En la orilla

Artículo escrito por: Florencia del Campo

Han empezado a circular en España preguntas que intentan averiguar si existe una literatura de la crisis. El escritor Isaac Rosa dio una conferencia hace más de año para hablar precisamente de esto (a lo que respondió en su momento de manera más bien negativa).
La literatura argentina, por ejemplo, tiene una tradición de la literatura de la crisis que le permite hablar de literatura post-19 y 20 de diciembre (de 2001) e incluso clasificarla en aquella que se refiere concretamente a estas fechas versus otra literatura también de la crisis que trabaja con la fecha elidida, pero que se refiere a todo el contexto sociopolítico, cultural y económico que la circunda (me estoy basando en las ideas expuestas por Sebastián Hernaiz en su excelente artículo crítico titulado Sobre lo nuevo: a cinco años del 19 y 20 de diciembre).
España, tal vez, necesite que pase el tiempo.
Sin embargo, lo cierto es que ya se pueden leer algunas novelas que toman la crisis, la amasan y la hacen tema en la literatura actual. Es el caso de las obras de Isaac Rosa, pero también el caso de Rafael Chirbes, a quien voy a referirme y específicamente a una de sus novelas: En la orilla.
En la orilla es una novela sobre la crisis. Una crisis mencionada concretamente con la palabra crisis pero también referida a través de todos sus tópicos: paro, suicidios, burbuja inmobiliaria, deuda pública, sistema bancario, reforma laboral, pobreza. Por otra parte, es también una novela sobre el camino de la vida, la amargura de la vejez, el rumbo hacia el deterioro y la muerte, la pudrición y la furia de la naturaleza.
Esteban es un viejo que debe cuidar de un anciano, su padre. Setenta y noventa años respectivamente; demasiada vejez. Y demasiado resentimiento como para no sentir una mezcla de odio y lástima a la hora de sacarle al padre el pañal lleno de mierda y hundirse en el hedor que la vejez no disimula. Además, por culpa de la crisis, Esteban debe cerrar la carpintería en la que trabajó toda su vida, la que heredó de su padre, la que era de su abuelo. Y debe despedir y dejar en el paro a sus empleados, cinco hombres, no todos españoles, a los que les observa los ojos para terminar de despreciar o sentir compasión.
Hay un elemento omnipresente en toda la novela, que funciona como un personaje más: la naturaleza. Hay un pantano en la historia. Camino al pantano hay prostitutas (que aparecen como artefactos y autorizan un discurso sexual burdo que roza la repugnancia). Allí se pesca y se caza, se mata. En el pantano hay sangre. En el pantano hay carroña. Hay cañas que cortajean la piel con sus hojas. Hay historia y pasado. Y hay un muerto.
Rafael Chirbes maneja una prosa impecable. Se da el lujo de cambiar de narrador cuantas veces quiere (recurso que al menos destaca –no se sabe si por voluntad propia o sugerencia de sus editores- con un cambio en la tipografía, señalándola en itálica cuando el narrador ya no es Esteban), de insertar diálogos sin utilizar las marcas gráficas de los mismos (los guiones o rayas), de mezclar el discurso directo con el indirecto, de intercalar voces. En la orilla es mucho más que una novela sobre la crisis.

Calificación: Muy interesante
Tipo de lector: Informado.
Tipo de lectura: Crítica y perturbadora.
Argumento: Realista.
Personajes: El narrador es el personaje principal (salvo excepciones excepcionales).
¿Dónde puede leerse?: Al aire libre, en Valencia.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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