El libro de arena

Artículo escrito por: Augusto Prieto


El libro de arena se disgrega en cuentos infinitos, como los granos de un desierto habitado por páginas, por sombras, por dobles. Son relatos circulares, que no se terminan de resolver y que continuarán para siempre dando forma a nuestra felicidad y a nuestras pesadillas. En todos los cuentos, Borges produce un español sonoro, rico, preciso, que se diría recién acuñado para nosotros.
En El otro hay un banco en un parque que está en dos lugares y en dos tiempos. El protagonista es el propio Borges, el otro, también.
No son nada frecuentes las historias de amor en los cuentos del maestro argentino, sin embargo hay una en Ulrica y es hermosa.
El congreso es una organización tan ambiciosa que naufraga en su propia sinrazón, un grupo secreto como La secta de los treinta que encierra una reflexión teológica.
La avaricia en El disco, la vanidad en El soborno, son lo mismo que la venganza de Avelino Redondo, sentimientos irracionales que mueven la Historia.
El libro que da nombre al libro participa de las características borgeanas, la metáfora, la reflexión sobre la literatura, sobre el tiempo y sus mutaciones, todo se diluye en el lenguaje y se convierte en relatos.
En varios de ellos hay resonancias de las sagas escandinavas y anglosajonas que el escritor argentino tanto estudió.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Borgeano.
Tipo de lectura: Breve pero intensa.
Argumento: Parecidos en el juego y diferentes en la situación.
Personajes: Eruditos.
¿Dónde puede leerse?: En un banco, en Ginebra, a unos pasos del Ródano.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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