El periodista deportivo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Podría ser autobiografía novelada, o semi, éste considerado por muchos el mejor libro del autor norteamericano Richard Ford que acaba de aterrizar en librerías con Canadá. El atractivo mayor del texto viene de su tendencia a la divagación como producto de querer escribir sobre alguien feliz; y es que a pesar de la molesta ruptura con X y de haber perdido a su hijo Ralph en un accidente, Frank Bascombe se considera, gracias a su capacidad de ensoñación, un tipo afortunado que se refugia en el periodismo deportivo, oficio que queda vilmente diseccionado, y gracias al que consigue dejar de pensar sobre lo frustrante que resulta que su primera novela guardada en un cajón, no se parezca a Cheever.
Apuntes esbozados sobre futuras entrevistas y otra profesión que deviene mal parada, la de profesor, también se hacen protagonistas sin quererlo; eso y tipos como Walter o Herb, denominado éste último el Verbo, por su ultracapacidad para la acción e incapacidad para la reflexión y por supuesto sus conversaciones, que Frank incorpora en su monólogo convenientemente de modo hábil y sin que caiga el conjunto hacia terrenos extraños.
Es, a pesar de estar escrita mayoritariamente en primera persona, algo más que una novela experimental, un conjunto donde gracias a la mentada ensoñación se llega a la lucidez, dando la suma de múltiples lugares comunes, un resultado que no atrofia, sino que logra desnudar verdades auténticas.
En ella se trata de modo amable y casi ensayístico de la inquietud de un superviviente que aún a sabiendas de que toma conciencia de ser personaje y nada más, en virtud de que se contamina de la vida de esos periodistas deportivos, decide comportarse también humanamente con ellos. Las mujeres son la debilidad de Bascombe, especialmente Vicki y sobre todo Catherine, esta última funciona como algo más que símbolo de estatus, pero también. Gracias a ellas, el deporte cobra verosimilitud y se contagia de realidad.
Al contrario que para Kapuscinski, el Frank de Ford considera el periodismo un acto de cinismo, dada su incapacidad para abarcar todo lo que le ocurre, lo que es considerada como una limitación. Se trata pues de una novela de búsqueda, de preguntas más que respuestas, muy siglo XX, descreída y menos escéptica de lo que pudiera parecer, que viene a preguntarnos en todo momento a los lectores si es bueno soñar y para qué.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Divagante.
Argumento: La compleja vida de Frank Bascombe, narrada mayoritariamente por él mismo.
Personajes: Muy buenos.
¿Dónde leerlo?: Junto a los restos (dondequiera que se hallen) del locutor de baloncesto Andrés Montes.


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