Brújulas que buscan sonrisas perdidas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Con un relato objetual, el guionista barcelonés, Albert Espinosa, multipremiado por la serie de televisión Pulseras rojas, nos narra en primera persona, a través de su personaje Ekoiz, cómo vivió la muerte de sus seres queridos, seres con los que la sinceridad y el amor en sus relaciones son la misma cosa en una novela donde los chakras de las personas, esos puntos que nos permiten conectar, se activan y desactivan como resortes que huyen de los traumas. Léase trauma como aquella dificultad que sea a través de la infancia o la adultez permite hacernos cómplices de la conocida frase las dificultades o las vencemos, o nos vencen. Traumas que tienen que ver también con la cruda muerte, a la que se mira a los ojos, consiguiendo a su pesar que el personaje se empequeñezca.
Partiendo de las últimas palabras de una madre obtusa, el personaje deberá enfrentarse a la pérdida de su mujer publicista en un accidente de tráfico, del que sobreviven un par de hijas gemelas. En este empeño por el que la muerte nos hace pequeños, al menos no se cae en la frivolidad fácil ni en el humor barato. Luego está un padre ausente que se convierte en amigo en virtud de su profesión de cineasta.
Tiene muchos elementos mágicos esta fábula, elementos que muchas veces rozan el psicologismo y otras se reconvierten en fantasía. Cuando nuestra burbuja explota, debemos encontrar nuestro propio sentido de la vida, con lo cual volvemos a los chakras, pero esta vez no llegamos a encontrar ese sentido, sino que nos convertimos en brújulas en busca de éste.

Calificación: Regular.
Tipo de lectura: No literaria, pero con enjundia en algunas partes.
Tipo de lector: A veces sí, a veces no.
Argumento: Prevalece lo ensayístico.
Personajes: Nosotros mismos reflejados, en cierta forma.
¿Dónde leerlo?: Cualquier parte.


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