El tango de la guardia vieja

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Max Costa es un consumado bailarín de tango que seduce a mujeres millonarias en el Cap Pollonio, trasatlántico que cruza diversos lugares de Europa. Esta imagen y la de la ralla fina de su pantalón impecablemente planchado recorre la  última novela del periodista de Cartagena, Arturo Pérez Reverte, durante gran parte de su extensión. Eso y su tremendo affaire a ritmo de baile y preciso ajedrez con Mecha Irunza, esposa de un compositor que le mira celosamente desde el otro lado del bar, calculando movimientos y posibles presunciones de infidelidad. Pero de esto hace tiempo, los dorados veinte aproximadamente.
Comenzando con una disección histórica más que interesante sobre el baile argentino, vamos descubriendo los orígenes arrabaleros y suburbiales, así como su limpieza en los movimientos a la hora de practicar los pasos con Mecha.
Ella se da cuenta de que está poseída de un furor, dejándole como huellas de esa Perdición tan a lo Billy Wilder, un guante y un collar.
Por otro lado es eficiente la trama de espías situada entre la época de la 2ª Guerra Mundial, pasando por la Civil Española y amontonándose con el conflicto del Telón de Acero en Rusia. Y es que el hijo de ella, consumado ajedrecista que utiliza el gambito de caballo, más como una injerencia que como una forma de enaltecer el ego, o no tanto, necesita unos libros que tienen que ver con las claves de la caja fuerte de un señor que sospechamos le da igual ser pagado y/o cobrado por el Fascio italiano o la República española. Desde Niza a San Sebastián se respira que la República es más torpe, si bien esto no es más que ideología barata. Nada que ver con lo que hace tirarle de la sisa del pantalón a Max para que la ralla permanezca impecable.
Por encima de cualquier cosa es ésta una novela de amor como nunca le había salido a su autor, sin esos caballeros o héroes cansados, acercándose a la novela negra y de espías como un Le Carré español.
Es por ello un libro recomendable, quizás en ocasiones demasiado profuso en descripciones, que rentabiliza su misión de entretener con creces.
La imagen de Edward Quinn, gracias al paralelismo Grace Kelly-Irina, supone un homenaje al cine que está presente no sólo en el calado histórico, sino también en la forma de contar.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Escrutador de buenas historias. Ilustrado.
Tipo de lectura: Muy completa.
Argumento: Trufado de referencias de todo tipo.
Personajes: Enriquecidos de anécdotas.
¿Dónde leerlo?: Cerca de Buenos Aires.
¿Dóde comprarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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