?: En una biblioteca pública.


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