Días de lengua roja

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Uno tarda unos instantes en decidirse a abrir Días de lengua roja. Los que tarda en examinar la preciosa encuadernación japonesa que lo envuelve. Y, cuando lo hace, es como si hubiera abierto uno de esos libros mágicos, en los que las imágenes saltan de cada página. Leerlo es recrearse en la cadencia y en el Verbo, en la sonoridad que llena la boca como las especias. Uno se ve, de pronto, transportado al desierto, sentado en corro alrededor de un fuego, asistiendo al devenir de los tiempos. Batallas, jinetes, traiciones, lunas, sangre, nostalgias, todo surge en medio de la noche. El poder evocador de la palabra, en manos de Pilar Salamanca, es enorme. Rotundo. El de la Palabra hermosa, musical, casi olvidada, de los bellos vocablos de origen árabe que subsisten en nuestra lengua, y a los que la autora rinde homenaje en estos versos. Poemas en los que nos narra, rememorando y recreando la tradición oral, la historia de un pueblo. El poemario, con un total de 53 poemas, se divide en tres partes. Tres lenguas. Las dos primeras, Lengua vieja y Lengua rota, a pesar de estar separadas, y diferenciadas, forman una unidad (poemas I a XXXV), inspirándose, respectivamente, en la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, y en el levantamiento de las tribus árabes contra el Imperio Otómano, con Lawrence de Arabia como enviado del aún Imperio Británico. La tercera parte Lengua Roja, está dedicada a los sentimientos actuales del pueblo palestino. Muy recomendable.

Calificación: Hermoso.
Tipo de lector: Amante de las palabras.
¿Dónde puede leerse?: Bajo la noche del desierto, real o imaginaria.
¿Dónde encontrarlo?: Librería Vorágine.


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